La población de adultos mayores aumenta rápidamente en todo el mundo, y con ello, el consumo indebido de alcohol y las consecuencias relacionadas también están en ascenso dentro de este grupo demográfico. Este incremento se observa a un ritmo más acelerado entre las mujeres que entre los hombres. El consumo indebido de alcohol se refiere a la ingestión de alcohol de una manera, situación, cantidad o frecuencia que podría causar consecuencias dañinas a la persona que bebe o a quienes le rodean. Esto incluye el consumo excesivo de alcohol (heavy drinking) y el consumo excesivo y peligroso (binge drinking), así como el consumo en niveles más bajos para algunas personas.
Si bien algunos adultos mayores pueden haber disfrutado de una cierta cantidad de alcohol de forma regular durante años sin ningún problema aparente, estos pueden notar que ahora sienten que los efectos del alcohol son más acentuados y se presentan más rápidamente. A medida que las personas envejecen, los cambios en sus cuerpos, así como en su salud física y mental, pueden hacer que el alcohol les afecte de manera diferente que en su juventud y les ponga en mayor riesgo de consecuencias negativas. Comprender cómo el alcohol afecta la salud de los adultos mayores puede ayudarles a ellos y a sus proveedores de cuidados de salud a tomar decisiones informadas sobre su salud y bienestar.
El alcohol está bastante normalizado en nuestra sociedad al estar a la venta al público siempre que se sea mayor de edad, y casi siempre porque lo asociamos al propio ocio. Pero la verdad es que hablamos de una droga que tiene importantes efectos nocivos sobre nuestro organismo. Con la edad, el cuerpo cambia e incluso pequeñas cantidades de alcohol pueden tener un mayor impacto. A veces, los síntomas de los problemas con el alcohol son difíciles de detectar porque pueden parecerse mucho al envejecimiento normal.
¿Por qué el alcohol afecta de manera diferente a los adultos mayores?
Las personas mayores son, en general, más sensibles a los efectos del alcohol que los más jóvenes. Este fenómeno no depende de la edad en sí, sino de cambios fisiológicos asociados al envejecimiento.
Cambios fisiológicos y composición corporal
A medida que envejecemos, se producen cambios drásticos en la composición de nuestro cuerpo. Uno de los factores principales es la disminución de la masa muscular y el incremento de la grasa corporal. Esta transformación resulta en una menor cantidad de agua en el organismo, lo cual provoca una concentración más alta de alcohol en sangre (BAC, por sus siglas en inglés) tras consumir una cantidad equivalente a la de una persona más joven. Como resultado, los adultos mayores podrían desarrollar problemas relacionados con el alcohol cuando consumen menos cantidad de alcohol que las personas más jóvenes.

Ralentización del metabolismo hepático
El hígado es el órgano principal encargado de procesar el alcohol que entra en el organismo. Al igual que el resto del cuerpo, este órgano no se vuelve más joven con la edad. A medida que envejecemos, se suma la ralentización del metabolismo hepático, ya que el hígado envejecido produce menos cantidad de las enzimas clave encargadas de descomponer el etanol. Esto significa que el alcohol permanece más tiempo en el torrente sanguíneo, prolongando su efecto tóxico. Un metabolismo más lento podría contribuir a mantener niveles más elevados de alcohol dentro del sistema por periodos prolongados, exacerbando sus efectos en el organismo.
Mayor sensibilidad del cerebro y neurotoxicidad
Las personas mayores son más sensibles a los efectos sedantes (inductores del sueño) del alcohol, así como a sus efectos sobre el equilibrio, la coordinación, la atención y las habilidades para conducir. El Dr. Aaron White, asesor científico del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y Alcoholismo de Estados Unidos, destaca que el cerebro amplifica los efectos del alcohol en la vejez: "El alcohol hace lo que siempre hace, pero a medida que el cerebro cambia, su impacto se vuelve mayor". Neurólogos de prestigio como Richard Restak enfatizan que los daños neuronales a partir de los 65 años son irreversibles, recomendando la abstinencia total para preservar la salud cerebral.
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Riesgos y efectos adversos del alcohol en la tercera edad
El consumo de alcohol en la vejez puede tener un impacto significativo y perjudicial en diversos aspectos de la salud, desde el deterioro cognitivo hasta el aumento del riesgo de enfermedades crónicas y accidentes.
