Altas Tasas de Vulnerabilidad y Exclusión Social

La vulnerabilidad social es una condición multifactorial que expone a individuos y grupos a riesgos significativos, impidiendo el mantenimiento o la mejora de su bienestar. Este concepto abarca no solo aspectos económicos, sino también culturales, políticos y sociales, evidenciando la interconexión de diversas problemáticas que afectan la calidad de vida y la integración plena en la sociedad. La exclusión social, por su parte, se presenta como una consecuencia del agravamiento de la vulnerabilidad, afectando a quienes carecen de acceso a un nivel de vida digno o de participación en los procesos de desarrollo.

Esquema sobre los factores que inciden en la vulnerabilidad social

El Pilar Europeo de Derechos Sociales y la Vulnerabilidad

Riesgo de Pobreza o Exclusión Social (AROPE)

El Pilar Europeo de Derechos Sociales establece 20 principios y derechos clave fundamentales para el correcto funcionamiento de los mercados laborales y los sistemas de protección social. El Plan de Acción de este pilar busca implementar dichos principios, estableciendo iniciativas para alcanzar objetivos específicos de aquí a 2030, con el fin de impulsar políticas y reformas nacionales.

Uno de los objetivos principales es reducir la pobreza y la exclusión social. El indicador de Riesgo de Pobreza o Exclusión Social (AROPE), es una métrica clave para medir este fenómeno. Corresponde a la suma de personas que están en riesgo de pobreza, o severamente desfavorecidas material y socialmente, o que viven en un hogar con una intensidad de trabajo muy baja. La tasa AROPE representa la proporción de la población total que se encuentra en esta situación.

Criterios de Definición según Eurostat

La población en riesgo de pobreza o exclusión social se define según criterios establecidos por Eurostat, basándose en los ingresos por unidad de consumo que son inferiores al 60% de la renta mediana disponible equivalente. Este cálculo se realiza de forma separada para cada miembro del hogar.

  • En el caso de los menores de 16 años, no se dispone de todos los conceptos a nivel de persona. Por grupos de edad, el porcentaje más alto corresponde a los menores de 16 (34,2% en mujeres y 35,2% en hombres).
  • Según el tipo de hogar en 2024, el porcentaje más alto corresponde a hogares de 1 adulto con 1 o más hijos dependientes (50,3%), seguido por hogares de una persona (31,4%), y otros hogares con hijos dependientes (30,2%).
  • Sin tener en cuenta el quintil de renta, en hogares sin hijos dependientes a cargo en 2024, el porcentaje más alto corresponde a una persona menor de 65 años (32,0%) y en segundo lugar a una persona de 65 o más años (30,6%).
  • En hogares con hijos dependientes, el porcentaje más alto corresponde a 1 adulto con al menos 1 hijo dependiente (50,3%), seguido por 2 adultos con 3 o más hijos dependientes (49,1%).
  • Según el nivel de educación en 2024, el porcentaje más alto corresponde al nivel más bajo (0-2) (34,1% en mujeres y 31,4% en hombres).

De acuerdo con el informe 'Living conditions in Europe - poverty and social exclusion' de Eurostat, en la Unión Europea, más de 95 millones de personas (un 22% de la población) están en riesgo de pobreza o exclusión social. En España, es el cuarto país con mayor índice de vulnerabilidad, con más del 25% de la población afectada.

Infografía: Porcentajes de población en riesgo de pobreza o exclusión social por grupos de edad y tipo de hogar en la UE

Vulnerabilidad y sus Dimensiones

Factores que Inciden en la Vulnerabilidad

La vulnerabilidad se define como "el nivel de riesgo que afronta una familia o individuo a perder la vida, sus bienes y propiedades y su sistema de sustento, es decir, su medio de vida, ante una posible catástrofe". Así lo explica Karlos Pérez de Armiño, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad del País Vasco. Esta definición, aplicable al ámbito humanitario, puede ampliarse bajo otros enfoques.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) define la vulnerabilidad social como "el resultado de los impactos provocados por el patrón de desarrollo vigente" y de "la incapacidad de los grupos más débiles de la sociedad para enfrentarlos". Desde esta perspectiva, la vulnerabilidad se relaciona con la pobreza, la inseguridad y la indefensión. El tipo y la intensidad de la vulnerabilidad dependen de dos dimensiones: la exposición a una catástrofe o amenaza externa, y la indefensión o falta de capacidades para afrontarla.

