La película Plan 75, dirigida por Chie Hayakawa, aborda la problemática del suicidio asistido en personas mayores de 75 años en Japón. Esta obra, galardonada en el Festival de Cannes, parte de una premisa que, aunque parezca de ciencia ficción, tiene profundas raíces en la realidad. El suicidio en la vejez, lejos de ser un tema ficticio, es una recurrencia preocupante a nivel global.
En Chile, por ejemplo, las personas mayores de 60 años presentan la tasa más alta de muertes autoinfligidas, según datos del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA). Esta situación se agrava considerando que la población mayor de 60 años está en constante crecimiento, proyectándose que para 2050 alcance los 2 mil millones de personas a nivel mundial. Entre este grupo etario, la demencia y la depresión son los trastornos de salud mental más comunes, incrementando el riesgo de suicidio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica múltiples factores de riesgo asociados al suicidio en la vejez. Estos incluyen la pérdida progresiva de capacidades, el deterioro funcional, la disminución de la movilidad, el dolor crónico y la fragilidad. Además, las personas mayores son particularmente vulnerables al abuso físico, psicológico e incluso sexual, lo que contribuye significativamente al deterioro de su salud mental.
Un obstáculo adicional es el estigma asociado a los problemas de salud mental en adultos mayores. A menudo, estas patologías son mal diagnosticadas o directamente no se diagnostican, lo que impide que las personas busquen la ayuda necesaria. Como señala la directora Chie Hayakawa, en una entrevista con el New York Times, la idea del suicidio en la vejez está lejos de ser una fantasía, sino una realidad tangible.
Factores Socioculturales y Señales de Alerta
La responsabilidad de prevenir el suicidio y ofrecer apoyo a las personas mayores en riesgo no recae únicamente en quienes sufren. El SENAMA destaca la importancia de prestar atención a diversas señales de alerta que pueden indicar un potencial suicidio. Es un mito pensar que solo los profesionales de la salud mental están capacitados para intervenir; cualquier persona puede ser un agente de apoyo.
A pesar de que la salud mental se aborda con mayor apertura hoy en día, el suicidio sigue siendo un tema tabú. Otra creencia errónea es que una persona con intenciones suicidas no lo expresará abiertamente. Sin embargo, es crucial hablar honestamente sobre el tema, sin temor a "dar la idea" de suicidio a la persona mayor, una noción también equivocada.
Indicadores de Riesgo
El documento del SENAMA detalla diversas señales que pueden advertir sobre un posible suicidio en personas mayores:
- Comportamiento: Regalar objetos de valor, dejar de participar en actividades sociales, problemas de sueño, extrema falta de energía, pérdida de apetito, actitud impulsiva, necesidad de escribir cartas a amigos y familiares.
- Verbalizaciones: Mensajes de despedida, expresiones de sentirse una carga para los demás o de tener poco valor.
La sensación de ser una carga para la familia es uno de los factores socioculturales más relevantes en el suicidio de personas mayores. Chie Hayakawa observó que, al consultar sobre la política de suicidio asistido de su película, muchas personas respondieron que estarían de acuerdo con terminar sus vidas anticipadamente para no ser una carga para sus hijos.

Patricia Bustos, psicogerontóloga de la Escuela de Psicología de la Universidad de Valparaíso, explica que el suicidio es un fenómeno multifactorial, influenciado por enfermedades crónicas, el nivel socioeconómico y, de manera crucial, por factores socioculturales. La presencia o ausencia de cuidadores, y la sensación de desesperanza, la falta de objetivos futuros y el temor a ser una carga, crean un círculo vicioso que puede derivar en depresión y, eventualmente, en suicidio.
La especialista lamenta la falta de planes de prevención del suicidio y de atención a las condiciones de las personas mayores tanto a nivel social como gubernamental, en contraste con la atención que se brinda a jóvenes y adolescentes. Desde 2015, las tasas de suicidio en personas mayores en Chile superan el 15%, una cifra alarmante que evidencia la invisibilización del sufrimiento de este grupo etario y la consiguiente desatención de sus señales de alerta.
El Debate del Suicidio Asistido y la Eutanasia
La película Plan 75 se inspira en un suceso real: en 2016, un hombre asesinó a 19 personas con discapacidad en una residencia en Japón, argumentando que debían ser sometidos a eutanasia por no ser "útiles" en una sociedad enfocada en el trabajo. Chie Hayakawa buscaba exponer la escasa preocupación del gobierno hacia los sectores más débiles de la sociedad, incluyendo ancianos, discapacitados y personas sin recursos económicos, por considerarlos "invisibles" al no ser productivos.
La directora señala las miserias de un modelo social que promueve el individualismo feroz y la autosuficiencia. En Japón, los mayores de 65 años constituyen el 30% de la población, y existe una fuerte noción, especialmente entre los ancianos, de "no molestar a nadie". La presión social invisible les hace sentir como una carga, impidiéndoles solicitar ayuda a los servicios sociales por vergüenza.
