Adultos Mayores, Desafíos Urbanos y Protección de Derechos

Cada vez son más las personas que alcanzan una edad avanzada, y la población mundial está urbanizándose y envejeciendo a un ritmo muy acelerado, especialmente en países de ingresos medios y bajos. Este fenómeno global transformará la forma en que vivimos, trabajamos, nos divertimos, nos relacionamos y disfrutamos de los entornos urbanos en las distintas etapas de la vida. Sin embargo, a las personas mayores se las considera con demasiada frecuencia dependientes de las demás, y la protección de sus derechos humanos a menudo es débil y, a veces, inexistente. Este artículo explora la intersección entre el envejecimiento de la población, los desafíos que enfrentan los adultos mayores en contextos urbanos y de conflicto, y la urgente necesidad de garantizar sus derechos.

La Vejez como Construcción Social y la Fragilidad de sus Derechos

Discriminación y Desprotección Jurídica

La edad avanzada es un constructo social que cambia según los contextos y las situaciones. Las personas de 40 o 50 años pueden ser vistas como mayores en el mundo laboral y sufrir discriminación cuando solicitan un nuevo puesto de trabajo. Por eso, Amnistía Internacional aplica a la edad avanzada un “enfoque específico según el contexto” que tiene en cuenta todos estos factores a la hora de investigar violaciones de derechos humanos. Ciertos grupos, como los menores de edad, las mujeres, las personas con discapacidad y las minorías raciales y étnicas, están protegidos por convenciones internacionales; sin embargo, una persona mayor puede sufrir discriminación en el lugar de trabajo, y la discriminación basada en la suposición de que todas las personas mayores padecen enfermedades crónicas afecta a cualquier persona de edad avanzada, tanto si tiene una discapacidad real como si no. La legislación vigente para proteger a las personas con discapacidad no se aplica si la discriminación se basa en una discapacidad percibida.

Según un informe de 2014 de la Organización Mundial de la Salud, apenas el 40% de los países contaba con leyes contra los abusos a personas mayores en entornos institucionales, como las residencias. Solamente el 59% de los países disponía de legislación para proteger a las personas mayores contra los abusos en general. En muchos países, las personas mayores sufren discriminación en el mercado laboral; de hecho, según un estudio efectuado por Amnistía Internacional Bélgica, casi una de cada cuatro personas mayores que seguían trabajando consideraba que recibía un trato diferente después de cumplir los 55 años. Las pensiones son un medio de subsistencia para las personas mayores, y el 68% de las personas mayores del mundo reciben una pensión. No obstante, la brecha salarial entre hombres y mujeres persiste en la jubilación, ya que las mujeres tienen más probabilidades de interrumpir su trabajo oficial debido a responsabilidades de asistencia o de trabajar en la economía informal, lo que a menudo resulta en pensiones más bajas que las de los hombres. En 2019, las mujeres de la UE mayores de 65 años cobraban una pensión inferior en un 29% a la de los hombres, de media.

Infografía sobre las formas de discriminación por edad y la brecha de género en pensiones

Impacto de Crisis Sanitarias: La Pandemia de COVID-19 en Entornos Urbanos

Desde el principio de la epidemia de COVID-19, se sabía que las personas mayores eran uno de los grupos con mayor riesgo de padecer enfermedades graves y morir en caso de contraer el virus. Durante la pandemia de COVID-19, los gobiernos aplicaron políticas que ocasionaron miles de muertes evitables en residencias de todo el mundo. Miles de personas mayores perdieron la vida en residencias innecesariamente, debido a políticas gubernamentales negligentes y a instalaciones sanitarias con pocos recursos. En Bélgica, España, Italia y Reino Unido, el virus hizo estragos en una población vulnerable ya de por sí, en gran parte porque las autoridades no equiparon adecuadamente a las residencias ni a su personal para atajar el virus. Las residencias no contaban con las plantillas necesarias y el personal a menudo carecía de equipos de protección individual (EPI) y de test para llevar un seguimiento del virus.

Más grave aún, las personas mayores residentes estuvieron prácticamente aisladas por completo de sus familiares y del mundo exterior durante semanas. Los errores en la respuesta humanitaria a la pandemia conllevaron riesgos similares. Días después de que la Organización Mundial de la Salud declarara la pandemia mundial de COVID-19, el servicio de salud pública de Inglaterra anunció la catastrófica decisión de trasladar a pacientes urgentemente de los hospitales a residencias de personas mayores o darlos de alta sin antes hacerles test de COVID-19. Tanto la dirección como el personal de las residencias describieron la situación como un “colapso total” de los sistemas en el inicio de la pandemia. El gobierno británico dejó morir a personas mayores en las residencias, y en el primer año de la pandemia, el virus se cobró la vida de 42.341 personas mayores en estos centros.

