Ancianos Karatecas: Ejemplos de Perseverancia y Juventud Eterna

En el mundo, diversos ancianos karatecas desafían los estereotipos de la edad, demostrando que la disciplina, la constancia y la pasión por las artes marciales pueden ser la verdadera "fuente de la juventud". Sus historias inspiran a muchos, evidenciando que nunca es tarde para adoptar un estilo de vida activo y saludable.

Foto de un anciano karateca realizando una kata con concentración

Anatoli Molokánov: El Secreto de la Vitalidad Rusa

Un Hombre que Desafía la Edad

Un anciano de la ciudad rusa de Nizhni Nóvgorod llamado Anatoli Molokánov ha encontrado el secreto de la 'fuente de la juventud' y un remedio contra la enfermedad y la desesperación. A sus 76 años, es cinturón negro y maestro segundo dan de karate, y no piensa dejar de hacer deporte porque este le ha dado vitalidad a los últimos años de su vida. Entrena a diario para perfeccionar su espíritu y su cuerpo.

Superando Obstáculos con Disciplina

Anatoli practica karate desde hace 16 años. Aunque ahora está orgulloso de sus logros, el camino hacia el éxito no fue del todo fácil. Hace 20 años sufrió una grave lesión en la columna vertebral que incluso le dificultaba mantenerse de pie. Pero no se dio por vencido: ejercicios, estiramientos y disciplina le han permitido volver a disfrutar de la vida, a pesar de los esfuerzos sobrehumanos que tuvo que hacer al inicio.

Durante su carrera deportiva ha ganado casi todos los campeonatos locales, y es tan famoso en el mundo del karate que los mejores karatecas consideran un honor tomarse una foto con él. Ya que la principal filosofía de las prácticas orientales es desarrollar y fortalecer el espíritu, Anatoli es un ejemplo viviente de verdadera perseverancia.

Salud y Perspectivas

Acude al gimnasio tres veces a la semana y, por petición propia, los demás lo tratan sin consideraciones a su avanzada edad. Su instructor, Dmitri Dunáev, comenta que está constantemente mejorando y que tiene buenas perspectivas. Su salud y complexión son prácticamente iguales a las de un joven de 18 años. Desde que cumplió 60, no se ha enfermado. Su vida es un buen ejemplo para quienes conocen su historia. Además de aprender de la sabiduría oriental, les enseña a los demás que la resistencia, solidez y voluntad rinden frutos sin importar la edad ni el sexo.

“Seguiré esforzándome para hacer un split”, relata Molokánov. “Dicen que nunca es tarde para ello.” Cada día de este sorprendente deportista se parece mucho a una competición. Además de sus rivales con los que se prueba en el gimnasio, está constantemente luchando contra los estereotipos de la sociedad sobre la edad y la pereza. Pero Anatoli siempre termina vencedor.

Jeffrey Wall: Karate para Adultos Mayores en Estados Unidos

El Fundador de "Karate en la Edad de Oro"

Jeffrey Wall, quien cumplió 15 años recientemente, es el fundador de "Karate en la Edad de Oro", un programa que busca integrar a la comunidad de adultos mayores del asilo Villa Amigable, en su ciudad Dayton, Ohio. Wall empezó a estudiar karate a la edad de seis años, y tan solo cuatro años después, fue incluido en el Pabellón de la Fama de las Artes Marciales en Estados Unidos. Debido a la pandemia, inició un canal de YouTube para ayudarlos a mantener sus lecciones de karate.

KARATE para adultos

Clases Adaptadas y Motivadoras

Wall empezaba sus clases con demostraciones para que los adultos mayores supieran qué esperar. Su primer ejemplo fue hacer flexiones de pecho sosteniéndose en sus nudillos, una buena manera de liberar la presión de las muñecas. “Mi mamá y yo intentamos ayudarlos, pero ellos quisieron continuar,” le contó a la red de buenas noticias GNN. “Una de las alumnas de 95 años hizo 10 flexiones de pecho con su bonito suéter de perlas y lo hizo muy bien.”

Wall también tiene una cliente personal de 90 años que le recuerda a su propia abuela. Su dulce voz y amable naturaleza no pueden ocultar su entusiasmo. Antes de la cuarentena, nunca se contuvo a lanzar golpes al escudo de entrenamiento, especialmente cuando Wall la motivaba a que lo siga intentando. Antes de que las clases pararan, tuvo seis meses de asistencias perfectas. Los videos en YouTube muestran el entusiasmo que Wall le trae a sus estudiantes con cada clase. Wall sostiene el escudo de entrenamiento y motiva a sus estudiantes a que le den puñetazos al sillón donde se encuentran.

La creciente popularidad de Wall lo ha llevado a que otros asilos soliciten sus servicios en Dayton. Sus padres desean que se mantenga en la comunidad.

Karate para la Tercera Edad en El Salvador

Iniciativa en FUSATE

Desde diciembre del año pasado, el karate es una de las opciones recreativas para los adultos mayores de la Fundación Salvadoreña de la Tercera Edad (FUSATE) en Soyapango. En una sesión de tres horas por semana, un aproximado de 20 ancianitos reciben las técnicas básicas de este arte marcial que, junto al ajedrez, los aeróbicos y la danza, contribuye al mejoramiento de la calidad de vida.

