El testimonio de una anciana en un juicio por presunto maltrato y estafa

La Audiencia Provincial de Cádiz fue escenario de un juicio donde se escuchó el frágil y titubeante testimonio de Elisabeth, una anciana que, junto a otros tres ciudadanos alemanes, habría sido víctima de presuntos maltratos y estafa por parte de una pareja. Este caso, que ha conmocionado a la opinión pública, involucra un patrimonio valorado en 1.600.000 euros.

La declaración de Elisabeth: una voz fundamental

La Guardia Civil llevó a Elisabeth ante el juez poco después de haberla rescatado de la supuesta "casa de los horrores" en Chiclana. Se enfrentaba a preguntas sobre las condiciones en las que vivía, la falta de comida, la higiene deficiente y el presunto despojo de sus bienes. Elisabeth, con la ayuda de una intérprete de alemán, su lengua nativa, intentó responder a las preguntas de la fiscal y los abogados durante la instrucción. Su testimonio, grabado en audio y video, fue reproducido en la última sesión del juicio.

Condiciones de vida y cuidados

En el audio, se escucha a Elisabeth respondiendo con dificultad cada cuestión. Explicó: «Me daban papilla y bebía solo té». En cuanto a los cuidados que la pareja les dispensaba, contestaba una a una a las preguntas relacionadas: «Me lavaban todos los días y me ponían un pañal». También afirmó que recibía su medicación, por la mañana y por la tarde. Una vez que salió de la casa y la Guardia Civil la trasladó a una residencia, se sentía «mucho mejor».

Situación económica y presunta falsificación

Respecto a su situación económica, la declaración de Elisabeth fue más directa. Había firmado un poder a favor de Estrella para que esta pudiera usar sus cuentas. «Solo les di permiso para que cogieran dinero para mis cuidados. Si lo han gastado en otras cosas, no lo sé», afirmó, refiriéndose a la posible venta de un apartamento que tenía en el Puerto de la Cruz. Sobre ese inmueble, dijo no saber qué había ocurrido. Además, admitió haber sido la persona que, junto a la procesada, acudió a una notaría de Cádiz haciéndose pasar por María Babes, otra de las ancianas supuestamente engañadas por los acusados. «Fui con Markus y Estrella», zanjó.

La entrevista de los testigos

Reacción de Elisabeth al ver a los acusados

En la grabación de vídeo, se observa cómo en un momento de la declaración se le pidió a Elisabeth que identificara a sus cuidadores. Al girarse y verlos, Elisabeth se alteró de tal manera que se negó a continuar con su testimonio.

Testimonio de Silvestre: contradicciones y dudas

Silvestre, otra de las supuestas víctimas, también pudo declarar ante el instructor. Su testimonio resultó más contradictorio. A las preguntas sobre si lo trataban bien, en un primer momento aseguró que no, pero tras ser cuestionado repetidamente, terminó diciendo que sí. Además, afirmó que se hacía de comer solo y que había intentado irse de la casa.

Otros testimonios clave en el juicio

La jornada judicial también contó con las versiones de otros testigos que aportaron diferentes perspectivas sobre el caso.

El médico de María Babes

Un médico del centro del Novo donde María Babes ingresó en septiembre de 2017 testificó sobre el estado de la anciana. Según explicó, María llegó «en muy mal estado, deshidratada, con dificultad para respirar», derivada del Clínico de Puerto Real. «Pensamos que en cualquier momento podía morir, pero fue darle el tratamiento y cuidarla y mejoró en cuestión de 48 horas. El día del alta se fue sonriendo». El médico indicó que la deshidratación y las llagas en boca y laringe podían ser consecuencia de una persona de edad avanzada con patologías y que llevaba varios días recibiendo antibióticos, pero advirtió que un estado tan grave era «muy raro en personas que están debidamente asistidas».

Esquema de las responsabilidades de un cuidador

La cuidadora auxiliar

Una mujer que trabajó como cuidadora en la casa cuando la pareja se ausentaba pintó un escenario completamente distinto. Aseguró que los ancianos estaban perfectamente cuidados y todas sus necesidades cubiertas. Su testimonio se refirió únicamente a Elisabeth y Silvestre, con quienes supuestamente había coincidido.

Conclusiones y peticiones de las partes

Tras las declaraciones, las partes emitieron sus informes finales.

Ministerio Fiscal

El Ministerio Fiscal solicitó para los acusados 28 años de prisión, elevando a cuatro los delitos por supuesto maltrato, además de estafa (subsidiariamente apropiación indebida), falsedad en documento público y lesiones. En sus conclusiones, la fiscal del caso fue tajante: «Los acusados atraían a personas mayores desvalidas que además eran extranjeras y se sentían más indefensas aún en otro país y les engañaban». Afirmó que «decían que eran cuidadores, se publicitaban así y no tenían ni experiencia ni título alguno».

La Fiscalía repasó uno por uno el caso de cada anciano, haciendo especial hincapié en las pocas veces que fueron atendidos en centros sanitarios a pesar de la dependencia y las múltiples patologías que padecían, apoyándose en los registros médicos. Destacó que «todos los médicos que han testificado han insistido en las malas condiciones con las que ingresaban estas personas y cómo mejoraban una vez se les ponía en tratamiento». También puso en duda la confianza y la buena relación entre cuidadores y ancianos, recordando el testimonio de los sanitarios que atendieron a Gabriel cuando agonizaba en la cama: «Murió solo», dijeron.

Defensas

Por su parte, las defensas pidieron la absolución de sus representados y, de manera subsidiaria, la condena por el delito de apropiación indebida, aplicando los atenuantes por dilaciones. Las defensas se apoyaron en la "permanente atención" que Estrella mostraba hacia todos ellos, llevándolos a los centros de mayores u hospitales cada vez que era necesario.

El juicio quedó visto para sentencia este miércoles en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial.

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