Ideologías y Comportamiento Electoral: Más allá de la Razón Económica
El premio Nobel de Economía, Douglass North, postuló que las ideologías, entendidas como modelos mentales que explican el mundo y prescriben cómo debería ser, son en gran medida materias de fe y no de razón. Estas persisten incluso frente a la evidencia en su contra. Según North, las ideologías son una causa fundamental del fracaso del Tercer Mundo para alcanzar niveles sostenibles de progreso, debido al rol que desempeñan en los mercados políticos.
North advirtió que es un error confundir el comportamiento de las personas en el mercado económico con sus preferencias en el mercado electoral. Mientras en el primero, independientemente de la ideología, la gente tiende a actuar de manera similar, ya que es más fácil medir lo que se recibe y exigir el cumplimiento de un intercambio, en los mercados políticos esta posibilidad disminuye considerablemente. Como consecuencia, los electores suelen movilizarse más por razones ideológicas que racionales en el sentido económico.
Motivados por lo que North denomina "sense of fairness" (sentido de lo justo), personas con comportamientos de consumo perfectamente capitalistas pueden votar por candidatos que proponen alterar el sistema de mercado. Dada la ignorancia generalizada sobre las condiciones institucionales y económicas que posibilitan dicho consumo, un consumidor asiduo de centros comerciales, obsesivo con la adquisición de bienes estatutarios y disfrutador de marcas globales, puede elegir, sin advertir la paradoja, al peor enemigo del sistema cuyos frutos atesora. Esta elección depende en buena medida del estado del debate público.

El Auge Anticapitalista en Chile y su Cuestionamiento a Instituciones Clave
Siguiendo esta línea de análisis, no es exagerado afirmar que, desde hace un tiempo, Chile experimenta un auge anticapitalista no despreciable. Su manifestación reciente más emblemática es el surgimiento del Frente Amplio, cuyos líderes y votantes, paradójicamente, no disimulan su afición por consumir lo mejor que el capitalismo puede ofrecer. Sin embargo, este fenómeno no se limita a dicho movimiento.
El anticapitalismo contemporáneo no es el socialismo revolucionario de antaño, sino un populismo más o menos agresivo, que se nutre de una serie de medidas, promesas y creencias que conforman un sentido de justicia contrario a las instituciones fundamentales del modelo capitalista chileno. Entre estas instituciones se encuentran la educación privada y pagada, las AFP, las isapres y el legítimo rol de las ganancias en todos los rubros.
Más allá de sus imperfecciones, el ataque sistemático a estas instituciones y, sobre todo, a la filosofía que las sustenta, ha conducido a reformas claramente opuestas al espíritu que animó la economía política nacional en las últimas décadas. Algunos interpretan este populismo no como un síntoma anticapitalista, sino como la confirmación de que los hábitos de consumo capitalistas han trascendido a la esfera política, una lectura que parece errónea. La fisonomía de la tendencia que impulsa el creciente reclamo por beneficios estatales es incompatible a mediano plazo con el modelo capitalista y con el sentido de justicia que lo fundó. No se puede tener populismo estatista y los beneficios del capitalismo competitivo al mismo tiempo, por mucho que los electores lo deseen.

Ante este escenario, surge la pregunta: ¿será acaso la segunda vuelta presidencial un plebiscito sobre el modelo? Si gana Guillier, se percibió que Chile optaría por un camino reñido con su proceso modernizador, aunque el ritmo y la magnitud del avance fueran menores a lo que esperaba el Frente Amplio. Por otro lado, si gana Piñera, se mantendría, por un tiempo al menos, el camino modernizador, pero difícilmente habría un cambio en la tendencia de largo plazo. Cualquiera que fuera el resultado, lo que parecía claro es que en ese momento en Chile no se verificaba un sentido de justicia que inclinara a la mayoría de la población y a su clase dirigente hacia instituciones proclives al capitalismo que caracterizó su proceso modernizador en las últimas décadas.
Debates Presidenciales de Segunda Vuelta: Un Repaso Histórico en Perú
Los debates presidenciales son momentos cruciales en las campañas de segunda vuelta, ofreciendo a los candidatos la oportunidad de presentar sus propuestas y confrontar ideas. En los últimos 30 años, Perú ha sido testigo de seis encuentros televisados en esta etapa electoral, que han influido significativamente en la decisión de los votantes.