Por la disciplina y el fortalecimiento del carácter, el karate encaja a la perfección en el programa de recreación y salud preventiva de la entidad no gubernamental que atiende a 150 adultos mayores por día. “Surge bajo la iniciativa de karate para todos, casi nadie cree en la capacidad física de las personas de la tercera edad y quise llevar el espíritu marcial y revivirlos deportivamente”, explicó el profesor Jorge Ramos, quien introdujo este deporte en FUSATE.

Foto de ancianos practicando karate en un gimnasio

Impacto y Beneficios

A un costado del viejo tatami, el profesor observa a sus alumnos en pleno derroche de energía y concentrados en una práctica de katas que denota avances técnicos importantes. El grupo mostrará los progresos en la segunda competición del adulto mayor del Centro de Día de FUSATE, prevista en abril. “Algunos han rejuvenecido sus ánimos, nos hemos amoldado a la capacidad de ellos, empezamos de cero y vamos poco a poco”, agregó Ramos.

De acuerdo con cifras de FUSATE, el lugar es visitado por unas 150 personas quienes reciben asistencia con programas de salud, educación, terapia física, terapia ocupacional y recreación. “Para el karate no hay edad, me siento bien con las prácticas, hay menos estrés. Se me facilitan las katas y la defensa personal. Todo ejercicio nos hace bien”, explicó Celia de Meléndez con su rostro alegre y su cabellera plateada.

Meléndez es una de las alumnas más entusiastas en el entreno de katas dirigida por Roberto Miranda, otro de los voluntarios marciales de una iniciativa que, según adelanta Jorge Ramos, podría ser retomada por otras filiales. “Es magnífico y de mucho beneficio para nosotros”, reforzó Eduardo Martínez, de 70 años, a quien el gusto por el arte marcial le llegó de golpe.

Con un criterio más específico, Roxana Linares destaca: “El karate les ayuda a mantener activa la parte física, cognitiva y mejora la relación social. Muchos creen que a esta edad ya no se pueden hacer deportes”. FUSATE no está sola. La Federación Salvadoreña de Karate Do es una de las entidades que apoya los programas en Soyapango, como también lo hace la Secretaría de Inclusión Social con el ajedrez.

Ángel: Una Vida Dedicada al Karate

Sesenta Años de Artes Marciales

Entre medallas, trofeos, cuadros y los recuerdos de toda una vida, Ángel, a sus 74 años, mantiene el espíritu de aquel chaval que en 1967 se subió a su primer tatami, en la calle Sahagún, para estrenarse en el saludo. Han pasado casi 60 años desde que tomó las primeras lecciones de aikido, jiu jitsu y kárate con el maestro José Menéndez Piñeiro, con quien entrenaba tres horas seguidas.

Ángel ha dedicado casi toda su vida al karate, un deporte de origen japonés con un amplio significado para él. «El kárate es respeto». Hizo ingeniería de minas y se fue a trabajar a la cuenca de Laciana, donde siguió con este deporte. Cuando el empleo en la industria extractora empezaba a caer, se recicló con el karate y montó su propio gimnasio en Villablino donde combinó técnica, kata, kumite y defensa personal para enseñar a nuevas generaciones este arte marcial que tanto quiere. «Por mis manos han pasado unos 500 alumnos y más de un centenar tienen el cinturón negro, y algunos el sexto dan». En sus clases imponía su filosofía: «Respeto y, siempre, con educación».

Retorno a la Competición y Filosofía de Vida

La práctica la dejó por causas laborales en 2006, cuando le contrataron como jefe de ingeniería en el Aeropuerto de Madrid, luego en Málaga y más tarde en Vigo. También participó en la obra del parque temático de Warner. Y volvió a la acción en el 2020, con 70 años, cuando le invitaron a presentarse a campeonatos para veteranos. El presidente de la federación autonómica, Luis Luengo, le puso esta opción en la mesa y él la cogió. «A estas edades, mientras se pueda, lo veo positivo. Dolores tenemos todos, por todos sitios, pero hay que superar eso».

En estos años ha logrado dos bronces y dos platas en competiciones nacionales, a pesar de entrenar en el garaje de su casa, él solo y en unas condiciones rudimentarias. «Siempre lo he hecho aquí para estos campeonatos. Lo hago en duro, en el suelo, y con zapatillas. Cuando voy al tatami lo noto por el desequilibrio, pero no me quejo; y no me va mal de momento».

El karate es más que una disciplina, es un estilo de vida que impone en cualquier momento. Por un lado está la parte física y por otra la mental. «Estoy sentado en una silla, en mi salón, y estoy pensando que me pueden venir a atacar por un lado y aplico una táctica». Siempre hace las katas en la misma dirección, guiándose por las cuatro paredes del 'dojo', el gimnasio japonés que imagina en su casa de Azadinos. En un lado está el kamiza -la más importante-, donde se sitúan los kamis con las fotos de maestros; y tras ello va la joseki, la shimoseki y la shomen. Cuando se terminan las clases, saluda a la kamiza; y el alumno más aventajado hace el saludo de rodillas en el joseki. «Todo tiene una explicación filosófica».

Hizo boxeo, karate, muay thai y thai boxing. Su vida siempre ha estado vinculada a las artes marciales, sea como sea. Y así lo seguirá siendo hasta que la salud se lo permita. Le gustaría tener un gimnasio, pero se conforma con acudir a un centro deportivo a hacer musculación, correr por los caminos cercanos a su casa y seguir preparándose en su casa.

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