El Consumo de Cannabis en la Población Anciana: Desafíos, Riesgos y Casos Reales

Introducción al Problema del Cannabis en la Tercera Edad

Existe poca bibliografía sobre el efecto del cannabis en pacientes ancianos, seguramente por el hecho de que hasta ahora esta adicción solo se encontraba en jóvenes y adultos. Poco a poco estos adultos pasan a ser ancianos y empezamos a encontrar adictos al cannabis con edades avanzadas, aunque todavía sigue siendo un hallazgo raro. Otro factor que puede hacer difícil su identificación es el hecho de que la familia y el propio paciente oculten su consumo por el estigma social que representa. Esto dificulta que, ante un episodio de alteraciones conductuales sin desencadenante aparente, se pueda pensar en la posibilidad de que la causa sea secundaria al consumo de este tóxico.

Persona mayor meditando o con expresión de preocupación, aludiendo a la dificultad de detección del consumo de cannabis.

Epidemiología y Prevalencia del Consumo de Drogas en Ancianos

Se sabe poco sobre los factores de riesgo para el consumo de drogas ilícitas en los ancianos, aunque sí suelen existir antecedentes de abuso o dependencia y la mayoría se inician en la juventud1. Algunos pacientes continúan usándolas regularmente en la tercera edad, otros puntualmente por placer o para manejar situaciones de dolor o los estresores vitales, y finalmente existe un pequeño grupo que inicia el consumo en edades tardías. En estos casos, se trata de una adicción que en muchos casos viene dada por un afán de controlar algún tipo de dolor crónico, generalmente por artrosis o de tipo oncológico. Todo ello viene alimentado por los artículos que de vez en cuando salen a la luz animando a su uso, y muchas veces llevado a cabo gracias a algún familiar que ya es consumidor.

El uso de drogas ilegales no es frecuente en la población geriátrica. El consumo, medido como tasa de prevalencia, disminuye con la edad para el cannabis, siendo de hasta un 7/1.000 para edades entre 65-69 años, reduciéndose a 4/1.000 en personas de entre los 70-74 años2. Sin embargo, en los servicios de salud mental, el cannabis es la droga ilícita que con más frecuencia se consume, lo que agrava la sintomatología en los trastornos mentales coexistentes3.

Según un informe reciente de la Encuesta nacional sobre el envejecimiento saludable de la Universidad de Míchigan, una de cada cinco personas (21%) de 50 años o más dijo haber consumido alguna forma de cannabis (ya sea comida, bebida, flores u otro tipo) al menos una vez en el último año. Esto representa un aumento significativo respecto al 1 de cada 8 (12%) en 2021. Este incremento no es sorprendente, ya que el uso recreativo de cannabis es legal en 24 estados más el Distrito de Columbia, y otros 14 estados lo permiten para uso médico. Erin E. Bonar, psicóloga especializada en adicciones de la Universidad de Míchigan, señala que "vemos a más personas usando cannabis ahora que es legal, y aún no tenemos suficiente información para saber: ¿Existen formas seguras de usarlo? ¿Existen pautas recomendadas?". La investigación, apoyada por AARP, se centró solo en productos de cannabis que contienen THC, el compuesto psicoactivo responsable de generar la sensación de sentirse "elevado". El 68% de los encuestados que usaron productos de cannabis lo hicieron para ayudar con el sueño.

Gráfico de barras mostrando la prevalencia del consumo de cannabis en diferentes grupos de edad geriátrica.

Factores de Riesgo y Complicaciones del Cannabis en la Tercera Edad

La edad es un factor que complica el cuadro, ya que los ancianos metabolizan las drogas de una manera más lenta y el cerebro puede hacerse más sensible a sus efectos. Muchos estimulantes producen alteraciones en el funcionamiento de los receptores cerebrales, lo cual es preocupante por sus efectos a largo plazo4. Además, los ancianos suelen sufrir múltiples enfermedades que pueden interaccionar con las drogas, acelerando su progresión o aumentando la gravedad de las alteraciones neurocognitivas asociadas al envejecimiento3.

El uso de estas sustancias acelera el deterioro físico y psicológico del anciano. Las consecuencias perjudiciales se incrementan, incluyendo un mayor riesgo de hipotensión, caídas, problemas cardiacos y deterioro cognitivo, entre otros. Estos efectos son debidos a los cambios en la farmacocinética y farmacodinamia, así como a la polifarmacia, resultando más habituales y graves las interacciones. La distribución del agua corporal total, la disminución de la fibra muscular lisa y el incremento relativo de la grasa afectan al volumen de distribución2. La involución fisiológica y la existencia de enfermedades concomitantes hacen que puedan aparecer efectos que no se encuentran en la población más joven1.

