La población mundial experimenta un incremento constante de personas en edad avanzada. Se estima que actualmente existen cerca de 605 millones de personas mayores de 60 años en el mundo. En Cuba, la proporción de personas mayores de 60 años representaba aproximadamente el 13% de la población total en 1998, y en La Habana, esta cifra ascendía al 17,1% en 2003, convirtiéndola en una de las provincias más envejecidas del país.
Durante la edad avanzada, se observa una disminución de la masa magra y un aumento en la proporción de grasa corporal. Para mejorar el estado nutricional y la calidad de vida de las personas de la tercera edad, en Cuba se están incrementando los servicios de alimentación social, especialmente para aquellos que carecen de apoyo familiar.
En general, el consumo excesivo de alimentos no es un problema común entre las personas seniles con escasos recursos económicos.
Indicadores para la Valoración del Estado Nutricional en Ancianos
Para evaluar el estado nutricional de las personas mayores, se utilizan diversos indicadores:
- Pérdida de peso significativa: Se define como un descenso del 5% o más en un mes, 7,5% o más en tres meses, o 10% o más en seis meses. Cualquier pérdida de 5 kg se considera importante.
- Índice de Masa Corporal (IMC): Un IMC de 18,5 kg/m² o menos indica deficiencia energética crónica. Un IMC entre 25 y 29,9 kg/m² señala sobrepeso, y un IMC igual o superior a 30 kg/m² indica obesidad.
- Signos clínicos fácilmente identificables: Incluyen queilosis y/o estomatitis angular, que pueden ser indicativos de deficiencia de vitaminas del complejo B. Otros signos son:
- Glositis (vitamina B).
- Sequedad de labios y escasa eliminación de orina (deshidratación).
- Falta de grasa subcutánea.
- Falta de masa muscular.
- Retención de líquido (edema).
Existen múltiples estudios sobre el estado nutricional en adultos mayores y su relación con los factores de riesgo que influyen en la aparición de enfermedades crónicas asociadas a su valoración nutricional.

Estudio Descriptivo Transversal en Morón, Ciego de Ávila
Objetivo y Metodología
Se realizó un estudio descriptivo transversal con el objetivo de valorar el estado nutricional en los adultos mayores pertenecientes al consultorio #32 en el área de salud norte del municipio Morón, Ciego de Ávila. El estudio se llevó a cabo desde el 1 de enero hasta el 30 de junio de 2007.
El universo del estudio estuvo compuesto por 266 adultos mayores dispensarizados en dicho consultorio. Se extrajo una muestra representativa de 80 adultos mayores. A estos participantes se les aplicó una encuesta diseñada según los objetivos propuestos, que incluyó variables como grupos de edades, sexo, pérdida de peso en el último mes y datos complementarios.
Se excluyeron del estudio pacientes con demencia senil grado III, ancianos en estadio terminal, con enfermedades malignas, o con discapacidad física y/o mental que afectara la comprensión y comunicación.
Resultados
De los 80 participantes en la muestra:
- 52 pertenecían al sexo femenino (65%).
- 28 al sexo masculino (35%).
En cuanto al peso corporal:
- Aproximadamente la mitad (41 participantes, 51,25%) se encontraban en normopeso (IMC entre 18,5 y 24,9 kg/m²).
- Solo el 5% presentaba bajo peso.
- Aproximadamente el 43,75% de los participantes se encontraban en sobrepeso u obesidad.
- Cuatro ancianos (5%) reportaron haber perdido peso en el último mes.
Los resultados bioquímicos mostraron:
- Glucemia normal en 51 participantes (63,75%), mientras que el 36,25% presentó valores superiores o iguales a 6,2 mmol/l.
- Hemoglobina normal en 75 participantes (93,75%).
- Colesterol normal en 74 participantes (92,05%), con solo el 7,5% presentando valores superiores a 6,2 mmol/l.
Al utilizar el índice cintura/cadera, se observó que el 21,25% de los hombres (correspondiente al 35% del total de hombres) estaban en sobrepeso u obesidad. En las mujeres, de las 52 participantes, la mayoría (88,46% de las mujeres, que representa el 57,5% del total de la muestra) también se encontraban en sobrepeso u obesas.

Conclusiones del Estudio
Las principales conclusiones del estudio son:
- Predominó el sexo femenino en la muestra estudiada.
- Aproximadamente la mitad de los adultos mayores se encontraban en sobrepeso u obesidad, y muy pocos presentaron pérdida de peso en el último mes.
- La tercera parte de los participantes presentó cifras elevadas de glucemia, mientras que las alteraciones del colesterol y la hemoglobina fueron mínimas.
