Envejecimiento y Nuevo Horizonte: Perspectivas para el Bienestar y la Calidad de Vida

Alcanzar una edad avanzada pierde su atractivo si no va acompañada de bienestar y vitalidad. Por eso nació el concepto de un nuevo horizonte que implica un cambio de mentalidad sobre cómo programar de forma proactiva los años por venir.

Envejecimiento y Bienestar: La Importancia del 'Health Span'

Diferenciando 'Life Span' y 'Health Span'

La esperanza de vida y la longevidad son términos que cada vez despiertan más interés en las personas. La esperanza de vida humana máxima (life span) es el número promedio de años que una persona puede esperar vivir desde su nacimiento. Por otro lado, la longevidad describe la capacidad de vivir una vida larga más allá de la edad promedio de muerte específica de la especie.

Tim Peterson, director ejecutivo de Healthspan Technologies, una startup centrada en el envejecimiento saludable, afirmó: “Es fantástico vivir hasta los 100 años”, pero no tanto “si vives los últimos 30 años con mala salud”. Más del 70 y 80% de las dolencias globales son atribuidas a enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de vida.

El ‘health span’ o salud vital hace referencia al período de nuestra vida desarrollado con buena salud y sin enfermedades de jerarquía que afecten la calidad de vida. Es decir, el período de tiempo en el cual hemos estado físicamente activos, con un estado cognitivo óptimo, con interacción social y libres de afecciones de salud significativas o invalidantes. El ‘life span’, en cambio, es el número total de años vividos independientemente de la calidad de vida que hayamos tenido.

Infografía comparando

El Rol de la Prevención y el Estilo de Vida

Muchas personas están en un modus operandi de sobrevivir o viviendo de una manera en la que naturalizan el sentirse más o menos bien o tener síntomas que se supone que son comunes para la edad. Por ejemplo, dormir mal, colesterol y presión altos, ansiedad, baja libido, indigestión, cansancio, alergias, etc., y toman varias medicaciones para sostenerlas.

La doctora Lorena Inés Claus, médica ginecóloga, especialista en Ginecología regenerativa y estética y Longevidad saludable, manifestó a Infobae la importancia de entender por qué nos enfermamos, qué es lo que genera nuestro escenario inflamatorio y produce un pequeño daño silencioso, conocido en longevidad saludable como ‘inflamación mínima persistente’ que va sucediendo con el paso de los años sin que nos demos cuenta.

El objetivo no consiste en darle más años a la vida sino más vida a los años, y el enfoque está puesto en una estrategia de prevención global. No se busca reducir la aparición de una enfermedad sino trabajar de manera positiva en hábitos y estilos de vida asociados con el enlentecimiento del proceso de envejecimiento.

Cambio de Mentalidad hacia el Envejecimiento

Muy lentamente está empezando a haber un cambio de mentalidad en relación a cómo cada persona quiere envejecer. Envejecer es un proceso natural de nuestra biología humana, no hay manera de detenerlo. Además, vivimos en un mundo que nos ofrece permanentemente hábitos que no son saludables: el tipo y calidad de alimentación, el nivel de estrés, el uso del celular, el smog, los hábitos tóxicos, el consumo de alcohol de manera desmedida y el sedentarismo extremo, todo esto va generando un daño.

Para la licenciada Tocchetti, las personas han empezado a preguntarse cómo estar y llegar mejor. Se tienen más inquietudes, objetivos y tareas, por lo que se necesita utilizar mejor el tiempo. Para ello, una de las primeras cosas es que el tiempo no esté completamente desbordado de problemas de salud, y estar más lúcidos para poder elegir y ser más efectivos.

Las personas todavía no entienden sobre los avances en longevidad, pero ya lo están buscando y queriendo incorporarlos a sus vidas, sobre todo los más jóvenes. Hay chicos de 20 años que ya ven cómo viven sus padres y lo cuestionan, quieren algo diferente. Esto marca un cambio de mentalidad. Antes no se cuestionaba, se tomaba por costumbre, y las personas se identificaban unas con otras con problemas de salud que eran ‘achaques de la edad’.

Hábitos para un Envejecimiento Saludable

El doctor Bonorino indicó que, si bien nunca es tarde, el momento óptimo para actuar y lograr un envejecimiento saludable es en la niñez. Por ello, las sociedades avanzadas promueven fuertemente estilos de vida saludables a edades tempranas, transmitiendo esta información desde el jardín de infantes, educación primaria y secundaria, como base para lograr un impacto exponencial.

La licenciada Tocchetti destacó que los factores modificables del estilo de vida componen el 80% de los desórdenes crónicos. Es fundamental empezar por cambiar el estilo de vida, porque al hacerlo no solo impacta en lo que genera los desórdenes crónicos, sino también en la base misma desde donde se sustenta el envejecimiento celular. Ambas cosas están relacionadas. Lo que cambiamos es lo que se puede elegir para que el cuerpo acompañe, hacerlo un aliado.

