La sexualidad, a menudo percibida como un dominio exclusivo de la juventud y la belleza tersa, persiste a lo largo de toda la vida. Sin embargo, los prejuicios y tabúes que la rodean, especialmente en la tercera edad y en las relaciones con diferencia de edad, impiden una comprensión plena de este fenómeno. Este artículo se adentra en cómo personas de distintas generaciones viven su sexualidad, revelando realidades a menudo silenciadas y desafiando percepciones arraigadas.
Según un análisis reciente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología, el 62,3% de los hombres y el 37,4% de las mujeres mayores de 65 años se declaran sexualmente activos. Datos orientativos del respetado informe Lindau de Estados Unidos indican que el 47% de los ciudadanos entre 64 y 74 años mantiene sexo oral antes del coito, porcentaje que baja al 28% en hombres y al 35% en mujeres en el tramo de 75 a 85 años.

La Sexualidad Activa en la Tercera Edad
A pesar de la persistencia de la actividad sexual en la vejez, la sexualidad en la adolescencia y en la vida adulta ha recibido mucha más atención. Romper con estos tabúes es fundamental, pues los mayores no se limitan a cogerse de la mano; muchos han superado prejuicios y disfrutan en la cama bastante más que sus padres y abuelos.
Testimonios de Vitalidad y Adaptación
Horacio Arias Terrón, filólogo y periodista de 72 años, es un claro ejemplo. Afirma amar a su pareja tres o cuatro veces a la semana, deseando que fuera a diario, pero reconoce no querer "malgastar las energías". Su energía sexual es vital para la pareja, y la estimula a través de una vida muy sana, cuidando la alimentación y haciendo ejercicio como pilates y tenis, además de mantener la mente clara con yoga y chi kung. Horacio conoció a Patricia Hernández, de 43 años, hace dos años en clases de biodanza. Él eyacula una de cada cinco veces para no malgastar energías, logrando orgasmos sin eyacular mediante la práctica. Patricia lo ve "en plena forma física, intelectual y sexual, como a uno de mi quinta. A veces, incluso, no puedo seguirle".
Juan Ruiz, un malagueño de 82 años con "humor de 18", experimentó un cambio drástico cuando en 2008 le operaron de cáncer de colon. Le dijeron que "se acabó el pajarito", y desde entonces no ha tenido actividad sexual. Sin embargo, hace un mes, al juntarse con una chica que le dio unos besos, "¡se me levantó!". Él busca una mujer que le acompañe y le dé cariño, sintiéndose "vivo" y necesitando respuestas en la consulta del médico y en el centro de mayores donde hablan de las emociones y de trabajar el deseo con caricias y tiempo.
Isabel Rossi, una gaditana de 81 años, habla de su sexualidad con una naturalidad desarmante. A los 48, cuando se le fue la regla, no tenía ganas de nada, pero luego "todo fue muy bien". Su cuerpo ha cambiado, pero se han ido adaptando, y disfrutan "como siempre". Ha desnudado recientemente ante su marido, Rafael, después de una vida de pudor: "Jamás lo hacíamos con la luz encendida, ni se me ocurría quitarme la ropa delante. Me daba vergüenza todo. Pero ya no tengo complejos. Igual, igual. Incluso mejor porque ya no estamos pendientes de los niños". A sus 73 años, aunque austera, disfruta plenamente y bromea sobre una ocasión en la que confundió una crema íntima con pasta de dientes, diciendo: "vimos las estrellas".
Esperanza Molina, madrileña de 84 años, antropóloga, doctora en Filosofía y Letras y autora, lleva 64 años amando al mismo hombre, Paulino. "El sexo me ha acompañado mucho. He compartido sudor, cuerpo, y me ha venido muy bien". A sus 84 años, confiesa que ahora se apodera de ella el miedo a practicarlo, y que los médicos "ni huelen estas cosas". Para Molina, la sexualidad es algo muy profundo que toca aspectos importantes como la personalidad, el conocimiento de uno mismo, la reproducción, complejos y satisfacciones. Reconoce que "la mayoría nos escondemos, tiene algo de caverna, de oscuridad, y eso sea quizá uno de sus atractivos. La sexualidad para mí es una gozada. Si estás bien y te gusta el tío con el que estás, por supuesto".
