Análisis Crítico del Modelo AFP: Características y Debates

El sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) ha sido objeto de intenso debate, especialmente en Chile. Este artículo explora las características del modelo AFP, los argumentos esgrimidos en su defensa y las críticas filosóficas y económicas que cuestionan su supuesta funcionalidad y sus efectos en la sociedad.

Origen y Control de AFP Modelo

AFP Modelo es una administradora de fondos de pensiones de Chile. Está controlada por la Sociedad de Inversiones Atlántico, que posee un 96% de la propiedad. Esta AFP fue la primera creada a partir de los resultados de una licitación de cartera, donde la menor comisión otorgó la adjudicación. Para aumentar la competitividad del mercado, la Superintendencia de Pensiones chilena implementó un proceso de licitación. En este proceso, la AFP que presentara los menores costos para los afiliados se adjudicaría la cartera de nuevos afiliados al sistema por dos años.

El Debate en Torno al Sistema de Jubilación Chileno

El proyecto de retiro de fondos previsionales aprobado por el Congreso en julio de un año reciente ha desatado un intenso debate en torno al sistema de jubilación chileno. Las AFP suelen argumentar que las bajas pensiones son resultado de los bajos salarios. Sin embargo, algunos autores sugieren que las AFP son las causantes de esos ingresos precarios, pues han promovido la financiarización de la economía.

Los defensores del modelo de capitalización individual, en general, esgrimen dos clases de argumentos para defender el sistema: uno político-económico y otro que podríamos denominar técnico.

Argumento Político-Económico y sus Implicaciones

El primer argumento no apunta al sistema en cuanto proveedor de pensiones, sino que resalta sus efectos estabilizadores y macroeconómicos. Esta clase de argumento se manifiesta en dos formas: por una parte, se expresa económicamente cuando apunta al impacto macroeconómico positivo que tuvo la reforma previsional ideada en los años 80 en ciertos indicadores, como el PIB, el crecimiento del mercado de capitales y la productividad total de factores, entre otros. Un claro ejemplo de esta argumentación es el informe “Efectos Macroeconómicos de la Reforma de Pensiones en Chile”, elaborado en 2013 por economistas por encargo de la Asociación de AFP.

El argumento político-económico es interesante porque es bastante persuasivo: las AFP aportan al crecimiento económico, entregan estabilidad política y parecen representar una solución al problema demográfico. Este problema se utiliza habitualmente para rechazar la construcción de sistemas de reparto, argumentando que el creciente envejecimiento poblacional reduce la cantidad de trabajadores activos que permitan sostener a quienes dejan el mercado laboral.

infografía sobre el impacto macroeconómico del sistema de pensiones en Chile

Críticas al Argumento Político-Económico

A pesar de su nivel de persuasión, este argumento tiene dos problemas centrales. En primer lugar, evade el asunto de las bajas pensiones, lo que resulta delicado considerando que entregar buenas pensiones debiese ser el objetivo central del sistema. En segundo lugar, este argumento revela hasta qué punto el mercado se ha erigido como el lugar de producción de verdad. A partir del surgimiento del liberalismo, y sobre todo en el neoliberalismo contemporáneo, son el mercado y la ciencia económica los encargados de establecer los límites de lo posible.

Esto último se hace particularmente evidente en el argumento poblacional: el sistema de reparto ha sido completamente descartado de la discusión previsional y reducido a una caricatura. Se le descarta debido a que es económicamente imposible ante la actual configuración demográfica del mundo. Lo anterior es problemático porque tanto la subjetividad como la política están estrictamente delimitadas por la dinámica de mercado como fuente de verdad, y esto limita las posibilidades de configurar un sistema previsional que desafíe este marco.

El Proyecto de Retiro de Fondos y la Flexibilidad del Sistema

La constatación anterior nos lleva a una aparente encrucijada: el modelo de AFP está incrustado a tal nivel en el modelo de desarrollo nacional que no es posible modificarlo estructuralmente, pues aquello escapa del marco establecido por la gubernamentalidad neoliberal y, peor aún, amenaza con poner en riesgo la estabilidad del país. Sin embargo, la aprobación del proyecto de retiro del 10% mostró que el sistema puede intervenirse sin que el país se desmorone.

#Retirodel10% análisis de impactos

A pesar de que las consecuencias de largo plazo aún son inciertas, se ha observado que las Administradoras han modificado su estrategia comunicacional. En lugar de criticar el proceso, han contribuido a facilitarlo. Además, varios analistas económicos -e incluso el actual ministro de Economía- han señalado que el proyecto tendrá un impacto positivo en el corto plazo, pues la inyección de liquidez aumentaría el consumo privado y, con ello, se moderaría el impacto de la crisis económica.

