Ancianos solos pero vigilados: Un análisis de la soledad y las soluciones tecnológicas

La reciente noticia del hallazgo de una persona mayor fallecida en la comuna de Independencia, cuyo deceso ocurrió hace más de un año sin que nadie lo advirtiera, reabre el debate sobre la soledad no deseada y el abandono social en la vejez. Para el académico de la UST Temuco y especialista en envejecimiento saludable, Dr. Torres, esta situación es un llamado urgente a reflexionar sobre cómo vivimos la longevidad.

El especialista, que además es secretario ejecutivo de la Red Iberoamericana de Envejecimiento Activo y Saludable (RIES-Gaudium), señala que vivimos más años, pero no necesariamente estamos preparados para ello. "Resulta importante reforzar los vínculos cercanos que se dan al interior de la familia y los grupos, pero también por medio de los encuentros que generan municipios y organizaciones como el sistema de salud, en orden a estar vinculados significativamente entre las personas mayores", advierte.

El envejecimiento demográfico: Un desafío creciente

Las cifras del Censo 2024 refuerzan esta preocupación. El porcentaje de personas de 65 años o más alcanza el 14%, más del doble de lo registrado en 1992 (6,6%) y muy por encima de los datos de 2002 y 2017 (8,1% y 11,4% respectivamente). En paralelo, la población de 14 años o menos disminuye a 17,7%, una caída significativa en comparación con el 29,4% de 1992. En la región de La Araucanía, el fenómeno es aún más marcado: Gorbea encabeza la lista con 127 adultos mayores por cada 100 menores de 14 años, seguida por comunas como Cunco, Teodoro Schmidt y Curacautín.

Gráfico de barras comparando el porcentaje de población mayor de 65 años y menor de 14 años en Chile entre 1992 y 2024.

El Dr. Torres señala que estos hechos son motivo de profunda reflexión en el seno familiar y comunitario, pues no se trata de algo nuevo o desconocido, sino de una realidad que "no vemos pero que está presente en nuestro entorno", y frente a la cual existe una "postura contemplativa que nos lleva a relativizarla, sin advertir que caminamos hacia ella inexorablemente si no hacemos un cambio importante hoy".

El edadismo: Un prejuicio social

El académico también subraya que investigaciones recientes realizadas junto al Dr. Martín Hernández Osses muestran un aumento significativo del edadismo en el país. "Atribuimos prejuiciosamente características que caricaturizan a las personas mayores como si fueran sujetos desechables y de poco valor social, sin reconocer el capital humano y experiencial que han consolidado a través de los años", explica.

La soledad en cifras y realidades

La investigación realizada por el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo detalla que más de medio millón de adultos mayores chilenos viven solos, siendo la soledad y la falta de conexiones unas características que impactan negativamente su salud. El informe revela que un 24% de los adultos mayores se siente insatisfecho con su vida social, mientras que un 63% se siente conforme.

Uno de los desafíos más apremiantes es el aumento de los hogares unilaterales, donde un 14.6% de la población mayor de 60 años vive sola. Esta cifra ha aumentado significativamente en los últimos cinco años debido a la disminución de las tasas de fecundidad. Además, el 50% de los mayores no conoce a alguien que pueda ayudar a conseguir trabajo, lo que subraya la necesidad de fortalecer las redes de apoyo.

En España, se calcula que 1 de cada 6 hombres mayores de 65 años vive solo. La situación es más preocupante en la ciudad. A todo ello hay que sumar los problemas de salud que pueden tener nuestros mayores. Teniendo en cuenta todo lo anterior, que se generen situaciones problemáticas para los mayores es algo de lo más normal. No se debe pensar que el aislamiento traerá tan solo tristeza; este problema es la fuente de muchas enfermedades degenerativas. La falta de relaciones sociales acaba mermando profundamente las capacidades cognitivas de las personas mayores.

Hacia 2023, en los Estados Unidos alrededor del 28% (16,2 millones) de los adultos mayores de la comunidad vivían solos, lo que incluye un 22% (5,7 millones) de hombres mayores y un 33% (10,5 millones) de mujeres mayores. El porcentaje de personas que viven solas aumenta con la edad (es decir, entre las mujeres ≥ 75 años, alrededor del 42% viven solas). Los hombres tienen más probabilidades de morir antes que sus esposas, y los hombres viudos o divorciados tienen más probabilidades de volver a casarse que las mujeres viudas o divorciadas. Aproximadamente el 68% de los hombres mayores están casados, en comparación con el 47% de las mujeres mayores. En 2023, el 29% de las mujeres mayores eran viudas; hay más de 3 veces más viudas (9 millones) que viudos (2,9 millones). Sin embargo, en 2023, más de la mitad (59%) de los adultos de ≥ 65 años que vivían en la comunidad lo hacían con su cónyuge o pareja.

