Aspectos Fundamentales de los Adultos Mayores

A partir de los 65 años, se entra en la etapa conocida como adultez mayor. Es crucial comprender que este proceso natural conlleva cambios físicos, emocionales y sociales, y que cada persona envejece de manera única y a su propio ritmo. Lejos de la imagen estereotipada del "viejito que se olvida las cosas, que está sentadito, adolorido, viendo televisión y sin comer nada", como advierte la Dra., la vejez es una etapa diversa con grandes potenciales.

Foto de una persona mayor activa y sonriente, desmitificando el estereotipo

Introducción a la Adultez Mayor y sus Percepciones

Las personas que transitan la adultez mayor no solo deben enfrentar la consciencia de que sus condiciones biológicas, físicas, intelectuales y psicoemocionales ya no son óptimas. El entorno social se convierte en un factor fundamental para potenciar, desde el estímulo externo, las condiciones necesarias que promuevan la motivación y permitan que esta etapa sea adecuada y plena, como destacan Meléndez, Tomás y Navarro (2009: 91). La Organización Mundial de la Salud (OMS) también establece requisitos desde el entorno para hacer del envejecimiento una etapa de bienestar emocional, satisfacción y exploración de nuevas oportunidades.

Visiones y Estereotipos sobre la Vejez

Según Serdio (2015), el envejecimiento de la población no es solo una cuestión biológica, sino que es interpretado socialmente por cómo se proyecta en el entorno. Aunque algunos temen una futura sociedad dependiente de los ancianos, otros ven a las personas mayores actuales con independencia total y confían en una mejor preparación para esta etapa. Sin embargo, Sánchez, citado por Rodríguez (2011), señala que las sociedades están atravesadas por una serie de prejuicios que estereotipan la minusvalía asociada a la vejez:

  • Los ancianos son percibidos como enfermos y con grandes dosis de discapacidad, lo que ignora a la población de personas mayores autónomas e independientes, que a pesar de enfermedades crónicas, refieren un estado de bienestar satisfactorio.
  • Se les percibe como carentes de recursos sociales, lo que los hace parecer solos y deprimidos.
  • Se asocian con deterioro cognitivo y trastornos mentales; es crucial no confundir el deterioro patológico con el declive intelectual propio del envejecimiento.
  • A menudo se les considera psicológicamente rígidos e incapaces de adaptarse a los cambios.

Superar estos estereotipos negativos es esencial para una mayor sensibilización social y para que las propuestas dirigidas a los adultos mayores estén libres de la visión tradicional hegemónica sobre la vejez (Ferrari, 2015:25). Es fundamental reflexionar sobre el importante papel de los abuelos, brindándoles respeto y apoyo para potenciar sus capacidades y generar un entorno social adecuado que promueva su independencia.

Cambios Físicos y Cognitivos en la Vejez

El envejecimiento es un proceso natural que no afecta a todas las personas de la misma manera. En el ámbito biológico, se observa una degeneración progresiva de las facultades físicas debido a las alteraciones producidas por el paso del tiempo en los tejidos. Al disminuir las capacidades físicas, se incrementa la vulnerabilidad ante enfermedades y accidentes, y existe una tendencia natural del anciano a descompensarse con facilidad.

Entre los cambios físicos más comunes se incluyen:

  • La pérdida de masa muscular y densidad ósea.
  • Una disminución de la elasticidad de la piel y debilitamiento de los tejidos.

A nivel cognitivo, muchas personas mayores sufren una reducción en la velocidad de procesamiento de la información. Sin embargo, aspectos como la inteligencia, la memoria (en su aspecto semántico) y el lenguaje se mantienen conservados, aunque la capacidad para adaptarse a nuevas situaciones puede verse afectada.

Infografía sobre los cambios físicos y cognitivos normales en el envejecimiento

Cuidado de la Salud y Bienestar Físico

Cuidar de la salud es una prioridad en la tercera edad. Mantener la actividad física y una nutrición adecuada son fundamentales para un envejecimiento saludable. Esto incluye someterse a los esquemas de vacunación recomendados y realizar adaptaciones en el hogar si es necesario, como instalar pasamanos y eliminar obstáculos para reducir el riesgo de accidentes.