Pandemia por Covid-19 afecta a adultos mayores en situación de calle - En Punto

Vulnerabilidad en Conflictos Armados y Desplazamiento Urbano

Personas Mayores como Víctimas Olvidadas

Cuando las personas mayores se enfrentan a una crisis, aumenta su vulnerabilidad económica. Durante un conflicto armado, toda la población civil -personas mayores incluidas- está amparada por el derecho internacional, pero las personas de edad avanzada casi nunca salen indemnes. En los conflictos armados, las personas mayores suelen ser las últimas en huir; pueden tener miedo de perder su hogar o sus tierras, que tal vez sean su bien de mayor valor. Unas veces tienen discapacidades físicas, intelectuales o de otro tipo que les dificultan huir o acceder a información sobre las evacuaciones.

Las encuestas efectuadas entre la población rohinyá refugiada en Bangladesh mostraron que las personas mayores de 50 años eran las que más probabilidades de morir tenían durante el asalto del ejército de Myanmar a sus aldeas en 2017. En Ucrania, la ONU halló que las personas mayores componían al menos el 34% de la población civil asesinada, cifra significativamente superior a la proporción correspondiente a su franja de edad en la población total. Durante el conflicto de 2020 entre Azerbaiyán y Armenia, más de la mitad de las muertes entre la población civil de etnia armenia correspondieron a personas mayores de 60 años. Boko Haram torturó y mató a personas mayores en el noreste de Nigeria, y después se enfrentaron a nuevos abusos a manos de las fuerzas armadas nigerianas, que aplicaron detenciones arbitrarias y torturas. Hay pruebas sólidas de que las personas detenidas, especialmente los hombres mayores, eran los que más probabilidades tenían de morir durante la detención a manos del ejército nigeriano.

Fotografía de personas mayores desplazadas por conflicto buscando refugio

Retos del Desplazamiento y la Ayuda Humanitaria

En Ucrania, las personas mayores de 60 años representan casi una cuarta parte de la población, lo que lo convierte en uno de los países “de mayor edad” del mundo. Amnistía Internacional halló que eran muy numerosas las personas mayores que permanecían en las zonas afectadas por el conflicto; a veces, no tenían acceso a la información sobre las rutas de evacuación; otras, no querían huir. En Ucrania, a las personas mayores desplazadas a menudo les cuesta encontrar refugio. Como perciben pensiones muy bajas, muchas no pueden alquilar pisos ni casas, y los albergues temporales no están adaptados para personas con discapacidad.

Amnistía Internacional pide a los gobiernos internacionales que apoyan a Ucrania que financien intervenciones en las que se incluya a las personas mayores entre las prioritarias para recibir alojamiento y ayuda en efectivo. Del mismo modo, la respuesta humanitaria en Bangladesh para las personas rohinyá refugiadas ignoró la problemática particular de las personas mayores y no atendió sus derechos y necesidades, incluidos los relativos a la salud, el saneamiento, los alimentos, el agua y la participación.

El Entorno Urbano como Fuente de Conflicto y Desigualdad para los Adultos Mayores

Definiendo los Conflictos Urbanos

Los conflictos urbanos son acciones colectivas que manifiestan públicamente los problemas y tensiones subyacentes al modelo vigente de producción de ciudad. Estos conflictos evidencian que la ciudad, como construcción histórica de la vida humana, se define sobre la base de las disputas de los actores comprometidos en el curso del proceso urbano. Estos conflictos, que surgen “desde abajo”, comienzan a instalar temas en la agenda pública, política y social. Las iniciativas pueden partir de la fuerza social, como iniciativa o reacción ciudadana, interesando el impacto que estas acciones tienen en la toma de decisiones, así como en la distribución de los recursos y de los costos de esas decisiones.

Entendemos también los conflictos urbanos como oportunidades para emprendimientos sociales y acción colectiva; para la renovación de actores y el reconocimiento de las personas como sujetos constructores de su hábitat urbano. Potencian la generación de redes y vínculos sociales, la construcción de nuevos espacios de participación, como también una transformación en muchos casos efectiva del proceso urbano: modificaciones de planes reguladores, detención de proyectos urbanos o inmobiliarios, recuperación de espacios deteriorados, entre otros. Para clasificar un conflicto como propiamente urbano consideramos que: (1) existen actores que se movilizan frente a una determinada problemática que los afecta y que los sitúa frente a otros actores o intereses antagónicos, y (2) el contenido de su problemática es primariamente respecto a la ciudad, respecto al uso y apropiación del espacio urbano.

Los casos corresponden con organizaciones o grupos que son heterogéneos en su forma, en sus capacidades, en su proyección de la acción y comprensión de su práctica política. Una de las características interesantes de este fenómeno es que los conflictos se encuentran en toda la ciudad, en distintos sectores socioeconómicos, y abarcan diversidad de territorios y escalas: una casa, una calle, un barrio, una autopista, un sector completo de la ciudad. Se trata de procesos dinámicos y, aunque es difícil considerar el término de un conflicto -ya que muchos de los logros o definiciones son de carácter provisorio, como en el caso de los Planes Reguladores-, mientras la dinámica social tienda a la articulación, formación de movimientos o coordinadoras, también es posible redefinir los conflictos y sus expresiones en la ciudad.