Deterioro cognitivo y problemas de salud mental
El consumo indebido de alcohol por parte de los adultos mayores se asocia con un deterioro cognitivo más rápido, manifestándose en problemas con la memoria, el pensamiento y el juicio. Estos efectos pueden tener un impacto negativo en la calidad de vida de una persona. El consumo indebido de alcohol también puede preceder o empeorar afecciones de salud mental preexistentes. Cambios importantes en la vida, como la jubilación, la muerte de un ser querido o problemas de salud, pueden llevar a una persona a comenzar, continuar o aumentar el consumo de alcohol para lidiar con el estrés y sentimientos de soledad, aburrimiento, ansiedad o depresión. Desafortunadamente, el alivio temporal producido por el alcohol es de corta duración, lo que agrava las emociones negativas y se crea un ciclo vicioso. Los problemas de salud mental y cognitiva pueden complicar el tratamiento del trastorno por consumo de alcohol (AUD, por su sigla en inglés).
Del mismo modo, muchos adultos presentan problemas con la duración y calidad del sueño a medida que envejecen. Estos problemas pueden llevar a algunos adultos mayores a automedicarse con alcohol en un intento de mejorar su sueño. Sin embargo, beber para ayudar con la falta de sueño puede empeorar los problemas de sueño, creando un círculo pernicioso.

Mayor riesgo de caídas y accidentes
La mayor sensibilidad de las personas mayores a los efectos del alcohol sobre el equilibrio, la coordinación y el tiempo de reacción los pone en mayor riesgo de presentar caídas, accidentes automovilísticos y otras lesiones. El resultado directo es una embriaguez que llega mucho antes con una menor cantidad de alcohol, aumentando drásticamente el riesgo de pérdida de equilibrio, caídas y fracturas óseas. Las caídas son, de hecho, una de las causas más comunes de problemas de salud graves o muerte en las personas mayores. Aproximadamente uno de cada tres adultos mayores que sufren una caída presenta lesiones de moderadas a graves, como contusiones, fracturas o traumatismos craneoencefálicos. El Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo (Estados Unidos) afirma que las emergencias médicas relacionadas con el alcohol han aumentado entre los adultos mayores en los últimos diez años.
Agravamiento de enfermedades crónicas y daño multiorgánico
El consumo indebido de alcohol puede aumentar, e incluso empeorar, el riesgo de afecciones médicas que son más comunes con el envejecimiento, como dolor crónico, enfermedades cardiovasculares, diabetes e infecciones respiratorias. El consumo continuado en la tercera edad no se limita a un órgano, sino que provoca un fallo sistémico en cascada agravado por el estrés oxidativo, el cual es un gran enemigo del envejecimiento.
- El corazón: Sufre los embates de la hipertensión inducida por el alcohol y un mayor riesgo de arritmias, mientras que los vasos sanguíneos pierden su elasticidad.
- El hígado: Es uno de los órganos más afectados, al ser la "fábrica" encargada de procesar todo el alcohol que entra en el organismo. La toxicidad crónica aquí no solo eleva el riesgo de cirrosis, sino que, debido a un metabolismo deficiente, la exposición prolongada a metabolitos tóxicos aumenta exponencialmente el riesgo de desarrollar cáncer.
- El intestino: Investigaciones recientes señalan la erosión que provoca el alcohol en la mucosa intestinal y, por ende, en la microbiota que aquí se encuentra. Esta pérdida permite que las endotoxinas pasen al torrente sanguíneo, favoreciendo una inflamación crónica de diferentes partes del organismo.
Cáncer: un riesgo subestimado
El consumo indebido de alcohol también se asocia con un mayor riesgo de varios tipos de cáncer. Investigaciones recientes señalan como riesgos para la salud, como el cáncer de mama y enfermedades cardiovasculares, incluso el consumo de alcohol en bajos niveles, independientemente del tipo de bebida. El Dr. Murthy, cirujano general de Estados Unidos, advierte que el alcohol es la tercera causa prevenible de cáncer en el país, responsable de alrededor de 100,000 casos y 20,000 muertes por cáncer anualmente. Beber alcohol aumenta el riesgo de padecer siete tipos de cáncer, incluyendo el de mama, colorrectal, esofágico, hepático, bucal, de garganta y de laringe, sin embargo, la mayoría de las personas desconocen este riesgo.
