La seguridad y los derechos humanos son desafíos apremiantes en diversas regiones, con un foco particular en Haití, donde la proliferación de grupos criminales ha generado una crisis humanitaria. Esta situación no solo afecta a la población dentro del país caribeño, sino que también se manifiesta en incidentes criminales que involucran a ciudadanos haitianos en el extranjero, incluyendo casos de robo, agresión a personas mayores y violencia sexual. La presente reseña detalla algunos de estos sucesos y profundiza en el complejo panorama de violencia que asola Haití.

Incidentes de Robos y Agresiones Fuera de Haití
La presencia de ciudadanos haitianos en el extranjero, en ocasiones, se ha visto ligada a la comisión de delitos graves, reflejando la complejidad de las dinámicas migratorias y sociales. A continuación, se detallan algunos casos reportados:
Robo con Homicidio en Quinta Normal, Chile
En la tarde de un lunes, personal de Carabineros detuvo al ciudadano de nacionalidad haitiana Victor Thiany (27) en la comuna de Melipilla, Chile. Thiany fue vinculado al robo con homicidio que afectó a María Leonor Valdevenito, una adulta mayor de 65 años, en la comuna de Quinta Normal. Según fuentes consultadas, la víctima fue encontrada sin vida y presentaba signos de asfixia y golpes. Se le sustrajo la ropa que comercializaba y el furgón con el que trabajaba, hechos que quedaron registrados por cámaras de seguridad del sector. Sus dos hijas fueron quienes alertaron de lo ocurrido tras percatarse de que la puerta de la vivienda había sido forzada y su madre atacada. Thiany se mantenía prófugo desde la jornada del jueves 2 de abril, cuando los hechos salieron a la luz. Carabineros había emitido un afiche de búsqueda, señalando que el imputado "representa un alto peligro para la seguridad pública".
Violaciones y Robo Agravado en Santiago, República Dominicana
La Fiscalía de Santiago, República Dominicana, obtuvo una sentencia de 15 años de prisión para tres hombres de nacionalidad haitiana: Gile Ademar (o Yene Adimar), Jackson Pie (o Jacson Pie) y Joseph Vixamar (Vicsama). Los acusados fueron hallados culpables de violar sexualmente a dos mujeres, a quienes ataron de pies y manos y amenazaron con armas de fuego. Los hechos ocurrieron en octubre de 2019, cuando irrumpieron en la casa donde las víctimas dormían, en el sector La Ciénaga. Los cargos incluyeron asociación de malhechores para cometer violencia basada en género, tortura y actos de barbarie, violación sexual con uso de armas de fuego y robo agravado. El Ministerio Público probó que los acusados violentaron la seguridad y la propiedad ajena, obligaron a las víctimas a guardar silencio bajo amenazas de muerte, las amarraron y amordazaron, para luego violarlas sexualmente por turnos. Además de las amenazas y la presión psicológica, los delincuentes se burlaron de las víctimas bañándose con agua de la cisterna antes de huir con electrodomésticos y una motocicleta, entre otras pertenencias. Los delitos citados constituyen transgresión a múltiples artículos del Código Penal Dominicano.
Robo y Abuso Sexual en El Seibo, República Dominicana
En otra instancia, el Ministerio Público de El Seibo, República Dominicana, consiguió una condena de 10 años de prisión contra el hombre de nacionalidad haitiana Yeudin Tison (Udi), declarado culpable de robo y abuso sexual. El Tribunal Colegiado de la Cámara Penal dictó la sentencia luego de que la acusación detallara que Tison, en compañía de otra persona identificada como "Adrián" (prófugo), rompió una ventana e ingresó a la residencia de una mujer junto a sus dos hijos y una sobrina, todos menores de edad. Una vez dentro, amarraron a la señora y la violaron sexualmente, exigiéndole dinero bajo amenazas de muerte, para luego marcharse llevándose varios objetos y electrodomésticos. Tison deberá cumplir la sentencia en la cárcel pública de El Seibo, por violación de artículos del Código Penal Dominicano y la Ley sobre Violencia de Género, así como la Ley para la Protección y los Derechos Fundamentales de los Niños, Niñas y Adolescentes.
La Crisis de Violencia y Derechos Humanos en Haití
Más allá de los incidentes en el extranjero, Haití se encuentra sumido en una profunda crisis de seguridad y derechos humanos, donde la violencia perpetrada por grupos criminales es sistémica y afecta gravemente la vida cotidiana de su población.
Deterioro de la Seguridad y Proliferación de Grupos Criminales
La situación de seguridad en Haití se ha deteriorado drásticamente, con grupos criminales violentos que han ampliado sus zonas de control, cometiendo graves abusos de derechos humanos y perturbando la vida social y económica. Haití es parte en los principales tratados de derechos humanos, que protegen derechos fundamentales como la vida y la integridad física. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) estima que unos 300 grupos criminales operan en el país, la mitad de ellos en el departamento occidental que incluye Puerto Príncipe y su región metropolitana.
