Atención Integral en el Adulto Mayor

El envejecimiento es un proceso natural e irremediable por el que atraviesa toda persona con el paso del tiempo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera adulto mayor a toda persona mayor de 65 años. El envejecimiento de la población es un fenómeno global que está teniendo un impacto significativo en todos los países, situando la atención al adulto mayor como un tema importante que requiere la atención de todos los sectores de la sociedad.

Infografía sobre el proceso de envejecimiento y sus etapas

Algunos adultos mayores son considerados disfuncionales debido a que, a causa de los problemas naturales que conlleva el envejecimiento, necesitan ayuda para llevar a cabo sus actividades cotidianas, además de requerir una constante observación y atención médica.

Importancia del Cuidador en el Adulto Mayor

El Dr. Homero Gac, Jefe de la Unidad Geriátrica Aguda (UGA) de Clínica San Carlos de Apoquindo, explica: “El deterioro físico derivado del proceso natural del envejecimiento, asociado a problemas físicos, la presencia de una o más enfermedades y al estilo de vida del individuo, puede provocar que los adultos mayores no consigan realizar por sí mismos las actividades más elementales de la vida diaria, por lo que es muy importante que ellos tengan el apoyo de un cuidador”.

Capacitación y Apoyo al Cuidador

Para que el cuidador pueda ejercer este servicio es indispensable que tenga las herramientas adecuadas. Se requiere poseer los conocimientos básicos que les confieran seguridad, estrategias que eviten la sobrecarga, así como la información de los recursos que se disponen para aliviar el esfuerzo.

“Uno de los mayores miedos de las personas mayores es la independencia, por lo que hay que consultarles qué les queda más cómodo en términos de su cuidado y apoyo. Por eso es importante que ellos junto a su cuidador sean vistos y asesorados por un geriatra, para revisar el contexto y manejar sus dificultades de la mejor manera, tanto para el adulto mayor como para quienes los acompañan”, indica el doctor Gac.

“Se sugiere que los cuidadores también mantengan su salud, que busquen ayuda, se dejen ayudar y no abandonen, al menos totalmente, otras actividades de su vida como el trabajo, aficiones, relaciones sociales, etcétera. Esto les permitirá mejorar su calidad de vida, preservando la funcionalidad física, mental y social por el mayor tiempo posible.

Problemas Comunes que Requieren Atención en el Adulto Mayor

Los adultos mayores pueden enfrentar diversos desafíos que impactan su autonomía y calidad de vida. Estos se clasifican en factores físicos, psicológicos y sociales.

Factores Físicos

  • Personas con problemas físicos que podrían tener una caída.
  • Dificultad para comer adecuadamente.
  • El deterioro natural del cuerpo por envejecimiento.
  • Enfermedades degenerativas.
  • Disminución o pérdida total de las habilidades motrices, visuales o auditivas.
  • Con el avance de la edad los huesos tienden a perder densidad, haciéndose más susceptibles a las fracturas.
  • El cartílago articular se hace menos elástico y no es capaz de soportar sobrecargas.
  • La rigidez de los tendones aumenta y se acentúa con la inmovilidad.
  • Condiciones como metatarsalgia (pie plano anterior), callosidades, dolor, artrosis, etc.
  • Pérdida de masa muscular, fuerza, resistencia y flexibilidad, son factores que pueden afectar su coordinación, estabilidad y equilibrio, reduciendo la capacidad de marcha y aumentando el riesgo de caídas.

Factores Psicológicos

  • Enfermedades mentales o demencia.
  • Depresión.
  • Trastornos del ánimo.
  • Alteraciones de la memoria.

Factores Sociales

  • Escasos recursos económicos.
  • Vivienda inadecuada para su desarrollo.
  • Falta de atención por parte de los familiares.

Ilustración de factores que afectan la calidad de vida del adulto mayor

Cuidados Específicos para el Adulto Mayor

Una vez que hemos reconocido los problemas del adulto mayor, es necesario aprender cuáles deben ser las características de un cuidador y qué tipos de cuidados necesitan ser llevados por ellos.

Recomendaciones de Actividad Física

Algunos ejercicios pueden ayudar a prevenir dolores articulares y mejorar la circulación sanguínea:

  • Hacer movimientos circulares con los puños y pies varias veces al día (ejercicios pasivos).
  • Evitar permanecer acostado por tiempo prolongado (más de 2 horas), excepto durante el descanso nocturno.
  • Es clave realizar ejercicio según tolerancia. Entre estos destacan:
    • Ejercicios aeróbicos de bajo impacto como la natación, bicicleta estática o caminata que le ayudarán a trabajar el cuerpo de forma integral.
    • Practicar ejercicios de fuerza muscular tales como pilates, rutinas supervisadas con pesas, elásticos u otros.
    • Realizar Tai chi o yoga para mejorar el equilibrio.