Interacciones peligrosas con medicamentos
Muchos adultos mayores toman medicamentos que podrían interactuar con el alcohol. Estas interacciones podrían hacer que los medicamentos no funcionen correctamente o, lo que es peor, hacerlos peligrosos o incluso mortales. Un factor crítico que a menudo se pasa por alto es la polimedicación, ya que la inmensa mayoría de las personas mayores de 65 años toman varios medicamentos recetados a diario.
Los medicamentos utilizados para tratar la ansiedad, el dolor o los problemas de sueño tienen efectos sedantes que podrían aumentar aún más el riesgo de caídas, lesiones y sobredosis, así como problemas de memoria, cuando se combinan con alcohol. Peter Martin, profesor de Psiquiatría y Farmacología en la Universidad de Vanderbilt, destaca que las benzodiacepinas representan uno de los mayores riesgos, ya que "realmente pueden alterar el cerebro".
Ejemplos de interacciones comunes
- La combinación de alcohol con aspirina aumenta el riesgo de sangrado estomacal o intestinal.
- El acetaminofén puede causar daño al hígado, particularmente en personas que beben de manera crónica.
- Algunos jarabes para la tos contienen alcohol, lo que podría aumentar los efectos del alcohol en una bebida si se consumen simultáneamente.
- La mezcla del alcohol con cualquier droga que produzca sedación o somnolencia (medicamentos para dormir, para la ansiedad, para el resfriado y las alergias, y medicamentos opioides para el dolor) puede ser mortal.
- El alcohol puede alterar los niveles en la sangre y la eficacia de ciertos medicamentos para la presión arterial y antibióticos, así como aumentar el riesgo de efectos secundarios.
Más allá de los ejemplos mencionados anteriormente, el alcohol tiene el potencial de interactuar de manera negativa con muchos otros medicamentos comúnmente recetados. Es por ello que los especialistas recomiendan que las personas mayores consulten siempre a su médico para determinar si pueden tomar medicamentos que puedan interactuar con el alcohol o si tienen una condición de salud que puede empeorar con el consumo de alcohol.
Identificación de un problema de consumo de alcohol en adultos mayores
No siempre es fácil saber cuándo el consumo de alcohol de alguien se está convirtiendo en un problema, ya que las señales pueden ser sutiles y, a veces, parecerse al envejecimiento normal.
Señales de alerta
Para los adultos mayores, los signos de un posible problema con el alcohol pueden incluir:
- Pérdida de memoria o confusión.
- Depresión o ansiedad.
- Falta de apetito.
- Moretones inexplicables o caídas frecuentes.
- Problemas para dormir.
- Falta de atención en la limpieza o la apariencia personal.
- Beber con más frecuencia o en mayores cantidades.
- Consumo excesivo de alcohol (varias bebidas en una sola ocasión).
- Ocultar o minimizar el consumo de alcohol.
- Utilizar el alcohol para afrontar las emociones negativas.
- Tomar más copas de las que se pretendía.
- Experimentar deseos de beber alcohol.
- Sufrir un lapsus de memoria mientras se bebe.
- Sentirse avergonzado por beber alcohol.
- Consumir alcohol empeora la salud mental.
- Beber alcohol afecta a las relaciones personales.
El cuestionario CAGE
El Dr. Daniel Murphy, especialista en medicina de adicciones, recomienda el cuestionario CAGE, una herramienta útil para identificar posibles problemas con el alcohol. Considere estas preguntas:
- ¿Alguna vez has sentido que deberías reducir tu consumo de alcohol?
- ¿Alguna vez alguien te ha molestado criticando tu forma de beber?
- ¿Alguna vez te has sentido culpable por beber?
- ¿Alguna vez has necesitado tomar algo a primera hora de la mañana para calmar los nervios o para ponerte en marcha?
Si alguna de estas preguntas le resulta familiar, es buena idea hablar con un profesional de la salud sobre su consumo de alcohol.

Estrategias para un consumo responsable y el bienestar
Adoptar una relación más saludable con el alcohol es posible a cualquier edad. Comprender sus propios patrones de consumo y los factores que lo influyen es el primer paso.
Consejos para reducir o modificar el consumo
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., los hombres deberían limitar el consumo de alcohol a dos copas o menos al día, y las mujeres a una copa o menos.
