A veces, las grandes revoluciones son tan graduales que pasan casi desapercibidas. Después de quince años de debates y de estar en el centro de la pugna política, el sistema de pensiones chileno, que sirvió de modelo en toda la región, entra en una fase de cambios que incluyen la creación de un sistema mixto con un pilar solidario, un pilar estatal y la cotización individual. Las AFP, es decir, los fondos privados, se mantienen en el corazón del sistema.
El Contexto de la Reforma Previsional Chilena
Un Debate de Décadas que Culmina en Ley
El debate en torno al sistema de pensiones en Chile, que se ha extendido por más de una década, por fin llegó a puerto al finalizar enero, dándole tregua a 20 años de incertidumbre estructural. El Congreso despachó a ley el proyecto impulsado por el gobierno con 110 votos a favor y 38 en contra. Esta iniciativa, que incluye una subida gradual en la cotización y la instalación de un sistema mixto, refuerza la posición de las AFP en el sistema y podría traer flujos a los activos locales, según destacan desde la industria financiera local.
Las intenciones iniciales de reformular a las AFP actuales en solo gestoras de inversiones quedaron en el camino. Así, las administradoras privadas se mantendrán en el corazón del sistema, aunque con la competencia de un nuevo actor estatal en la industria. La reforma quedó lista para ser promulgada como ley, creando un sistema que combina un pilar solidario, un pilar estatal y la cotización individual administrada por las gestoras previsionales.

Componentes Clave de la Reforma
Además de la creación de un sistema mixto, la reforma aprobó una serie de medidas importantes:
- Un aumento en la cotización y el seguro social.
- Un aumento en la Pensión Garantizada Universal (PGU), que sube de 214.000 a 250.000 pesos.
- Licitaciones de carteras de afiliados.
- La creación de fondos generacionales.
- Un seguro de lagunas previsionales.
El acuerdo alcanzado en el Senado implica un aumento paulatino de la cotización de un 8.5% a cargo del empleador. Sin embargo, más de la mitad de esos recursos irán directamente a las cuentas individuales administradas por las AFP, lo que implica que millones de dólares de los ahorros de los trabajadores irán a parar directamente a las carteras de inversión de las AFP, quienes a su vez entregarán estos recursos a las grandes empresas que transan sus acciones en la bolsa.
Visiones de la Industria Financiera y el Mercado de Capitales
Reforzamiento del Rol de las AFP y Mejora de Pensiones
Desgranando el asunto, desde otras aristas de la industria financiera local enfatizan en los puntos fuertes y débiles de la iniciativa del Ejecutivo. Desde Bci Estudios, en un informe tras la aprobación, recalcaron que, "más allá de algunos elementos que provocarán distorsiones en el mercado laboral y mayor presión en las cuentas públicas, refuerza el rol de las AFP, mejora pensiones actuales y próximas, al tiempo que incorpora un componente de reparto para compensar a las mujeres". A largo plazo, agregaron, contribuirá a profundizar el mercado de capitales y "llevará a un incremento en torno a 0,5% en el crecimiento tendencial de la economía".
Por su parte, desde Fynsa, el economista jefe Nathan Pincheira, recordó la necesidad urgente de reformar el sistema de pensiones. Argumentó que "el incremento en la esperanza de vida, las lagunas previsionales, la evolución de los salarios, las diferencias de los mercados laborales femeninos y masculinos, los retiros, etc., hacían urgente tomar medidas que pudieran -por lo menos- subsanar estos aspectos, tanto para los actuales jubilados como para los futuros".
Impacto en los Flujos de Inversión y el Mercado Local
Uno de los factores que ha impulsado a la bolsa chilena a las alturas que ha alcanzado recientemente, acumulando una escalada de 20% en los últimos 12 meses, es la conclusión de la saga previsional local. En el último mes, marcado por las negociaciones políticas, el benchmark accionario S&P IPSA ha subido 7,5%, superando los 7.200 puntos.
El banco de inversiones JPMorgan indicó en un reporte días antes de la aprobación de la reforma que "la industria de pensiones en Chile ha jugado un rol crucial en el desarrollo de los mercados de capitales locales, entregando inversiones de largo plazo en distintas clases de activos". A diciembre de 2024, el sistema gestionaba 186.400 millones de dólares en ahorros. JPMorgan estimó que "bajo el sistema actual con una contribución de 10%, los fondos de pensiones reciben aproximadamente 710 millones de dólares mensuales, mientras que alrededor de 390 millones de dólares salen del sistema todos los meses por pagos de pensiones", dejando un flujo mensual neto en torno a 320 millones de dólares.