El Argumento Técnico en Defensa del Modelo AFP

A diferencia de lo anterior, el argumento técnico sí se hace cargo del problema de las bajas pensiones y se articula de la siguiente manera: la rentabilidad que obtienen las Administradoras es alta considerando el monto de las cotizaciones y la edad de jubilación. Por lo tanto, según sus defensores, el problema no es el modelo -es más, en condiciones ideales, dicen, el modelo funcionaría bien-. El problema reside en el mercado laboral y en las reglas que se le imponen al sistema. Esta idea no es solo teórica, sino que recurre a la matemática financiera para mostrar el “bajo” aporte que hacen los trabajadores a sus futuras pensiones y lo determinante que resulta la rentabilidad obtenida por las AFP. El argumento es fuerte y, dado que se reviste de técnica matemática, parece infranqueable.

Análisis Filosófico de la Argumentación Económica

Ante la alta complejidad del fenómeno económico, la economía debe recurrir a supuestos que habitualmente contienen un alto grado de idealización para intentar construir modelos que permitan explicarlo. Desde un punto de vista filosófico, esto es un problema porque nos lleva a una paradoja en torno al concepto de “explicación”. Una paradoja ocurre cuando dos o más afirmaciones son individualmente ciertas, pero, al ser tomadas conjuntamente, son contradictorias. Esto ocurre con la explicación económica, pues los modelos se construyen sobre supuestos ideales, es decir, (i) los modelos son falsos, pero (ii) solo las descripciones verdaderas pueden explicar adecuadamente el fenómeno económico.

En este sentido, un modelo fundado sobre supuestos falsos no puede explicar -en el sentido filosófico de la palabra- adecuadamente el fenómeno económico. Esta paradoja ha llevado a la filosofía de las ciencias a cuestionar el poder explicativo de la economía e incluso a dudar de su carácter científico. Por ejemplo, el filósofo Mario Bunge incluye a la economía dentro del catálogo de las pseudociencias. Lejos de pretender solucionar esta paradoja, nos interesa utilizarla como punto de partida para analizar filosóficamente el argumento técnico de defensa al modelo de capitalización individual.

Como se ha intentado mostrar, por más técnica que sea una explicación económica, ella no puede escapar de consideraciones morales o, si se quiere, ideológicas. La imagen del economista como un proveedor de información técnica y carente de juicios de valor es una caricatura, pues la moralidad ocupa un rol central en economía. Esto no solo se debe a que incide directamente en el comportamiento de los agentes que interactúan en el mercado, sino porque en el corazón mismo de la teoría económica reside una teoría moral: la teoría de elección racional. A partir de esto, la economía no puede concebirse como una disciplina estrictamente técnica; está impregnada de consideraciones morales e ideológicas y recurre constantemente a supuestos idealizados que, como veremos, ponen en tela de juicio algunos argumentos.

La Financiarización de la Economía y su Relación con las AFP

La defensa técnica establece que el modelo de AFP funciona adecuadamente si existen ciertas condiciones que lo permitan. El problema es que esas condiciones son extremadamente ideales: altas cotizaciones, elevada edad de jubilación, alta competencia en el sistema, baja informalidad laboral, mínimas lagunas previsionales, entre otras exigencias. Como es evidente, el mercado laboral chileno está lejos de todos estos supuestos.

Si el contexto económico fuese una variable independiente de las AFP, podríamos conceder el punto y afirmar que el modelo “funciona” y, en consecuencia, lo que habría que hacer es acercar el mercado laboral a esas condiciones ideales. Sin embargo, no existe tal independencia. Para mostrar esto último, es necesario retroceder en la historia.

Orígenes del Neoliberalismo y las AFP en Chile

La década de 1980 fue un periodo de liberalización, privatización y financiarización de las economías mundiales. Este proceso fue liderado por las reformas neoliberales de los gobiernos de Reagan, Thatcher y la dictadura de Pinochet. El caso de Chile es relevante pues, a diferencia de lo ocurrido en Estados Unidos y Reino Unido, experimentó la aplicación de estas políticas económicas sin contrapeso democrático.

En tal sentido, Chile representó un tipo de neoliberalismo “puro” en el contexto internacional, pues se desarrolló en “condiciones de laboratorio”. Aquello llevó a que el modelo chileno fuese alabado por insignes figuras del pensamiento neoliberal como Milton Friedman y Friedrich Von Hayek.

mapa conceptual sobre el neoliberalismo en Chile y sus pilares

En ese contexto de despliegue de políticas de corte monetarista a nivel mundial, la creación de las AFP no puede entenderse como una medida aislada. Lejos de ello, el sistema de capitalización individual se erigió como un pilar de la economía nacional y, de paso, aportó a la consolidación de la primacía del mercado financiero por sobre el mercado productivo.

Cómo la Privatización de Pensiones Colaboró con la Financiarización

Existen varios procesos que permitieron el ascenso del capital financiero y su posterior primacía sobre el mercado productivo, según describe Andrea Fumagalli. Entre ellos, la exigencia de generación de valor para los accionistas, el endeudamiento creciente en los hogares y el fin del fordismo. Tales procesos condujeron a una tendencia general de obtención de beneficios económicos a través de vías financieras y no productivas.

Como muestran Pardo y Pico, un elemento central en este aumento de la preponderancia del capital financiero en la economía es la integración de la política social a los mercados financieros como consecuencia del estancamiento del crecimiento económico mundial a partir de la crisis del sistema Breton Woods: la caída de la demanda agregada forzó la búsqueda de nuevas vías de rentas que encontró en la privatización de la protección social una fuente de capital para reactivar la economía. De esta forma, los fondos de pensiones se convirtieron en una de las principales fuentes de crecimiento del capital financiero y, con ello, aceleraron el proceso de financiarización de la economía.