Muchos medicamentos recetados, incluidos algunos que son comunes entre los adultos mayores, "pueden interactuar con el cannabis y causar efectos inesperados o no deseados". Además, se sabe que el cannabis afecta las partes del cerebro que son responsables de la coordinación y de reaccionar rápidamente a las cosas. Por lo tanto, "podría potencialmente resultar más difícil recuperarse si se está a punto de caer, lo que sabemos que es una preocupación para los adultos mayores". Los productos más potentes también aumentan el riesgo de dependencia o adicción. A medida que los niveles de THC aumentan en los productos disponibles, las personas están desarrollando trastornos por consumo de cannabis a un ritmo más rápido. La potencia del cannabis actual también puede aumentar los riesgos al conducir, y "no existe un nivel recomendado de cannabis que sea seguro para conducir".

Es fundamental considerar que el cannabis podría contribuir a empeorar problemas pulmonares o respiratorios preexistentes. Si se tiene un problema de salud que se cree que el cannabis puede solucionar, es crucial consultar con el médico sobre las dudas e inquietudes, "porque se podrá obtener orientación sobre las mejores formas basadas en evidencia para abordar estos problemas". Es importante preguntar sobre los posibles efectos secundarios y riesgos asociados con el consumo de cannabis.

Diagrama de flujo o esquema de cómo el cannabis interactúa con medicamentos comunes en ancianos o afecta la función cerebral.

Caso Clínico: Una Mujer de 74 Años y el Consumo de Cannabis

Presentación y Antecedentes

Se presenta el caso de una mujer de 74 años con antecedentes de síndrome de apnea-hipopnea durante el sueño tratada con CPAP, artrosis, osteoporosis, dislipidemia y sin antecedentes de consumo de tóxicos. Vivía en su domicilio con su esposo y un hijo. Funcionalmente era parcialmente dependiente (Barthel 80). Ingresó en la unidad de agudos de psicogeriatría por presentar alteraciones conductuales sin agresividad, que consistían principalmente en la negativa a la ingesta y a la toma de medicación, refiriendo que «no podía comer porque tenía el esófago cerrado».

Exploración Psicopatológica y Diagnóstico

En la exploración psicopatológica realizada en el momento del ingreso, la paciente estaba consciente y orientada. El aspecto físico estaba parcialmente descuidado. Se mostraba desconfiada y poco colaboradora. Presentaba facies triste, una marcada reducción de la mímica facial y de la gesticulación corporal, lenguaje enlentecido, con latencia de respuesta y uso de monosílabos. No mantenía el contacto visual. Se observaba bradipsiquia, estado de ánimo depresivo, fácilmente irritable y con baja tolerancia a la frustración. Manifestaba ansiedad importante, apatía, abulia. Se evidenciaron síntomas psicóticos en forma de ideas delirantes de daño y perjuicio centradas en su marido (pensaba que la quería envenenar). No se objetivaron alteraciones sensoperceptivas. Negaba la ideación suicida. Refería hiporexia con pérdida de peso no cuantificada, insomnio de conciliación, de mantenimiento y tardío, con descanso nocturno fraccionado no reparador. Se descartó enfermedad orgánica, tanto en el aparato digestivo como la presencia de ITU. Presentaba un buen ritmo deposicional y sin alteraciones en la analítica de control. En la exploración destacaba dolor articular generalizado e hiperemia conjuntival importante, sin molestias oculares subjetivas.

En la entrevista, cuando se le preguntó por el consumo de tóxicos, la primera reacción fue de negativa. Sin embargo, acabó admitiendo el consumo regular de cannabis compartido con su hijo y a veces con su marido, minimizando la importancia de este hecho y de las consecuencias que se podían derivar de ello. Justificaba que tanto ella como su marido usaban el cannabis como tratamiento para el dolor articular crónico que sufrían. Refería un patrón de consumo diario, tanto en forma de crema como fumado en cigarro. No supo precisar exactamente la cantidad diaria consumida. En la prueba de tóxicos, el resultado fue positivo para el consumo de cannabis.

Tratamiento y Evolución

Se pautó tratamiento con megestrol para aumentar la sensación de apetito y un tratamiento psicofarmacológico combinado con mirtazapina y olanzapina para la sintomatología depresiva y psicótica. Al negarse a tomar la medicación, la comida e incluso el agua, se procedió a colocar SNG. A los 2 días empezó a admitir la ingesta oral y se retiró la SNG. Al cabo de 2 semanas de tratamiento, empezó a mostrarse más tranquila, orientada en las 3 esferas con discurso coherente, realizaba correctamente las comidas y la toma de medicación, mantenía un buen contacto interpersonal con mejor tolerancia a la frustración y realizaba crítica de los hechos que motivaron su ingreso. No volvió a verbalizar ideación delirante. La anhedonia y la abulia que presentó durante los primeros días del ingreso remitieron casi por completo, por lo que mejoraron, a su vez, los hábitos de la vida cotidiana y sus relaciones sociofamiliares. También se estabilizó su esfera instintiva-vegetativa; especialmente, se observó una mejoría notable de los patrones del sueño. Dada la buena evolución clínica, se procedió al alta a domicilio con vinculación al Centro de Atención y Seguimiento de Drogodependencias.