Factores que Afectan el Estado Nutricional en Adultos Mayores
El estado nutricional en la población anciana es un factor crucial para el mantenimiento de la salud y la calidad de vida. Sin embargo, este grupo etario es particularmente vulnerable a problemas nutricionales debido a los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento, que incluyen una menor capacidad de regulación en la ingesta, asimilación y metabolismo de alimentos. A esto se suman otros factores como cambios físicos, psíquicos, sociales y económicos, así como la coexistencia de patologías prevalentes en este grupo.
Una dificultad añadida en los ancianos es que los signos clínicos de déficit calórico y/o proteico suelen manifestarse tardíamente y su interpretación puede ser complicada, ya que pueden tener causas no nutricionales. En muchos casos, la exploración clínica, la antropometría y los parámetros bioquímicos no son útiles en las etapas tempranas de la desnutrición, ya que tardan en manifestarse.
Detección Temprana y Valoración Integral
La detección precoz de la desnutrición es un elemento muy valioso en los planes de atención a la población geriátrica. Por ello, algún tipo de cribado nutricional debe incluirse en la valoración geriátrica integral y repetirse periódicamente en el plan de seguimiento del paciente geriátrico, independientemente del nivel asistencial.
Existen numerosos instrumentos diseñados para identificar pacientes geriátricos con riesgo de desnutrición, y muchos de ellos han demostrado ser adecuados para este fin.
Factores Adicionales a Considerar
Además de los aspectos puramente nutricionales, en la valoración geriátrica integral se deben considerar:
- Dependencia y Capacidad de Acceso al Alimento: Evaluar la capacidad del mayor para realizar compras, preparar comidas y acceder a los alimentos.
- Alteraciones Dentales: Problemas de masticación y formación del bolo alimenticio pueden comprometer el estado nutricional.
- Disfagia: Dificultades para tragar afectan a un porcentaje significativo de la población anciana (entre el 11-33% en la comunidad y 40-75% en institucionalizados). Se debe indagar sobre atragantamientos frecuentes, tos al comer o beber, o voz "húmeda" post-ingesta.
Nutrición en la tercera edad
Interacción Fármaco-Nutrición
La historia farmacológica del paciente es fundamental, ya que los medicamentos pueden alterar el proceso de nutrición, la utilización metabólica de los nutrientes y, consecuentemente, el estado nutricional. A su vez, el estado nutricional puede influir en la respuesta terapéutica y la toxicidad de los fármacos.
Las interacciones fármaco-alimento son frecuentes. Por ejemplo, la administración de ciertos medicamentos junto con alimentos puede reducir significativamente su biodisponibilidad y eficacia. Los cambios en la cantidad de fármaco absorbido pueden tener importancia clínica, especialmente en aquellos con un margen terapéutico estrecho.
Algunos fármacos pueden:
- Retrasar el vaciamiento gástrico, provocando sensación de saciedad.
- Alterar la percepción gustativa y/u olfativa.
- Causar estomatitis con odinofagia (dolor al tragar).
- Producir efectos secundarios gastrointestinales (diarrea, estreñimiento, náuseas, vómitos).
- Causar mucositis e interferir en la absorción de nutrientes.
Por otro lado, los estados de desnutrición proteico-energética y de estrés metabólico pueden alterar la absorción, distribución, unión a proteínas plasmáticas, metabolismo y aclaramiento sistémico de los fármacos.
Métodos de Valoración Nutricional
La valoración del estado nutricional en adultos mayores abarca diversas metodologías:
Estudio Dietético
Debería ser una práctica rutinaria en la exploración de esta población y en los niveles básicos de salud, dada su validez para detectar ancianos con alto riesgo o signos incipientes de desnutrición. Existen diferentes métodos para valorar la ingesta dietética a nivel individual.
Antropometría
Aunque un dato antropométrico aislado puede no ser muy informativo, su relación con otras medidas (como la talla para el cálculo del IMC) es esencial para clasificar al paciente dentro del espectro de normalidad. Las variaciones en el tiempo son de gran interés; una pérdida de peso involuntaria importante respecto al peso habitual es un indicador de posible desnutrición.
- Peso: Medida sencilla de obtener, requiere una báscula precisa. En ancianos encamados, se pueden utilizar sillones báscula o pesos de cama.
- Talla: Su obtención puede ser difícil en ancianos con deformidades de la columna o enfermedades invalidantes. Se han desarrollado estrategias para aproximar la talla real.
- Índice de Masa Corporal (IMC): Se calcula como peso/talla². Permite clasificar el estado nutricional. Es importante notar que en el anciano no existe un único punto de corte universalmente aceptado. El "Nutrition Screening Initiative" recomienda intervenciones nutricionales para IMC < 24 o > 27, considerando el primero como desnutrición y el segundo como obesidad con riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles. Otros autores sugieren rangos diferentes para mayores de 65 años.
- Pliegues Cutáneos: Los más utilizados son el tricipital, suprailíaco y subescapular. Sirven para estimar la distribución de la grasa corporal y clasificar a los sujetos según percentiles. A partir de ellos, se han desarrollado ecuaciones para calcular el porcentaje de grasa corporal total.