Mirando hacia delante, la expectativa es que estos números aumenten. Explicaron que "aunque el incremento final en la tasa de contribución todavía no se determina, estimamos que un aumento de 1% generaría flujos netos adicionales sobre los 70 millones de dólares al mes, sumando más de 850 millones de dólares anuales". Para alzas de 4% y 6%, los flujos mensuales aumentarían a 284 millones y 426 millones de dólares, respectivamente.

En el caso de la renta variable, en particular, la expectativa de Credicorp Capital es que los primeros tres años de la reforma traigan una fuerza compradora de acciones locales menor, "dado el carácter gradual de las contribuciones a las cuentas individuales", que alcanzaría el 1% en el cuarto año. Para entonces, dicho flujo neto adicional podría alcanzar los 60-70 millones de dólares (alrededor de 100 millones de dólares acumulados). En el largo plazo, y asumiendo que las AFP mantienen el posicionamiento en renta variable local en torno a 7%, el flujo neto llegaría a 300 millones de dólares en el noveno año, una vez que la contribución incremental a cuentas individuales alcance al 4,5%. Esta cifra es equivalente al 35% del promedio de 10 años de inversión neta en renta variable local observada antes del estallido social y los retiros de fondos de pensiones.
Críticas y Preocupaciones de las AFP
Reconocimiento y Desacuerdos del Gremio
La Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones (AAFP) indicó en una declaración que "valoramos que esta nueva ley busque aumentar el ahorro en las cuentas de capitalización individual de los afiliados, recogiendo atributos altamente valorados por la ciudadanía como la propiedad y heredabilidad de los fondos de pensiones, y la libertad de elegir quien administra sus ahorros".
Sin embargo, identificó una serie de medidas en la reforma que, en su opinión, "debilitarán las pensiones de los trabajadores de hoy y del futuro". Entre estas destacaron:
- La incorporación de un 1% de reparto para financiar beneficios definidos.
- Destinar 1,5% de la remuneración a un préstamo obligatorio.
- El ingreso del Estado al negocio de ahorro previsional, lo que podría generar un escenario de competencia desleal dada la participación del Instituto de Previsión Social (IPS) como actor.
- Un mecanismo de licitación enfocado en comisiones, "sin conocer la voluntad expresa de los afiliados, ni establecer incentivos efectivos que estimulen la búsqueda de mayor rentabilidad".
- Niveles de respaldo más relajados para los administradores.
La entidad gremial, que agrupa a las AFPs Capital, Cuprum, Habitat, Modelo, Planvital y Provida, recalcó que "la solidaridad, si bien es deseable y necesaria, debiera hacerse con impuestos generales, o bien con un endeudamiento estatal transparente y en los mercados financieros".
Un sondeo semanal Plaza Pública indica que el 65% de las personas están de acuerdo con la aprobación de la reforma y que un 52% cree que representa a todos los sectores por igual. Cadem detalló que un 83% de los encuestados está de acuerdo con aumentar la PGU, un 66% está de acuerdo con que los cambien a una AFP que cobre una menor comisión, manteniendo la libertad de cambiarse a gusto, y un 65% está de acuerdo con aumentar las cotizaciones a cargo del empleador. Es más, 62% se manifestaron de acuerdo con que 0,5% de las cotizaciones vayan a un fondo de reparto que compense a las mujeres.
La Demanda Ciudadana y el Pasado del Sistema
El Legado del Sistema de 1981 y sus Deficiencias
En Chile, el sistema de pensiones basado en las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) ha sido objeto de intenso debate y movilización social. La controversia se centra en la percepción de que este modelo, implementado durante la dictadura de Augusto Pinochet en 1981, ha fracasado en garantizar pensiones dignas para la mayoría de la población, generando desigualdad, descontento social y pensiones de miseria.
