La vida de Alfredo del Tránsito Fuentes, conocido popularmente como "Pollo" Fuentes, ha estado marcada por una infancia compleja, un ascenso meteórico en el mundo de la música y una constante búsqueda de la autenticidad frente a su personaje público.
Infancia y Primeros Años
Un padre querido y las dificultades económicas
Alfredo Fuentes describe su infancia como feliz, aunque complicada en lo económico. Su padre, también llamado Alfredo y conocido como "El Loco Fuentes", falleció a los 48 años de cáncer al páncreas cuando él tenía solo ocho. Era dentista y, a pesar de las dificultades, Fuentes guarda los mejores recuerdos de él.
La situación económica era precaria; en una ocasión, la familia tuvo que huir de una residencial de noche, empujando el Ford 41 del padre para evitar ser descubiertos por falta de dinero. Aunque su padre ganaba dinero, "siempre andaba corto" debido a que atendía a mucha gente gratis, especialmente a empleados de corrales y gente de la hípica, ya que le gustaban los caballos y gastaba dinero en carreras. Esto generaba frecuentes discusiones con su madre, ya que su padre "no era un gallo que se preocupaba por el futuro". A pesar de su ausencia en casa, era muy cariñoso con su hijo, a quien sacaba con sus amigos hasta altas horas de la madrugada, provocando nuevas discusiones familiares. El funeral de su padre fue emotivo, con la presencia de Bomberos y compañeros de colegio, un momento que Fuentes recuerda haber llorado "harto" debido al fuerte vínculo afectivo.
En un recuerdo particularmente conmovedor, Fuentes narra una anécdota de su niñez: cuando su padre dormía la siesta, él jugaba a "caballito" agarrándole la corbata. Un día, su padre agarró sus puños y se los puso en los ojos, que se humedecieron. Fuentes, en ese momento, no entendió que su padre probablemente estaba llorando, pensando que "no iba a ver más a este cabro". La familia Fuentes estaba compuesta por tres hermanos. Su hermana mayor, Wilma, falleció hace dos años a los 75, y su hermano Iván, también mayor, se encuentra delicado de salud tras varios derrames que lo han dejado sin caminar. Iván lo acompañó en sus primeros pasos como cantante, actuando como "chaperón" en giras internacionales a Puerto Rico, Perú y Ecuador, un apoyo que Alfredo recuerda con cariño y dolor ante su actual estado.

La figura del padrastro y el abandono del hogar
Un año después de la muerte de su padre, su madre contrajo matrimonio con Telésforo Ojeda, un empresario de la construcción, a quien llamaban "Tefo". Ojeda no tenía hijos y quería que Alfredo estudiara veterinaria para cuidar a sus cerdos. Fuentes lo describe con una personalidad muy diferente a la de su padre: "bueno pa'l trago, medio huaso, muy severo". Aunque no lo consideraba un mal tipo, "no hacía las cosas bien".
La relación con su padrastro fue difícil. Se mudaron al 14 de Gran Avenida, y desde pequeño, Alfredo no se llevaba bien con él. Ojeda cuestionaba en la mesa por qué no estudiaba para trabajar con él, y cuando Alfredo empezó a cantar, lo denostaba diciendo que se preparaba para "tony" y que esa era "una profesión de maracos".
"Tefo" era celoso de la atención que su madre le prestaba a Alfredo, y aunque nunca lo golpeó a él, sí lo hacía con su madre. A los 10 u 11 años, Alfredo enfrentó a su padrastro después de escuchar una discusión y una bofetada. Se levantó y le lanzó golpes, pero Ojeda lo detuvo y le dijo "usted no tiene la culpa". Fuentes siempre sintió que las peleas entre sus padres eran por su culpa, ya que su padrastro se molestaba por la protección excesiva que sentía que le daban. Su madre lo "regaloneaba" cuando su padrastro no estaba, pero cuando él llegaba, "ni lo pescaba".
