Problemáticas Asociadas a los Niños en Cuidados Paliativos

Los cuidados paliativos pediátricos (CPP) representan una atención médica especializada y fundamental para niños, niñas y adolescentes que enfrentan enfermedades graves, incurables, progresivas e incapacitantes, que suelen conducir a una muerte precoz. A diferencia de la creencia popular, que los asocia exclusivamente al cáncer infantil, estos cuidados abarcan una amplia gama de patologías complejas, muchas de ellas raras, genéticas, metabólicas o neurológicas, que impactan profundamente el desarrollo del niño y la vida familiar.

Equipo multidisciplinar atendiendo a un niño y su familia en un entorno de cuidados paliativos pediátricos

¿Qué son los Cuidados Paliativos Pediátricos?

Los cuidados paliativos se enfocan en mejorar la calidad de vida de los niños y sus allegados cuando afrontan problemas inherentes a una enfermedad compleja, ya sea amenazante o limitante para la vida. Previenen y alivian el sufrimiento a través de la identificación temprana, la evaluación y el tratamiento correctos del dolor y otros síntomas o problemas, sean estos de orden físico, psicosocial o espiritual.

Estas atenciones están a cargo de un equipo multiprofesional especialmente capacitado, que incluye médicos, enfermeras, kinesiólogos, psicólogos y nutricionistas del área pediátrica, con formación y experiencia en cuidados paliativos. Este equipo multidisciplinario ayuda al niño y su entorno social a mejorar su calidad de vida, centrándose en todo momento en las necesidades biopsicosociales del paciente y la familia.

Es vital aclarar que los Cuidados Paliativos Pediátricos se basan en las necesidades del niño, no en el pronóstico. Sus beneficios consisten en ayudar a cualquier niño que padezca una enfermedad grave, ya que los especialistas se centran en el niño en su totalidad y en cómo la enfermedad y el tratamiento afectan a toda la familia. Además, a diferencia de los cuidados de hospicio, los niños pueden recibir cuidados paliativos junto con tratamientos curativos y que prolongan la vida.

¿Qué son los Cuidados Paliativos?

Tipos de Enfermedades que Requieren Cuidados Paliativos Pediátricos

En España, se tiende a asociar los cuidados paliativos pediátricos con el cáncer infantil. Sin embargo, los avances médicos han mejorado el pronóstico del cáncer infantil. Los CPP atienden, principalmente, a niños con enfermedades complejas que pueden estar presentes desde el nacimiento, diagnosticarse durante la infancia o incluso detectarse antes de nacer. Muchas de estas patologías forman parte del grupo de las denominadas enfermedades raras o de baja prevalencia, como enfermedades genéticas, metabólicas o neurológicas complejas que afectan a un número reducido de niños pero tienen un gran impacto en su desarrollo y en la vida de sus familias.

Las situaciones clínicas que pueden requerir CPP no se definen tanto por el diagnóstico en sí como por el impacto que la enfermedad tiene en la vida del niño y su entorno. Esto incluye, entre otras:

  • Enfermedades infecciosas y parasitarias.
  • Tumores y enfermedades de la sangre y órganos hematopoyéticos.
  • Ciertos trastornos que afectan al mecanismo de la inmunidad.
  • Enfermedades del sistema nervioso, respiratorio o digestivo.
  • Afecciones en el período perinatal, malformaciones congénitas o anomalías cromosómicas (como la trisomía 13 o 18, a menudo incorrectamente calificadas de "incompatibles con la vida").
  • Trastornos genéticos, prematuridad, trastornos neurológicos, afecciones cardíacas y pulmonares.

Para el 68.8% de los especialistas, el momento ideal para la consulta de cuidados paliativos pediátricos debería ocurrir al diagnóstico del cáncer en todos los pacientes, aunque solo el 14.1% afirmó que esto sucede en su práctica actual. Esto subraya la necesidad de considerar los cuidados paliativos como parte fundamental del tratamiento integral desde las etapas iniciales de una enfermedad grave.

El Rol de la Atención Primaria en los Cuidados Paliativos Pediátricos

Aunque históricamente los cuidados paliativos han estado ligados a la labor hospitalaria, la Atención Primaria (AP) se perfila como un colaborador excelente dentro del equipo multidisciplinar. La Pediatría de Atención Primaria (PAP) aporta un conocimiento y cercanía a la familia (otros hermanos, conocimiento del niño antes del diagnóstico, seguimiento y controles de desarrollo), su accesibilidad, y el conocimiento del entorno social y escolar del niño.

La colaboración de la AP mejora la comunicación con la familia y la fase terminal en el domicilio de los niños. El apoyo a la familia es más cercano y continuado con un equipo de CPP que tenga continuidad asistencial desde la AP con los pediatras y enfermeras habituales del niño y de la familia.

Comunicación en Cuidados Paliativos Pediátricos

La comunicación es un pilar fundamental en los cuidados paliativos pediátricos. Busca transmitir un significado y una intencionalidad, adaptándose a la edad del interlocutor y su estado de ánimo. Es esencial prestar atención tanto a la comunicación verbal como a la no verbal, evitando frases hechas o paternalismos. La escucha activa es una herramienta terapéutica poderosa, creando un espacio de intimidad donde la comunicación y el silencio terapéutico son parte de los cuidados.