Perspectivas Profesionales y Desafíos
El urólogo Aníbal Rincón, del hospital Quirón, previene que los "cuatro asaltos semanales" de Horacio son la excepción, ya que la disfunción eréctil afecta al 66% de la población masculina mayor de 70 años. La causa más frecuente es de tipo vascular, exacerbada en fumadores, hipertensos y varones con colesterol alto.
La terapeuta malagueña Esther del Moral defiende que "muchas personas de edad avanzada ya no se conforman con perder ese disfrute, escudriñan nuevos caminos, y eso está muy bien". Por su parte, el catedrático de Psicología de la Sexualidad de la Universidad de Salamanca, Félix López Sánchez, señala que los cursillos sobre erotismo, que comienzan a impartirse en clubes de jubilados y geriátricos, no deberían ser exclusivos de los abuelos, sino que hay que "trabajar con los hijos la sexualidad de los padres", para romper con la idea de que el sexo es algo sucio o perverso.
Roberto Oraá, psicólogo clínico, observa en sus clases a "44 alumnos muy motivados" a los que habla de la evolución de las emociones y la importancia de la autoestima en edades en las que "hay que hacer reajustes", lo que influye en las relaciones de pareja. Sin embargo, en este capítulo, "a todos les da corte compartir lo que hacen en su alcoba como consecuencia de la educación recibida".
Asunción Coronado, del instituto granadino de sexología Al-Ándalus, reivindica el encanto de las arrugas, la paciencia frente a la inmediatez de la Viagra y el erotismo de una mirada. Señala que el coito, aunque idóneo para la reproducción y para el hombre, "a estas edades no es tan placentera para la mujer. Las paredes de la vagina se vuelven más finas, menos elásticas, y la penetración puede ser molesta". El manejo de los afectos y el placer están tan presentes en los septuagenarios y octogenarios españoles del siglo XXI que se ha convertido en una asignatura habitual en las universidades de mayores.
Relaciones con Diferencia de Edad: Mitos, Prejuicios y Realidades
Las relaciones sexo-afectivas entre personas de diferente edad despiertan todo tipo de prejuicios, muchas veces insuflados por estereotipos de género y una doble moral social.
Cuando el Hombre es Mayor: Estereotipos y Experiencias
Damián, un abogado de 55 años, se divorció a los 50 y comenzó una nueva etapa al conocer a Marina, su pareja actual que "aún no superó la veintena". Ella le "devolvió una energía" que había perdido y lo hace sentir querido. Sin embargo, sus hijas y su exesposa lo aceptaron con dificultad, y Marina recibió comentarios hirientes, desde que estaba con él por interés hasta que "tendría que analizar por qué busca un padre".
En el ámbito público, parejas como la de Catherine Zeta Jones (50) y Michael Douglas (75), con 25 años de diferencia, o el casamiento de Alberto Cormillot (81) y Estefanía Pasquini (33), son frecuentes en el star system, donde ellas son entre 15 y 25 años menores que ellos. Claudia Quiroga Daldi, counselor especializada en sexualidad, explica que esto se debe al "mito del príncipe azul, que salva a la mujer y que le brinda protección: la fábula es determinante, aun hoy".
Gabriela Bard Wigdor, doctora en estudios de género, añade que a los varones "les basta con solvencia financiera y estatus social para estar habilitados en el mercado de la vida sexo-afectiva en cualquier momento de su vida". Incluso cuando no poseen capital económico, son considerados dignos de esos vínculos con mujeres más jóvenes, pudiendo lucir "arrugados, gordos o desmejorados y aún ser considerados atractivos, ‘interesantes’". La famosa frase "Algo tendrá para que ella esté con él" lo ejemplifica.