Actividad Física y Nutrición

Aumentar los niveles de actividad física no relacionada con el ejercicio es clave. Si no hay tiempo para ejercicio formal, dedicar 15 minutos a una actividad física como caminar o estirarse es beneficioso. Los mejores ejercicios para adultos mayores incluyen:

  • Caminatas de 30 minutos con zapatos cómodos y de suela plana para mantener la circulación y la movilidad articular.
  • Estiramientos suaves para prevenir la rigidez muscular y mejorar la amplitud de movimiento; el yoga y el tai chi son prácticas favorables.
  • Entrenamiento de resistencia y fuerza con pesas ligeras o bandas elásticas para fortalecer músculos y huesos; la natación es una excelente alternativa.
  • Practicar el equilibrio con ejercicios simples, como apoyarse en un pie, para reducir el riesgo de caídas.

Una nutrición balanceada, rica en vitaminas, minerales y proteínas, es esencial. Fomentar la ingesta de frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras, además de suficiente hidratación, contribuye a la salud óptima.

Manejo de la Diabetes

La nutrición y el ejercicio se prescriben incluso cuando el paciente depende de la insulina, como en casos de diabetes tipo 1 o tipo 2, y los fármacos orales han dejado de funcionar. Aunque el plan nutricional debe armarse de forma personalizada, existen lineamientos generales que vuelven efectiva esta estrategia terapéutica para reducir los picos de glucosa en los adultos. Incluir opciones saludables en el menú sin sacrificar el paladar es importante, y evitar las bebidas azucaradas, ya que la comida, por sí misma, ya tendrá una mayor carga calórica.

Anestesia en Adultos Mayores

La anestesia induce un estado de insensibilidad o inconsciencia para permitir una cirugía. En adultos se puede aplicar anestesia general (estado de inconsciencia), sedación (en procedimientos más pequeños, sin inmovilidad completa) o anestesia local/regional. La anestesia se calcula por varios factores, incluyendo la edad, peso, talla y sexo del paciente. Durante una cirugía, el paciente recibe medicamentos coadyuvantes como antibióticos, analgésicos e antiinflamatorios.

El Dr. Manuel Panzeri, jefe de Anestesiología, enfatiza que decir ser alérgico a un medicamento sin un diagnóstico certero es contraproducente, ya que puede limitar la posibilidad de recibir medicinas específicas necesarias para sobrellevar una cirugía, enfermedad y recuperación. El temor de los pacientes a no despertar es el único factor común que a veces lleva a la suspensión de operaciones.

Neumonía: Diagnóstico y Tratamiento

La neumonía es una inflamación de la estructura pulmonar, de origen infeccioso (bacterias o virus) o derivado de patologías autoinmunes o exposición a agentes. Aunque es la primera causa de muerte por infección a nivel mundial, todavía sorprende el mal manejo del proceso diagnóstico y de la elección y duración del esquema farmacológico. El manejo debe personalizarse porque los agentes infecciosos son diferentes. Por ejemplo, si una neumonía es viral (COVID, influenza), el antibiótico no está indicado.

Los antibióticos se usan específicamente para el tratamiento de neumonías bacterianas. Las guías internacionales determinan un esquema antibiótico inicial que cubre el 80% de los gérmenes más frecuentes, según el riesgo de complicación del paciente. Para evitar el abuso de antibióticos, es prudente confirmar el diagnóstico a través de una prueba de imagen antes de medicar si el paciente está estable. Si hay sospecha y se inicia el antibiótico, es clave el seguimiento clínico para verificar la respuesta.

Es importante aclarar que el organismo no se vuelve resistente a los antibióticos, sino que es la bacteria la que desarrolla resistencia. El uso de antibióticos más fuertes, si no se justifica, puede provocar daños innecesarios y mayores efectos adversos.

Mejoras Estéticas Faciales

Dos técnicas que pueden mejorar la apariencia del rostro son las toxinas botulínicas y los rellenos. Sin embargo, es crucial entender que no buscan disminuir años, sino mejorar la expresión facial. Si las expectativas son muy altas, es mejor optar por otra alternativa. Acudir a personas no calificadas conlleva riesgos: el uso incorrecto de toxinas puede causar parálisis temporal, y el exceso de ácido hialurónico puede afectar la armonía facial. No está permitido el uso de rellenos a base de siliconas, pues su aplicación puede derivar en granulomas, abscesos, necrosis y deformaciones del rostro.

