Adultos Mayores Rurales Productivos: Desafíos y Contribuciones

En el contexto actual, el envejecimiento de la población rural es un fenómeno global que presenta tanto desafíos como oportunidades. La edad promedio de los productores campesinos supera los 58 años, y el éxodo juvenil hacia las ciudades ha dejado vastos sectores rurales habitados principalmente por personas mayores. Este escenario ha puesto sobre la mesa el denominado “envejecimiento rural”, destacando la necesidad de comprender y apoyar a este segmento de la población.

Esquema de las dinámicas de envejecimiento rural y migración juvenil

El Envejecimiento Rural en Chile y Bolivia

En Chile, la edad promedio de los productores campesinos supera los 58 años, una realidad que subraya el despoblamiento rural y la disminución del sector de la agricultura campesina. La Semana Campesina 2025, celebrada en el Campus Juan Gómez Millas, abordó la jornada “Los que quedan acá: Trayectorias de envejecimiento y resistencias en la ruralidad”, centrada en estos temas cruciales.

Barrera, especialista en la materia, destacó que el envejecimiento no debe verse únicamente como una barrera, sino como un factor que redefine los modos de producción y la transmisión de saberes. Los extensionistas rurales, por ejemplo, hoy se enfrentan a poblaciones mayores que son más selectivas respecto a las tecnologías que adoptan, lo que implica un cambio en las estrategias de acercamiento y capacitación. Es fundamental reconocer el origen de nuestros alimentos, el patrimonio de la agricultura campesina y el trabajo invaluable que realizan las comunidades rurales.

En Bolivia, el envejecimiento de la población en zonas rurales es inminente. En 2010, los adultos mayores del área rural representaban el 9%, estimándose un ascenso al 10% en 2015. La migración ha provocado que las áreas rurales pierdan a los grupos con mayor capacidad productiva, dejando el trabajo productivo y del hogar a cargo de las personas adultas mayores.

Entrevista Realizada a Productores Campesinos

Contribución Económica y Desafíos Productivos

Según investigaciones, el 91.5% de las personas mayores en áreas rurales se dedica al cultivo de la tierra y la crianza de animales. Sus ingresos laborales provienen de actividades agropecuarias y no agropecuarias, como la construcción, manufactura o transporte. Sin embargo, aunque la actividad agrícola es la fuente laboral más importante (83%), paradójicamente, es la que menores ingresos genera, con apenas 392 Bs. Los ingresos laborales de las personas mayores representan solo el 60% de lo que obtienen los trabajadores menores de 60 años, siendo la brecha aún más significativa para las mujeres.

Un testimonio revela la realidad de estas familias: "Yo tengo este chaco con mi esposo. Los dos lo mantenemos porque mi hijo se ha ido a la ciudad, se ha olvidado, ya no se acuerda de nosotros. Con lo que producimos aquí nos compramos azúcar, carne, ahí no más se va la plata, no alcanza. Más bien no estoy enferma aunque el otro día me he caído, pero me tengo que recuperar sino que voy a hacer. Tengo que ayudar a mi esposo". La contribución de los trabajadores adultos mayores es vital, representando el 65% del ingreso de sus familias, lo que demuestra su aporte continuo a la economía familiar prácticamente hasta el último día de sus vidas.

Condiciones de Vida, Salud y Funcionalidad en el Sur de Chile

Una investigación del Instituto de Aparato Locomotor y Rehabilitación de la Universidad Austral de Chile, en colaboración con otras instituciones, abordó las condiciones de vida de personas mayores de 60 años en tres zonas rurales del sur de Chile: Forrahue, Pucatrihue y Neltume. El estudio vinculó la situación de salud, la pobreza y la ruralidad, con el objetivo de analizar el efecto de estas condiciones sobre la salud y funcionalidad de los adultos mayores.

Metodología del Estudio

La investigación, de tipo cualitativo con un diseño interpretativo crítico, se realizó en el segundo semestre de 2018. Se entrevistaron 22 personas de 60 a 80 años de edad, seleccionadas por su interés en participar, habilidades comunicativas y cognitivas conservadas, y una permanencia de más de 10 años en el territorio. Las entrevistas se realizaron en centros de salud o sedes de organizaciones sociales, con una duración aproximada de 20 minutos, y fueron grabadas con consentimiento informado. El análisis narrativo de las entrevistas se llevó a cabo con Nvivo 11, organizando 15 categorías en 3 ejes de descripción.

