Sexualidad en la Senectud Femenina: Un Enfoque Integral

La llegada a la etapa de la senectud trae consigo una serie de experiencias vitales, y para muchas mujeres, redefinir su sexualidad es una de ellas. Con una esperanza de vida más prolongada y, a menudo, buena salud, las mujeres mayores sueñan con hacer aquello que no pudieron por la carga de responsabilidades, incluyendo explorar aspectos de su vida íntima.

Mujer mayor sonriendo con vitalidad

Factores Determinantes de la Sexualidad en la Senectud

La viudedad, la gestión del duelo por la pérdida de la persona amada y la intimidad de la mujer son factores cruciales que determinan su sexualidad en la senectud. Estos aspectos, a menudo invisibilizados, tienen un profundo impacto en la vida de las mujeres mayores.

La Viudedad y el Redescubrimiento Sexual

La viudedad es uno de los motivos por los que muchas mujeres dejan de tener cualquier contacto con el sexo. En muchos entornos, quedarse viuda significa salir del espectro sexual, y esto ocurre mucho más cuanto más anciana es la mujer. Existe una percepción social errónea de que las personas mayores, y en particular las mujeres, no tienen o no deben tener deseos sexuales.

Un ejemplo de esto es Marina, quien se quedó viuda hace nueve años. Vive en su propia casa, cerca de sus hijos, a quienes ve con regularidad, y sale con sus amigas de siempre. Sin embargo, tiene un novio secreto. Marina exhibe toda su vida social, pero no puede hacer lo mismo con su vida sexual, y los primeros que se lo impiden son sus propios hijos, quienes consideran que sería un disgusto que ella contara que tiene pareja, debido al amor que le tenían a su padre y la tragedia familiar que fue su muerte. Esta actitud de los hijos puede ser, sobre todo, cruel, obligando a su madre a sentirse sola en este aspecto de su vida.

La Importancia de la Intimidad

La intimidad es una de las variables que determina la sexualidad en la senectud, y Zoraida Granados, psicóloga y sexóloga especializada en duelos, la señala como imprescindible. Las mujeres que enviudan y van a vivir con sus hijos, a menudo siguen las normas de la casa a la que van, y los hijos suelen tener menos tolerancia cuanto mayor es la mujer. Además, las mujeres en residencias de mayores, incluso estando en plenas facultades, responsables y totalmente independientes, la mayoría no pueden intimar en sus habitaciones porque no lo permiten, ni tener contacto físico, arrumacos, besos o caricias. Por otro lado, a los hombres, las normas sociales los apoyan más en este aspecto, ya que son los que reciben los cuidados, y si lo reciben de una mujer, está bien visto, preocupándose menos los hijos si su padre viudo está acompañado.

Gestión del Duelo y la Capacidad de Sentir Afectividad

La gestión de la pérdida de la persona amada es otra de las variables a tener en cuenta. Se trata de tener la capacidad de sentir otra afectividad, no de sustituir ninguna, y mucho menos la que nos hizo tan feliz. Es un proceso de adaptación y de apertura a nuevas formas de conexión emocional y física.

Pareja mayor tomándose de la mano

Beneficios de la Sexualidad en la Madurez

La sexualidad en la edad avanzada no solo es posible, sino también beneficiosa para la salud física y mental. Cristina Redondo, médico especialista en ginecología de la Fundación Jiménez Díaz, reconoce que "pocas cosas son más efectivas para mejorar el atrofismo vaginal que las relaciones sexuales". La carencia de estrógenos que acompaña a la menopausia puede generar atrofia vaginal, pero se ha comprobado que las mujeres que tienen sexo mejoran la calidad de la mucosa de la vagina y su elasticidad, lo que facilitaría que pudieran disfrutar de su sexualidad. A más sexo, se activa el cuerpo para poder disfrutarlo, y los lubricantes son una ayuda valiosa cuando acucia la menopausia, pero tener sexo ayuda a que el placer no se consiga solo artificialmente.

Cambios Sociales y el Rol de los Abuelos

La sociedad actual experimenta cambios significativos en las estructuras familiares. Pasamos de la “familia tipo” a “tipos de familia”, con la transformación de la familia nuclear debido a la incorporación de la mujer al mundo laboral, la disminución de nacimientos o nacimientos más tardíos. La crisis económica y las nuevas leyes laborales, los prolongados horarios, la falta de conciliación trabajo/familia, y la repentina necesidad económica, provocan que muchas parejas jóvenes, al tener hijos, opten por buscar a sus padres (los abuelos/as) como cuidadores.

El Envejecimiento Activo y la Crianza de los Nietos

La llegada a la madurez y la entrada en la etapa del envejecimiento activo se ven de forma más o menos repentina sorprendidas por la llegada de los nietos/as. Esto puede generar desafíos, como lo demuestran frases como: “queríamos ir al cine, pero…”, “estaba matriculada en la Universidad de Mayores, pero…” o “estoy agotado toda la tarde con el nieto y tengo la espalda…”.

Talleres de Concienciación para Abuelos

Para abordar estas realidades, se han desarrollado talleres con grupos de mujeres, algunas jubiladas y procedentes de diversas profesiones, casadas o separadas, con nietos/as que atender. Estos talleres, que siguen esquemas como el referido al informe de J. Delors, incluyen cuestionarios sobre conductas relacionadas con momentos de “discusión”, “el aprendizaje” y el “castigo”, así como sobre el uso de la “recompensa”. El objetivo no es dar porcentajes, sino que los abuelos/as tomen conciencia de sus puntos fuertes y de sus carencias, para que al verbalizarlas encuentren solución. Por ejemplo, en situaciones donde un niño de 4 años llora regularmente para que el abuelo/a se quede con él, o un niño de 2 años juega tranquilamente, los abuelos reflexionan sobre cómo actuar para fomentar comportamientos deseables y manejar las dificultades.

Un caso práctico analizado es el de Juan, un niño de 3 años que solía chillar cuando no conseguía lo que quería, y su madre le gritaba. En este escenario, la madre gritaba para reprender a Juan por su griterío, pero en efecto, sus voces no disminuían, sino que incrementaban el griterío del niño, lo cual era ineficaz porque Juan seguía chillando. Se hubiera recomendado a la madre de Juan ignorar los chillidos en vez de responder con atención. Intentar razonar con Juan era muy difícil a su edad, y esto hubiera significado prestarle una atención extra al tiempo que estaba chillando, lo cual es contraproducente y mantiene las explosiones de cólera. La situación es un refuerzo intermitente, donde la reprensión de la madre presta atención a Juan y da lugar a que se calle (pero no por mucho tiempo).

Otro conjunto de preguntas en el taller aborda el uso de la recompensa. Se plantean situaciones como: un bebé de un año dice “mamá” por vez primera; un niño de 10 años ha traído a casa un buen informe escolar; se anima a una hija de 12 años a que se limpie los zapatos regularmente; o un niño de cuatro años intenta abrocharse los zapatos. En cada caso, los abuelos deben reflexionar sobre "¿Qué haría?" para estimular y reforzar positivamente estas conductas.

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