Andrés Solimano: Biografía y Crítica al Sistema de Pensiones Chileno

Perfil Profesional y Académico de Andrés Solimano

Andrés Solimano es doctor en Economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), presidente del Centro Internacional de Globalización y Desarrollo (CIGLOB) y fue director del Banco Mundial y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Chile. Adicionalmente, es economista y magíster en Economía por la Universidad Católica de Chile, y académico de la Facultad de Emprendimiento y Negocios de la Universidad Mayor. El Sr. Solimano Ratinoff, experto en política económica nacional e internacional, fue asesor económico durante la campaña presidencial del candidato del Partido Progresista, aunque declara no haber pertenecido ni pertenecer a ningún partido político.

Entre sus publicaciones destacan obras como "Capitalismo a la Chilena. Y la Prosperidad de las Elites" (Editorial Catalonia, 2012) y "Chile and the Neoliberal Trap".

La Crisis del Sistema de AFP en Chile

Bajas Pensiones y Falta de Legitimidad

Andrés Solimano descarta las versiones que dan por caducado el sistema de reparto, señalando que la gran crisis actual del sistema de AFP en Chile se genera porque paga pensiones muy bajas. El promedio de las pensiones está en 200 mil pesos mensuales, y casi el 80% de las cotizaciones están por debajo del salario mínimo, con grandes diferencias entre pensiones de hombres y mujeres, siendo estas últimas aún más bajas. El economista recalca que el sistema no asegura una pensión estable hasta que la persona fallezca, lo cual es uno de los principios fundamentales de la seguridad social.

Además, el sistema vive una crisis de legitimación, ya que se ha evidenciado que es un mecanismo de ahorro forzoso donde el 10% de la planilla salarial se destina a un conjunto de solo seis compañías. Estos fondos, según Solimano, financian a grandes empresas y bancos, y una parte se invierte fuera de Chile. De esta forma, el ahorro de la gran masa salarial, de 5 millones y medio de contribuyentes, sustenta la acumulación de capital de los principales conglomerados económicos.

Promesas Incumplidas y Precarización Laboral

Desde un principio, el sistema de privatización de los ahorros se vendió de forma muy optimista, prometiendo buenas pensiones con tasas de reemplazo del 85%, es decir, una proporción de los últimos salarios de hasta el 80% en la pensión. Sin embargo, hoy en día, las tasas de reemplazo observadas son del 32% para hombres y apenas 25% para mujeres.

Tampoco se puso mayor atención a la estructura del mercado laboral chileno, que provoca que las personas tengan muchas lagunas previsionales, debido a que los trabajadores entran y salen con mucha frecuencia, lo que genera mucha informalidad y precariedad, incluso para los trabajadores formales. Asimismo, no se advirtió que un grupo económico muy concentrado tomaría estos ahorros y los prestaría a los grandes grupos económicos.

Gráfico comparativo de tasas de reemplazo de pensiones en Chile (promesa vs. realidad)

Influencia y Concentración Económica de las AFP

Según Solimano, las AFP han configurado el actual escenario de concentración económica chileno. Con el 10% del aporte de los trabajadores, crean una bolsa de ahorro que es un mecanismo eficaz para consolidar la concentración de poder económico. Un intento moderado de desconcentración económica genera una resistencia muy fuerte, como se ha visto en las reformas de Bachelet, que enfrentaron la oposición de los gremios empresariales. Históricamente, las élites han rechazado los intentos de redistribución del poder económico, y en este escenario, la privatización de las pensiones es muy funcional, sirviendo como la base financiera que mantiene la concentración económica del país.

El economista denuncia la influencia desproporcionada de las Administradoras de Fondos de Pensiones en el sistema legislativo chileno. Estas entidades ejercen una presión considerable para evitar cualquier cambio legislativo que pueda afectar su negocio lucrativo, contribuyendo así a una parálisis reformista. Las AFP han mantenido sus elevadas tasas de ganancias y son un poderoso grupo de presión, apoyadas por un sector gravitante del Parlamento que utiliza la retórica de las cuentas individuales para evitar mecanismos redistributivos propuestos por el Gobierno.