Mapa de Europa destacando países con mayor y menor porcentaje de población mayor viviendo sola.

Tipos de soledad y sus causas

La soledad en mayores no es solo una cuestión emocional. A medida que las personas envejecen, la pérdida de relaciones, los cambios en la rutina y la disminución de la actividad social pueden provocar aislamiento social en el adulto mayor, una situación que tiene consecuencias reales sobre su salud física y mental.

La soledad en ancianos se define como una sensación subjetiva de falta de compañía, afecto o conexión emocional, aunque estén rodeados de personas. La soledad es una experiencia emocional, mientras que el aislamiento social hace referencia a una condición objetiva: la ausencia o escasez de relaciones significativas o contactos regulares con otras personas.

La soledad en mayores no es una experiencia única ni homogénea. Existen distintos tipos de soledad que afectan de forma diferente a cada persona, según su historia de vida, sus relaciones y su estado emocional:

  • Soledad emocional: Se presenta cuando la persona mayor siente la ausencia de un vínculo profundo con alguien significativo, como una pareja, un hijo o un amigo íntimo. No se trata solo de estar acompañado, sino de tener con quién compartir pensamientos, emociones o preocupaciones.
  • Soledad social: Ocurre cuando falta una red de apoyo sólida. Es decir, la persona no mantiene contacto frecuente con amigos, vecinos o familiares, ni participa en actividades comunitarias.
  • Soledad existencial: Más difícil de detectar, está relacionada con el sentido de la vida. Puede aparecer incluso en personas acompañadas, y se manifiesta como una sensación de desconexión con el entorno, percepción de inutilidad o de que ya no se es necesario para nadie.

La soledad no aparece de la noche a la mañana. La viudez, la muerte de amigos cercanos o incluso el distanciamiento de hijos o nietos son algunas de las causas más frecuentes de soledad en adultos mayores. El final de la vida laboral marca una transición en la que muchas personas dejan de sentirse útiles o pierden el contacto con compañeros. Las limitaciones físicas o la pérdida de autonomía dificultan salir de casa, participar en actividades o mantener relaciones sociales. La estructura familiar ha cambiado en las últimas décadas. Muchas personas mayores viven solas, sin familiares cerca o con una red de apoyo muy limitada.

Impacto de la soledad en la salud

El impacto de la soledad en la salud va más allá del estado de ánimo. La soledad crónica está directamente relacionada con un mayor riesgo de depresión, ansiedad e insomnio. El aislamiento social se asocia a un incremento de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y menor respuesta inmunitaria. Estar desconectado socialmente contribuye al deterioro cognitivo.

Las personas ancianas que viven solas tienden a presentar condiciones económicas menos favorables, en especial a medida que avanza su edad. Muchos informan sentimientos de soledad, y el 25% de los ≥ 65 años se consideran socialmente aislados. En las personas con problemas de salud o deficiencias sensoriales, el surgimiento de nuevos síntomas o el agravamiento de los ya existentes pueden pasar inadvertidos. Muchos pacientes encuentran dificultades para cumplir con los regímenes terapéuticos prescritos. Dado que presentan limitaciones físicas y que la alimentación es una actividad social, algunas personas ancianas que viven solas no se preparan comidas completas y balanceadas, por lo cual la desnutrición es un problema frecuente en esta población.

Infografía mostrando los efectos negativos de la soledad en la salud física y mental de los ancianos.

El aislamiento social se asocia a mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, inmunitarias y deterioro funcional general.

Paranoia en personas mayores: Causas y manejo

La paranoia es una condición psicológica compleja que tiende a ser particularmente impactante en las personas mayores. A medida que envejecemos, el inicio de la paranoia en personas mayores puede ser angustiante y desorientador, afectando la vida diaria y las relaciones. La paranoia geriátrica a menudo se origina en una combinación de factores fisiológicos y psicológicos. Los cambios en el cerebro debido al envejecimiento pueden afectar la percepción y el pensamiento, llevando a una mayor suspicacia. Además, la paranoia en personas mayores puede verse agravada por el aislamiento social, la pérdida de seres queridos o el miedo a la dependencia.

Al hablar de la paranoia en personas mayores, es importante reconocer que estos pueden incluir miedos irracionales sobre daño o traición, reticencia a socializar y malinterpretación de conversaciones o eventos. Particularmente, la paranoia en mujeres mayores podría estar influenciada por sus experiencias de vida únicas o su vulnerabilidad particular debido a roles sociales. Los síntomas pueden variar, y en el caso de un adulto mayor paranoico, podrías observar comportamientos como acumular objetos, creer que están siendo vigilados o expresar hostilidad injustificada hacia cuidadores o familiares. La paranoia también puede estar relacionada con condiciones médicas como la demencia, la enfermedad de Alzheimer o efectos secundarios de medicamentos.