El sistema de AFP reemplazó el modelo de reparto solidario existente hasta 1980 por uno de capitalización individual, donde cada trabajador aporta a una cuenta personal administrada por empresas privadas. La promesa era que este mecanismo garantizaría pensiones superiores a las obtenidas con el sistema solidario. Sin embargo, décadas después, las pensiones resultantes han sido significativamente más bajas de lo esperado, con montos que en muchos casos no llegan a ¾ del salario mínimo, lo que ha sido calificado por algunos como una "completa estafa del sistema capitalista chileno hacia las y los trabajadores".
La reforma previsional de la dictadura, implementada a fines de 1981 a través de un decreto-ley carente de toda legitimidad democrática, fue justificada criticando duramente el sistema anterior. Se adujo que el bajo nivel de las pensiones y las crecientes dificultades de financiación eran problemas inherentes al sistema antiguo, cuando en realidad eran causados por parámetros específicos que podían corregirse. A partir de 1982, todos los trabajadores en relación de dependencia fueron ingresados compulsivamente al nuevo sistema privado, con la excepción de los integrantes de las Fuerzas Armadas y los Carabineros, quienes mantuvieron un sistema de reparto financiado en parte por el Estado.
Después de 26 años, las promesas que acompañaron la implementación del sistema previsional privado en Chile no pudieron cumplirse. No hay ninguna evidencia que permita suponer que en un tiempo razonable se pueda lograr que las pensiones ronden el anunciado 80% del último salario. Esto se debe al bajo nivel de sueldos y salarios, a la irregularidad de los aportes y a los elevados gastos de administración de las AFP. Además, el aporte de 10% de la remuneración bruta resulta demasiado escaso como para acumular un capital suficiente que garantice una pensión digna para la mayoría de la población. A esto se agrega que las mujeres resultan sistemáticamente desfavorecidas.

Comparación con el Antiguo Sistema de Reparto
El primer sistema de pensiones dirigido a los trabajadores chilenos se creó a mediados de la década de los 20', siendo este un programa de seguridad social pionero en Latinoamérica. Era un sistema de reparto, que quedó en manos de lo que se conoce hasta hoy como Cajas de Previsión, las que con el paso del tiempo comenzaron a multiplicarse.
Ya a inicios de los 70', el sistema de pensiones vigente en ese entonces estaba fuertemente cuestionado. Era un sistema atomizado, operado por más de treinta cajas, cada una con normativa propia. A diferencia de la actualidad, el trabajador no podía elegir dónde cotizar, y tanto el nivel de la cotización como los beneficios a la hora de pensionarse dependían del sector económico en el que trabajara y de la presión que este ejerciera. Como resultado, el sistema previsional mostraba fuertes síntomas de ineficiencias: el 13% del presupuesto para previsión se gastaba en su administración, y el pago de pensiones registraba un déficit importante, financiándose en cerca de 60% con cotizaciones y 40% con aporte estatal.
Usualmente, se suele señalar que una buena razón para volver al sistema antiguo es que el nivel de pensiones que este entregaba era superior al que obtienen los pensionados bajo el régimen de capitalización individual. Las estadísticas agregadas de la Superintendencia de Pensiones para las pensiones autofinanciadas de los pensionados al 30 de abril de 2014, exceptuando las de invalidez, muestran que la pensión entregada por el Instituto de Previsión Social (IPS) era cerca de 11% mayor que la de las AFP.
Sin embargo, dichos promedios no son directamente comparables. De acuerdo a información del IPS, el número de imponentes sin pensión en las ex Cajas de Previsión, por no cumplir la densidad de aportes, es cercano al 50% del total. Considerando esto, la pensión promedio de vejez real del sistema antiguo no sería de $196.457, sino de $98.228,5, lo que dejaría las pensiones de vejez del sistema antiguo 45% bajo las que entrega el sistema de capitalización individual.
Además, la tasa de cotización del sistema de capitalización individual es cercana al 13%, mientras que la tasa de cotización vigente para los que seguían cotizando en el sistema antiguo era de aproximadamente 20,7%. También, el sistema de capitalización individual otorga pensión a sus afiliados sin importar la densidad de cotizaciones, lo que influye en el promedio de pensión de vejez.
Un sistema de reparto exige un mínimo de años cotizados (al menos 10 años). Se estima que solo 47% de los cotizantes en el sistema de AFP alcanza ese número de años. Esto quiere decir que si se volviera a un sistema de reparto como el antiguo, más de la mitad (53%) de los cotizantes del sistema de capitalización individual no tendría derecho a pensión alguna y perdería todos los ahorros realizados. Asimismo, el nivel de pensión en el antiguo sistema también dependía del número de años cotizados y de la remuneración imponible.

