Mantener un estilo de vida activo es fundamental para la salud y el bienestar de todas las personas, y esto se hace especialmente relevante en la tercera edad, así como para aquellos con algún tipo de discapacidad. Una vida sedentaria puede ser perjudicial, acelerando el deterioro físico y mental, y es considerada una de las principales causas de muerte prematura. Por ello, es crucial que los adultos mayores, incluso aquellos con limitaciones, se mantengan activos. El ejercicio físico regular, adaptado a las capacidades individuales, puede prevenir graves problemas de salud física y mental, mejorando la calidad de vida.

Beneficios Generales de la Actividad Física en la Tercera Edad
El deporte y la actividad física en personas mayores de 60 años tienen un impacto positivo significativo en su estilo de vida y bienestar general. La gimnasia, incluso realizada en casa, combinada con una dieta equilibrada, puede ayudar a reducir el colesterol malo y la presión arterial, factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares, insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares. Las personas mayores que aumentan su ejercicio físico disfrutan de una vejez más activa, saludable y feliz.
Mantener una rutina de actividad física en la tercera edad es muy favorable. Preferiblemente, los mayores deberían hacer ejercicio cada día, aunque sea una caminata corta. Personas mayores de 65 o 70 años también deben moverse a diario para mantener una buena calidad de vida. Durante la pandemia de Covid-19, la gimnasia en casa para mayores de 70 años ganó popularidad, demostrando que la actividad física es accesible y beneficiosa a cualquier edad y condición.

Tipos de Ejercicios Recomendados para Adultos Mayores
No se debe permitir que la edad o la discapacidad sean una barrera para la práctica de ejercicio. Una tabla de gimnasia adaptada es muy beneficiosa para la salud. El ejercicio más básico y a la vez uno de los más importantes es caminar. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas mayores de 65 años deberían realizar unos 150 minutos de ejercicio a la semana, lo que equivale a unos 22 minutos al día. Este tiempo puede dedicarse a caminar o a combinarlo con otros tipos de ejercicios.
El tipo de ejercicio que las personas mayores pueden practicar depende directamente de su estado físico y sus condiciones específicas, las cuales pueden limitar la intensidad y duración, pero no la actividad en sí. Es un error pensar que para hacer ejercicio es necesario estar completamente sano. Aunque una persona mayor no pueda realizar los mismos ejercicios que una persona joven, existen muchas otras opciones adaptadas y beneficiosas.
Ejercicios Aeróbicos
Los ejercicios de resistencia, también conocidos como ejercicios aeróbicos, son aquellos que aumentan la frecuencia cardíaca y respiratoria. Estas actividades son fundamentales para retrasar el envejecimiento y mejorar la resistencia. Hay muchas actividades que incrementan la resistencia en personas de la tercera edad, manteniendo su cuerpo en forma.
- Caminar
- Trotar (si es posible)
- Andar en bicicleta (estática o convencional)
- Nadar
- Usar sillas de ruedas (para quienes las utilizan)
- Bailar
- Otras actividades que puedan mantenerse a un ritmo moderado.
Los beneficios de la actividad aeróbica incluyen mejoras en la respiración, la resistencia, la salud cardiovascular, la salud mental (reducción del estrés y la depresión), la regulación del azúcar en la sangre y la salud ósea.