Finalmente, Alfredo tuvo que irse de la casa por recomendación médica. Empezó a somatizar, a llorar mucho, y sentía dolor de estómago al ver llegar la camioneta de su padrastro. Se puso depresivo y un médico recomendó a su madre separarlo de Ojeda. Se fue a vivir con unas tías, donde encontró un ambiente familiar "espectacular", con olor a marraqueta con mantequilla por las mañanas y la compañía de sus primos para ir al colegio. Aunque fue una experiencia fuerte, nunca culpó a su madre, creyendo que ella "aguantó todo por mí" para poder darle lo que sola quizás no habría podido.
¿Cómo el entorno familiar influye en el desarrollo infantil?
El Descubrimiento de la Música y el Nacimiento del "Pollo"
Los inicios y la primera vez en el escenario
Fue su hermana, doce años mayor que él y fanática de Frank Sinatra, Dean Martin y Lucho Gatica, quien descubrió su talento. Alfredo cantaba solo en casa cuando ella encendía "el lalá" (la radio), desde los cuatro o cinco años. Su primera presentación en público fue a los 17 años, en un aula de los Padres Franceses en la Alameda.
Su profesor, Gustavo Arriagada, inscribió una canción de su autoría, "Enamorado de ti", en un concurso donde participaban unos 50 jóvenes de colegios particulares. Su madre no asistió a verlo, ya que no "inflaba" su interés por el canto. A pesar de su timidez inicial, al salir a cantar, Fuentes sintió "esto es lo mío". Experimentó una calma profunda, "como si hubiera estado escrito". Tras un silencio inicial, recibió un aplauso cerrado y ganó el concurso, volviendo a casa a pie, solo, con la satisfacción de haber encontrado su vocación.
El origen de un apodo icónico
El apodo "Pollo" le fue puesto por "Moncho" Silva, del colegio San Pedro Nolasco. Silva y su grupo folclórico "Los del Sendero" buscaban un cantante, y alguien les dio el dato de que en el Alonso de Ercilla había "un cabro que cantaba bien", conocido como "chico Fuentes". Lo invitaron a tocar con ellos y grabaron la canción "Cura de mi pueblo", la cual tuvo un impacto significativo. A partir de ese momento, los sellos discográficos comenzaron a contactarlo.
El origen del apodo se dio un día de lluvia, cuando Fuentes llegó a ensayar después de haberse cortado el pelo y caminar diez cuadras. "Moncho" abrió la puerta y al verlo, exclamó: "parecís un pollo". El apodo perduró desde entonces.

Éxito, Vida Personal y Compromisos
Ascenso a la fama y cambios en la vida privada
Alfredo Fuentes fue el primer artista en Chile en cobrar un millón de pesos por cantar, y en poco tiempo, ganaba esa suma diariamente. Dos meses después de grabar su primer single, se mudó a un departamento en Avenida Santa María. Fue en este periodo de éxito que su padrastro comenzó a jactarse públicamente de haberlo criado.
Su prosperidad económica se reflejó en la adquisición de varios vehículos: un Opel 65 azulito en 1966, seguido por un Chevy 77 y un Ford Falcon 70. A los 22 años, se compró una casa en Las Condes.
Reflexiones sobre el amor, el matrimonio y el divorcio
En 1971, Alfredo Fuentes se casó. Su matrimonio duró 28 años, tiempo que describe como feliz. Sin embargo, no se arrepiente de muchas cosas, pero sí de haber "hecho daño a gente que quise". Su separación, a principios del año 2000, fue "el momento más duro de mi vida". Tras dejar la casa para vivir solo en un departamento, muchas noches estacionaba frente a su antiguo hogar y esperaba a que se apagaran las luces. Asume la responsabilidad de sus decisiones, sintiendo que su "cabeza y mi corazón estaban en otro lado". Actualmente se encuentra solo, pero le gustaría "encontrar el amor de nuevo".
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Estilo de vida, giras y la percepción pública
Fuentes se describe como una persona tranquila y muy ordenada. Experimentó con la marihuana, pero no le gustó, y probó la cocaína "viejo", a los 42 años en Arica, una experiencia que lo "aceleró" y no repitió. Reconoce haber "tomado un traguito de repente" y haber estado con "hartas minas" durante sus giras, donde "se acercaban solas, podías elegir tranquilamente", incluso saliendo con "chiquillas de clubes nocturnos", una situación que compara con la actualidad, con la diferencia de que antes "esas chiquillas no salían en la tele".