El fenómeno de la paranoia en personas mayores no solo implica miedo, sino que también puede llevar a importantes desafíos en la gestión de las interacciones cotidianas. El tratamiento de la paranoia en personas mayores implica una combinación de manejo médico, consejería y apoyo compasivo. Ajustar el entorno de vida para hacerlo más seguro y menos confuso puede ayudar a reducir los sentimientos de amenaza. El apoyo social también es crucial para aliviar los sentimientos de aislamiento que pueden contribuir a la paranoia. Para aquellos que lidian con seres queridos paranoicos, es importante buscar programas y recursos que puedan ofrecer apoyo y orientación.

Soluciones y herramientas tecnológicas para combatir la soledad

A pesar de estos problemas, la mayoría de las personas mayores que viven solas expresan un gran deseo de mantener su independencia. Muchos de ellos tienen miedo de depender de otros y, a pesar de la soledad, quieren seguir viviendo de esa manera. Para ayudarlos a conservar su independencia, los médicos deben alentarlos a practicar actividad física y mantener interacciones sociales en forma regular, y brindar asistencia social para ayudarlos en esta misión.

El Dr. Torres añade que es necesario observar más de cerca a las personas mayores que viven solas, fortalecer los grupos sociales de apoyo y aprovechar las innovaciones informáticas disponibles, como aplicaciones móviles que permiten monitorear comportamientos atípicos y activar alertas tempranas desde el sistema de protección social.

Teleasistencia: Un aliado contra el aislamiento

La teleasistencia es uno de los recursos de atención sociosanitaria a la población mayor que más desarrollo está experimentando en los últimos años, y también uno de los que goza de mayor aceptación entre sus usuarios. El servicio nació a principios de los años 90 con el concepto de telealarma. "El objetivo era dar cierta seguridad a los mayores que vivían solos o permanecían sin compañía muchas horas del día o de la noche y que eran susceptibles de encontrarse en situación de riesgo por fragilidad o dependencia", explica Juan Manuel Martínez Gómez, geriatra y director general de EULEN Servicios Sociosanitarios. Y, sobre todo, evitar que los ancianos fallecieran aislados, sin que nadie se percatara de su falta hasta que, por ejemplo, un vecino denunciaba el 'mal olor' que desprendía su vivienda.

Pero este sistema ha ido evolucionando con el tiempo hacia una atención más integral que ofrece nuevas ventajas. "Permite la permanencia del mayor en su entorno habitual lo máximo posible, pero sin que se sienta aislado. Y es que la teleasistencia se ha posicionado como un excelente recurso para combatir uno de los principales males del envejecimiento: la soledad. Los especialistas destacan la importante «función social» que cumple al mantener al mayor conectado con el mundo.

La madrileña Felisa Vilar, de 77 años, perdió recientemente a su marido y a un hijo en el plazo de dos meses. "De repente me he quedado sola. Mis otros hijos viven en Londres y en EEUU y temían que me pudiera pasar algo. ¿A quién iba a avisar?", relata. Uno de ellos trabaja en el sector de los seguros y dió con la solución: la teleasistencia. "Es como un teléfono con un solo botón, si no me encuentro bien lo pulso y me conectan con unas oficinas donde me atienden unas señoritas muy amables. '¿Qué le pasa Felisa? Nada, nada'. Es que, a veces, sólo necesito hablar, estoy tan triste... y me ofrecen mucho consuelo. Me llaman de vez en cuando únicamente para charlar conmigo. En caso de urgencia, avisarían a mi familia. También me da seguridad. Soy muy despistada y mi hijo insistió en que instalara un detector de humo en el pasillo. Un día freía unas chuletillas y se montó una humareda... Saltó la alarma del aparato y enseguida se oyó una voz, yo no tuve que coger el teléfono ni nada [el dispositivo es manos libres], que preguntaba '¿Felisa qué le pasa? Estoy bien, bien...'. Hace poco me trajeron otro aparato, una especie de móvil que me llevo cuando salgo a la calle y si me ocurriera algo, bastaría con pulsar para que me localizaran. Por las noches, lo cuelgo en la cabecera de mi cama. Me siento muy acompañada." Como Felisa, otros 150.000 españoles mayores de 65 años están 'televigilados' 24 horas al día los 365 días del año. "Lo aconsejaría a todos los que viven solos. En esta situación necesitas ayuda, así te da la impresión de que no estas aislado", afirma Felisa Vilar con entusiasmo.