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1990: Alberto Fujimori y Mario Vargas Llosa
El 3 de junio de 1990, en un país sumido en la crisis, los candidatos presidenciales Mario Vargas Llosa (Fredemo) y Alberto Fujimori (Cambio 90) se enfrentaron en el primer debate presidencial televisado de segunda vuelta. El encuentro se llevó a cabo en el Auditorio del Centro Cívico de Lima y fue moderado por el periodista Guido Lombardi. Según Lilian Kanashiro en su libro Los debates electorales presidenciales en el Perú (1990-2011), la negociación entre los portavoces tomó 10 días para llegar a un consenso.
Los temas tratados incluyeron: pacificación nacional, programa económico, desarrollo agrario, educación, trabajo e informalidad, y el rol del Estado. Un aspecto resaltante fue la presentación de las propuestas económicas: mientras Vargas Llosa aterrizaba sus ideas, Fujimori descartaba un “shock económico” para el país. Apenas dos meses después, el entonces jefe del Gabinete y ministro de Economía, Juan Carlos Hurtado Miller, anunció el impopular "paquetazo". A pesar de que Vargas Llosa había ganado la primera vuelta, el panorama cambió completamente en la segunda.
2001: Alejandro Toledo y Alan García
La revelación del primer ‘Vladivideo’ y la caída del gobierno de Alberto Fujimori condujeron a nuevas elecciones. En este contexto, Alejandro Toledo (Perú Posible), líder de la Marcha de los Cuatro Suyos, y Alan García, el expresidente que buscaba una segunda gestión tras un primer gobierno fallido, pasaron a la segunda vuelta. El esperado debate se realizó el 19 de mayo de 2001 en el Hotel Marriott, organizado por la Asociación Civil Transparencia y moderado por Guido Lombardi.
Los temas abordados fueron: política social y alivio a la pobreza; derechos humanos, política anticorrupción y política antidrogas; y descentralización de gobiernos regionales y locales. Toledo capitalizó los errores del primer gobierno de García, como la hiperinflación, los atentados contra los Derechos Humanos y la corrupción. Toledo llegó al debate con una ventaja suficiente, la cual se consolidó, obteniendo el 52% de intención de voto frente al 48% de García en las encuestas posteriores.
2006: Alan García y Ollanta Humala
Alan García volvió a presentarse en las elecciones generales de 2006, enfrentándose en segunda vuelta a Ollanta Humala (UPP), un militar en retiro. El debate presidencial tuvo lugar el 21 de mayo en el Museo de Antropología, Arqueología e Historia, con Augusto Álvarez Rodrich como moderador. Los temas centrales fueron: democracia, gobernabilidad y derechos humanos; política económica y lucha contra la pobreza; política social y política anticorrupción; descentralización; y seguridad ciudadana.
Humala amenazó con no suscribir el TLC con Estados Unidos y revisar contratos con empresas extranjeras, lo que generó una percepción negativa. García, en contraste, sumó puntos al presentarse como un candidato responsable. Un momento recordado fue el ataque de García a Humala por su retraso: “Los sánguches en el Bar Queirolo son sabrosos, pero no hay que hacer esperar al pueblo peruano 15 minutos por un sándwich en el Bar Queirolo”. Las encuestas posteriores al debate mostraron a García liderando con 41% frente al 33% de Humala.
2011: Ollanta Humala y Keiko Fujimori
En 2011, Keiko Fujimori (Fuerza 2011) apareció en la escena presidencial para enfrentar a un Ollanta Humala (Gana Perú) que se mostraba más moderado. El debate de segunda vuelta, organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y otras instituciones, se realizó el 29 de mayo en el hotel Marriott y fue moderado por José María Salcedo. Se incluyeron preguntas ciudadanas a través del programa Voto Informado.
Los candidatos debatieron sobre cuatro temas: lucha contra la pobreza; seguridad y narcotráfico; institucionalidad democrática y economía; e inclusión social. Humala anunció programas sociales como Pensión 65, mientras Fujimori propuso bonos y fortalecimiento de programas existentes. Humala confrontó a Fujimori mencionando las esterilizaciones forzadas durante el gobierno de su padre, cuestionándola por la presencia de Alejandro Aguinaga en su equipo. Las encuestas de Ipsos mostraron un escenario muy ajustado antes del debate, que se decantó ligeramente a favor de Humala después.