Mientras el sistema de capitalización individual se ve afectado por las mayores expectativas de vida, el sistema de reparto se ve afectado tanto por las mayores expectativas de vida como por la menor tasa de natalidad, es decir, por el envejecimiento de la población en su conjunto. El financiamiento de un sistema de reparto depende de la población activa y su relación con la población pasiva, y esta relación es cada vez más baja para Chile, decreciendo incluso más aceleradamente que el promedio de los países desarrollados. Este mayor déficit genera una "falsa sensación de seguridad" con respecto a los beneficios que se obtendrían bajo un sistema de reparto.
AFP Reservas Te Orienta: Diferencia entre Reparto y Capitalización Individual
La pelea por "No más AFP" sigue vigente. La influencia del movimiento social iniciado en el estallido social (2019-2020) sigue presente. Las demandas de un sistema público y solidario continúan siendo un eje del debate, pese a la resistencia de sectores empresariales y políticos. Quienes se proponen terminar con este sistema de AFP, ven que no se debe retroceder en esta demanda y que la miseria que hoy ofrece la PGU es "parchar" un sistema que ha demostrado que no sirve. Confiar en una ley corta desde el ejecutivo es no ver que este ya tomó postura a favor de este sistema de AFP, vendiendo la ilusión de regular a través de una supuesta mayor competencia. Terminar con esto implica retomar el camino de la movilización, por un sistema tripartito, solidario y que asegure una pensión mínima igual a la canasta familiar, y que las decisiones estén en manos de los trabajadores y usuarios.
Comparativa Internacional de Sistemas de Pensiones
Argentina: Del Capitalización al Reparto
En Argentina, el sistema de capitalización individual, que funcionó entre 1993 y 2008 con las AFJP, fue eliminado en 2008 y sus fondos pasaron a formar parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), adoptando un régimen de reparto. Este sistema consiste en que los trabajadores en actividad y las empresas, con sus aportes, financian las jubilaciones, sumando otros fondos provenientes de impuestos y aportes del Tesoro nacional. El Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) cubre a la mayoría de los trabajadores registrados y es administrado por la ANSES.
En 2024, el presidente Javier Milei vetó una ley que buscaba aumentar las pensiones en un 8%, argumentando riesgos para la sostenibilidad fiscal. Este veto provocó protestas masivas de sindicatos y jubilados, denunciando la precariedad del sistema y la insuficiencia de los haberes mínimos.
Estados Unidos: Sostenibilidad y Modelo Mixto
Estados Unidos se encuentra en medio del debate sobre la sostenibilidad de su sistema previsional, basado en un modelo mixto que combina seguridad social pública y planes privados. El sistema de pensiones de jubilación de Estados Unidos está construido sobre tres pilares: un seguro social público y de reparto (Social Security Administration - SSA), planes voluntarios de ahorro individual y planes de pensiones de empleo que ofrecen las empresas.
Administrado por el Gobierno Federal, el seguro social funciona mediante cotizaciones abonadas a un fondo fiduciario desde el que se generan prestaciones. Las cotizaciones se usan para pagar las prestaciones de los pensionistas actuales, mediante un sistema de reparto. Sin embargo, los trabajadores son informados de que este sistema solo servirá para recibir una pensión pequeña en el futuro, que deberán complementar mediante otras formas de ahorro.
Francia: Movilizaciones contra la Reforma de Macron
El sistema de pensiones en Francia se compone de un plan de pensiones básico estatal, obligatorio para todos los trabajadores, así como de planes complementarios ofrecidos por las empresas. También existen planes de pensiones privados, financiados exclusivamente por el individuo. En Francia hay dos regímenes: el básico, que se asemeja a la Seguridad Social, y el complementario obligatorio, que se compone de un sistema de puntos.
El aumento de la edad de jubilación de 62 a 64 años propuesto por Emmanuel Macron desató multitudinarias protestas en 2023. Estas movilizaciones, que llegaron a reunir a más de un millón de personas, reflejan el rechazo a las medidas que priorizan la sostenibilidad fiscal sobre los derechos laborales.