Durante el primer semestre de 2023, estos grupos mataron a más de 2.000 personas en esta zona, un aumento de casi el 125% en comparación con el mismo periodo de 2022. La mayoría de los asesinatos ocurrieron en comunas y barrios bajo el control de estas bandas, como Cité Soleil y Bel-Air. En Cité Soleil, los enfrentamientos prolongados entre las dos principales coaliciones criminales, la federación G-Pèp (liderada por Gabriel Jean-Pierre, alias “Gabriel”) y la alianza G9 (liderada por Jimmy Chérizier, alias “Barbecue”), se intensificaron a mediados de 2022.
La violencia también se ha extendido al departamento de Artibonite, una región principalmente agrícola al norte de Puerto Príncipe. Aquí, grupos como Baz Gran Grif, dirigido por Luckson Élan alias “Jeneral Luckson”, han ampliado su control territorial, provocando al menos 123 asesinatos entre enero y junio de 2023 (un aumento de aproximadamente el 485% respecto a 2022). Esta expansión ha causado el cierre de mercados y el abandono de tierras, impactando severamente la cadena de producción y distribución de alimentos en todo el país. Los asesinatos en el área metropolitana de Puerto Príncipe y Artibonite suelen ir acompañados de violencia sexual, saqueos, incineración de cadáveres en las calles e incendios u ocupación ilegal de viviendas.

La Violencia Sexual como Arma de Control
La violencia sexual, incluidas las violaciones en grupo, sigue siendo una táctica utilizada por los grupos criminales para aterrorizar, controlar y "castigar" a mujeres y niñas que viven en zonas controladas por facciones rivales. Por ejemplo, en Cité Soleil, miembros de la alianza G9 han cometido violaciones en grupo contra mujeres y niñas de barrios bajo el control de G-Pèp, con el propósito de infundir miedo y tomar el control de la zona. Esta práctica no solo se usa como "arma de guerra", sino que se ha convertido en una "práctica habitual", según un funcionario de una organización humanitaria internacional.
Médicos Sin Fronteras (MSF), que gestiona hospitales en Puerto Príncipe, informó haber prestado asistencia a un total de 1.005 sobrevivientes de violencia sexual entre enero y mayo de 2023, casi el doble de lo registrado en el mismo periodo de 2022. La organización haitiana de defensa de los derechos de la mujer Négés Mawon ha documentado más de 110 casos de violencia sexual cometidos por grupos criminales en el mismo lapso. Sin embargo, el subregistro es significativo debido a la falta de un sistema judicial operativo y el estigma social.
Muchas sobrevivientes de violación han relatado haber sido golpeadas durante los ataques, e incluso una de ellas fue penetrada vaginalmente con un palo. Es crucial garantizar un acceso rápido a la atención médica para las sobrevivientes, ya que algunos tratamientos, como la anticoncepción de emergencia y la profilaxis post-exposición para prevenir el VIH, son sensibles al tiempo. Human Rights Watch documentó que dieciséis víctimas no habían recibido atención médica antes de que la organización las remitiera a un hospital. Un testimonio relata cómo una mujer de Bel-Air fue mantenida en cautiverio por miembros de un grupo criminal durante cinco días, siendo violada y golpeada repetidamente por cinco hombres. En la zona de Brooklyn, Human Rights Watch documentó 17 casos de violencia sexual, con víctimas agredidas por miembros del G9 en Carrefour la Mort y Dèyè Mi.
Secuestros y Financiamiento de Bandas
Los secuestros se han disparado en Haití, con más de 1.000 personas raptadas durante el primer semestre de 2023, lo que representa un aumento de casi el 49% en comparación con el mismo periodo de 2022. Frecuentemente, las víctimas solo son liberadas tras recibir cuantiosos pagos de rescate. Este fenómeno se ha convertido en una de las principales fuentes de financiación para los grupos criminales, dándoles mayor autonomía y fuerza, y facilitando su expansión territorial. Las víctimas son principalmente nacionales haitianos, incluyendo funcionarios públicos, trabajadores sanitarios y educativos, y otras personas con acceso a recursos financieros. También se han reportado 40 secuestros de extranjeros en el primer semestre de 2023. Un representante de la sociedad civil haitiana lo describió como "un negocio" que les permite "conseguir alimentos y comprar armas y municiones".
El Movimiento de Autodefensa "Bwa Kale"
Ante la alarmante inseguridad y la incapacidad del Estado para proteger a los residentes, algunos haitianos han formado movimientos de autodefensa, conocidos como "Bwa Kale", en un intento de tomar la justicia por su mano. La ministra de Justicia, Émmelie Prophète-Milcé, pareció alentar este movimiento al señalar en un comunicado de prensa de marzo de 2023 que el Código Penal permite la legítima defensa.
El movimiento cobró fuerza el 24 de abril de 2023, cuando residentes de Canapé-Vert, en Puerto Príncipe, arrebataron a la policía la custodia de 14 presuntos miembros de grupos criminales, los lincharon con armas improvisadas e incineraron sus cuerpos en la calle, con agentes de policía observando e incluso, en algunos casos, animando. Desde entonces, el movimiento se ha extendido a todos los departamentos del país, resultando en la muerte de más de 200 presuntos miembros de grupos criminales, según la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH) y el Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (CARDH).