2016: Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski
Keiko Fujimori (Fuerza Popular) volvió a la campaña en 2016, enfrentándose en segunda vuelta a Pedro Pablo Kuczynski (Peruanos por el Kambio). Por primera vez, el JNE organizó dos debates presidenciales. El primero se realizó el 22 de mayo en Piura, y el segundo, definitivo, el 29 de mayo en Lima.
Los temas del primer encuentro incluyeron: visión de país; descentralización y ordenamiento territorial; potencialidades y competitividad regional; recursos naturales y conflictos sociales; e infraestructura. En el segundo debate, los temas fueron: razones para ser elegido presidente; crecimiento económico y promoción del empleo; desarrollo sostenible y gestión ambiental; educación, reducción de la pobreza y la desigualdad; transparencia y lucha contra la corrupción; seguridad ciudadana y orden interno; y preguntas ciudadanas.
Ambos candidatos se cuestionaron mutuamente; Fujimori fue confrontada por el gobierno de su padre, mientras Kuczynski respondió por su gestión como ministro. Un momento destacado fue el dardo de Fujimori a Kuczynski: “Como diría Nicomedes Santa Cruz, cómo has cambiado pelona. En el año 2011 no tuviste ningún problema en apoyar mi candidatura y resaltaba usted mi honestidad y transparencia. Yo lamento que ahora venga usted de hablar temas del pasado”. En el segundo debate, Kuczynski propuso reducir el IGV, mientras Fujimori planteó destinar un punto del IGV al Foncomún. Fujimori también intentó desvincularse del gobierno de su padre: “la candidata soy yo, no es Alberto Fujimori. Es Keiko Fujimori. Y yo me quedé en mi país. Jamás me fui por miedo al terrorismo”. Kuczynski replicó: “Cómo has cambiado, pelona, me dijo. Yo le diría que tú no has cambiado, pelona, eres la misma”. Las encuestas indicaban una ventaja inicial de Fujimori, pero Kuczynski logró revertir la intención de voto a pocos días de la elección.
Análisis del Fenómeno Franco Parisi en las Elecciones Chilenas de 2025
En la primera vuelta de la elección presidencial de 2025, el candidato Franco Parisi obtuvo el 19,7% de los votos válidamente emitidos, un total de 2,55 millones de votos, llegando en tercer lugar. Esto fue una sorpresa significativa, pues aumentó su votación respecto a 2021, y su partido, el Partido de la Gente (PDG), eligió 14 diputados. Parisi se distinguió por llamar a votar no solo por él, sino también por su partido.
Perfil Sociodemográfico del Votante de Parisi
Según encuestas de noviembre de 2025, el 73,2% de los votantes de Parisi rechazaba al gobierno, comparado con el 57,7% a nivel nacional. Además, el 69,5% no se declaraba ni de izquierda ni de derecha, frente al 48,2% nacional. La diferencia más grande se observaba en quienes se ubicaban en la centroizquierda: solo un 1,8% entre los votantes de Parisi, comparado con el 18,7% a nivel nacional. Esto sugiere que sus votantes son más críticos del gobierno y una proporción significativamente mayor no se alinea en el espectro político tradicional. Parisi comprendió la emergencia de un “votante sin tribu”.

Modelo de Género y Edad: El Voto Joven
En contraste con 2021, donde Gabriel Boric capturó el voto joven, en 2025 fue Parisi quien obtuvo más de un tercio de los votos de los jóvenes menores de 35 años: un 38,1% entre hombres y un 33,2% entre mujeres de ese grupo. La juventud fue, de lejos, el grupo etario que más votó por él. El apoyo fue menor en los grupos de 35 a 54 años y aún menor en los mayores de 54.
Este resultado sorprende en el contexto del gobierno del presidente Boric, que había hecho campaña por la eliminación del CAE y tramitaba un proyecto al respecto. Una posible explicación del voto joven a Parisi podría residir en los enfoques de su programa: proponer fortalecer la formación técnico-profesional mediante un modelo de educación dual articulado con empresas e incentivos tributarios para fomentar la empleabilidad juvenil y el vínculo entre estudio y trabajo, en lugar de reformas estructurales al sistema de financiamiento universitario.
El mayor apoyo de los jóvenes a Parisi en 2025, comparado con 2021 (elecciones con voto voluntario), puede explicarse por la distinta oferta de candidaturas y por la implementación del voto obligatorio, que atrajo a nuevos votantes, siendo los jóvenes un segmento significativo.