¡Prohibido vivir más de 75 años! Crítica de Plan 75, de Chie Hayakawa
La película presenta tres historias interconectadas: la de Michi, una anciana con dificultades económicas que se apunta al proyecto de suicidio asistido; la de una empleada de una residencia que prioriza sus propias necesidades; y la de un joven funcionario gubernamental que, al descubrir que su tío septuagenario solicita el suicidio asistido, experimenta un despertar de conciencia y culpa. Este joven, inicialmente apático, representa a muchos jóvenes japoneses que trabajan sin cuestionarse nada, y su giro hacia la solidaridad simboliza un cambio necesario.
Hayakawa sitúa la acción en un futuro cercano, despojando la narrativa de elementos de ciencia ficción para anclarla en una realidad plausible. La aparente amabilidad y cortesía del personal que trabaja para el plan de suicidio asistido acentúan el terror subyacente, creando una atmósfera inquietante.
Paralelismos con Debates Reales
El profesor Yusuke Narita, de la Universidad de Yale, generó controversia al proponer una "solución única" para el envejecimiento crónico de Japón, utilizando la frase "Seppuku en masa". Aunque matizó sus declaraciones, argumentando que se refería a la falta de renovación en las empresas donde los mayores ocupan puestos directivos, sus palabras tocaron una fibra sensible en Japón.
La baja tasa de natalidad en Japón (1,3 nacimientos por mujer) y el envejecimiento poblacional son problemas bien documentados. A pesar de diversas soluciones propuestas, como la inteligencia artificial para encontrar pareja o ayudas económicas, la tendencia no ha cambiado. La propuesta de Narita, aunque extrema, reavivó el debate sobre la eutanasia, que no está legalmente reconocida en Japón, a diferencia de otros países.
El concepto de "meiwaku", un término japonés que describe la carga física, emocional y financiera que las personas mayores pueden representar para sus familias, subraya la presión sociocultural existente. La propia familia de Narita ha experimentado esta carga, con su madre requiriendo cuidados constantes que implican un gasto mensual considerable.
El Suicidio en el Cine: Diversas Perspectivas
El suicidio ha sido un tema recurrente en el cine, abordado desde múltiples ángulos y géneros. En ¡Qué bello es vivir! (It's a Wonderful Life, 1946), George Bailey considera el suicidio ante dificultades económicas, pero la intervención de un ángel le muestra el impacto positivo de su vida en la comunidad.
En El payaso (The Clown, 1951), un viejo payaso alcohólico salva a una joven bailarina de un intento de suicidio con gas, ofreciéndole una nueva perspectiva de vida.
En el contexto oriental, el suicidio a menudo se asocia con el honor, como en el caso del Seppuku o Harakiri, practicado por samuráis en situaciones de deshonor o pérdida de estatus.
Películas como La juventud (Youth, 2015) o El abismo del olvido (The Deep End of the Ocean, 1999) exploran las consecuencias del suicidio en las familias y el entorno cercano, mostrando la confusión, el dolor y la búsqueda de sentido tras la pérdida.
Otras obras cinematográficas que abordan el tema incluyen:
- La juventud (Youth, 2015): Aunque no es el eje central, aborda temas de fin de vida y reflexión.
- El puente de San Luis Rey (The Bridge of San Luis Rey, 2004): Explora las vidas de cinco personas que mueren en un accidente, incluyendo un suicidio.
- El joven manos de tijera (Edward Scissorhands, 1990): Si bien no es explícito, el personaje de Edward lidia con la incomprensión y el aislamiento.
- El club de la lucha (Fight Club, 1999): Aborda temas de alienación y desesperanza que pueden conducir a comportamientos autodestructivos.
- Las vírgenes suicidas (The Virgin Suicides, 1999): Narra la historia de cinco hermanas adolescentes que se suicidan, generando preguntas en su entorno.
- El primer beso (The First Kiss, 2010): Un joven sobrevive a un intento de suicidio y es rehabilitado.
- Blue Valentine (2010): El suicidio de la esposa de Wilson genera confusión y dolor en él.
- Nora (2000): La muerte por sobredosis de Nora, tras varios intentos, lleva a sus seres queridos a reflexionar.
- The Happening (2008): Una ola de suicidios inexplicables aterroriza una ciudad, sugiriendo una causa viral.
- El viaje de Chihiro (Spirited Away, 2001): Aunque es una alegoría, explora temas de pérdida y desesperanza en un niño marginado.
El debate sobre la eutanasia y el suicidio asistido, así como la forma en que estos temas se reflejan en el cine, invitan a una profunda reflexión sobre la vida, la dignidad y la responsabilidad social hacia las personas mayores.