Lamentablemente, algunas víctimas del movimiento Bwa Kale fueron atacadas simplemente por parecer desconocidas, tener tatuajes o rastas, o por la publicación de sus fotos en redes sociales. Aunque los secuestros disminuyeron en algunas zonas debido a este movimiento, los ataques no han cesado en otras. Además, estas brigadas de autodefensa han comenzado a pedir dinero a los residentes para su protección, generando un nuevo peligro, ya que "muchas personas inocentes son víctimas".

La Masacre de Wharf Jérémie: Un Caso Extremo
Entre el 6 y el 11 de diciembre de 2024, se perpetró la masacre más grande cometida por una banda criminal en América en el siglo XXI, liderada por el autoproclamado "rey" Micanor en el barrio de Wharf Jérémie, Puerto Príncipe. Los acontecimientos se desencadenaron por la enfermedad de su hijo de seis años, Benson Altes, que un sacerdote vudú (hougan) atribuyó a un hechizo de un loup-garou (hombre lobo), señalando a los ancianos del barrio como responsables. Micanor, entonces, ordenó a sus huestes cazarlos.
El Rapto y Asesinato de Ancianos
La mañana del 6 de diciembre de 2024, tras una reunión con el hougan, Micanor ordenó a sus tropas traer a todos los ancianos del barrio. Ese día, Sébastien, un hombre fuerte de 32 años, se escondió debajo de la cama de su madre mientras dos hombres se la llevaban. Horas más tarde, su madre sería parte del "rompecabezas humano" junto a la abuela de Evelyn, quien también fue raptada y posteriormente encontrada desmembrada en un banco de arena. Ese día, el rey Micanor raptó a 127 ancianos (90 hombres y 37 mujeres), los llevó a Nan Mangue y, al caer la noche, sus hombres los mataron a tiros y machetazos. El hougan recogió la sangre y partes de los cuerpos de los sacrificados, una práctica vudú para "conservar la esencia" y "esclavizar más allá de la muerte".
Las Torturas y Asesinatos de Allegados
En la madrugada del 7 de diciembre de 2024, el príncipe Benson Altes falleció. Sin embargo, la sangre derramada la noche anterior no fue suficiente para el hougan, y Micanor envió a sus hombres con la consigna de matar a todos los allegados de los ancianos. Familias enteras fueron atrapadas. Unas 50 personas que intentaban huir por mar fueron emboscadas y 57 de ellas fueron llevadas al Centro de Entrenamiento de la banda. Allí, el rey Micanor en persona las torturó durante horas, con la consigna de saber quién había lanzado la maldición. En la madrugada del 8 de diciembre, comenzaron a degollar y desmembrar a los rehenes. Al salir el sol, sus hombres lanzaron los pedazos que pudieron a las llamas, y los restos que el fuego no consumió, los arrojaron al mar. Durante seis días, Micanor acabó con la vida de 207 personas, la mayoría mayores de 60 años, quienes fueron cortadas a machetazos, desaparecidas con fuego o sus restos enviados al fondo del mar.
Caos en Haití: pandillas en guerra controlan el país más pobre de América | Documental HD |
Testimonio de Vida en Haití: Una Perspectiva Extranjera
Consuelo Alzamora, una terapeuta ocupacional chilena de 36 años, ha vivido y trabajado en Les Cayes, en el sur de Haití, durante una década. Ella fundó el centro de rehabilitación "Fondation Tous Ensemble" y ha sido testigo de la dramática evolución del país. Para Consuelo, vivir en Haití es "como estar en una guerra", describiendo un escenario de caos, corrupción, bandas armadas, asesinatos y secuestros. Ha experimentado de primera mano la falta de servicios básicos: sin electricidad por más de tres meses, escasez de agua potable, dificultades para conseguir combustible y gas para cocinar, con precios que se han quintuplicado.
Las bandas armadas controlan las carreteras, lo que ha aislado Les Cayes de Puerto Príncipe, elevando los costos de vida y bloqueando el paso de suministros médicos y básicos. Aunque Les Cayes no ha sufrido secuestros al mismo nivel que la capital, la violencia ha aumentado con manifestaciones que derivan en saqueos y enfrentamientos armados, donde la policía "dispara a quemarropa", causando muertes y heridos, incluidos adolescentes. Consuelo relata que ahora ven muchos pacientes fracturados por heridas de bala o con lesiones medulares. En Puerto Príncipe, los secuestros se han convertido en un "gran negocio", con rescates que ascienden a US$100.000 por persona, y casos de violencia extrema, como el asesinato de una joven que se negó a ser violada.
A pesar de la devastación causada por huracanes, terremotos y la violencia incesante, Consuelo ha decidido quedarse por su amor al país y el impacto de su trabajo. Para ella, la lección más importante de Haití es que "ninguna situación en la vida es permanente", manteniendo la esperanza de que la crisis actual también pasará. Sin embargo, reconoce el peligro para los extranjeros, que son "el blanco perfecto" para los secuestros, especialmente en el sur donde quedan muy pocos. Su hijo de cuatro años es consciente de la situación, y ella debe consolarlo diciendo que los disparos son "fuegos artificiales".