  • Realizar actividad física diaria, 150 minutos semanales de gimnasia aeróbica (caminata, bicicleta, natación, trote suave, baile, etc.).
  • Mantener un peso adecuado y evitar la obesidad o delgadez extrema.

La doctora Claus aconsejó empezar a hacer modificaciones que lleguen al estilo de vida para quedarse. No pueden ser impuestas de manera rigurosa, porque todo lo que se impone termina fracasando. Se debe tener un espacio para la actividad física cotidiana, hacer ejercicios de fuerza, de musculación, aeróbicos y conectar con la relajación mediante el yoga o la meditación. Adoptar prácticas para corregir hábitos posturales, como hacer pilates.

En cuanto a la alimentación, recomendó incorporar productos antiinflamatorios, con pocas harinas procesadas o casi nada. Elegir hidratos de carbono de alta complejidad y dejar los azúcares rápidos que generan una absorción muy veloz en el intestino, afectando la mucosa intestinal y creando un círculo vicioso de daño a nivel sistémico. Adoptar el uso de grasas saludables y realizar un reposo digestivo de 12 horas. Además, es importante elegir la vida que uno quiere tener en cuanto a su estilo de vida y cantidad de horas de trabajo. Utilizar estrategias de manejo del estrés y también se pueden adoptar terapias alternativas, herramientas que uno puede sumar, entendiendo que el ser humano es un ser biológico e integral.

Collage de personas mayores practicando yoga, cocinando alimentos saludables, riendo en un grupo y caminando al aire libre.

El doctor Bonorino dijo: “El mejor momento para proponerse un cambio positivo en nuestro estilo de vida es hoy”. Las dietas rígidas y exigentes fracasan siempre, por ello es preferible proponerse una dieta moderada a la que uno pueda adherir toda la vida. La licenciada Tocchetti afirmó: “Se debe empezar por donde la persona está hoy. Qué cambios puede hacer por sí misma en áreas como el sueño, ejercicio, alimentación, mindset, o sea, cómo encara su vida, su salud y sus tiempos”. Añadió que se trabaja mucho con suplementación, pero se necesita guía profesional. Hay mucho que la persona puede hacer por sí misma y luego, traspasado un umbral, con ayuda. También señaló la importancia de saber elegir, priorizar y entender que no podemos con todo. El tiempo y el foco dedicado a estas áreas se convierten inmediatamente en calidad de vida. Si mejoramos nuestro presente, ese estado es el que vamos a prolongar. Por tanto, hay que vivir ahora de la forma en que nos gustaría llegar más adelante, desmitificando la idea de que el caos actual terminará y luego se podrá ocupar uno de la salud.

Junto a estas recomendaciones, la ciencia aporta día a día nuevos recursos para lograr un envejecimiento saludable, que van desde los dispositivos wearables para controlar la salud, los test de ADN que arrojan recomendaciones personalizadas sobre alimentación y ejercicio para prolongar la salud, hasta el desarrollo de terapias destinadas a contrarrestar los efectos del envejecimiento, con el objetivo de prolongar la vida útil.

Finalmente, la licenciada Tocchetti concluyó: “Somos constructores de nuestra vida, de nuestras elecciones y por ende de nuestra propia salud. Podemos elegir co-crear, construir y cambiar”.

Centros de Convivencia y Ocio: Un Espacio para el Anciano

Los Centros de Convivencia (CC) o Grupos de Convivencia (GC) para ancianos son espacios que permiten encuentros, interacciones sociales y el desarrollo de diversas actividades. Integran a los ancianos en la sociedad y procuran fortalecer su papel social. Además, pueden proporcionar a la persona anciana una ocupación que le permita sentirse útil, activa y no aislada. La participación del anciano en los grupos ofrece numerosas oportunidades, la integración en proyectos colectivos y redes sociales de apoyo, fortalece la autonomía y crea espacios nuevos de proyectos de vida. La inserción del anciano en las prácticas y actividades de los GC posibilita la interacción de los individuos con personas de la misma edad, así como de otras generaciones, lo que les permite reconocerse como participantes de la sociedad.

Hallazgos Clave: Actividad Física y Calidad de Vida

Una revisión integrativa de la producción de conocimiento sobre la persona anciana en centros de convivencia y ocio encontró que las producciones analizadas sobre este tema aún se presentan de forma incipiente y reciente. El análisis posibilitó clasificar los resultados en dos categorías principales: Actividad física y grupos de convivencia para la persona anciana y Calidad de vida para la persona anciana.

Foto de grupo de personas mayores participando en una actividad recreativa en un centro comunitario, como baile o juegos de mesa.