Niño interactuando con un profesional de la salud en un ambiente amigable

Habilidades clave para comunicarse con un niño enfermo:

  • Escuchar cuidadosamente: Permitir que el niño se exprese según su capacidad y desarrollo cognitivo.
  • No mentir: Ofrecer información veraz, fácil de comprender y asegurándose de que los padres la han comprendido. La mentira y ocultar la verdad alteran la creación del vínculo con la familia.
  • Utilizar términos comprensibles: Adaptar el lenguaje a la edad del niño.
  • Respetar sus creencias y costumbres familiares: Evitar contradecir aspectos culturales o religiosos.
  • Hablar con los padres en presencia del niño: Fomentar un ambiente de transparencia.
  • Comunicarse siempre con empatía y calidez: Mostrar cercanía y confianza.
  • Responder con honestidad: Ir solo hasta donde el niño pregunte, sin ir más allá.
  • Respetar los ritmos y los tiempos del niño: Saber esperar a que quiera comunicarse.
  • Reconocer la incertidumbre: Ser capaces de reconocer que no sabemos todo y que hay preguntas sin respuesta.

Desde la Atención Primaria, el contacto repetido y el conocimiento habitual de los niños y los padres facilita esta comunicación, generando una relación de confianza que es crucial para la relación terapéutica y para el cuidado integral del proceso de enfermedad, desde el diagnóstico hasta la elaboración del duelo posterior a la muerte del niño.

Proceso de Adaptación a la Enfermedad y la Muerte: Apoyo Emocional

El proceso de adaptación psicológica a una enfermedad con pronóstico fatal genera diversas reacciones en el paciente, la familia y el personal sanitario. El concepto de enfermedad y muerte en los niños varía según su desarrollo cognitivo y experiencias previas:

  • Menores de tres años: No tienen un concepto formal de la muerte; la viven como "separación" y ansiedad ante la separación de sus padres.
  • Entre tres y cinco años: La muerte se considera temporal, reversible y no universal. Puede verse como un castigo.
  • Entre cinco y diez años: Comienzan a tomar conciencia de la universalidad e irreversibilidad de la muerte, temiendo el daño físico.
  • Más allá de diez años: Cuestionan la vida y la muerte, aceptándola como inevitable e irreversible, pero con un pensamiento egocéntrico que les hace dudar de que les pueda ocurrir a ellos.

El afrontamiento de la enfermedad en un niño terminal está intrínsecamente ligado al proceso que vive su familia. La forma en que los padres enfrentan la enfermedad influye directamente en cómo la vivirán el niño y sus hermanos. La comunicación del diagnóstico es un momento crítico; debe realizarse en un lugar tranquilo, con empatía y cercanía, mostrando seguridad y confianza.

Familia recibiendo apoyo psicológico durante la enfermedad de un hijo

Fases del proceso de adaptación:

  1. Shock inicial y negación: Tras el diagnóstico, se produce un embotamiento emocional, incertidumbre y negación de duración variable. Pueden surgir sentimientos de culpa, rabia, ansiedad y depresión.
  2. Negociación y aceptación: Eventualmente, se llega a la fase de negociación y, finalmente, a la aceptación de la enfermedad.
  3. Fase terminal y duelo anticipado: Con la información sobre la fase terminal, comienza un "duelo anticipado", una progresiva despedida del niño, con sentimientos de distanciamiento, aislamiento y ansiedad. En este punto, los padres necesitan mayor apoyo y cercanía, así como escucha activa, no consejos. El niño requiere seguridad, un ambiente familiar y normalizado, y la posibilidad de expresar sus sentimientos y preocupaciones.

La decisión sobre dónde morirá el niño (en casa o en el hospital) es importante. Generalmente, el domicilio es preferido por las familias, aunque el hospital ofrece más seguridad. La colaboración con pediatras de Atención Primaria facilita tanto la comunicación como la atención en el domicilio durante la fase terminal.

El Impacto en la Familia y el Personal Sanitario

Cuando un niño convive con una enfermedad grave y compleja, toda la familia se ve afectada. Los padres asumen una responsabilidad continuada, los hermanos también viven el proceso de forma intensa y el desgaste emocional puede acumularse con el paso de los años. El cuidado no es puntual ni temporal, sino constante, sostenido y, en muchos casos, prolongado durante años. En este escenario, el respiro familiar es esencial, permitiendo a las familias recuperar fuerzas y sostener el cuidado a largo plazo.

La actitud del personal sanitario ante la muerte de un niño también pasa por diferentes fases. Los profesionales de la salud experimentan negación, rabia, impotencia terapéutica y grados de depresión. Es crucial que se cuiden las interacciones entre los profesionales, fomentando la comunicación y el apoyo mutuo para gestionar sus propios sentimientos y actitudes ante la muerte.

Desafíos y Necesidades en España

A pesar de la importancia de los cuidados paliativos pediátricos, la realidad en España es que solo alrededor del 15-20% de los niños que los necesitan los reciben. En España, mueren cerca de 2.000 menores de 20 años anualmente, y la mayoría lo hace después de meses o años de larga enfermedad. El diagnóstico de una enfermedad incurable provoca impotencia y desesperanza tanto en profesionales como en familias, lo que resalta la necesidad de estos cuidados.

Recibir cuidados paliativos está considerado un derecho. En 2014, el Ministerio de Sanidad español publicó un documento que establecía criterios para desarrollar esta atención en todo el país. Sin embargo, la brecha entre la necesidad y la provisión sigue siendo significativa.

Para dar respuesta a todos estos desafíos, se necesitan equipos interdisciplinares que proporcionen una atención integral al paciente, faciliten la capacitación y el descanso de los cuidadores, y acompañen el afrontamiento y la aceptación del proceso de enfermedad y muerte. Necesitamos una sociedad que comprenda, apoye y se involucre para que ningún niño que necesite cuidados paliativos quede sin atención.

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