La Matriz de Transición y el "Votante Obligado"
La matriz de transición de votos entre la primera vuelta de 2021 y la de 2025 muestra que un 37% de quienes no votaron o votaron nulo/blanco en 2021 lo hicieron por Parisi en esta elección. A este grupo se le denomina “votante obligado”, ya que es probable que no hubieran votado si el voto no hubiera sido obligatorio. Parisi captó más del doble de los votos de este grupo comparado con Kast y 4,5 veces los votos que captó Kaiser.
Los votantes obligados, según estudios, muestran una menor adhesión al sistema democrático, siendo indiferentes entre un régimen autoritario y uno democrático. En términos valóricos, son más conservadores (62% en desacuerdo con el aborto libre) y se consideran moderadamente religiosos. En materia económica, prefieren la iniciativa privada: el 55% no cambiaría sus fondos a una AFP estatal y el 72% considera que los servicios básicos deben ser entregados por quien lo haga mejor, sea Estado o privados. Además, el 50,7% tiene poca o ninguna confianza en los mapuches. En conclusión, los votantes obligados conforman un electorado más conservador en lo valórico, más pragmático en lo económico y con menor compromiso democrático, lo cual Parisi supo interpretar.

Votación del Partido de la Gente (PDG)
El Partido de la Gente obtuvo 1,27 millones de votos, el 12% de los votos válidamente emitidos en diputados, eligiendo 14 de 155 diputados. Es la cuarta bancada en términos de pactos. Sin embargo, solo el 35,6% de quienes votaron por Parisi en la presidencial votaron por el PDG en diputados, mientras que un 32% votó por la lista del oficialismo (Unidad por Chile), y un 17,6% votó nulo/blanco. Este bajo porcentaje de traspaso revela una débil institucionalización de su base electoral: es un voto más por la persona que por el partido.
Análisis de Datos Comunales: Factores Territoriales
A nivel comunal, se observan correlaciones interesantes. Los años de escolaridad femenina presentan un coeficiente negativo (-9,35), indicando que Parisi obtuvo mayores apoyos en territorios con menor promedio de años de escolaridad femenina. Contrariamente, la escolaridad masculina muestra un efecto positivo (+5,29). La tasa de empleo masculino actúa positivamente, mientras que el empleo femenino tiene un efecto negativo, sugiriendo que Parisi concentró votos en comunas donde los hombres estaban empleados y las mujeres enfrentaban menor empleo, característico de economías menos diversificadas (como en el norte de Chile).
Además, las comunas con una mayor proporción de población “Sin religión” (según el Censo 2024) mostraron una menor votación por Parisi, sugiriendo que su base electoral era cultural y religiosamente más tradicional. Finalmente, la tasa de homicidios muestra una relación positiva significativa, evidenciando una correlación entre inseguridad e intención de voto por Parisi.
El Debate Constitucional Chileno: Pensiones, Educación y Desinformación
La derrota de la propuesta de Nueva Constitución en Chile fue un evento que generó un intenso debate y diversas interpretaciones. La opinión pública y varios analistas señalaron factores clave que contribuyeron al resultado, muchos de los cuales conectan con las AFP y la educación.
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Críticas a la Propuesta y la Convención
Críticos de la propuesta señalaron la falta de certezas, especialmente en temas como la propiedad de la casa propia, sugiriendo que debió haberse agregado la palabra "heredable". Un punto álgido fue el rechazo a la propuesta "con mi plata no", lo que, si bien el borrador no eliminaba explícitamente la propiedad de los fondos de la AFP, envió una potente señal comunicacional sobre la posible afectación de los fondos de pensiones. Algunos señalaron que el enfoque educativo del borrador fue “decimonónico”, centrado en la enseñanza y no en el aprendizaje. Otros argumentos en contra incluyeron temas como el aborto libre, la plurinacionalidad, la eliminación del Senado, la transformación de la policía, la propuesta de distintos sistemas de justicia y la paridad obligatoria.
La actuación de los constituyentes también fue objeto de crítica. Muchos expresaron que los convencionales no estuvieron a la altura, se percibió soberbia al no integrar a todos los sectores y se les acusó de querer "refundar Chile". Declaraciones de figuras como Stingo, Baradit, Catrileo y Loncon, así como la percepción de que el presidente Boric y su gobierno no mantuvieron la imparcialidad, fueron vistas como inadecuadas y contribuyeron a la polarización. La idea de que "la platita no es tuya" en referencia a los fondos de las AFP fue un mensaje potente transmitido en medios y redes sociales.
