Las fracturas en adultos mayores representan un problema significativo de salud pública a nivel mundial, con una incidencia en aumento debido al envejecimiento de la población. Estas lesiones, que a menudo son consecuencia de la fragilidad ósea, pueden tener un impacto profundo en la calidad de vida, la autonomía y la morbimortalidad de los pacientes.

Panorama General de las Fracturas en Ancianos
Los huesos de las personas mayores se vuelven más frágiles y propensos a fracturarse ante golpes o caídas menores. Esto se debe principalmente a la osteoporosis, una enfermedad que debilita el tejido óseo, reduciendo su densidad y resistencia. Con el paso de los años, el cuerpo absorbe más calcio del que repone, haciendo que los huesos sean más porosos y frágiles. Otros factores que aumentan la probabilidad de fracturas en ancianos incluyen la pérdida de equilibrio, la disminución de la masa muscular y problemas visuales.
Las actividades cotidianas pueden representar un riesgo si no se adaptan al estado físico del anciano. Subir escaleras sin apoyo, utilizar alfombras sueltas o caminar por superficies resbaladizas incrementa las posibilidades de caída y, con ello, de fractura. Las fracturas en adultos mayores son un problema común y preocupante en la tercera edad, siendo esencial entender sus causas, conocer los tipos de fracturas y adoptar medidas preventivas.
Estadísticas y Proyecciones
- En 2019, se registraron 178 millones de fracturas a nivel mundial, un aumento del 33,4% respecto a 1990.
- El mismo año, 455 millones de personas padecían síntomas agudos o crónicos de fracturas ya diagnosticadas, un aumento del 70,1% en la prevalencia absoluta desde 1990.
- Las fracturas fueron responsables de un total de 25,8 millones de años vividos con discapacidad en 2019, un aumento del 65,3% desde 1990.
- Se prevé que el gasto anual en fracturas por fragilidad en los cinco países más grandes de la Unión Europea, más Suecia, aumentará un 27% de aquí a 2030.
Estas cifras demuestran el creciente desafío que representan las fracturas en el contexto del crecimiento demográfico y el envejecimiento de la población.
Tipos Comunes de Fracturas en Adultos Mayores
Las fracturas en personas mayores no tienen siempre el mismo origen ni las mismas consecuencias. El impacto sobre la movilidad, la autonomía y la calidad de vida puede variar considerablemente en función del hueso afectado y la gravedad de la rotura.
Fractura de Cadera
La fractura de cadera es la más temida y frecuente en adultos mayores, ocurriendo normalmente tras una caída, especialmente en el entorno del hogar. El impacto suele ser directo sobre la cadera, provocando la rotura del fémur en su zona superior. Esta lesión requiere atención médica inmediata con cirugía, ya sea mediante la colocación de una prótesis parcial o total, o mediante osteosíntesis.
Las fracturas de cadera se asocian a una alta morbilidad, mortalidad y deterioro funcional. De todos los pacientes con fractura de cadera, entre el 20% y el 24% mueren en el primer año, el 15% no pueden volver a retomar la marcha sin asistencia y el 33% serán totalmente dependientes o requerirán institucionalización.
Fracturas Intertrocantéreas
Se ubican entre el trocánter mayor y menor, siendo las más frecuentes del fémur proximal. Habitualmente ocurren en pacientes de mayor edad y, asociadas a enfermedades concomitantes, presentan alta morbimortalidad. Son fracturas extracapsulares que rara vez comprometen la irrigación de la cabeza, por lo que el riesgo de necrosis es mínimo y un tratamiento quirúrgico precoz suele tener buenos resultados. Se clasifican en estables e inestables, en relación con el grado de conminución y el compromiso de la pared posteromedial de la cadera.
El tratamiento quirúrgico implica un estudio radiológico con radiografía AP y axial de la cadera, más una radiografía de la diáfisis femoral proximal. Se busca una fijación interna precoz, realizando una reducción cerrada sobre una mesa ortopédica con intensificador de imágenes. La estabilización puede realizarse con un DHS (Dynamic Hip Screw), que permite el deslizamiento del tornillo para compresión, o un clavo proximal femoral (PFN), indicado para fracturas inestables y conminutas, ofreciendo una configuración más estable.