- Perímetro del Brazo: Valora los compartimentos magro y graso. Con la edad, la grasa tiende a distribuirse de forma más central (abdomen).

Composición Corporal
Existen métodos para estimar la masa grasa y muscular que combinan mediciones y ecuaciones predictivas. La impedancia bioeléctrica es uno de los métodos más extendidos, basándose en la resistencia que presenta el tejido al paso de una corriente eléctrica. El tejido magro tiene mayor conductividad y menor impedancia que la grasa.
Parámetros Bioquímicos
Diversos marcadores bioquímicos pueden ofrecer información sobre el estado nutricional:
- Albúmina: Proteína accesible en laboratorio, con vida media larga (20 días), buen predictor de mortalidad, pero menos útil para monitorizar cambios rápidos.
- Transferrina: Vida media de 8-10 días, reflejaría mejor cambios agudos en proteínas viscerales.
- Prealbúmina: Vida media de 2 días, disminuye rápidamente ante demandas proteicas agudas, por lo que sus valores deben interpretarse con cautela.
- Proteína Ligadora de Tiroxina: Vida media de 2 días.
- Urea: Se eleva con la disminución de la función renal.
- Creatinina: Excretada sin alterarse por la orina, su excreción en 24 horas se correlaciona con la masa muscular total. El índice creatinina/talla compara el resultado con tablas de referencia.
- Función Inmunitaria: Pruebas como la respuesta cutánea de sensibilidad retardada y el recuento total de linfocitos pueden ser marcadores nutricionales.
- Colesterol Total y LDL: Disminuyen en ancianos desnutridos y se han asociado con el riesgo de mortalidad.
- Vitaminas y Micronutrientes: Déficits de vitamina D, B, hierro, selenio, etc.
Valoración Funcional y de Fuerza
El Grupo de Trabajo en Nutrición en Geriatría propone medir la fuerza máxima de prensión de la mano (con dinamómetro) y la velocidad de la marcha como indicadores nutricionales.
Necesidades Energéticas y Proteicas en el Anciano
Las necesidades energéticas en el anciano son menores que en los jóvenes debido a la disminución de la masa muscular y la actividad física. Se estima que al menos el 40% de los ancianos mayores de 70 años ingieren menos de 1500 kcal/día. El cálculo calórico puede realizarse con fórmulas que incluyen la edad, como las de Harris-Benedict o Mifflin et al.
Por el contrario, las necesidades proteicas están aumentadas, recomendándose entre 1 y 1,2 g/kg de peso al día en el anciano sano.
Estudio sobre Adultos Mayores Institucionalizados en Venezuela
Un estudio realizado en Caracas evaluó el estado nutricional de 126 adultos mayores institucionalizados (60-96 años) mediante el Mini-Nutritional Assessment (MNA). Los resultados indicaron:
- Riesgo nutricional en el 48,4% de los sujetos.
- Malnutrición en el 5,6%.
- Sin problemas nutricionales el 46,0%.
Las mujeres presentaron mayores prevalencias de malnutrición y riesgo, mientras que los hombres mostraron un estado nutricional más adecuado. Las mujeres y hombres de 80 años y más tuvieron mayor prevalencia de malnutrición y riesgo en comparación con grupos de menor edad.
Los factores observados con mayor frecuencia en los adultos mayores con bajo estado nutricional fueron: bajo consumo de líquidos diario, un IMC ≤ 23 kg/m², y un limitado desempeño físico.
Se concluyó que la alta prevalencia de riesgo de malnutrición subraya la necesidad de incluir instrumentos de evaluación nutricional rápidos, sencillos y no invasivos en la valoración geriátrica integral.
Estudio sobre Adultos Mayores No Institucionalizados en Badajoz, España
Otro estudio descriptivo, realizado en Badajoz con 298 adultos mayores no institucionalizados (mayores de 65 años), analizó el estado nutricional, parámetros sociodemográficos, bioquímicos y funcionales.
Resultados Principales
- La prevalencia de sobrepeso y obesidad fue elevada: 61,9% medida por peso graso y 65,8% por IMC.
- Estas cifras fueron mayores en mujeres (67,3% por peso graso y 71,8% por IMC).
- Según el cuestionario "Conozca su salud nutricional", el estado nutricional general de la población se calificó como "bueno", a pesar de la alta prevalencia de obesidad.
- Se observó una correlación aceptable entre la medición del peso graso por impedancia bioeléctrica y por plicometría.
- Los valores séricos de albúmina fueron más elevados en el grupo con sobrepeso y obesidad.
Conclusiones
El problema nutricional más frecuente en la población mayor de 65 años no institucionalizada de Badajoz es la obesidad, especialmente en mujeres y en personas con bajo nivel educativo. La alta prevalencia de obesidad resalta la importancia de la educación para la salud y la promoción de estilos de vida saludables en esta población.