La revolución neoliberal en Chile, iniciada con Pinochet y consolidada con la vuelta a la democracia, permitió a las AFP acumular tantos recursos que han generado un sistema de cooptación y de influencia. Personeros que han sido ministros y ocupado altos cargos en la administración del Estado han pasado a los directorios de las AFP. Además, cuentan con el apoyo publicitario de los medios, que, según Solimano, no se atreven a criticar el sistema para no perder el avisaje. La gente en las calles, sin embargo, no da cuenta de las bondades de este sistema.

Para los civiles, el sistema de AFP es obligatorio, y es un negocio altamente rentable para quienes lo manejan. El libro de Solimano indica que tienen una tasa de retorno del patrimonio del 28% anual, una rentabilidad superior a la banca (18%) y la tasa de retorno del capital físico (8%). Esta rentabilidad sobre normal artificial es producto de la falta de competencia. El sistema se creó por ley, estableciendo que solo las AFP pueden administrar fondos de pensiones en Chile, impidiendo la creación de un pilar público donde la gente pudiera escoger. A los trabajadores se les descuenta el 10% por ley y esa plata se entrega a seis compañías privadas. Aunque se argumenta que hay competencia por la existencia de seis AFP, Solimano insiste en que el sistema es privado con fines de lucro.

La situación es agravada por el hecho de que los gobiernos posteriores a la dictadura no rectificaron este sistema. Si bien al inicio había 22 AFP (hasta 1996), muchas fueron vendidas o privatizadas por compañías con fines de lucro, lo que ha llevado a que el sistema esté prácticamente desnacionalizado, con compañías internacionales de seguros como Metlife o el grupo Sura. Solimano cuestiona la eficiencia de los privados en este contexto, dado que las pensiones son tan bajas, lo que demuestra, a su juicio, el fracaso del sistema.

El "Mito" de la Inviabilidad del Sistema de Reparto

En Chile se ha creado el mito de que los sistemas de reparto habrían fracasado o son inviables por la demografía actual (aumento de la expectativa de vida y disminución de las tasas de natalidad). Sin embargo, Solimano desmiente esta idea, señalando que la realidad global es distinta. Estudios del Banco Mundial y la OCDE indican que el 85% de 172 países tienen sistemas basados en un pilar público, estatal y generalmente de reparto, lo que demuestra que este es el sistema dominante a nivel mundial.

Países desarrollados como Alemania y Estados Unidos han ajustado sus sistemas de reparto (con puntajes o reconocimiento de años de contribución), pero ninguno, incluyendo Canadá, países europeos o escandinavos, ni Japón, ha desechado su propuesta de reparto debido a cambios demográficos. Otros países que adoptaron sistemas de privatización de la seguridad social, aunque no tan extremos como el chileno, han regresado a un esquema de reparto: Argentina (2008), Hungría (2010), Polonia (2014) y Bolivia. En Polonia, los fondos privados incluso pasaron a un ente estatal que siguió pagando y subiendo las pensiones, desmintiendo el temor de que si los fondos pasan al Estado, la gente perdería sus ahorros.

La Controversia de la AFP Estatal y el Caso de los Sistemas Militares

Respecto a la propuesta de AFP estatal anunciada por la expresidenta Michelle Bachelet, Solimano señala que, aunque podría introducir cierta competencia, su efectividad dependerá de cómo se maneje. Si opera con los mismos criterios que las AFP actuales, seguirá entregando los ahorros a grandes empresas o invirtiéndolos fuera del país. Proponía una política de inversiones distintas, por ejemplo, para financiar pymes, proyectos regionales o desarrollo de energías limpias.

El libro de Solimano también aborda las tremendas diferencias de beneficios entre subsistemas en Chile. Los pensionados del sistema militar (Capredena) jubilan con 877 mil pesos mensuales en promedio, y los de Dipreca (Carabineros) con casi un millón de pesos mensuales. En contraste, quienes pertenecen a las AFP o al IPS (Instituto de Previsión Social) alcanzan montos que no superan los 223 mil pesos, siendo casi cuatro veces menos. Esta información fue obtenida por Ley de Transparencia, ya que la Superintendencia de Pensiones no publica datos de Capredena y Dipreca.