Impacto en el Mercado Laboral y la Precariedad

La financiarización avanzó con gran voracidad y, por supuesto, afectó al mercado del trabajo. Como muestra Alberto Garzón, el proceso de ajuste de la economía a los requerimientos del mercado financiero se tradujo en “dramáticos incrementos del desempleo y bajos niveles de crecimiento económico y tuvieron un impacto durísimo en las deudas externas contraídas por los países subdesarrollados”.

En el caso chileno, el plan laboral elaborado por José Piñera derivó en un aumento de la precariedad del empleo, pues inició un proceso de flexibilización unilateral del trabajo que debilitó la actividad sindical. Actualmente, la tasa de sindicalización es del 20%, lo que impide una negociación colectiva beneficiosa para los trabajadores, y fortaleció el poder del empleador en la relación laboral.

gráfico sobre la evolución de la tasa de sindicalización en Chile

La financiarización impulsada por la privatización de los fondos de pensiones tiene, en el plano recién descrito, dos impactos sociales relevantes: tiene un impacto original, pues colaboró con la desregulación del mercado laboral y aquello se tradujo en alta informalidad y bajos salarios. Además, tiene un impacto en la creación de deuda, pues la consecuencia lógica de un bajo nivel salarial es el endeudamiento progresivo de la población.

Cuestionando los Supuestos Idealizados

Considerando lo anterior, la afirmación “el modelo funciona” contiene una cantidad tal de supuestos idealizados que, en el contexto económico antes descrito, simplemente no puede considerarse aceptable. Es importante notar que este problema -el de la idealización- no es exclusivo del sistema previsional chileno.

El Problema de la Idealización en la Economía

Un ejemplo de esto es la crítica de Joseph Stiglitz a la economía estándar: para Stiglitz, la crisis financiera mundial de 2008 tiene su origen en la construcción y aplicación de modelos económicos fundados sobre supuestos irreales de competencia perfecta en los que la regulación simplemente no era necesaria. Otro ejemplo es el del salario mínimo: según la economía estándar, fijar el sueldo mínimo por sobre el equilibrio tendrá como consecuencia un aumento en el desempleo. Sin embargo, muchos estudios empíricos de mediados de la década de 1990 en adelante han mostrado que leves incrementos en los salarios mínimos podrían, por el contrario, disminuir los niveles de desempleo.

Lo anterior muestra que lidiamos con un problema propio de la disciplina económica: tanto en el argumento técnico de defensa del modelo de AFP como en los casos mencionados ocurre que la idealización permanece velada tras el discurso técnico. Aquello es posible debido a que el mercado ha conquistado un estatus normativo en el seno de las prácticas de gobierno.

La Interdependencia del Modelo AFP y el Mercado Laboral

Incluso aceptando el argumento idealizado -“el modelo de AFP funciona si se cumplen ciertas condiciones”-, la íntima relación entre la financiarización de la economía y el debilitamiento del mercado laboral -relación que, al igual que la idealización, permanece oculta bajo la argumentación técnica- complejiza estructuralmente la posibilidad de “rescatar” al modelo a través del trabajo. Esto se ve afectado ya sea a través de un aumento en las cotizaciones (lo que sería complejo considerando el nivel de endeudamiento y, en caso de ser un aumento con cargo al empleador, es bastante probable que opere como un impuesto y termine cargándose en mayor proporción al trabajador a través de una disminución salarial) o de un aumento en la edad de jubilación. Esto último es también difícil considerando que, según la OCDE, la edad efectiva promedio de retiro del mercado laboral en Chile es 70 años en hombres y 67 en mujeres.

Reflexiones Finales sobre la Defensa del Modelo

Al repasar el argumento político-económico, notamos que los reparos filosóficos acerca de las consecuencias del carácter normativo del mercado sobre el sistema de pensiones son evidentes, esto es, no exigen un develamiento; se manifiestan con claridad: el problema consiste en que pensar un mecanismo previsional robusto exige superar las reglas de inteligibilidad impuestas por el mercado. Ahora bien, el proyecto de retiro de fondos mostró que existe una posibilidad para pensar por fuera del marco constituido por la gubernamentalidad neoliberal.

Se ha intentado mostrar que gran parte de la fortaleza de la defensa técnica descansa sobre la base de un ocultamiento, y la intención de este artículo ha sido revelar aquello que permanece velado. Al quitar el velo, evidenciamos que en la utilización de supuestos altamente idealizados y en la omisión de la relación financiarización-AFP-trabajo se exhibe aquello que la ciencia económica pretende ocultar bajo la discursividad técnica. Resulta interesante constatar que, mientras que tras el argumento político-económico subyace un régimen de verdad -el mercado- que limita la acción política y determina su plausibilidad, lo que sustenta al argumento técnico es precisamente la fuente de saber de ese régimen de producción de verdad: la economía.

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