Las lesiones por presión (LPP), también conocidas como escaras, son una preocupación creciente en el ámbito de la salud, especialmente en el cuidado de adultos mayores. Estas lesiones se producen en la piel debido a una presión prolongada en una prominencia ósea, como talones, glúteos, codos, la parte posterior de la cabeza y la espalda. Su presencia no solo impacta negativamente la calidad de vida de quienes las padecen, sino que también representa un elevado costo económico para el sistema de salud, el paciente y sus familias.

Las Lesiones por Presión como Indicador de Calidad en la Atención Sanitaria
Las LPP son consideradas el primer evento adverso relacionado con los cuidados de enfermería, lo que subraya la necesidad de que su prevención sea una prioridad para todas las instituciones de salud, garantizando así la seguridad del paciente. Su aparición es un indicador de la calidad de la atención recibida por el paciente, ya sea en casa o en el hospital, y conlleva implicaciones éticas y legales. Debido a su gravedad y al impacto que tienen en la salud, son eventos que deben ser notificados.
De acuerdo con el Ministerio de Salud de Chile (MINSAL), según los requisitos de acreditación de calidad en salud de 2011, una atención sanitaria de alta calidad identifica de manera total y precisa las necesidades de salud (educativas, preventivas, curativas y de mantenimiento) de los individuos o de la población, asignando los recursos humanos y otros de forma oportuna y tan efectiva como el conocimiento actual lo permite.
Los "Eventos Nunca Jamás" y la Negligencia en el Cuidado
Las LPP en sus categorías o estados más graves y avanzados (III y IV) han sido denominadas "eventos nunca jamás" (Never Events) o "eventos que nunca debían haber ocurrido" (ENOJA). Esta terminología, adoptada desde el año 2002 por el Foro Nacional para la Calidad (National Quality Forum NQF), resalta la idea de que son condiciones razonablemente prevenibles. En este contexto, agencias gubernamentales como Medicare y Medicaid en los Estados Unidos, desde 2008, no reembolsan a los hospitales el tratamiento de úlceras por presión estadio III y IV que no estaban presentes al momento del ingreso del paciente.
Este enfoque lleva a analizar la relación entre la ética del cuidado y el desarrollo de las lesiones por presión. La evidencia actual sugiere que las LPP pueden revelar negligencia en el cuidado médico y de enfermería, ya que son eventos en su mayoría prevenibles si se implementan precozmente estrategias de prevención de acuerdo con el riesgo valorado del paciente.
Cambios posturales para la prevención de las Úlceras por Presión
Estrategias de Prevención y Manejo de Lesiones por Presión
La prevención de LPP es un desafío debido a su naturaleza multifactorial, que involucra tanto factores intrínsecos propios del paciente como factores extrínsecos como la presión asociada a la fricción, cizalla y humedad. A pesar de ser un motivo de creciente preocupación para cuidadores y personal de salud, su prevención a menudo resulta errática, deficiente y, en algunos entornos, prácticamente inexistente.
En el Hospital Dr. Las lesiones por presión se están abordando a través de un plan integral de técnicas y actividades de prevención y manejo. Este plan busca mitigar esta "epidemia bajo las sábanas", que, según P. Hibbs (1987), incrementa la morbilidad, mortalidad y puede generar discapacidad a largo plazo.
La enfermera encargada de Control de Gestión de Enfermería de la Subdirección de Gestión del Cuidado del Hospital Dr. SILAHUE enfatiza la importancia de medidas preventivas clave:
- Mantener una alimentación equilibrada: Una nutrición adecuada es fundamental para la salud de la piel y la capacidad del cuerpo para repararse.
- Cuidado de la piel: La piel debe mantenerse lubricada, limpia y seca en todo momento para preservar su integridad y resistencia.
- Capacitación de cuidadores: Es relevante capacitar a los cuidadores en domicilio para que conozcan estas medidas preventivas y puedan aplicarlas de manera efectiva.

Además, es crucial entender que una lesión que no es cuidada de manera regular puede acarrear infecciones graves, complicando aún más el estado de salud del paciente. La implementación de programas de capacitación para el personal de salud y los cuidadores es esencial para mejorar la prevención y el manejo de estas lesiones. La Declaración de Río de Janeiro de 2016 y los estudios sobre bioética y úlceras por presión, como el de Zabala Blanco et al., refuerzan la necesidad de un enfoque integral y ético en el cuidado para prevenir estas lesiones.