- Establezca límites estrictos: Anote su objetivo de consumo en algún lugar como recordatorio y, si es necesario, registre la cantidad que bebe para supervisar mejor su hábito. Comparta sus límites con quienes le rodean.
- Elija días de abstinencia: Si bebe todos los días, elija días específicos para no beber y elabore una lista de actividades que le distraigan del alcohol.
- Vaya despacio: Cuando tenga una bebida alcohólica, tome pequeños sorbos y saboree. Beba agua entre sorbo y sorbo de alcohol para ayudar a llenar el estómago y reducir la ingesta total.
- Haga más difícil encontrar alcohol: Evite almacenar alcohol en su casa, aunque sea cómodo o más barato.
- Pruebe alternativas sin alcohol: Si le gusta el sabor de la cerveza o el vino, explore productos sin alcohol. Son útiles cuando ha alcanzado su límite de alcohol pero aún siente deseos de beber.
La elección de reducir el consumo o dejarlo por completo es personal, pero si existe una adicción al alcohol, la abstinencia total es la opción más saludable. Aunque algunas personas pueden superar la adicción por sí solas, las opciones de tratamiento profesional pueden ser muy útiles.
Comprender y manejar los desencadenantes
Entender sus desencadenantes es de extrema ayuda al recuperar el control sobre su consumo de alcohol. Los desencadenantes son circunstancias familiares que le llevan a realizar una acción específica.
- Identifique sus desencadenantes: Preste atención a qué situaciones le provocan deseos de beber y anótelas. Pueden ser lugares (restaurantes, bares), momentos específicos (fines de semana, noches) o emociones.
- Modifique su entorno: Conocer sus desencadenantes puede permitirle hacer cambios en su vida para evitar situaciones difíciles, como reducir las visitas a lugares donde se consume alcohol.
- Enfóquese en sus razones y busque distracciones: Piense en las razones por las que quiere evitar beber y encuentre actividades sustitutivas, como dar un paseo, hacer mandados o un nuevo pasatiempo.
- Busque ayuda: Considere llamar a un amigo, familiar u otra persona de confianza en busca de apoyo inmediato.
Fomentar una red de apoyo social
La soledad es un obstáculo común al que muchos se enfrentan al envejecer y puede ir de la mano de la depresión y el consumo excesivo de alcohol. Reforzar o crear una red de apoyo social es una excelente forma de superar la soledad que puede desencadenar el consumo de alcohol.
- Acérquese a sus conocidos: Inicie conversaciones con personas que ve habitualmente pero que aún no son amigos.
- Haga un voluntariado: Busque oportunidades que le interesen en su comunidad.
- Participe en grupos y eventos locales: Únase a un grupo de yoga o taichí, visite museos, o busque actividades en centros de cuidado diurno para adultos. Intente evitar grupos o eventos que puedan incitarle a beber.
- Aproveche la tecnología: Si la distancia o las limitaciones de movilidad dificultan las reuniones, use el correo electrónico, mensajes de texto, videollamadas o incluso clubes de lectura y noches de juegos digitales.
- Grupos de apoyo online: Algunos grupos de apoyo para la adicción al alcohol, como Alcohólicos Anónimos (AA), ofrecen reuniones en línea como una forma cómoda de conectar.
- Añada un compañero peludo: Un perro puede ser un amigo fiel y fomentar la actividad física, mientras que un gato es ideal si la movilidad es limitada.
Promover el bienestar general
A pesar de la sensación de euforia pasajera que produce la embriaguez, el alcohol no ayuda a lidiar con los retos estresantes que a menudo conlleva el envejecimiento.
- Manténgase activo: El ejercicio regular es crucial para la salud física y mental. Libera endorfinas y promueve la sensación de bienestar. Incluso con movilidad limitada, hay actividades adaptadas.
- Experimente con técnicas de relajación: Prácticas como la meditación de atención plena, la visualización y los ejercicios de respiración profunda pueden combatir el estrés sin recurrir al alcohol.
- Siga una dieta saludable: La dieta afecta la salud física, el estado de ánimo y los niveles de energía.
- Duerma lo suficiente: Dormir entre siete y ocho horas por noche puede reducir sentimientos de ansiedad y depresión. Los cambios hormonales pueden dificultar el sueño con la edad.