Una de las causas principales de la vulnerabilidad social es el desempleo o la desigualdad de oportunidades. Otros motivos incluyen desastres naturales, enfermedades, el cambio climático, accidentes graves, hambrunas, entre otros. Estas casuísticas pueden llevar a la cronificación de la vulnerabilidad y conducir a la pobreza o la exclusión social.

Medición de la Vulnerabilidad Social

El índice de vulnerabilidad social permite conocer la situación de diferentes colectivos y personas, facilitando la aplicación de soluciones para evitar casos de pobreza o exclusión social. Se mide analizando y basándose en indicadores de vulnerabilidad, donde cada variable establece los criterios. Algunos ejemplos son:

  • Índice de vulnerabilidad de paro: Mide la situación laboral.
  • Índice de vulnerabilidad de estudios: Evalúa el nivel educativo.
  • Índice de vulnerabilidad de vivienda: Analiza el tipo de hogar.
  • Indicador de pobreza: Mide los ingresos per cápita y la situación económica.
  • Indicador de salud: Se enfoca en el acceso a los servicios de salud.
  • Indicadores de identificación: Reflejan rasgos personales como edad, género, nacionalidad.

El Ministerio de Desarrollo Social y Familia de Chile, a través de la Subsecretaría de Evaluación Social, ha desarrollado una nueva herramienta para fortalecer el enfoque en el diseño, asignación, monitoreo y evaluación de programas sociales. Esta herramienta, el Sistema de Apoyo a la Selección de Usuarios de Prestaciones Sociales (SIVUST), representa un cambio de paradigma al pasar de un foco centrado exclusivamente en el hogar a uno que contemple un enfoque multidimensional y perspectiva territorial. El SIVUST permite identificar desigualdades, barreras estructurales y oportunidades de desarrollo para promover la movilidad y la integración social, complementando la Calificación Socioeconómica (CSE) del Registro Social de Hogares. Clasifica los territorios según siete dimensiones: Ingresos, Trabajo y Pensiones, Salud y Dependencia, Educación, Vivienda, Accesibilidad y Seguridad.

Gráfico de barras comparando los índices de vulnerabilidad social en diferentes países de la Unión Europea.

Colectivos Vulnerables Identificados

Los servicios sociales trabajan con diferentes colectivos que presentan una situación de vulnerabilidad social, buscando evitar que esta se cronifique y derive en exclusión o pobreza. Una persona o familia se considera vulnerable cuando se encuentra en un ambiente debilitado y tiene un alto riesgo de perder sus bienes, propiedades o sistema de sustento. Son personas en situación de desventaja que compromete su bienestar y su integración plena en la sociedad.

Se consideran colectivos más vulnerables a:

  • Niños: Enfrentan riesgos de pobreza, exclusión social y, como se vio durante la pandemia de COVID-19, problemas de adaptación a nuevos entornos (cierre de escuelas, hospitalizaciones, etc.).
  • Mujeres: El desempleo les impacta en mayor medida, y a menudo asumen el cuidado de hijos y el hogar, un trabajo no remunerado.
  • Adultos Mayores: Son particularmente vulnerables a la soledad, la falta de apoyo familiar, las limitaciones físicas y el acceso a servicios de salud. El envejecimiento es un factor de riesgo para enfermedades crónicas.
  • Migrantes: Enfrentan dificultades con el idioma, la incorporación laboral y la carencia de redes de apoyo en un país extranjero.

Diferencia entre Vulnerabilidad y Exclusión Social

La exclusión social es cuando una persona, grupo o colectivo presenta múltiples vulnerabilidades. Se define como una situación que "afecta a individuos o grupos, impidiéndoles acceder a un nivel de calidad de vida decente, y/o de participar plenamente, según sus propias capacidades, en los procesos de desarrollo", según la OMS. Así, la exclusión social es una consecuencia del agravamiento de la vulnerabilidad social. Por ejemplo, una persona desempleada de larga duración que agota sus recursos económicos y no puede afrontar gastos básicos puede caer en una situación de exclusión social, lo que representa un aislamiento completo del sistema social.