Actividad Física y Participación Social

Diversos estudios muestran que los ancianos participantes en GC fueron más activos, presentando mejor calidad de vida y menor ocurrencia de depresión, en comparación a ancianos que no participan de estos ambientes. Otras investigaciones indicaron también que los GC contribuyeron a lograr mejores resultados de las variables clínicas y hábitos de vida de hipertensos, resaltando la importancia de estos espacios para la vida de la persona anciana.

Los GC realizan diversas actividades, tanto culturales, educativas, deportivas, físicas, recreativas y de formación ciudadana, que pueden contribuir a mejorar el bienestar, repercutiendo positivamente en el proceso de salud y enfermedad, en tanto que estos espacios permiten a la persona anciana trabajar, compartir, aprender y divertirse con las actividades propuestas. La inserción de ese segmento de la población en las actividades de los GC, con la ocupación de su tiempo libre y el desarrollo de prácticas direccionadas posibilitarán mayores oportunidades de interacciones con la familia y redes sociales. Esto puede repercutir en el aumento de la valoración del ocio y, consecuentemente, proporcionar mejor calidad de vida.

Los artículos seleccionados destacan la importancia de la actividad física para la persona anciana, que es vista como una alternativa que mejora su calidad de vida, trae muchos beneficios y es estimulada por los GC. Los GC involucran a la persona anciana en actividades sociales e intelectuales, estimulan la práctica regular de actividades físicas, asociadas a otras actividades, así como influencian positivamente los niveles de actividad física habitual y capacidad funcional. También sugieren que la participación de la persona anciana en actividades grupales minimiza el sentimiento de soledad, con independencia de que muchos vivan acompañados de sus familiares. Los GC también son una manera de recuperar la convivencia social, y presentan la soledad y el ocio como razones para que la persona anciana busque ese espacio. La persona anciana se ha esforzado en lograr y mantener el envejecimiento activo; la práctica regular de la actividad física es un hábito presente para la mayoría de los ancianos.

Ante lo expuesto, se evidenció que los beneficios asociados a las actividades físicas son variados. La persona anciana que frecuenta los GC busca la promoción de la salud, a través de la indicación médica o iniciativa propia, y la actividad física representa un importante medio para el retorno o manutención de sus actividades sociales. Así, se considera esencial que las políticas públicas favorezcan la implementación de CG en todo el territorio nacional, promuevan la divulgación de estos espacios y capaciten a los profesionales involucrados. La actividad física y los GC contribuyen al mantenimiento de la salud, pueden ayudar a la persona anciana a descubrir medios de convivencia y a superar las dificultades existentes en el proceso de envejecimiento, contribuyendo positivamente al envejecimiento activo. Los artículos seleccionados confirmaron que los GC contribuyen a la calidad de vida, así como ofertan servicios a la persona anciana, teniendo en cuenta que la práctica de la actividad física se presenta como un camino a ser recorrido en busca de una mejor calidad de vida.

Factores que Contribuyen a la Calidad de Vida

La calidad de vida es un concepto importante, amplio e interconectado con diversos factores personales e interpersonales. Está influenciada directamente por la incidencia de enfermedades crónicas, y la percepción acerca de la calidad de vida está relacionada con la interacción de la persona anciana entre sí y con el medio social donde se desenvuelve.

Un estudio indica que la persona anciana asocia una buena calidad de vida con la oportunidad de convivencia social, la práctica de actividades físicas, mentales e intelectuales y el ocio. Otro estudio refiere que el hecho de que la mayoría de estos ancianos frecuentasen GC por más de 5 años, se debe a que estos espacios se acomodan a sus expectativas, además de la posibilidad del aumento de la calidad de vida y oferta de servicios. En ese sentido, es necesario estar comprometido con la calidad de vida de la persona anciana y buscar estrategias que favorezcan un vivir más saludable.

En la vejez, la calidad de vida ha adquirido un lugar destacado y está asociada con la oportunidad de interacciones sociales y actividades que contribuyen a la promoción de la salud y prevención de enfermedades, influenciando positivamente en el logro de un envejecimiento activo y saludable.

Dimensión Espiritual y Retos en el Cuidado Geriátrico

Se calcula que en 2050 la población mundial de personas mayores, de 60 años o más, alcanzará el 20% del total, y se espera que la plétora de problemas relacionados con la edad suponga una presión en todos los estratos de la vida y cambie radicalmente las políticas sanitarias, desde el nivel individual hasta el nacional.

La Religión como Mecanismo de Afrontamiento

El dolor y el sufrimiento forman parte intrínseca del ser humano. Los acontecimientos emocionales y psicológicos, los traumas físicos y el duelo contribuyen a este estado de labilidad física y emocional. Con un sufrimiento prolongado, el enfermo asume un estado de pasividad y una sensación de aislamiento, un círculo vicioso que desemboca en una falsa aceptación. Esta “inevitabilidad” parece aún más amplificada en el segmento de edad avanzada, lo que suscita un sentido moral para cuidar o aliviar el sufrimiento del enfermo.