Buscar un nuevo propósito en la vida
Acontecimientos como la jubilación o un duelo pueden hacer cuestionar el propósito en la vida, o un diagnóstico de enfermedad puede robar el sentido de independencia. Es tentador recurrir al alcohol para llenar un vacío o sobrellevar el estrés y la ansiedad.
- Haga un voluntariado: Sirva a su comunidad o apoye causas que le apasionen.
- Asesore a personas más jóvenes: Transmita sus años de conocimientos y experiencia.
- Escriba sus memorias o un libro: Compile historias familiares o cree álbumes de fotografías.
- Aprenda nuevas habilidades: Nunca es tarde para tomar clases de baile, aprender un instrumento o inscribirse en un curso.
- Profundice en sus pasatiempos e intereses: Cocine, únase a grupos de senderismo. Enfocarse en intereses que den sentido y alegría a la vida le hará sentirse más realizado y menos dependiente del alcohol.
Cómo apoyar a un ser querido con problemas de alcohol
Observar a un padre o madre mayor u otro ser querido luchar contra un hábito de consumo de alcohol puede ser una experiencia dolorosa. Es posible que se sienta frustrado por su abuso o angustiado por las posibles consecuencias a largo plazo.
Consejos para una conversación efectiva
- Infórmese: Aprenda sobre la adicción al alcohol para entender sus complejidades y disipar ideas erróneas.
- Comunique sus preocupaciones: Hágale saber cómo sus acciones parecen afectar su salud o su relación. Evite sermones o amenazas; el objetivo es mostrar cuidado y preocupación sin juzgar.
- Esté preparado para la negación: Es posible que su ser querido rechace la idea de un problema. Tenga paciencia y dele tiempo para procesar lo que le dijo.
- Ofrezca apoyo activo: Si su ser querido está dispuesto a abordar el problema, su apoyo puede ser clave, aunque no puede resolverlo por completo.
- Sea curioso y delicado: Haga preguntas con amabilidad, enfocándose en la salud y el impacto en la vida diaria, no en juicios morales. Escuche atentamente su perspectiva.
- Comparta observaciones: En lugar de acusaciones, use frases como: "He notado que últimamente pareces más inestable. ¿Cómo te sientes?".
El Dr. Murphy enfatiza: "Si logramos comprender qué funciones (tanto beneficiosas como perjudiciales) desempeña el alcohol en sus vidas, podremos empezar a entender sus necesidades y cómo podríamos ayudarles a satisfacerlas sin alcohol".

Recursos de apoyo para familiares
- Al-Anon y Alateen: Son grupos de apoyo diseñados para amigos y familiares de bebedores problemáticos, ofreciendo un espacio para compartir experiencias y encontrar estrategias.
- Plataformas de terapia online: Servicios como BetterHelp conectan con psicólogos cualificados y colegiados que pueden ayudar a mejorar la salud mental, tanto del afectado como de sus familiares.
Opciones de tratamiento para el Trastorno por Consumo de Alcohol (TCA)
El trastorno por consumo de alcohol (TCA) es una afección médica que puede presentarse a cualquier edad. Es crucial saber que dejar de beber alcohol repentinamente puede ser muy peligroso e incluso poner en riesgo la vida, especialmente en adultos mayores.
Es importante hablar con su médico o equipo de atención médica antes de dejar de beber. Ellos pueden ayudarle a elaborar un plan seguro para tratar el trastorno. El tratamiento puede incluir:
Asesoramiento y terapia
El asesoramiento en salud mental puede ayudar a comprender los patrones de consumo de alcohol, afrontar los factores desencadenantes y desarrollar rutinas más saludables. La terapia y el apoyo para la ansiedad, la depresión o la soledad pueden reducir la necesidad de usar el alcohol como mecanismo de afrontamiento.
Tratamiento farmacológico
Existen medicamentos que pueden ayudar a controlar los antojos o los síntomas incómodos que aparecen tras dejar de beber alcohol. Las investigaciones demuestran que estos medicamentos son efectivos para reducir el consumo excesivo de alcohol o para mantener la abstinencia a largo plazo.
Centros de recuperación y programas de internamiento
Para los casos más graves de Trastorno por Consumo de Alcohol (AUD), los programas estructurados en centros de recuperación o centros de internamiento ofrecen supervisión médica, terapia y apoyo las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Estos programas pueden ser muy útiles para controlar de forma segura el síndrome de abstinencia y sentar las bases para una recuperación a largo plazo.