En el postoperatorio, es fundamental intentar la marcha precoz entre el primer y segundo día con ayuda de bastón o andador. Si esto no es posible, el paciente debe sentarse al borde de la cama, pero lograr que se ponga de pie dentro de las 48 horas previene complicaciones como infecciones intrahospitalarias, trombosis de extremidades inferiores, tromboembolismo pulmonar y escaras. En pacientes añosos con falla del implante, se recomienda una conversión de DHS a prótesis total de cadera, una cirugía con alta morbilidad y mortalidad debido al riesgo de sangrado profuso.
Fracturas de Cuello Femoral
Estas fracturas suelen deberse a caídas en pacientes añosos o a fracturas en hueso osteoporótico, o en hueso patológico (ej., tumores). Es importante considerar la posibilidad de accidentes isquémicos transitorios, bloqueo auriculoventricular o vértigo como causas de caída. También pueden ocurrir por traumatismos de alta energía, aunque son más comunes en jóvenes.
Las fracturas de cuello femoral son intracapsulares y comprometen la irrigación de la cabeza femoral, con su viabilidad dependiendo del grado de desplazamiento. En pacientes jóvenes, la reducción anatómica abierta y fijación estable con tornillos disminuyen el riesgo de necrosis avascular, considerándose una urgencia quirúrgica. La capsulotomía puede ser necesaria para descomprimir los vasos subperiósticos. El tratamiento de elección para pacientes jóvenes o ancianos con excelente actividad funcional prelesional es la osteosíntesis con tornillos canulados. En fracturas inestables y desplazadas, el tratamiento quirúrgico depende de la edad, nivel de actividad, calidad ósea, enfermedades asociadas y expectativa de vida. Para pacientes menores de 65 años, se recomienda reducción abierta y fijación interna de urgencia. Para mayores de 65 con proyección de vida prolongada, se ofrece una endoprótesis total de cadera. Las complicaciones incluyen la no unión y la necrosis avascular.

Fractura de Cabeza Femoral (Pipkin)
Estas fracturas, también conocidas como fracturas de Pipkin, resultan de impactos de alta energía y pueden asociarse a luxofractura, luxación de cadera, fractura de cuello o de cotilo, y a compromiso de otros segmentos u órganos. Si hay luxación asociada, la reducción inmediata bajo anestesia general es una emergencia. Fragmentos pequeños (<1 cm) se extraen por artroscopia; fragmentos mayores (>1 cm) requieren reducción y fijación interna con tornillos pequeños. Es crucial estabilizar las fracturas en la zona de carga para evitar el desplazamiento postoperatorio.
Fracturas Subtrocantéreas
Asociadas habitualmente a traumatismos de alta energía y a personas más jóvenes, se clasifican según el nivel de la fractura. El tratamiento de fracturas simples es la reducción anatómica con fijación interna extramedular (placa con estabilidad absoluta). En fracturas complejas con mayor inestabilidad, se realiza reducción y alineación indirecta con estabilización mediante placa puente o clavo femoral proximal, que ofrecen estabilidad relativa. Ejemplos incluyen el DCS (Dynamic Condylar Screw) y la placa condílea de 95°, así como placas de fémur proximal de bajo perfil de titanio.

Además de las placas, se utilizan clavos (osteosíntesis interna intramedular) para fracturas inestables o con escaso stock óseo. Los clavos de reconstrucción se usan para fracturas que se extienden hacia la región diafisiaria.