Prevención de Caídas

El envejecimiento demanda algunas adaptaciones en la vivienda para prevenir caídas:

  • Prefiera superficies antideslizantes en el baño.
  • Utilice zapatos de goma antideslizante.
  • Opte por la altura de la cama que le permita mantener sus pies apoyados firmemente en el piso cuando se incorpore.
  • Deje al menos 1 metro de distancia entre la cama y los muebles (excepto velador), con el fin de permitir una movilización segura.
  • Asegure un acceso adecuado a la iluminación de la habitación.
  • Mantenga los cables y conectores organizados.

Atención Visual y Auditiva

A medida que envejecemos es posible que aumente la dificultad para enfocar objetos que están cerca o para adaptarse visualmente a los diferentes niveles de luz, así como para seguir una conversación. Por ello, se recomienda:

  • Mantener un control con oftalmólogo al menos una vez al año.
  • En caso de déficit auditivo, consultar con especialista otorrinolaringólogo.
  • Seguir las recomendaciones de su médico sobre uso de anteojos, lentes de contacto, audífonos y otros dispositivos.

Alimentación Adecuada

Diferentes procesos orgánicos pueden modificar la musculatura que permite deglutir y hablar. Una alimentación adecuada tiene un papel fundamental en la mantención de la salud, evitando la desnutrición y previniendo enfermedades:

  • Realice por lo menos 3 comidas (desayuno, almuerzo y cena) y 2 colaciones saludables por día. No se salte las comidas.
  • Incluya proteínas diariamente: 3 porciones de leches y derivados, 2 porciones a la semana de carne, pollo, pescado o huevo. Retire las pieles del pollo antes de preparar.
  • Beba 2 litros u 8-10 vasos de agua por día. Los líquidos proporcionan hidratación y buen funcionamiento intestinal.
  • Evite jugos artificiales o golosinas.
  • Prefiera alimentos cocidos, asados o a la plancha. Evite frituras, exceso de aceite vegetal u otra grasa.
  • Disminuya la cantidad de sal y retire el salero de la mesa. Utilice especias naturales: cebolla, ajo, limón, vinagre, entre otros.
  • Mastique bien los alimentos, prefiera los más húmedos y suaves.

Consejos en caso de presentar diarrea:

  • Beba líquido luego de cada episodio de deposiciones líquidas.
  • No deje de comer.

Cuidados Personales e Higiene

  • Báñese a diario a temperatura ambiente.
  • Utilice jabón neutro.
  • Hidrate la piel de todo el cuerpo con cremas neutras.
  • Evite exposición al sol en horarios de riesgo, es importante que use bloqueadores.
  • Mantenga una adecuada higiene bucal.

Atención Médica y Hospitalización del Adulto Mayor

Más de un tercio de los pacientes ingresados en los hospitales son ancianos. En cualquier momento, casi la mitad de los pacientes de un hospital tienen más de 65 años. Casi la mitad de los ancianos atendidos en el servicio de urgencias quedan ingresados en el hospital.

Riesgos y Desafíos Durante la Hospitalización

Cuando muchas personas mayores salen del hospital, pueden estar en peor estado que antes de enfermarse. Esto se debe en parte a que las personas mayores suelen tener enfermedades graves y debilitantes cuando son ingresadas, y también a que permanecer ingresado en un hospital puede causar problemas, con independencia de la edad.

Es más probable que los mayores tengan previamente o desarrollen estos problemas, y aun más que las consecuencias sean graves por las siguientes razones:

  • Confusión: Los cambios producidos a medida que se envejece hacen que estas personas sean más propensas a presentar confusión repentina y grave (tiene confusión mental/delirio).
  • Deshidratación: Las personas de edad avanzada experimentan sed con menos rapidez o con menor intensidad que las jóvenes, por lo que suelen beber menos.
  • Caídas: Los ancianos son más propensos a sufrir caídas y, si se caen, a tener una lesión grave, como una fractura.
  • Incontinencia: Las personas mayores pueden tener especial dificultad para levantarse de una cama alta tras una intervención quirúrgica o enfermedad grave, lo que puede impedirles llegar al baño a tiempo.
  • Pérdida de la independencia: Durante un ingreso hospitalario, las personas mayores pueden volverse incapaces de cuidar de sí mismas porque el personal sanitario les proporciona estos cuidados (como bañarles).
  • Pérdida de tejido muscular: Las personas mayores, cuando pasan mucho tiempo en la cama o inmovilizadas, suelen perder más tejido muscular y con mayor rapidez que las más jóvenes.
  • Úlceras por presión: Los ancianos son propensos a desarrollar úlceras por presión (escaras), ya que suelen tener menos grasa bajo la piel y el flujo sanguíneo a la piel es menor.
  • Efectos secundarios de los fármacos: Cuantos más medicamentos se toman, mayor es la probabilidad de efectos adversos e interacciones. Los ancianos son más sensibles a los efectos de ciertos fármacos.
  • Desnutrición: Los cambios físicos relacionados con la edad pueden reducir el apetito o la absorción de nutrientes, al igual que ocurre con ciertos trastornos y fármacos.

Muchas ancianos tienen dificultad para recuperarse psicológicamente y físicamente de la experiencia de estar ingresados en un hospital, así como de haber estado enfermos.

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Estrategias Preventivas y Mejoras en la Atención Hospitalaria

Algunos hospitales han desarrollado protocolos para intentar prevenir los problemas que puedan aparecer cuando las personas de edad avanzada están hospitalizadas. Estas estrategias están diseñadas para ayudar a las personas mayores a que sigan con su actividad tan bien como lo hacían antes de enfermar.

  • Un equipo multidisciplinar: Formado por profesionales de la salud que trabajan de forma conjunta para cuidar a los ancianos. Evalúan las necesidades del paciente y coordinan su atención.
  • Un equipo con un solo foco de atención: Se centra en la prevención y manejo de un problema concreto, como la desnutrición o las úlceras por presión.
  • El geriatra: Médico con formación específica para atender a las personas mayores, puede ayudar a prevenir problemas comunes y evitar prescripciones de medicamentos problemáticas.
  • Protocolos: Los hospitales pueden seguir pautas de atención desarrolladas específicamente para personas mayores.
  • Enfermera: La responsable principal de supervisar el cuidado del paciente debe asegurarse de que el resto del personal entiende el plan de tratamiento.
  • Unidad de enfermería Geriátrica: Unidades diseñadas para la atención a las personas mayores hospitalizadas, con personal formado específicamente. Se anima al anciano a levantarse, vestirse, comer en un comedor común y personalizar su habitación.

Tratamiento Hospitalario

La agresividad a la hora de tratar una enfermedad en el hospital no debe depender de la edad. Las personas mayores hospitalizadas y sus familiares deben hablar con el médico para asegurarse de que las opciones de tratamiento tienen que ver con la gravedad de la enfermedad, no con la edad. Sin embargo, a veces los tratamientos menos agresivos son más apropiados para las personas mayores en función de sus deseos y perspectivas, es decir, de cómo se espera que progrese la enfermedad y cuánto tiempo se espera que vivan.

La Atención al Adulto Mayor en la Atención Primaria de Salud (APS)

El envejecimiento de la población ha estado en la agenda de gestores, profesionales, académicos y formuladores de políticas públicas con el objetivo de garantizar vías para que la vejez esté bien asistida y cuidada. En Brasil, se han realizado esfuerzos en el Sistema Único de Salud (SUS) con el objetivo de reorganizar la práctica asistencial y la salud de las personas mayores.

Políticas y Lineamientos

La APS está definida por la Política Nacional de Salud del Adulto Mayor (PNSPI) como puerta de entrada a la atención de la salud del adulto mayor y el referente de la red especializada de mediana y alta complejidad. El PNSPI establece lineamientos para la atención integral de la salud del adulto mayor, como promover el envejecimiento saludable y activo, apoyar el desarrollo de la atención informal, así como la rehabilitación y mantenimiento de la capacidad funcional. Es responsable de orientar todas las acciones en el sector de la salud e indicar las responsabilidades de las instituciones para que se pueda llegar a la propuesta. Además, brinda orientación sobre el proceso de evaluación en curso que debe acompañar su desarrollo.

Desafíos en la Implementación de la Atención al Adulto Mayor en la APS

Según una investigación realizada en Brasil, la implementación de la atención al adulto mayor en el contexto de la APS incluye como desafíos la falta de integralidad de las acciones, la desfragmentación de la atención, la ausencia de equipos interprofesionales y las dificultades en el uso y acceso al sistema de salud. Este tema es de gran relevancia, ya que el 75,3% de los ancianos brasileños dependen exclusivamente del SUS para tener acceso a los servicios de salud y el 70% tiene una o más Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ENT).