Ejercicios de Fortalecimiento
Los ejercicios de fortalecimiento tienen el objetivo de desarrollar y tonificar los músculos, así como de fortalecer los huesos. El fortalecimiento de las piernas, en particular, ayuda a las personas mayores a poder caminar durante más tiempo, lo que alarga su autonomía y tiene un impacto directo en su salud mental. Estos ejercicios también mejoran la coordinación y el equilibrio, lo cual es especialmente importante para personas con ataxia, y ayudan a disminuir el riesgo de caídas.
- Flexiones de brazos (adaptadas)
- Levantamiento de pesas ligeras
- Uso de bandas de resistencia
- Sentadillas (asistidas si es necesario)
- Ejercicios con el propio peso corporal.
El entrenamiento de fuerza aumenta la masa muscular, fortalece los huesos, ayuda al control de peso, mejora el equilibrio y la atención, y reduce los síntomas de afecciones crónicas como el dolor de espalda, la artritis, la obesidad, las enfermedades cardíacas y la diabetes. Se recomienda realizar al menos una serie de ejercicios para cada grupo muscular principal al menos dos días por semana.
Ejercicios de Estiramiento y Flexibilidad
Los ejercicios de estiramiento son cruciales para el bienestar de los músculos, mejorando las articulaciones y la elongación muscular. Estos pueden incluir estiramiento y elevación de brazos, así como rotaciones del tronco o del cuello. Deben realizarse de 2 a 3 veces por semana durante al menos 15 minutos, abarcando tanto los miembros inferiores como los superiores.
El estiramiento mejora la flexibilidad y el rango de movimiento de las articulaciones. La clave es realizar el estiramiento de forma lenta y continua, sin rebotes. Se recomienda mantener cada estiramiento durante al menos 10 segundos, y más tiempo en músculos tensos o con espasmos.
Ejercicios de Equilibrio
Los ejercicios de equilibrio son fundamentales para prevenir caídas, un riesgo significativo en la tercera edad. Mejorar el equilibrio aumenta la confianza de las personas mayores para salir a la calle y realizar sus actividades con mayor tranquilidad. Estos ejercicios pueden practicarse en cualquier momento y lugar.
- Pararse sobre un pie.
- Caminar de talón a punta.
- Levantar las piernas de lado.
- Utilizar apoyos (pared, silla) si es necesario.
5 Ejercicios para Adultos Mayores con enfermedad de Parkinson | Fisioterapia en Querétaro
Adaptaciones para Personas Mayores con Movilidad Reducida
El ejercicio físico adaptado a personas mayores con movilidad reducida es fundamental para mantener su salud y bienestar. Con las modificaciones adecuadas, el ejercicio puede ser no solo factible, sino también muy beneficioso. A nivel psicológico, la inactividad puede generar miedo a caídas, falta de motivación o preocupaciones por la falta de recursos. Sin embargo, las consecuencias de la inactividad prolongada son más graves, incluyendo la pérdida de masa muscular, disminución de la flexibilidad, problemas articulares y debilidad general.
Antes de implementar cualquier programa de ejercicio para una persona mayor con movilidad reducida, es esencial una evaluación adecuada de sus capacidades físicas. El primer paso es consultar con un profesional de la salud (médico o fisioterapeuta) para un chequeo médico exhaustivo. Esto descartará riesgos asociados al ejercicio, como problemas cardíacos o enfermedades crónicas. Una vez aprobada la actividad médica, se identifican los tipos de ejercicios seguros según la condición específica, evaluando la movilidad y fuerza actual. Finalmente, es crucial establecer metas realistas que se ajusten a las capacidades individuales para evitar la frustración.

Actividades Físicas y Discapacidad Intelectual
La discapacidad intelectual es la discapacidad del desarrollo más común y afecta la función cognitiva, la comunicación y el cuidado personal. Se ha demostrado que los programas de actividad física diseñados para personas con discapacidades intelectuales mejoran su condición física cardiovascular, fuerza, peso y equilibrio. Además, la actividad física aumenta la autoestima y puede mejorar el comportamiento.
Los programas de actividad física generalmente se centran en acondicionamiento aeróbico, entrenamiento de fuerza, flexibilidad y equilibrio. Es aconsejable consultar con un médico antes de iniciar cualquier nuevo programa de acondicionamiento físico.
Síndrome de Down y Actividad Física
El síndrome de Down es una condición genética asociada con discapacidad intelectual, laxitud ligamentosa y bajo tono muscular. Debido a la laxitud de los ligamentos, las personas con síndrome de Down pueden tener un mayor riesgo de lesión en la columna cervical durante ciertas actividades. El trastorno convulsivo, que afecta a algunas personas con discapacidad intelectual, también puede limitar la participación en ciertas actividades.
Beneficios de la Actividad Física Adaptada
La Sociedad de Ortopedia Pediátrica de América del Norte (POSNA) recomienda que todas las personas con discapacidad intelectual sean alentadas a participar en ejercicio físico. Muchas actividades pueden realizarse en casa, pero el beneficio social de ejercitarse con otros es considerable. Organizaciones como las Olimpiadas Especiales ofrecen entrenamiento deportivo y competiciones para niños y adultos con discapacidades intelectuales, expandiéndose globalmente con millones de atletas y miles de eventos anuales.