Tv Assist Dem: Teleasistencia para personas con demencia leve

Simultáneamente, la incorporación de los avances tecnológicos del campo de la seguridad en el hogar y de la comunicación ha abierto nuevas posibilidades a este modelo asistencial. Si el mayor precisa más compañía que seguridad, el programa se dirige a mantener con él un contacto estrecho y muy periódico. "Si le interesa el fútbol, pues todos los lunes se le llama para comentar los resultados de la Liga. La falta de relaciones aqueja con frecuencia a este grupo, sobre todo en las grandes ciudades. «Más del 90% de las llamadas a la central de alarma son para charlar, no por emergencias. Muchos dicen que el dispositivo les ha saltado sin querer al limpiar, pero es un excusa para conectar", añade Martínez Gómez. En las centrales se comprueba que los lunes, tras un fin de semana solos, o por la noche, aumentan las llamadas. Conscientes de su papel de 'telecompañeros', las empresas proveedoras buscan cualquier oportunidad para 'vigilar' al cliente a la vez que le ofrecen consuelo. Inmaculada Romero, directora del Servicio de Teleasistencia y Domótica de Personalia, de la Fundación ONCE, lo corrobora: "Se programan llamadas de recordatorio de citas importantes, como las visitas médicas; de fechas señaladas, como el cumpleaños de un hijo o de un nieto; o de la toma de medicación..."

Sensores y dispositivos inteligentes

El desarrollo tecnológico ha permitido, por otro lado, complementar el servicio e introducir importantes mejoras, particularmente dirigidas a los mayores con problemas de movilidad y que gozan de una frágil salud o cuyas viviendas están más deterioradas. Sensores de caídas, detectores de movimiento, de fugas de agua, de gas, de humo... Son sus amigos invisibles. Se instalan en el baño, la televisión, bajo la cama... Si transcurrido un tiempo prudencial no se detectan en el domicilio las idas y venidas habituales de la rutina diaria, salta la alarma. "Estos detectores evitan las muertes en soledad, sin que nadie se entere", dice Romero. Sólo en Madrid, el pasado año se produjeron 77 fallecimientos en estas condiciones.

Cruz Roja desarrolla un proyecto de teleasistencia móvil con Vodafone que permite que la teleprotección del anciano no se limite a un radio de 50 metros, sino que también pueda sentirse seguro en la calle, vaya donde vaya, incluso cuando viaje fuera de su ciudad o provincia. En el ámbito privado, el Grupo Ballesol ha hecho lo propio con IS2, una filial de Siemens, que acaba de lanzar el MobileTel, un dispositivo que utiliza la tecnología de la telefonía móvil. "Nuestra clientela son mayores activos, que se quieren ir a Benidorm con la tranquilidad de que si les pasa algo el dispositivo va a dar la alarma", señala Gabriel Bellido, director comercial del Grupo Ballesol.

Telemedicina y telemonitorización

La investigación e innovación no cesa. Varias empresas trabajan en el desarrollo de proyectos de telemedicina que permitan controlar desde el hogar algunas patologías crónicas muy frecuentes en la población mayor, como la insuficiencia respiratoria, la presión arterial elevada o la diabetes, y realizar pruebas diagnosticas como la toma de temperatura o un electrocardiograma. El objetivo es ahorrar las múltiples visitas al médico que ocasiona el seguimiento de estos trastornos.

Carburos Metálicos es una de las compañías que explora esta posibilidad. Ya está desarrollando programas de telemonitorización de pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en colaboración con algunos hospitales públicos y privados. "Al paciente se le instala el equipo en casa, se le enseña a usarlo y a conectarse vía telefónica a través de un módem que envía sus datos al centro sanitario. Su enfermedad se controla remotamente", explica Pablo Domínguez, director de la División Médica de esta compañía. La empresa estudia trasladar esta experiencia al ámbito de la teleasistencia. "El paciente crónico mayor se involucra mucho y está encantando, porque le da seguridad."

El futuro de la atención a personas mayores

El desarrollo de un sistema como Triangle, la teleasistencia y la telemedicina son ejemplos de cómo la tecnología puede ser una herramienta poderosa para mejorar la calidad de vida de las personas mayores que viven solas. El objetivo es ahorrar las múltiples visitas al médico que ocasiona el seguimiento de estos trastornos.

Para aquellos que lidian con seres queridos paranoicos, es importante buscar programas y recursos que puedan ofrecer apoyo y orientación. Puede explorar los recursos disponibles diseñados para ayudar a familias y cuidadores a manejar estos desafíos de manera efectiva. Ayudemos a nuestros seres queridos no solo a sobrevivir, sino a prosperar en sus años dorados.

El especialista recalca que Chile enfrenta un desafío que nace de una nueva longevidad y que requiere transformaciones profundas. "Necesitamos una nueva mirada, pero sobre todo una renovada conducta donde invirtamos más tiempo para estar cerca de las personas mayores", sostiene. Cuidar de nuestros mayores debería ser algo tan natural como el respeto que se les debe por todo lo que han hecho por nosotros.

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