Ilustración de una persona mayor en una consulta médica, hablando sobre sus problemas de salud y el posible uso de cannabis.

Discusión y Recomendaciones para un Diagnóstico Precoz

Según el Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías, el consumo de sustancias ilícitas es más frecuente en los adultos jóvenes que en los ancianos, pero la prevalencia de estos va en aumento, y en consecuencia el número de pacientes mayores adictos atendidos en los servicios sanitarios es cada vez más elevado4. Al tratarse habitualmente de pacientes pluripatológicos y polimedicados, los efectos secundarios suelen ser más complejos y más prolongados, pudiendo interaccionar con otros procesos crónicos y acelerar la progresión, o aumentar la gravedad de las alteraciones neurocognitivas asociadas al envejecimiento2.

Actualmente, el abuso de drogas ilícitas, y en especial el de cannabis en ancianos, está infravalorado, mal identificado e infradiagnosticado5. Por todo ello, creemos que sería interesante empezar a introducir en la anamnesis geriátrica el cuestionamiento sobre el consumo de drogas ilícitas y solicitar pruebas de tóxicos para poder realizar un diagnóstico precoz.

Ilustración de profesionales de la salud realizando una anamnesis detallada a un paciente anciano, con énfasis en el cuestionamiento sobre consumo de sustancias.

Casos de Microtráfico de Drogas por Adultos Mayores

Caso de "La Tía Inés" en Lota

Una adulta mayor de 83 años, identificada como Inés Valencia Salas, conocida por los consumidores de la zona como la “Tía Inés”, fue apresada en la ciudad de Lota (540 kms al sur de Santiago), acusada de microtráfico de drogas. Debido a que es reincidente y presenta una causa vigente por el mismo delito, arriesga hasta tres años de cárcel, además de una onerosa multa. La investigación la llevó a cabo la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) de la Policía de Investigaciones (PDI), luego de una denuncia hecha por vecinos. En su domicilio, ubicado en la población San Martín de esa ciudad, se decomisaron 68,82 gramos de cocaína, plantas de marihuana listas para ser procesadas y dinero en efectivo producto de sus actividades ilícitas.

En el allanamiento, los uniformados detuvieron además a otra mujer de 37 años, quien también presenta antecedentes penales por infringir la ley de alcoholes y hurto. Ambas son de nacionalidad chilena y fueron puestas de inmediato a disposición del tribunal correspondiente, tal como informó el jefe de la PDI en Lota, subprefecto Yuri Méndez. "Funcionarios policiales de la Bicrim de Lota, en cumplimiento de una orden de entrada y registro por el delito de microtráfico para un inmueble el cual era utilizado como punto de venta de droga, logró la detención de dos personas de sexo femenino de 83 y 37 años de edad, y la incautación de sustancias ilícitas como cocaína base y plantas de cannabis en proceso de crecimiento”, detalló el detective. Cabe destacar que la vivienda utilizada como punto de venta se encuentra a escasos metros de dos colegios densamente poblados y el Hospital Regional de la ciudad, siendo buena parte de los clientes de la “Tía Inés” estudiantes de secundaria. Las dos mujeres fueron formalizadas el fin de semana y, mientras la anciana quedó con la medida cautelar de arresto domiciliario nocturno, firma quincenal en la comisaría local y arraigo nacional, la segunda imputada deberá cumplir con firma quincenal y arraigo nacional. Sin embargo, el Tribunal de Garantía de Lota alista el juicio contra la adulta mayor por sus delitos previos, los que sumados a esta nueva infracción le podrían significar hasta tres años y un día de presidio.

Foto conceptual de manos sosteniendo plantas de marihuana, con un billete en el fondo, simbolizando el microtráfico.

Incautación de Cannabis en Llay Llay

Carabineros de la Subcomisaría de Llay Llay incautó dos plantas de grandes dimensiones del género cannabis sativa, desde el interior de un domicilio ubicado en la población Santa Teresa. El ilícito quedó al descubierto mientras Carabineros buscaba individuos que habían sido denunciados por vecinos cuando merodeaban las viviendas de esa localidad. Tras un llamado desde el exterior, Carabineros tomó contacto con la propietaria de esta vivienda, quien voluntariamente permitió la entrada para que los uniformados revisaran las dependencias en búsqueda de los supuestos sospechosos que se encontrarían ocultos en algún lugar. La imputada fue individualizada con las iniciales S.D.G.P. de 68 años de edad, quien no posee antecedentes policiales, y quedó detenida por infracción a la Ley 20.000 de drogas.

Imagen de una señal de prohibido fumar cannabis, junto a un edificio escolar.

Bibliografía

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  • 6S. Coulton, J. Watson, M. Bland, C. Drummond, E. Kaner, C.

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