El Rol de la Desinformación y los Medios
Un factor crucial mencionado por varios fue el “enorme poder de la televisión” y la campaña de desinformación. La campaña del Rechazo, con mensajes simples, directos y falsos, apeló al "miedo a perder" la casa, los fondos de pensiones y los colegios privados o subvencionados. Esta campaña digital, sostenida con recursos y sin regulación, generó una internalización de interpretaciones (válidas) y noticias falsas (inválidas) entre la población, haciendo que las personas del Rechazo tuvieran "10 argumentos" en cualquier discusión. La falta de una estrategia de comunicación clara, coherente y diversa por parte de la Convención Constituyente fue considerada un error. La eliminación de la educación cívica y la inferencia de los medios de comunicación masivos fueron señaladas como causas de la "debacle democrática" en Chile.
La Influencia del Votante Obligado en el Plebiscito
La incorporación de los casi 4 millones de nuevos votantes, quienes se acercaron a las urnas para evitar una multa, fue un factor determinante. Este grupo, menos politizado, fue particularmente permeable a las mentiras y desinformación. Como se mencionó, los “votantes obligados” son más conservadores en lo valórico y más pragmáticos en lo económico, características que jugaron un papel en su decisión. La campaña del Rechazo supo capitalizar esta disposición, logrando que una gran mayoría de este nuevo grupo votara por un conjunto de "mentiras inexistentes" en la propuesta.
Dinámicas de Votación en Segundas Vueltas: Trasvases y el Votante Obligado
La potencial diferencia entre lo ocurrido en 2021 y lo que podría suceder en 2025 en las dinámicas de segunda vuelta se explica por la presencia de los votantes obligados. En la segunda vuelta de 2021, la participación aumentó de 47,3% a 55,6%. De quienes votaron por Parisi en primera vuelta, un 47,1% apoyó a Boric, un 33,7% a Kast, y el 18,2% restante no votó o anuló su voto. La casi totalidad de los votantes de Gabriel Boric y Yasna Provoste respaldaron a Boric, y los votantes de Kast y Sichel se volcaron mayoritariamente hacia Kast.
Para la segunda vuelta de 2025, encuestas indicaban que un 46% de quienes votaron por Parisi en primera vuelta lo haría por Kast, mientras que un 20% se inclinaría por Jara. La mayoría de los votantes de F. Parisi, un 55,1%, votó por J.A. Kast, mientras que un 33,9% lo hizo por J. Jara, y una fracción muy pequeña, un 11%, votó nulo o blanco. Esta inclinación se debe a que el segmento de votantes obligados rechaza en mayor proporción al gobierno, presenta actitudes más conservadoras y una menor proporción se ubica en la centroizquierda, influenciando de manera significativa el resultado.
Conclusiones sobre el Comportamiento Electoral y los Debates
Franco Parisi consolidó una votación sorpresiva en 2025 gracias a una combinación única de factores actitudinales, demográficos y territoriales. Sus votantes, en su mayoría, rechazaban al gobierno y no se identificaban con la izquierda ni la derecha, capitalizando la demanda por una ruptura política. Demográficamente, capturó a más de un tercio de los jóvenes menores de 35 años y fue exitoso movilizando "votantes obligados", quienes constituyeron una parte significativa de su electorado. Sin embargo, el traspaso de votos a su partido, el PDG, fue limitado, revelando una débil institucionalización de su base electoral, más centrada en la figura personal que en el partido. Territorialmente, su apoyo se correlacionó con menor escolaridad femenina y mayor masculina, así como con comunas de menor diversidad económica y mayores índices de inseguridad.
En el contexto del debate constitucional chileno, se evidenció el poder de la desinformación y las "campañas del terror" para influir en un electorado amplio, especialmente en temas sensibles como las AFP y la educación. La incapacidad de la Convención Constituyente para comunicar eficazmente su propuesta y la polarización del debate, magnificada por los medios y redes sociales, junto con la influencia del nuevo "votante obligado" con su perfil particular, resultaron determinantes. Estos fenómenos subrayan la complejidad del comportamiento electoral en contextos de segunda vuelta y grandes decisiones nacionales, donde las ideologías, las percepciones de justicia y la calidad del debate público juegan un papel crucial.