Diagrama de flujo explicando la progresión de la vulnerabilidad a la exclusión social.

Vulnerabilidad en Contextos Específicos

El Corredor Seco Centroamericano: Vulnerabilidad Climática

El Corredor Seco, una vasta área geográfica de 1.600 kilómetros que atraviesa Centroamérica desde México hasta algunas zonas de Panamá, alberga a alrededor de 10 millones de personas, en su mayoría dedicadas a actividades agrícolas. Esta población depende completamente de las lluvias, que históricamente llegaban con regularidad, permitiendo a los agricultores adaptar sus ciclos de cultivo.

Sin embargo, en las últimas décadas, la temporada seca se ha extendido a mayo y las lluvias se han vuelto más irregulares. El incremento de la severidad y duración de la sequía, junto con los destrozos causados por eventos extremos, han agravado la situación de esta población vulnerable, donde el 80% de los pequeños productores viven en situación de pobreza, según la FAO. Esta población ya sufría de una grave inseguridad alimentaria.

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Vulnerabilidad en América Latina y el Caribe

En América Latina y el Caribe, no solo el factor económico influye en la vulnerabilidad. En Colombia, por ejemplo, la violencia y el desplazamiento forzoso son elementos de mucho peso. A estos factores se suman cada vez más elementos causados por el cambio climático. México, por sus características sociales y geográficas, es uno de los países más vulnerables a sus efectos; el 68% de su población se ha visto afectada por desastres alguna vez. La crisis económica ocasionada por la pandemia de la COVID-19 dejó cerca de 8,5 millones de hombres y mujeres latinoamericanos sin trabajo, el cierre de más de dos millones de empresas, y un crecimiento de la pobreza en los hogares.

El Atlas de Vulnerabilidades, una herramienta digital creada por Latindadd y Jubilee USA Network, permite interpretar los datos relacionados con los efectos sociales y económicos de la COVID-19 en la región. Según datos de 2020, alrededor de 22 millones de personas vivían en pobreza y más de 8 millones en pobreza extrema. Las desigualdades en la región amplificaron los impactos económicos y sanitarios. La tasa de exceso de mortalidad fue liderada por países latinoamericanos, y la región experimentó los mayores tiempos de cierre escolar, acentuando los problemas de acceso a internet.

El desempleo impactó en mayor medida a las mujeres, con una tasa 4 puntos porcentuales superior a la de los hombres. Además, el 54% de la población trabaja informalmente, lo que se traduce en personas sin pensión ni seguro de desempleo. Las mujeres, en particular, asumieron el cuidado de los hijos y el hogar, un trabajo no formalizado. La pandemia amplificó las desigualdades y aumentó la vulnerabilidad de la clase media, que ya estaba experimentando retrocesos.

El Impacto del COVID-19 en Poblaciones Vulnerables

La pandemia de COVID-19 afectó a 216 países en 2020, causando millones de casos confirmados y cientos de miles de muertes a nivel global. El impacto de la pandemia afectó la vida de las personas, diversos sectores del desarrollo del país y la economía global. Las poblaciones vulnerables, que abarcan condiciones de salud y socioeconómicas, fueron los agregados más afectados por esta pandemia. Las medidas preventivas, como el lavado de manos y el distanciamiento social, fueron esenciales.

Las poblaciones vulnerables son grupos de personas que experimentan dificultades o incapacidad para anticipar y llevar a cabo el proceso de recuperación ante un desastre. Incluyen adultos mayores, personas con enfermedades no transmisibles, niños y mujeres embarazadas. Durante la pandemia, la aplicación del distanciamiento social provocó que estas poblaciones experimentaran los peores impactos, lo que llevó a la modificación de las políticas para abordar los obstáculos específicos.