La fe judeocristiana contempla el sufrimiento con gran amplitud. San Juan Pablo II se refirió a este fenómeno diciendo que solo en las escrituras cristianas encontramos el verdadero significado de “por qué el sufrimiento”, y que se trata de un plan de amor eterno de Dios y un componente clave del sufrimiento que es redentor por naturaleza con miras a la salvación eterna. En los textos sagrados judíos, el sufrimiento es en gran medida una cuestión ética con una respuesta adecuada que es necesaria, por lo que hay un papel para la intervención médica, y en esa respuesta, existe este contacto personal entre dos partes que trasciende el mero contacto físico, sino a un nivel emocional y psicológico.

En el islam, se piensa que los valores fundamentales de la vida merecen ser vividos y que el viaje de la vida es inseparable del sufrimiento. La premisa es que la vida puede ser difícil, con alegrías, tristeza, pena y dolor entrelazados, y que sirve a un propósito superior de revelación divina del amor de Dios. Es una lucha continua que despierta en el creyente el viaje de fe que debe emprender. Un punto extremadamente importante, al menos en el islam, es que existe una diferencia en la forma de ver el dolor o la aflicción frente al sufrimiento.

El budismo considera el sufrimiento como un camino hacia la Iluminación. Las Cuatro Verdades aluden al sufrimiento o dukkha, que abarca desde lo físico a lo mental, el envejecimiento, la angustia y el sufrimiento existencial. No se busca que la vida sea solo sufrimiento, sino que los medios para encontrar la liberación del sufrimiento están siempre disponibles. Identificar el sufrimiento y el dolor y sus agentes causales en la enfermedad, el proceso de envejecimiento o los traumas psicológicos y emocionales extremos es clave para comprender la naturaleza humana y despierta el entendimiento en la realización de mecanismos preventivos de afrontamiento.

Ilustración de diversas personas mayores de diferentes orígenes culturales y religiosos encontrando consuelo o meditando.

Los mecanismos de afrontamiento son esenciales, ya que la persona mayor que sufre está atravesando un período traumático y la necesidad de encontrar alguna herramienta o método tangible es importante. Un estudio transversal ha demostrado que los pacientes taiwaneses de edad avanzada con insuficiencia cardíaca tienen una calidad de vida muy deficiente, lo que probablemente refleja la situación en la mayoría de los países y conduce a la depresión y a otras comorbilidades psicológicas. La conceptualización de la religión o la espiritualidad en las personas mayores que atraviesan dolor o sufrimiento es individualizada y tiene múltiples niveles, basada en experiencias pasadas o revelaciones actuales, y puede ofrecer un camino a seguir.

Cambios Demográficos y Repercusiones en la Asistencia Sanitaria

En 2050, seis de las ocho religiones (judíos, cristianos, musulmanes, hindúes, budistas, otras religiones, religiones populares y, por último, no afiliados) tendrán una mayor proporción de personas mayores de 60 años que de 0 a 14 años. Es interesante observar que los no afiliados aumentarían entre los mayores de 60 años del 13% en 2010 al 32% en 2050. Esto tendría importantes repercusiones a todos los niveles de la sociedad, incluida la asistencia sanitaria, especialmente el tipo de servicios de asesoramiento que se ofrecen e incluso hasta qué punto y en qué medida pueden ofrecerse cuidados paliativos, lo que podría reavivar las polémicas cuestiones de la eutanasia y otras formas de muerte asistida.

La generación joven que ha pasado al grupo de los mayores está familiarizada con las nuevas tecnologías y los beneficios que pueden aportar a la vida e incluso a la hora de mitigar el dolor, lo que significa utilizar modificaciones biológicas para mejorar la calidad de vida e incluso prolongar la longevidad.

Desafíos en la Medicina Geriátrica

Siguen existiendo lagunas en el tratamiento de los pacientes con los conocimientos actuales, ya sea desde el punto de vista terapéutico, cognitivo o psicológico, de ahí la necesidad de algunas modalidades nuevas que llenen esas lagunas y proporcionen a los médicos tratantes mejores opciones y, con suerte, mejores resultados. Sin embargo, la brecha sigue ampliándose cuando nos ocupamos de la población geriátrica con múltiples comorbilidades. La norma actual es utilizar los datos de la medicina basada en la evidencia para determinar cómo tratar a nuestros pacientes geriátricos, lo que plantea varios problemas. La mayoría de los ensayos, si bien incluyen un amplio espectro de edad de los pacientes como parte de sus criterios de inclusión, no están dirigidos o diseñados específicamente para tratar a este segmento. Las complejidades de las interacciones entre fármacos se amplifican en los ancianos, por lo que las señales de seguridad no harán avanzar estos estudios.

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