Estimulación Cerebral Profunda para el Parkinson

Para pacientes con Parkinson que, a pesar de los fármacos dopaminérgicos, presentan una progresión de la enfermedad, la estimulación cerebral profunda es una opción. En este procedimiento, se introducen dos cables finos en zonas profundas del cerebro, los "ganglios de la base". Estos electrodos se conectan a una batería insertada a nivel del tórax, como un marcapasos, todo dentro del paciente y no visible.

La batería envía corriente eléctrica que sustituye el estímulo químico deficiente por la poca producción de dopamina. Durante la mayor parte de la cirugía, el paciente está despierto y consciente, permitiendo comprobar la respuesta terapéutica inmediata. Aunque el estímulo inicial genera un "efecto lesión" temporal (pequeña inflamación), al encender el equipo, la mejoría sostenida puede alcanzar del 70 al 80%.

Los criterios para evaluar la elegibilidad de un paciente para esta cirugía se han flexibilizado, permitiendo considerar a personas de 75 a 80 años que se mantienen activas y saludables. La tecnología avanza, y la última versión de electrodos incorpora un sistema direccional y segmentado que permite mayor precisión y mejor respuesta con menos efectos adversos. Es fundamental contar con un equipo multidisciplinario capacitado para seleccionar el "blanco quirúrgico" correcto y manejar el estimulador postquirúrgicamente.

Cirugía de Estimulación Cerebral Profunda

Dimensiones Psicológicas y Emocionales

El bienestar emocional es de especial particularidad en los adultos mayores, pues la tercera edad es una etapa en la que la emocionalidad cambia a partir de una serie de factores que determinan la sensación de bienestar. Según Carmona (2009), "el bienestar en la vejez se deriva de diversos factores -no solamente biológicos- sino también sociales y personales en su construcción". Las emociones, que son impulsos para la acción, cumplen la función de adaptarnos a nuestro entorno y son señales sobre lo que nos rodea. La virtud que es posible desarrollar durante esta etapa, según Erikson, es la sabiduría, "una preocupación informada y desapegada por la vida al enfrentar la muerte".

Mantener la actividad mental ejercitando el cerebro a través de la lectura, la música y las actividades cognitivas, junto con tener un propósito en la vida, contribuye a una sensación de plenitud y un alto nivel de autoestima. Fomentar la independencia en las actividades diarias también es crucial.

El Entorno Social y la Interacción

El entorno social, también llamado contexto o ambiente social, es el lugar donde los individuos se desarrollan bajo determinadas condiciones económicas, sociales y culturales, e interactúan con personas e instituciones. Comprende la infraestructura, las relaciones sociales y el universo cultural. El hogar, los espacios de formación y trabajo son sitios clave donde se generan interrelaciones, influyendo en la salud física y mental.

El aumento del envejecimiento demográfico es un fenómeno universal que implicará adecuaciones ambientales para atender las crecientes necesidades de servicios e infraestructuras destinados a los adultos mayores vulnerables (Sánchez-González, 2007: 48).

Cambio de Roles y Aislamiento

A medida que las personas envejecen, a menudo pasan más tiempo solas, y su rol social puede cambiar drásticamente. La jubilación, por ejemplo, puede significar una disminución de las actividades laborales y responsabilidades anteriores, reduciendo la interacción social y la movilidad. Esto puede llevar a una invisibilización del colectivo que provoca una sensación de vacío y soledad. Además, problemáticas como la vida en el ámbito rural o la accesibilidad a la vivienda pueden complicar la socialización.

Contar con unos fuertes y estables vínculos familiares es esencial para un envejecimiento saludable. El rol de abuelo suele ser uno de los más satisfactorios, estableciendo relaciones sólidas y de confianza con los nietos (Craig y Baucum, 2009: 590). También es fundamental un fácil acceso a servicios básicos como centros de salud y supermercados.

La Importancia de la Participación Comunitaria

Estar dentro de un grupo y potenciar las habilidades sociales es fundamental en la vejez. Sentirse parte de una comunidad mejora el estado de ánimo y la autoestima, y ayuda a mantener la autonomía y la actividad. La participación comunitaria es un factor protector ante el malestar emocional y la soledad no deseada, permitiendo ocupar el tiempo en cosas significativas.