Infografía: Ciclo de los conflictos urbanos y la participación ciudadana

Ciudades No Adaptadas: Obstáculos Físicos, Sociales y Económicos

La accesibilidad física a los servicios y a los diferentes entornos que componen una ciudad es fundamental para las personas mayores. Sin embargo, más allá de esto, es crucial preguntarse: ¿qué hace que los espacios urbanos sean verdaderamente inclusivos y habitables para este grupo demográfico? ¿Cuál es la relación entre la salud en edades avanzadas y el entorno urbano físico, social y económico? Diferentes estudios demuestran que las ciudades suponen un obstáculo físico, social y económico para las personas mayores, que les impide ejercer su derecho a vivir con dignidad y seguridad o a disfrutar de su entorno.

La urbanización y el envejecimiento de la población mundial son dos tendencias que también encontramos en los principales procesos globales como la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Cumbre Humanitaria Mundial o la Nueva Agenda Urbana (como parte del proceso de Hábitat III). Estos marcos reconocen la necesidad de abordar los desafíos que presenta esta doble transición demográfica.

Elementos Clave para Ciudades Inclusivas y Habitables

Para abordar los desafíos y fomentar entornos urbanos que beneficien a los adultos mayores, se destacan varios elementos cruciales:

  • Contaminación: Más de 7 millones de las muertes que se producen están relacionadas con la contaminación, un factor que afecta desproporcionadamente a poblaciones vulnerables, incluyendo a los mayores en ciudades.
  • Demencia: Se prevé que el número de residentes urbanos que viven con demencia se duplicará cada 20 años, lo que requiere una planificación urbana y de servicios adaptada.
  • Ciudades para todas las personas: Asegurar que las ciudades sean lugares donde todas las personas puedan disfrutar de sus derechos, independientemente de su edad, es clave para crear comunidades que sean inclusivas, sostenibles, seguras y prósperas.
  • Invertir en transporte sostenible: El transporte público asequible, accesible y adecuado se vuelve cada vez más relevante en edades avanzadas para mantener relación con familiares y amigos, y poder acceder a servicios y medios de subsistencia.
  • Vivienda: Proporcionar una vivienda segura y asequible para todos, con un diseño flexible que tenga en cuenta las necesidades cambiantes de las personas a lo largo de la vida.
  • Actividades que se desarrollan en la calle como medios de vida informales: Se debe reconocer el lugar que ocupan los espacios públicos a la hora de facilitar las actividades económicas informales de pequeña escala, fundamentales para que millones de personas en países de ingresos medios y bajos puedan subsistir, especialmente en edades avanzadas.
  • Resiliencia y respuesta ante desastres: Las ciudades deben fortalecer la resiliencia de comunidades enteras, incluidas las personas mayores, que se enfrentan a la inseguridad del cambio climático, los conflictos y los desastres humanitarios.

Análisis del Envejecimiento Urbano: El Caso de Santiago de Chile

Aunque existen estudios previos sobre la distribución espacial de la población envejecida en diversas regiones del mundo, existe una notable brecha en el conocimiento sobre Sudamérica. Una investigación reciente propone abordar el acelerado cambio demográfico hacia una población más envejecida en ciudades que no han sido planificadas para este cambio y no han desarrollado estrategias urbanísticas adaptativas. Para ello, se identificaron tipologías socioeconómicas y espaciales que influyen en las trayectorias de envejecimiento urbano en Santiago de Chile mediante tres métodos: un análisis geoespacial, un panel de datos y un análisis de k-media. Se encontró evidencia de un cambio en las zonas de concentración de adultos mayores, desde el centro hacia la periferia, y que variables como las familias monoparentales, la densidad poblacional y un alto nivel educacional son factores que aumentan la concentración de adultos mayores a nivel comunal.

Mapa temático de Santiago de Chile mostrando la distribución de adultos mayores y sus factores influyentes

Hacia un Reconocimiento Pleno: Campañas y la Necesidad de Tratados Internacionales

Amnistía Internacional seguirá arrojando luz sobre las experiencias de las personas mayores para garantizar que no se queden atrás, especialmente en situaciones de crisis o conflicto y en la distribución de ayuda humanitaria. En 2024, lanzaron una nueva campaña contra la discriminación y el abuso por razón de la edad, titulada ¡Envejece con fuerza!, que exige un mundo en el que los derechos humanos se respeten toda la vida. La campaña insta a todo el mundo a no callar, a servir de altavoz de aquellas personas que han sido silenciadas, y pide a los gobiernos que escuchen y actúen. La protección de los derechos humanos, y el compromiso de defenderlos por parte de los gobiernos y la comunidad internacional, no debería reducirse a medida que envejecemos, ya que es un asunto que nos afecta a todas las personas. Además, se incrementará el grado de concienciación de la opinión pública respecto a la importancia de los derechos humanos en la edad avanzada y el impacto negativo del edadismo. En la actualidad, no existe ningún tratado internacional sobre los derechos de las personas mayores, lo que subraya la necesidad de un marco legal robusto para garantizar la dignidad y los derechos de esta creciente población.

Pandemia por Covid-19 afecta a adultos mayores en situación de calle - En Punto

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