El envejecimiento demográfico es una realidad palpable en gran parte del mundo, especialmente en los países desarrollados, generando nuevas necesidades sociales y sanitarias para la población mayor de 65 años. Este proceso conlleva un declive físico que, a menudo, resulta en un mayor grado de dependencia en las personas ancianas, afectando su autonomía y calidad de vida. Para abordar estas necesidades, se han creado instituciones gerontológicas de carácter sociosanitario, cuyo objetivo es promover el bienestar del anciano y ofrecer una red de recursos.
Un factor crucial que influye en la autonomía de los adultos mayores es la presencia de alteraciones visuales. Desde los 60 años, la visión, al igual que otros órganos del cuerpo, comienza a deteriorarse. Además, a esta edad, otras patologías como la diabetes y la hipertensión pueden afectar la salud ocular.
Impacto de las Alteraciones Visuales en la Autonomía
La pérdida de visión es un fenómeno que aumenta con el envejecimiento, siendo más pronunciada en personas ancianas que en jóvenes. Esta condición ha sido consistentemente relacionada con la discapacidad para realizar actividades de la vida diaria (AVD). Estudios realizados en residencias de ancianos han encontrado que los residentes con baja visión son, con frecuencia, dependientes en actividades básicas como trasladarse de un lugar a otro y el aseo corporal.
Asimismo, otras investigaciones han puesto de manifiesto que las áreas más afectadas por el déficit visual incluyen la lectura, la movilidad fuera del hogar, las actividades de ocio y las compras. Las alteraciones de la conducta y las caídas en ancianos también han sido asociadas con el déficit visual. Además, se observa un descenso en la calidad de vida de las personas adultas con problemas visuales.
Grado de Dependencia y Edad
Existe una relación proporcional entre el aumento del índice de dependencia y el incremento de la edad. Se ha observado que, a mayor edad, mayor es el grado de dependencia para las actividades de la vida diaria. Por ejemplo, en un estudio, la baja visión aumentaba progresivamente con la edad, pasando de un 0% en el grupo de 60 a 69 años a un 57,1% en el grupo de mayor edad, sin diferencias significativas en relación con el sexo.
Principales Alteraciones Visuales en Adultos Mayores
Las causas más comunes de pérdida de visión en los ancianos incluyen la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), las cataratas, el glaucoma y la retinopatía diabética.
Cataratas
La catarata es la primera causa de pérdida de visión en personas mayores de 60 años y, en la mayoría de los casos, es susceptible de ser tratada con éxito. Se produce cuando el cristalino, la lente natural del ojo, se vuelve opaco debido a la descomposición de sus proteínas, un fenómeno que ocurre con el envejecimiento. Si progresa en ambos ojos, lo cual es frecuente, produce ceguera, la cual es reversible con cirugía que reemplaza el cristalino por un lente artificial, con excelentes resultados.

Glaucoma
El glaucoma es una enfermedad del nervio óptico causada principalmente por una elevada presión intraocular. Esto puede provocar un daño progresivo de las fibras del nervio óptico, encargadas de transmitir la información de la retina a la corteza cerebral, que es la que finalmente procesa la visión. Puede manifestarse desde una pequeña pérdida del campo visual hasta ceguera irreversible.
Degeneración Macular Relacionada con la Edad (DMAE)
La degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) consiste en el crecimiento de un grupo de vasos sanguíneos en la mácula -el centro de la retina y el área encargada de la visión central- que exudan fluidos y sangre, formando un tejido fibroso. Esto produce pérdida de la visión para leer, escribir y percibir detalles. Suele ser bilateral, aunque la gravedad puede diferir en ambos ojos, por lo que es aconsejable el control y la autovigilancia debido al alto riesgo de compromiso.
Retinopatía Diabética
La retinopatía diabética (RD) es otra condición que afecta la visión en adultos mayores, especialmente aquellos con diabetes. Se diagnostica mediante fundoscopia y es una de las principales causas de pérdida de visión en esta población.
Estudio sobre Alteraciones Visuales y Autonomía
Un estudio descriptivo transversal en una residencia sociosanitaria tuvo como objetivo principal evaluar la influencia de las alteraciones visuales sobre la autonomía del anciano. Los objetivos específicos incluían conocer el grado de dependencia, identificar residentes con trastornos visuales tratables y el conocimiento sobre ayudas ópticas.
Metodología del Estudio
La población de estudio estuvo compuesta por 79 ancianos "válidos" ingresados en la Residencia Mixta de Los Royales de Soria entre el 1 de septiembre y el 30 de octubre de 2003. El centro, de carácter público, atiende a personas mayores que mantienen condiciones físicas y psíquicas que les permiten realizar de forma autónoma las actividades básicas de la vida cotidiana.
Variables Estudiadas
- Variables sociodemográficas: Sexo, edad, años de residencia e independencia previa al ingreso.
- Variables de dependencia: Grado de autonomía (medido por el propio residente y por el personal de enfermería), Índice de Barthel e Índice de Lawton.
- Variables oftalmológicas: Uso de ayudas ópticas, agudeza visual monocular y binocular (con optotipos de Snellen), presencia de cataratas, DMAE (mediante fundoscopia), retinopatía diabética (mediante fundoscopia) y presión intraocular (con tonómetro manual Perkins).
Resultados
Los resultados revelaron que el 63,3% de la muestra eran mujeres, con una edad media de 81,69 años, mientras que la edad media de los varones era de 80 años. La media de años en la residencia fue de 3,37. Un 94,7% de las mujeres y un 84,2% de los varones se consideraban autónomos antes del ingreso.
En cuanto a la capacidad funcional, medida por la escala de Barthel, se observó diversos niveles de dependencia. Respecto a la capacidad para realizar actividades instrumentales de la vida diaria (Escala de Lawton y Brody), el 30% de los residentes se consideraban autónomos, mientras que el personal cuidador consideraba totalmente autónomo solo al 16,5%.
Entrevista Dr: Risso - Valoración Geriátrica Integral (Septiembre -2018)
Se encontró una relación proporcional entre el aumento del índice de dependencia y el incremento de la edad (p < 0,05). De los residentes con trastornos visuales, el 68,6% afirmó tener pequeños problemas para realizar actividades habituales, y el 26% no sabía si su problema tenía tratamiento. El 70,9% utilizaba gafas como ayuda óptica. La baja visión aumentaba progresivamente con la edad, alcanzando el 57,1% en el grupo de mayor edad.
La patología ocular más frecuente fue la catarata (46,8% de los residentes), seguida de la DMAE (38%), la retinopatía diabética (5%) y la hipertensión ocular (3,8%). La catarata mostró un aumento progresivo proporcional a la edad, desde un 0% en el grupo de 60-69 años hasta un 85,7% en el grupo de mayor edad (p = 0,02).
Conclusiones
Este estudio confirma que la alteración visual influye significativamente en la autonomía del individuo. Se observa una correlación directa entre el aumento de la edad y el grado de dependencia para las actividades de la vida diaria. La catarata es la patología ocular tratable más frecuente. Además, se identificó una baja utilización de ayudas ópticas específicas para los trastornos de baja visión.