Envejecer trae consigo cambios psicosociales importantes: el cambio de roles y posiciones sociales, la pérdida de relaciones estrechas y la necesidad de adaptarse a nuevas tecnologías. Es fundamental encontrar nuevos espacios para la tercera edad en los que se sientan comprendidos, queridos, valorados y vistos por los demás agentes sociales.

Comunicación Efectiva con Adultos Mayores

La comunicación y el buen trato son herramientas indispensables en las relaciones interpersonales. Para encontrar la manera más efectiva de comunicarse con una persona adulta mayor, es relevante conocer aspectos específicos.

Entre las barreras de comunicación se deben considerar padecimientos como la hipoacusia (reducción de la audición), disminución de la agudeza visual, afasia (dificultad para comunicarse verbal o escrita) y dificultades en la articulación de las palabras.

Recomendaciones para una comunicación efectiva:

  • Module el volumen de la voz. Si hay problemas auditivos, colóquese de frente para que puedan observar sus movimientos y boca; si no funciona, acérquese al oído sin gritarle, ya que los altos niveles de voz pueden hacerlos sentir agredidos.
  • Exprese con palabras y gestos amor, sinceridad, veracidad, respeto, interés genuino y el placer de su compañía.
  • Resalte siempre las cualidades positivas, evite criticar constantemente y utilice un lenguaje apropiado para señalar aspectos a mejorar, evitando reacciones de tristeza o enojo.
  • Sea específico y concreto al referirse a los diferentes temas, especialmente con personas que presenten síndrome demencial, donde puede haber dificultad en la comprensión del lenguaje.
  • Considere el estado de ánimo y personalidad para evitar comentarios que generen ansiedad, preocupación o tristeza, sin ocultar información ni excluirlos de su rol familiar.
  • Utilice ayudas visuales como pictogramas en caso de problemas en la expresión verbal.
  • Para personas con problemas visuales, use tonos de voz modulados, entonaciones apropiadas, descripciones prolijas y la utilización de objetos según el mensaje.
  • Procure comunicarse en un ambiente tranquilo, libre de distracciones y en un momento óptimo donde se sientan con privacidad y confianza.
Esquema de consejos para una comunicación empática con adultos mayores

Tecnología como Aliado en la Vejez

A pesar de vivir en un mundo repleto de tecnología, solo un 20.6% de los mayores de 65 años usa Internet con frecuencia, a pesar de ser un colectivo con creciente presencia social. Esto ha impulsado a muchas empresas a desarrollar iniciativas tecnológicas para mejorar la vejez.

La tecnología puede ofrecer múltiples beneficios a los adultos mayores:

  • Superar los prejuicios: Impide que se aparten de la vida social al sentirse inútiles.
  • Mejorar su calidad de vida: Es útil para cubrir sus necesidades.
  • Conservar y ampliar su red de relaciones: La telefonía móvil, el correo electrónico y la mensajería instantánea agilizan la comunicación.
  • Fortalecer su independencia: Internet favorece la autonomía, permitiendo acceder a información y recursos de apoyo.
  • Mantenerse más activos y saludables: La salud integral incluye el equilibrio físico y mental. La actividad mental previene la disminución de la capacidad de aprendizaje en la vejez.

Nuestro equipo de telemedicina, por ejemplo, está diseñado para apoyar a los adultos mayores, permitiendo monitorear el estado de salud, ajustar tratamientos o proporcionar orientación en tiempo real con solo unos clics, marcando una diferencia en su calidad de vida y felicidad.

Ilustración de un adulto mayor usando una tablet para videollamada

La "Cuarta Edad": Una Etapa de Plenitud

El concepto de "cuarta edad" se refiere a la etapa cúlmine de la vida, generalmente a partir de los 80 años en adelante, describiéndola como una edad de disfrute y cosecha, sin una edad precisa de inicio. La atención a la salud y el bienestar en esta etapa es fundamental para mantener una buena calidad de vida. A partir de los 65 años se entra en la edad en la que se nos conoce como adultos mayores, y a partir de los 76 años también se considera esta fase avanzada.

Cada persona envejece a su manera y a su propio ritmo. Es muy útil conocer las distintas personalidades de los mayores para establecer relaciones empáticas y provechosas. Adoptar actitudes positivas ante la vida, los demás y las consecuencias inevitables del envejecimiento es de gran valor práctico para vivir mejor.

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