Los estudios identifican que, en la percepción de los adultos mayores, valoran la discusión sobre el impacto de enfermedades o tratamientos en su calidad de vida, el servicio adaptado a sus deseos y el mantenimiento de su autonomía para las decisiones que impacten en su seguimiento y tratamiento de salud. Adicionalmente, la continuidad de la atención por los mismos profesionales de la salud fue identificada como un aspecto positivo, demostrando la existencia de un vínculo debido a la baja rotación de los profesionales de la salud.

Aún de acuerdo con los ancianos, la calidad de la APS se asoció con la productividad percibida de sus interacciones con el médico y el enfermero y la construcción de una relación de confianza y afecto con los ancianos permite un desempeño más eficaz en prácticas terapéuticas.

Procesos de Trabajo y Percepciones Negativas

En cuanto a los procesos de trabajo de los profesionales, se valora la provisión de educación en salud a las personas mayores para una mejor toma de decisiones y responsabilidad en su cuidado, así como la disponibilidad de folletos o sitios web confiables para la investigación y educación en salud. También se abordó el seguimiento de las solicitudes de derivación de los profesionales de la salud para evitar el absentismo en las citas, el redimensionamiento de las vacantes de especialistas y/o exámenes regulados según las demandas de la APS y la contratación de servicios no disponibles en el municipio para garantizar una mejor atención de la salud, con el objetivo de una atención integral.

Sin embargo, la APS es vista como la puerta de entrada preferida de los usuarios en el SUS debido a la posibilidad de seguimiento a lo largo de la vida y atención integral, pero se pudo identificar la ausencia de un modelo de atención dirigido al adulto mayor en los servicios, ya que la atención es proporcionada con base en el cuidado de adultos, sin tener en cuenta las necesidades de los ancianos. Corroborando este hallazgo, se presenta una APS reactiva, fragmentada y que no es capaz de atender eficazmente la complejidad de las necesidades de salud de las personas mayores en la comunidad.

A pesar de que la atención a las ENT fue la que más se destacó en el seguimiento clínico de los ancianos, la estratificación del riesgo aún está infrautilizada en la atención al anciano. Además, la valoración del grado de fragilidad y la valoración multidimensional del anciano fue otro aspecto desatendido por los profesionales sanitarios.

Adicionalmente, se identificó la insipiencia en el desarrollo de acciones dirigidas al envejecimiento activo y saludable; atención no centrada en el paciente o inadecuada para la edad; desconocimiento del proceso de envejecimiento y sus implicaciones para las demandas de salud por parte de los profesionales, además de las dificultades para trabajar con personas mayores con deterioro funcional o ancianos frágiles. Estos hechos pueden estar asociados con las percepciones de los adultos mayores, en las que informan que los profesionales de la salud están capacitados para ver a los ancianos como enfermedades a tratar en lugar de individuos con necesidades de salud.

Gráfico de barras sobre la percepción de calidad de atención en APS por adultos mayores

Rol de los Enfermeros y Necesidades de Mejora

En cuanto al papel de los enfermeros, se encontró una reputación negativa de los profesionales por parte de los ancianos por falta de interés, juicio de valor, descortesía e incluso agresión por parte de los enfermeros por el no seguimiento del tratamiento por parte de los ancianos. Para ello, es necesario institucionalizar la estratificación de riesgos, el uso de indicadores epidemiológicos y la evaluación de la calidad de los servicios de APS como un proceso de transformación de las prácticas de APS.

A partir de los datos obtenidos en la revisión, se identifica la existencia de debilidades en la atención de la salud del anciano en la APS que impactan directamente en la calidad de la atención ofrecida y percibida por el anciano. Además, al hacer la asociación con los atributos de la APS, el acceso y la integralidad son los que más impactan en la prestación de atención dirigida a las personas mayores en la APS.

Así, esta revisión sugiere la necesidad de futuras investigaciones con el fin de mejorar la comprensión de los factores asociados a la calidad de la atención de la salud del anciano en la APS, ya que a pesar de los esfuerzos para calificar la APS a través de la implementación del manual del anciano, la atención a las ENT, el fortalecimiento de la ESF, la oferta de cursos en la Universidad Abierta del SUS (UNASUS) y foros de educación permanente, no han sido suficientes o no se aplican de manera integral a los profesionales en atención directa. Estos desafíos se ven agravados por la Enmienda Constitucional No. 95, que limitó el gasto público durante 20 años y la dificultad de poner en funcionamiento el PNSPI en la última década.

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