Cuando la Mujer es Mayor: Subvirtiendo lo Tradicional
Mucho menos frecuente es el formato de pareja donde él es más joven que ella. Casos como el de Viviana Saccone (51) y Santiago García Rosa (25), o Brigitte Macron (66), 24 años mayor que su marido el presidente de Francia, representan la excepción. Brigitte Macron, en respuesta a las burlas sobre su edad, expresó: "Los tiempos cambian. Algunos están dentro del tren del cambio... Pero no todos están ahí: algunos se han quedado en el andén".
Una de las explicaciones posibles es que este modelo subvierte los esquemas tradicionales, que ratifican que el hombre debería ser siempre más grande que su mujer. Otra, desde el psicoanálisis, aportada por Marina Esborraz, hace hincapié en la "subjetivación de potencia" que caracteriza a la masculinidad: "La potencia requiere de la demostración, del ‘todavía puedo’ por parte de ellos. Por eso es más habitual encontrar relaciones con gran diferencia de edad entre varones mayores con mujeres jóvenes que a la inversa". Sin embargo, Esborraz relativiza el prejuicio de que en estas relaciones siempre se busca un padre: "También se puede encontrar un padre en un hombre más joven. Pero se supone esto porque la diferencia de edad reaviva los deseos incestuosos reprimidos".
El dato de alcance antropológico del acrónimo MILF (Mom I'd Like to Fuck) en el mundo pornográfico, que se hizo famoso en 1999 con la película American Pie, es una referencia explícita al incesto. Se refiere a mujeres con hijos cuya edad supera los 35 años, donde la brecha etaria juega un papel central en su atractivo.
María Eugenia, una médica de 47 años, cuenta que al separarse a los 41, su ex y dos amigos divorciados se fueron rápidamente con mujeres entre 12 y 15 años más jóvenes. Ella, a los 45, conoció a Martín, un profesor de yoga mucho más joven, con quien "enseguida tuvimos onda". Sin embargo, le costó mucho "blanquear ese vínculo" por los prejuicios: "desde mi mamá que me dijo que no lo metiera a vivir en casa porque seguro mi nuevo novio era un vividor, hasta amigas que me advertían el conflicto que se iba a venir el día en que él cayera en la cuenta de que yo no iba a poder darle hijos".

Prejuicios y Doble Moral
El culto a la belleza y la juventud femenina juega en contra de las mujeres en las relaciones. Claudia Quiroga Daldi reflexiona: "Esta presión no se ejerce del mismo modo sobre los varones. Es otra situación de desigualdad a tener en cuenta: los estándares femeninos de belleza que imponen los medios de comunicación son imposibles de alcanzar en la juventud, más aún en edades más avanzadas, lo cual se hace más notorio si la pareja es menor". La creencia de que la mujer tiene una "vida útil" determinada por su capacidad para procrear es un factor determinante. Marina Esborraz subraya el asombro cuando Keanu Reeves salió con "una... ¡mujer de su edad!", y se remarcó que ella parecía mayor que él. Esto evidencia que el deseo sexual femenino se juzga de un modo distinto al masculino: "se sigue suponiendo que el deseo sexual de una mujer debe ir de la mano del deseo de ser madre".
La Cuestión Crítica: Relaciones con Menores y el Consentimiento
Cuando el vínculo involucra a menores de edad, la situación toma otro cariz, despertando debates cruciales sobre el consentimiento, el abuso y la responsabilidad social.
El Caso Gabriel Matzneff y el Abuso de Poder
Francia se encuentra en modo #MeToo por el caso del escritor francés Gabriel Matzneff, autor del libro "Los menores de 16 años" (1974), un ensayo donde reivindicaba el sexo con adolescentes. Matzneff, actualmente un octogenario, recibió durante décadas la consagración antes que la acusación de pederasta. Esto cambió con la publicación del libro "El Consentimiento", de Vanessa Springora, quien cuenta cómo se enamoró de Matzneff cuando tenía sólo 14 y él andaba por los 50. Tras 30 años de reflexión, se dio cuenta de que eso no era "amor", sino "la forma de hipnotizarla que tenía ese hombre para luego abusar de ella".