El Deporte como Herramienta de Inclusión y Bienestar
Existen numerosas actividades para personas mayores y con discapacidad que pueden incorporarse al día a día, promoviendo el bienestar. Pasar a la jubilación o adaptarse a una discapacidad puede requerir un período de adaptación. Es importante evitar la apatía, el sedentarismo y el aislamiento, procurando mantenerse activo con actividades divertidas y gratificantes.
La práctica regular de ejercicio físico es una inversión en salud, aportando numerosos beneficios y previniendo enfermedades. Mejora el estado de ánimo, reduce el estrés y tiene beneficios directos en el cerebro, como el aumento de conexiones neuronales. Es aconsejable elegir una actividad adecuada a las condiciones físicas y de salud, con consejo médico, que motive y se pueda incorporar progresivamente.
Actividades al Aire Libre y Parques Biosaludables
Salir de casa tiene numerosos beneficios: despeja la mente, promueve la creación de vitamina D, reduce la ansiedad y facilita la socialización. Hacer ejercicio al aire libre es una gran manera de mejorar el bienestar global. Los parques biosaludables, zonas verdes con máquinas fijas para hacer ejercicio, son excelentes espacios para ello.
Diferentes Enfoques de Actividad
- Caminar: La intensidad y duración deben adaptarse a las condiciones individuales. Caminar a buen ritmo es muy recomendado, especialmente en la naturaleza.
- Actividades que requieren aprendizaje: Una vez adquiridas, estas técnicas (como yoga, tai chi) proporcionan beneficios en el bienestar general y el estado de ánimo.
- Natación: Es uno de los deportes más completos y saludables, con pocos riesgos de lesiones.
- Estimulación Mental: Mantenerse mentalmente activo es crucial para fortalecer la salud cerebral y retrasar el deterioro cognitivo. La lectura es una actividad muy beneficiosa para estimular el cerebro, además de aportar conocimientos, favorecer la atención, la concentración, la memoria y la imaginación.
- Voluntariado: Colaborar con proyectos que mejoran la vida de otras personas o el mundo es una gran oportunidad.
- Exploración y Viajes: Descubrir lugares desconocidos, incluso cercanos, o emprender viajes, enriquece la mente y abre a nuevas perspectivas.

Inclusión y Diversidad en la Actividad Física
Existen iniciativas que promueven la actividad física como algo común y accesible para todos. Se generan alianzas con municipios y organizaciones para llegar a todos los territorios, con énfasis en sectores vulnerables. Se ofrecen talleres como “Mujer y Deporte”, “Jóvenes en Movimiento”, “Adulto Mayor en Movimiento” y “Adulto en Movimiento”.
Se impulsan actividades deportivas incorporando juegos ancestrales y tradicionales, contribuyendo a su masificación y preservación cultural. También se desarrollan programas con personas pertenecientes a etnias reconocidas, para la realización y traspaso de conocimientos de actividades originarias.
Las barreras están para vencerse, y en talleres y eventos se promueve este espíritu para personas en situación de discapacidad. Hay espacios para disfrutar de básquetbol en silla de ruedas, bochas, natación adaptada, atletismo adaptado y tenis adaptado, entre otras opciones. La geografía se convierte en el mejor gimnasio, y plazas, parques, playas y calles se transforman en puntos de encuentro para el deporte y la actividad física.
El deporte es una herramienta clave para la reinserción social, incluso para reclusos, mejorando su salud física y emocional. La falta de actividad física aumenta el riesgo de problemas médicos como enfermedades cardíacas, diabetes, obesidad y mala calidad ósea.
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