El Legado Inmortal de Fauja Singh: El Maratonista Centenario

Fauja Singh, un atleta que se convirtió en un símbolo mundial de perseverancia y longevidad en el deporte, falleció a los 114 años. Conocido por su apodo ‘El tornado con turbante’, Singh desafió expectativas y prejuicios a lo largo de su extraordinaria vida.

Foto de Fauja Singh corriendo con su turbante

Fallecimiento de un Ícono de la Resistencia

Fauja Singh murió el pasado lunes a los 114 años tras sufrir un atropello mientras caminaba en su aldea natal, Beas Pind, en el Punjab, India. Medios locales en India informaron que Singh sufrió graves lesiones en la cabeza en un accidente de atropello y fuga mientras cruzaba la carretera cerca de Jalandhar en Punjab. Pese a recibir atención médica inmediata, fue llevado al hospital donde posteriormente falleció, ya que las lesiones en la cabeza resultaron irreversibles.

La muerte de Fauja Singh provocó una oleada de homenajes. El primer ministro indio, Narendra Modi, lo calificó de "atleta excepcional con una determinación increíble" y "extraordinario por su personalidad única y la manera en que inspiró a la juventud de India en un tema muy importante como el acondicionamiento físico". La diputada británica Preet Kaur Gill publicó una foto con Singh, al que calificó de "hombre verdaderamente inspirador". Su club de corredores y organización benéfica con sede en Londres, “Sikhs In The City”, confirmó su muerte.

Una Vida Marcada por la Adversidad y la Transformación

La vida de Singh nunca estuvo encaminada al deporte de alto rendimiento. Toda su vida se dedicó a trabajar como granjero, entre la crianza de ganado y el cultivo de maíz y trigo en los campos de Punjab. No asistió a la escuela y, debido a problemas de movilidad en la infancia, sus familiares creyeron que no podría siquiera caminar; no fue hasta los diez años que logró desplazarse con normalidad.

La vida personal de Singh estuvo marcada por el dolor. Fue padre de seis hijos, perdió a su esposa en 1992, una hija falleció en el parto y otro hijo, Kuldip, murió víctima de un accidente laboral en 1994, decapitado por un trozo de metal corrugado arrastrado por el viento frente a los ojos de su padre. La acumulación de pérdidas supuso un quiebre que, paradójicamente, encendió una chispa vital: el deporte como terapia. "No pensaba que su vida valiera la pena sin su hijo" tras el traumático incidente, dijo su entrenador Harmander Singh.

El giro dramático en su biografía llegó mucho más adelante, tras emigrar al Reino Unido para vivir con su hijo menor en Londres. Allí, la pérdida de su hijo en los años noventa lo impulsó a encontrar una nueva motivación y refugio en el atletismo. Un día vio un maratón en televisión por primera vez y decidió que eso era lo que quería hacer. Fue entonces, a los 89 años, cuando corrió su primer maratón en Londres en el año 2000, logrando atravesar la meta tras 6 horas y 54 minutos. Su carrera fue una ventana inesperada a un mundo de reconocimiento internacional, algo impensado en su juventud rural en el norte de la India.

La Leyenda del 'Tornado con Turbante'

El asombroso rendimiento de Singh atrajo la atención mediática y de marcas internacionales. En 2004, Adidas incluyó a Singh en su campaña Impossible is Nothing, poniendo en relieve sus tiempos poco habituales para su edad y su singular figura, junto a otros íconos globales como David Beckham. “6:54 a los 89 años. 5:40 a los 92”, rezaba uno de los anuncios, retratando cómo desafiaba los límites cronológicos del rendimiento físico. Su mejor tiempo fue de cinco horas y 40 minutos en el Maratón de Toronto de 2003.

Anuncio de Adidas con Fauja Singh

Récords y Reconocimientos

  • El año 2011 quedó grabado en la memoria del atletismo mundial por los logros de Singh en Toronto. En una sola jornada, estableció ocho marcas mundiales en categorías mayores de 95 años, en distancias que iban desde los 100 hasta los 5.000 metros.
  • Pocos días después, al completar el Maratón de Toronto con 100 años, se transformó en el primer corredor de esa edad en terminar la distancia. Su tiempo oficial fue de 8 horas, 25 minutos y 16 segundos, aunque tardó 14 minutos en cruzar la línea de salida por la cantidad de público que había a la espera de verlo iniciar.
  • A pesar de su éxito, sus logros nunca fueron reconocidos oficialmente por el Libro Guinness de los Récords debido a la ausencia de un certificado de nacimiento original de 1911. Singh tenía un pasaporte británico que mostraba su fecha de nacimiento como el 1 de abril de 1911, mientras que una carta de funcionarios del gobierno indio indicaba que no se llevaban registros de nacimiento en 1911. Ante el escepticismo de algunos, él respondía que prefería quedarse con quienes elegían creer.
  • Cuando cumplió 100 años en 2011, Singh recibió una carta de felicitación de la Reina Isabel II, quien también le invitó a visitar el Palacio de Buckingham.
  • Además de participar en carreras, Singh fue relevista en el recorrido de la antorcha olímpica para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, un momento que consideró de los más hermosos de su vida.

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Un Legado de Inspiración y Filantropía

Singh decidió que el dinero que recibía de premios y presentaciones sería donado a organizaciones benéficas, dado que sus gastos eran cubiertos por los organizadores de los diferentes eventos. Su última carrera competitiva fue un 10K en Hong Kong en 2013, cuando contaba 101 años, terminando la carrera en 1 hora, 32 minutos y 28 segundos.

La relación de Singh con el atletismo trascendió lo deportivo. Según Harmander Singh, su entrenador más cercano, la actividad física le devolvió las ganas de vivir y una rutina vital. Singh solía decir que "el día que dejara de correr, sería el día en que moriría". Tras su retiro de las carreras competitivas, él esperaba “que la gente me recuerde y no me olvide” y que continuaran invitándolo a eventos “en lugar de olvidarme por completo solo porque ya no corro”.

En Ilford, donde vivió en el este de Londres, fundó un club y una organización benéfica llamada 'Sikhs in the City'. El anciano mantuvo sus vínculos de origen y siempre corría con turbante. Aunque dejó de correr maratones, Singh siguió siendo activo y caminaba varios kilómetros al día. En los últimos años, si bien abandonó las competencias, no renunció al hábito del movimiento y continuó caminando cada día por las calles de su pueblo natal, hasta el trágico accidente que le costó la vida. "Una persona tiene que cuidar su cuerpo", dijo en su momento en una entrevista para la BBC.

Reflexiones sobre su Muerte y su Impacto

Su recorrido vital, del niño frágil que apenas caminaba al anciano capaz de completar maratones, desafía convenciones sobre el cuerpo y la edad. Cuando imaginamos el fallecimiento de una persona de 114 años, una de las más ancianas del mundo, imaginamos una muerte tranquila en la cama, causada por los efectos de la vejez. Sin embargo, la muerte de Fauja Singh fue un recordatorio de su incansable movimiento hasta el final. Su legado perdura como una de las máximas inspiraciones del maratón y el deporte mundial.

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