Debate sobre el Consentimiento en Menores
En Argentina, la actriz Sofía Gala Castiglione, en un reportaje a Viva, reavivó la polémica sobre el "consentimiento" de una menor que mantiene un vínculo sexo-afectivo con un adulto. A los 15 años tuvo relaciones con un hombre de 40 y aún hoy insiste en no considerarlas "abusos" o violaciones. La edad permitida legalmente para otorgar el consentimiento sexual a personas de cualquier edad en Argentina es de 16 años.
Sin embargo, la legalidad del vínculo es insuficiente para que se lo legitime socialmente. El caso de Gastón Pauls (47) con una chica de 18 años, aun siendo legal, generó muchos cuestionamientos públicos. Se le criticó a él por involucrarse con una chica que "podría ser su hija" y a ella por "mal gusto" e "interesada". Gabriela Bard Wigdor analiza que en este debate "están en juego sentencias y análisis que pueden hacerse desde diferentes puntos de vista que tienen que ver con nuestra posición de clase, género, racial y también política".
En una sociedad que desde hace décadas impulsa la figura de adolescentes como símbolo sexual, remarcar la inmadurez de una mujer de 18 años para sostener un vínculo con un adulto suena contradictorio. "Creo que existe una doble moral social. Los vínculos sexo-afectivos son motorizados desde la niñez por los discursos sociales, pero luego se afirma que la persona debe tener ‘la madurez suficiente’ para establecerlos", reflexiona Wigdor.
Históricamente, la edad "ideal" para formar una pareja ha variado. Durante el siglo XIX, eran habituales los matrimonios entre adolescentes con hombres mayores de 30. Por ejemplo, en su época, a nadie escandalizó que Remedios de Escalada, de 14 años, se uniera en matrimonio con José de San Martín, de 34.
Marina, de 28 años, relata su experiencia a los 17, cuando se enamoró de Pablo, el cantante de una banda de 35 años y con un hijo. A su padre le "chocó un poco el tema de la diferencia de edad", pero el escándalo fue en el colegio, donde las madres "destrozaban" a sus padres y decían que Pablo era "un pedófilo". Ella se fue del colegio y rindió libre para "preservar una de las historias de amor más lindas de mi vida".
Reflexiones Finales sobre la Sexualidad y la Edad
La sexualidad es una "gozada" si se está bien y se ama a la pareja, como decía Esperanza Molina, pero a menudo ha sido "secuestrada por la fecundidad" y las religiones, que redefinen su concepto, quizá por el "miedo del hombre a la mujer" y la "envidia de alguna manera la maternidad". Es una puerta cerrada, el cuarto oscuro al que no pueden acceder.
En el proceso de envejecimiento, el deseo sexual no necesariamente disminuye; el cerebro "sigue actuando como si tuviera 15 años" en este aspecto. Sin embargo, la forma de expresión puede cambiar. Muchos hombres mayores experimentan una disminución de la capacidad física, con factores como el azúcar o la disfunción eréctil afectando la práctica del coito. Esto puede llevar a un aumento de la "contemplación hacia la mujer, el verla a un nivel estético", ya que "la otra forma la vas perdiendo".
Es importante, en cualquier etapa de la vida, estimular el amor propio y el de la pareja. Al final, se trata de compartir la vida con una mujer que te quiera y a quien tú quieras, construyendo un cariño profundo basado en el enamoramiento. A los mayores los engañaban antes y los engañan ahora. Cada uno es propietario de su cuerpo y de su biografía sexual, con o sin actividad coital, con o sin pareja, y el cariño es un motor fundamental. Es crucial que la sociedad aborde sin hipocresía preguntas como "¿Cuándo sería madura una persona para amar?" o "¿Cuándo se puede consentir responsablemente un vínculo?".
Los beneficios del sexo a partir de los 60
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