Mapa de las zonas rurales estudiadas en el sur de Chile

Características de los Territorios Estudiados

  • Neltume: Localidad precordillerana a 173 km de la capital de la Región de Los Ríos, con cerca de 3.500 habitantes y una importante actividad turística durante todo el año.
  • Pucatrihue: Ubicada a 115 km de la capital de la Región de Los Lagos, es una zona costera con actividad turística estival y principal actividad económica en la pesca artesanal.
  • Forrahue: Localizada a 183 km de la capital de la Región de Los Lagos, se caracteriza por la agricultura y la ganadería menor.

Los tres territorios tienen una alta proporción de población de etnia mapuche y concentración de pobreza. La red de salud varía; Neltume cuenta con un Centro Comunitario de Salud Familiar (CECOSF), Forrahue con una Estación Médico Rural (EMR) de baja complejidad y atención eventual, mientras que en Pucatrihue los residentes deben acudir al Centro de Salud Familiar (CESFAM) más cercano.

Hallazgos sobre Salud y Funcionalidad

Los problemas de salud más comunes autoreferidos fueron el déficit de visión y audición, con un impacto negativo en la participación social y la vida independiente. Sin embargo, la funcionalidad y habilidades motoras gruesas se encontraron conservadas. Todas las personas entrevistadas eran independientes y autónomas, a pesar de que la totalidad manifestó dolor articular o muscular que aumentaba con la actividad física. Estas limitaciones no se refieren como enfermedad, sino como una condición de cansancio que cede con el descanso y el ritmo que imprimen a sus actividades cotidianas.

La atención de salud en estas zonas es percibida como insuficiente en número y calidad, lo que ha generado una vinculación periférica con la atención formal. Las consultas en dispositivos de Atención Primaria en Salud son rutinarias, usándose más como un reporte de condición que para atender problemas puntuales. Se constata un arraigo a fórmulas de bienestar tradicionales, como el consumo de hierbas medicinales, el autocuidado y el descanso, junto con una resignación ante el deterioro propio del envejecimiento, especialmente por las dificultades de acceso a la salud privada.

Factores Protectores: Caminata y Alimentación

La caminata y las características de la alimentación fueron explicaciones angulares de la situación de salud y funcionalidad, con un valor positivo de la vida en la ruralidad. Las rutinas diarias incluyen caminar largas distancias, que pueden alcanzar hasta 8 kilómetros diarios, superando los 300 metros mínimos considerados como factores protectores de disfunciones motoras en personas mayores de 60 años. Esta actividad física constante, junto con una dieta que, aunque puede incluir grasas y carbohidratos, se ve compensada por el gasto energético.

Las personas conviven con el dolor crónico de patologías músculo-esqueléticas y reumatológicas, integrándolo a sus condiciones cotidianas sin que altere sus actividades diarias. Desarrollan estrategias para amortiguar el dolor, vivir con él y resignarse. La necesidad de autonomía para las condiciones de vida en aislamiento impulsa la independencia en tareas domésticas y productivas, como el trabajo en huertas, tejido y bordado, valorando altamente el esfuerzo y la capacidad de valerse por sí mismos.

Un participante expresó: “[…] de repente alguien me dice no trabajes tanto, no hagas tanta cosa, cuando me dicen que no trabaje, es como que me siento un poquito mal, no quiero que me discriminen a mí, me gusta hacer cosas, trabajo, yo creo que eso me mantiene, me siento feliz, de los 70 años me he sentido mejor que antes, no sé cuál es el cambio”.

Participación Social y Bienestar

Las tradiciones familiares y sociales tienden a ser endogámicas. Aunque nuevas actividades económicas como la forestal, frutícola y turística se han insertado lentamente, no han impactado sustancialmente los modos de vida de las personas mayores, que mantienen un estilo simple: pequeña cantidad de animales, huerta doméstica y vida social con vecinos cercanos.

La participación en organizaciones de la sociedad civil constituye una oportunidad de unión, cohesión, contención y apoyo mutuo, impactando positivamente el bienestar psicológico. Este efecto es mayor cuando se vincula a causas socialmente compartidas, como la defensa del medio ambiente, el rescate de la memoria o los derechos de una etnia. El solo hecho de sentirse ocupados y cumplir roles de cuidado de otras personas, independientemente de la frecuencia de la participación, contribuye a su felicidad y disminución de la sensación de soledad.

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