Otras Fracturas Frecuentes
- Fractura de Muñeca (Colles): Se producen cuando la persona, al caer, intenta frenar el golpe con las manos, afectando habitualmente al radio distal. Es común en adultos mayores, especialmente con osteoporosis.
- Fracturas Vertebrales: Particularmente silenciosas y peligrosas, no siempre requieren un traumatismo externo, ya que el debilitamiento óseo puede provocar el colapso de las vértebras. El paciente puede experimentar dolor intenso de espalda, pérdida de estatura y curvatura progresiva del tronco.
- Fracturas de Hombro: Especialmente del húmero proximal, son habituales en caídas laterales y dificultan movimientos como levantar el brazo, peinarse o vestirse.
- Fracturas de Pelvis: Aunque menos visibles, son especialmente incapacitantes, comprometiendo la estabilidad y la marcha.
- Fracturas de Costillas: Suelen producirse tras caídas o incluso por un fuerte golpe de tos en personas con osteoporosis.
En todos los casos, estas lesiones limitan la movilidad del adulto mayor y favorecen la aparición del síndrome de inmovilidad. Una fractura previa es uno de los principales factores de riesgo para sufrir una segunda rotura, debido al miedo a caerse, la pérdida de masa muscular y el deterioro funcional.
Factores de Riesgo de Fracturas por Fragilidad
Los factores de riesgo pueden ser modificables o no modificables.
Factores de Riesgo Modificables
- Tabaquismo
- Consumo de alcohol
- Sedentarismo e inactividad física
- Bajo peso corporal
- Alimentación pobre en nutrientes
- Carencias de vitamina D y de calcio
- Trastornos alimentarios (anorexia nerviosa, bulimia)
- Malabsorción de nutrientes
- Algunos medicamentos (glucocorticoides, antidepresivos, anticonvulsivos, tratamientos de deprivación androgénica)
- Las caídas
Factores de Riesgo No Modificables
- Edad avanzada
- Sexo (mayor riesgo en mujeres)
- Origen étnico (personas de piel blanca)
- Antecedentes personales de fracturas
- Antecedentes familiares de fracturas
- Menopausia
A pesar de que estos factores no se pueden modificar, su conocimiento es crucial para reforzar la prevención.
Tratamiento y Recuperación
El tratamiento de las fracturas en personas mayores depende del tipo y gravedad. En casos de fracturas de cadera o columna, la cirugía suele ser necesaria para estabilizar el hueso y facilitar la recuperación. La fisioterapia, que incluye ejercicios de fortalecimiento muscular, entrenamiento para caminar y técnicas para prevenir el dolor, es fundamental y debe iniciarse de inmediato tras el tratamiento.
Fractura de cadera: causas, síntomas y tratamiento
Atención Especializada para el Adulto Mayor
Los pacientes de edad avanzada son más propensos a tener problemas de salud que aumentan el riesgo y las posibles complicaciones de la cirugía, y su capacidad de recuperación cambia con la edad. Por ello, se implementan estrategias más agresivas de tratamiento que buscan:
- Acelerar la recuperación
- Reducir las complicaciones
- Ayudar a las personas mayores a mantenerse independientes
Un enfoque más agresivo no significa más invasivo, sino un apoyo más atento y oportuno. Incluye:
- Evaluación rápida: Imágenes inmediatas y decisiones rápidas sobre el tratamiento por especialistas en ortopedia.
- Cirugía enfocada en personas mayores: Planificada considerando la salud general, medicamentos y proceso de curación del paciente.
- Fisioterapia temprana: Puede comenzar dentro de las 24 horas para prevenir debilidad y complicaciones por reposo.
- Prueba de densidad ósea: Si no se realizó antes, se puede hacer una exploración DEXA durante la hospitalización para diagnosticar y tratar la osteoporosis.
- Revisión de medicamentos: Evaluación de prescripciones que puedan aumentar el riesgo de caídas o retrasar la curación.
- Planificación para la prevención de caídas: Apoyo para hacer el hogar más seguro antes del alta.
La atención de fracturas centrada en la tercera edad es un trabajo en equipo que trata más que solo la fractura, abarcando la salud integral, fortaleza ósea, movilidad, medicamentos y apoyo en casa. Prepara al paciente para los siguientes pasos, con un plan de recuperación, seguimiento y mantenimiento de la independencia.
Complicaciones Intrahospitalarias
El ideal es reducir al máximo el tiempo de estadía en el hospital para evitar complicaciones como infecciones intrahospitalarias, trombosis de extremidades inferiores, tromboembolismo pulmonar, escaras y otras condiciones. En un estudio sobre pacientes ancianos con fractura de cadera en un hospital universitario, la edad promedio fue de 80.3 años y el tiempo de estancia promedio fue de 7.89 días. El 54.6% de los pacientes presentó alguna complicación intrahospitalaria, siendo el delirium (29.07%) la más frecuente, seguida de anemia (21.98%) e infecciones (21.27%). La mortalidad intrahospitalaria fue del 9.9%.
Factores como la dependencia funcional, un mayor riesgo anestésico (clasificación ASA), el requerimiento de oxígeno suplementario en el postoperatorio y el tiempo de estancia hospitalaria son factores independientes asociados a la presencia de complicaciones intrahospitalarias.
Prevención de Fracturas en Personas Mayores
La prevención es fundamental y abarca estrategias primarias, secundarias y terciarias.
Prevención Primaria
Consiste en medidas para prevenir la aparición de enfermedades o problemas de salud, enfocándose en detectar, atenuar y eliminar factores de riesgo. Para las fracturas por fragilidad, se centra en promover o mantener la densidad y resistencia ósea. Ejemplos incluyen:
- Mejorar la alimentación y nutrición
- Practicar actividad física con regularidad
- Dejar de fumar
- Limitar el consumo de alcohol
- Tratar la osteoporosis
- Prevenir las caídas
Prevención Secundaria
Se enfoca en la detección y tratamiento precoz para evitar complicaciones y mejorar la evolución. Esto es crucial, ya que muchas fracturas vertebrales en mujeres posmenopáusicas y varones mayores no se diagnostican. Los cirujanos ortopédicos son esenciales en el tratamiento de las fracturas y sus complicaciones, que a veces requieren cirugía y otras veces intervenciones menos invasivas.
Prevención Terciaria
Incluye una rehabilitación eficaz y la mejora de la calidad de vida después del tratamiento. Tras una fractura, la persona debe iniciar de inmediato la rehabilitación bajo supervisión de personal cualificado para recuperarse de la lesión y la pérdida de funcionalidad. Esto incluye el uso y entrenamiento con productos de apoyo como andadores y ortesis.
El Enfoque de la OMS en la Salud Ósea y el Envejecimiento
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la rehabilitación como una intervención esencial para la cobertura sanitaria universal y un componente fundamental de la atención a personas con fracturas por fragilidad. A través de iniciativas como:
- Rehabilitación 2030: Proporciona información sobre intervenciones esenciales y recursos humanos y materiales para diversos problemas de salud, incluidas las fracturas.
- Decenio del Envejecimiento Saludable (2021-2030): Liderado por la OMS, busca mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y comunidades, incluyendo recomendaciones para prevenir, retrasar o revertir la pérdida de capacidad intrínseca, como la prevención de caídas.
- Iniciativa sobre la Salud Ósea y el Envejecimiento (lanzada en 2023): Busca elaborar una hoja de ruta estratégica para mejorar la salud de los huesos y el envejecimiento saludable, y promover una estrategia de salud pública para prevenir las fracturas en este grupo etario.
Estas iniciativas subrayan la importancia global de abordar las fracturas en la población envejecida, dada su creciente incidencia y el impacto significativo en la salud pública y los sistemas de atención médica.
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