Obstáculos en Niños durante la Pandemia

Los niños, tanto enfermos como sanos, se vieron obligados a adaptarse a un nuevo entorno. Los niños con signos de neumonía fueron clasificados como pacientes sospechosos de COVID-19, enfrentando cambios en los protocolos de salud como el uso de mascarillas y la prohibición de visitas durante la hospitalización. Los niños sanos, al quedarse en casa, experimentaron aburrimiento, lo que requirió la creatividad de los padres. Los padres que trabajaban desde casa o no tenían trabajo se enfrentaron a dificultades para manejar el aprendizaje en línea.

Los niños con necesidades especiales (discapacidades, cáncer, enfermedades crónicas, trastornos mentales) requirieron esfuerzos, educación y adaptación más dinámicos a las condiciones cambiantes. Los niños enfermos, especialmente los positivos para COVID-19, enfrentaron problemas psicológicos debido a la posible separación de sus padres. Los niños con cáncer debieron seguir sus tratamientos con modificaciones para evitar la transmisión cruzada, utilizando la telemedicina y servicios de entrega de medicamentos. Los niños con retraso mental, discapacidad intelectual y autismo necesitaron acceso a información de fácil comprensión.

Efectos en Mujeres Embarazadas

El embarazo puede aumentar la susceptibilidad a la depresión, y los efectos psicológicos del COVID-19 en mujeres embarazadas se encontraron en un rango de moderado a grave. La ansiedad se asoció principalmente con la transmisión de enfermedades, siendo mayor en el primer trimestre. Las mujeres embarazadas son propensas a problemas de salud durante y después de crisis debido al estrés fisiológico y psicológico, el trauma y el acceso limitado a servicios de salud. La exposición a desastres o crisis es un determinante importante de la salud fetal.

El afrontamiento de las mujeres embarazadas con estrés se relacionó con las condiciones de crisis o brotes de enfermedades. Los estudios mostraron que utilizaban un afrontamiento centrado en la resolución de problemas (adaptativo) y en las emociones (actitudes y comportamientos positivos, búsqueda de apoyo emocional). Las políticas de cuarentena y restricciones sociales limitaron las interacciones sociales, pero el uso de tecnología y redes sociales permitió mantener la comunicación y el apoyo emocional. La ansiedad y depresión perinatal pueden tratarse con actividades como pasatiempos, música y búsqueda de información para mantener la salud.

Desafíos para Adultos Mayores

El COVID-19 trajo cambios en las actividades diarias, los servicios de salud, el apoyo social, las habilidades sociales y las percepciones de los adultos mayores. Enfrentaron desafíos por el mayor tiempo en casa, el contacto limitado con familiares y amigos, las restricciones en trabajos y pasatiempos, y un aumento de la ansiedad y el miedo a la muerte. Los adultos mayores son el grupo más vulnerable durante la pandemia, experimentando barreras físicas, mentales y de perspectiva social.

Aunque tienen menos sentimientos de depresión y mayor resistencia emocional que los grupos más jóvenes, las limitaciones físicas de las condiciones crónicas a menudo empeoran su resiliencia. Las condiciones comórbidas los hacen más susceptibles a enfermedades infecciosas. Durante la pandemia, aquellos que vivían solos vieron disminuir el apoyo familiar en salud. Los servicios de salud debieron minimizar la presencia física, aumentando el riesgo de obstáculos en el acceso. Se implementaron telemedicina, prescripción de medicamentos a largo plazo y visitas domiciliarias regulares.

Los adultos mayores que viven solos tienen un mayor riesgo de soledad y sentimientos de impotencia, condiciones exacerbadas por la pandemia. Estudios mostraron que el 36% reportó problemas de estrés y el 42.5% experimentó soledad, con un tercio indicando un aumento durante el distanciamiento social.

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Rol del Trabajo Social frente a la Vulnerabilidad

El trabajador social desempeña un papel fundamental en la intervención social con colectivos vulnerables. Su labor se centra en interpretar los problemas, detectar necesidades y diseñar proyectos para mejorar la situación y calidad de vida. Para ello, es esencial la formación adecuada en Ciencias Sociales.

La condición de vulnerabilidad debe trabajarse desde la discreción y el respeto, manteniendo la confidencialidad de la información sensible. Esta obligación se integra en los principios éticos del trabajador social, independientemente del colectivo o institución para la que trabajen.

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