Sus giras eran agotadoras, "se sacaba la cresta", recorriendo Chile desde Santiago a Puerto Montt y de Santiago a Arica durante dos meses en un bus, sin pruebas de sonido y con la misma banda para todos. A pesar de la dureza, fue "el hombre más feliz de la tierra cuando partí en la música", disfrutando y ganando dinero.
Sin embargo, la percepción pública también generó controversia. En un ambiente político polarizado, los diarios de la época comenzaron a tildarlo de "facho", criticándolo por hacer "gritar a las minas con Te perdí" en lugar de cantar "cosas más comprometidas". Sentían que "gallos como yo no tenían que existir". Relata un incidente con la Brigada Ramona Parra, cuyos miembros le insultaron desde un camión, y a quienes respondió levantando el dedo, siendo perseguido por diez cuadras.
Postura política y encuentros destacados
A pesar de las críticas y el ambiente politizado, Alfredo Fuentes nunca se involucró directamente en política, aunque tenía sus preferencias. Estuvo en contra de la Unidad Popular y celebró el golpe militar de 1973. Reconoce haber asistido a Chacarillas en 1977 para recibir un premio, pero enfatiza que "fui, me dieron el premio y me vine para la casa y no me quedé haciendo lobby como otros". Afirma que si hubiera podido ayudar a evitar una detención, lo habría hecho. Su postura ha sido la de seguir trabajando y cantando, presentándose para figuras tan diversas como Joaquín Lavín, el Partido Comunista y el PPD. Ha votado por Lavín, MEO y Frei, e incluso ha recibido propuestas para ser alcalde y diputado de la UDI y la DC. A sus 64 años, decidió rechazar una oferta para concejal en una comuna de Santiago, reafirmando que "lo mío es cantar".
Curiosamente, Fuentes también relata un encuentro con Víctor Jara alrededor de 1969. Mientras estaba en el Café Jamaica, Jara se le acercó para decirle que le gustaba mucho su trabajo, conversaron un rato y le preguntó sobre sus fans y los llenos en el Caupolicán. Este encuentro contrasta con la actitud de muchos de los que se sentían representados por Jara, quienes "me hacían bolsa", mientras que el propio Jara fue "respetuoso y cercano". También conoció a Augusto Pinochet en el Casino de Viña, probablemente en 1977, cuando animaba un evento. Pinochet se le acercó, lo saludó y le hizo un par de bromas por el apodo "Pollo", lo que Fuentes percibió como "campechano" y "bueno para la talla".
Alfredo vs. El "Pollo": La Dualidad de una Identidad
El "verdadero conflicto" en la vida de Alfredo Fuentes surgió con el nacimiento del personaje "Pollo Fuentes". En abril de 1966 grabó un disco, y en octubre de ese mismo año ya era conocido en todo el país. Esta fama repentina lo privó de la vida cotidiana: no podía salir a la calle sin amigos que actuaran como guardaespaldas, no conoció discotecas y en el cine debía esperar a que se apagaran las luces para entrar.
Aún hoy, Fuentes se refiere a "Pollo Fuentes" en tercera persona, como si fuera otra persona. Atribuye esta particularidad a una "cierta inseguridad y con miedos que arrastro desde chico". Aunque el "Pollo" le ha brindado una "cantidad enorme de cariño", también se ha ido "cansando de la imagen del 'Pollito' buena onda, inofensivo, que no se quema nunca y que anda siempre de buena".
Siente que esta imagen oculta su lado "más chascón", siempre viviendo bajo el "deber ser, como un viejo chico". Es por ello que, a veces, "explota y queda la cagada". A su edad, Fuentes percibe que el "Alfredo Fuentes" ha emergido más, "que ya se ha empatado con el 'Pollo'". Ahora puede decir "no", expresar su frustración y salir a la calle sin tener que esconderse. Aunque sigue sintiéndose "culposo", habla de su vida con más franqueza, pues siente que "no tengo nada que perder y ya vengo de vuelta". Se presenta a sí mismo como "este es el 'Pollito' con 64 años y harto camino recorrido".