Es un hecho relevante que las ramas de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile escogieron no entrar al sistema de AFP, el cual fue creado bajo el mismo régimen militar. Se describe una sesión secreta de la Junta Militar de Gobierno el 14 de octubre de 1980, con la asistencia del General Pinochet y el ministro José Piñera, donde se presentó el plan de privatización. En esa sesión, incluso Pinochet y otros generales no estaban del todo convencidos y decidieron quedar fuera del sistema, mientras que para los civiles se hizo obligatorio.

Un sistema de pensiones que funcione aceptablemente bien debe garantizar una pensión hasta el fallecimiento de la persona. Sin embargo, el sistema chileno permite que una persona de 81 años con fondos acumulados pueda recibir una notificación de la AFP indicando que sus fondos se han agotado y que legalmente no se le puede pagar más, lo que puede ocurrir mucho antes de los 100 años.

Primera parte de la entrevista al economista, Andrés Solimano.

Propuestas para una Reforma Profunda

Solimano sostiene que una transformación profunda al sistema de pensiones es factible, pero requiere decisión y convicción política, tal como se ha hecho en otras partes del mundo. Advierte que una solución muy gradualista y parcial permitiría a los defensores del sistema reagruparse. El economista aboga por avanzar hacia un sistema de reparto, de solidaridad intergeneracional e intrageneracional, que es lo que la gente demanda en las movilizaciones. Reitera que otros países abandonaron el sistema de capitalización sin que ello significara el colapso del país.

Para Solimano, la "revolución de libre mercado" iniciada por Pinochet y coincidente con las políticas de Thatcher y Reagan, sustituyó el concepto de solidaridad por el individualismo en la cultura nacional chilena, promoviendo la idea de que cada persona debía resolver sus problemas por sí misma. Aunque esta lógica ha permeado a la población durante casi cuatro décadas, la sociedad chilena en las calles muestra un deseo por un sistema solidario y redistribuido. La seguridad social, en países capitalistas desarrollados, se creó como un contrato social entre generaciones y con un componente de redistribución interna.

Andrés Solimano propone que en Chile se le dé a las personas un periodo de seis u ocho meses para que tengan libertad de escoger, mientras simultáneamente se crea un pilar público de reparto administrado por el IPS. Una propuesta integral y estructural del sistema con tres pilares sería lo ideal: uno solidario, otro público de reparto administrado por el IPS y uno de cuentas individuales desmonopolizado. Entre las acciones concretas se encuentra la derogación del Decreto de Ley N°3500, aprobado en la reunión secreta de la Junta Militar el 14 de octubre y aún vigente 36 años después, y la creación de una nueva ley de pensiones.

Análisis de Otros Temas Económicos

Subsidios Eléctricos y Alza de Tarifas

Respecto al subsidio eléctrico triplicado para las familias más pobres, Solimano señala que, aunque es una medida positiva, su implementación presenta desafíos. Los potenciales beneficiarios podrían enfrentar dificultades para solicitar el subsidio debido a la falta de acceso o habilidad digital, así como los costos asociados con visitar oficinas públicas.

En cuanto a la polémica del alza de las cuentas de la luz, Solimano explicó que las tarifas se congelaron durante el estallido social y la pandemia, acumulando una deuda de aproximadamente 6 mil millones de dólares con consorcios eléctricos. Este congelamiento, motivado por razones políticas, ha resultado en un ajuste tarifario inevitable y significativo que impactará los presupuestos familiares. Solimano subrayó la necesidad de un programa urgente de cableado subterráneo para mejorar la seguridad y la fiabilidad del suministro eléctrico, responsabilizando a las compañías privadas por la situación actual. Si bien considera factible postergar el ajuste de tarifas, esto solo aumentaría la deuda y los intereses acumulados. Además, declaró inviable la posibilidad de declarar la deuda inválida debido a los contratos firmados con acreedores preferentes como el Banco Interamericano de Desarrollo.

Crecimiento Económico y Salario Mínimo

Finalmente, Solimano comentó sobre el bajo crecimiento económico de 1.1% y el establecimiento del salario mínimo en 500 mil pesos. Aunque considera positivo el aumento del salario mínimo, reconoce que su impacto en los costos laborales podría ser un desafío para las empresas, aunque también podría estimular el poder de compra y las ventas empresariales.

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