Cuando el destino nos alcance: Una distopía sobre la sobrepoblación y la crisis ambiental

Entre 1968, año en que Kubrick mostrara las enormes posibilidades del género con la deslumbrante '2001, una odisea del espacio', y 1977, cuando los visionarios del Nuevo Hollywood lo popularizaran con ‘Encuentros en la tercera fase’ (Spielberg) y ‘La guerra de las galaxias’ (Lucas), el cine estadounidense nos legó un puñado de interesantes películas de ciencia ficción. Como muchas de ellas, ‘Cuando el destino nos alcance’ se ve lastrada por una puesta en escena, un estilo visual y una narrativa en exceso deudoras de la época en la que se rodó. Ello se ve aquí agravado por un director y un casting no tanto envejecidos (aunque Robinson moriría antes del estreno) como avejentados (a Heston le doblan en todas las escenas con una mínima acción, léase correr); pero, sobre todo, asociados a una época dorada de Hollywood de la que el oscuro y reivindicativo guion no podía estar más alejado.

Y es una pena, porque más allá del interés de la trama en sí, la película plantea una dura crítica al capitalismo despiadado y al maltrato medioambiental no ya seminales, sino casi premonitorios (por ejemplo, en la mención al calentamiento global). Esta adelantada conciencia social no se extiende, por desgracia, al tratamiento de las cuestiones de género, ni, en menor medida, a las raciales, abordadas desde una mirada ‘exploitation’ tan setentera como discutible.

Montaje fotográfico de la secuencia de apertura de

Orígenes y Contexto de la Película

Voy tan atrás en el tiempo porque la película es heredera directa de esos momentos políticos y económicos que se vivieron a principios de los 70. Recuerdo perfectamente los apocalípticos comentarios de esa época que decían que en 25 años el petróleo se agotaría (y, en cambio, ahí siguen las multinacionales sacándolo de la tierra) y que nos quedaríamos sin alimentos (y lo que se dice comer, seguimos comiendo, aunque digamos que la comida ya no es igual). ‘Cuando el destino nos alcance’ nació de este momento en el que los EEUU estaban aterrorizados con el fenómeno de la sobrepoblación que se vivió en los países comunistas (URSS, China…).

Está basada en la novela de Harry Harrison escrita en 1966 titulada «Make Room! Make Room!» (¡Haced sitio, haced sitio!), obra que no he leído y ni siquiera sé si está editada en español, pero que comento dado su explicativo y apocalíptico título. Sí sé que la película cambia bastante la trama de la obra escrita y que la historia del alimento Soylent no estaba presente.

Una Visión Distópica de Nueva York en 2022

Lo primero que me ha llamado la atención al recuperar el film es la ausencia de títulos de crédito iniciales. Una serie de fotografías en blanco y negro, que intuyo son de principios del siglo XX nos muestran una sociedad feliz y en desarrollo. Hasta la música que las acompaña es suave, tranquila. Poco a poco las fotografías van mostrando un desarrollo industrial y geográfico incontrolado y la música se vuelve salvaje y cacofónica para terminar presentándonos solo el título del film y un texto que dice Nueva York 2022, población 40 millones.

Pero cuidado, porque a pesar de ser un título de ciencia ficción, ‘Cuando el destino nos alcance’ parece más una película de género negro, con detectives duros inmersos en situaciones que se les escapan de las manos y ahí es donde Fleischer se mueve con comodidad, en un género que controla a la perfección.

Vista panorámica de una superpoblada y contaminada Nueva York en el año 2022, con edificios abarrotados y una atmósfera gris.

Los Personajes y la Investigación

La presentación de los dos protagonistas, el inspector Thorne y su ayudante Sol (interpretados por Charlton Heston y Edward G. Robinson respectivamente) se hace casi de manera costumbrista: qué comen, qué visten, cuál es su trabajo… Si no fuera porque nos han dicho que es el Nueva York del 2022 podríamos decir la película casi es atemporal. De hecho la trama sigue a Thorne en la investigación del asesinato de Simonson (Joseph Cotten), un poderoso empresario de la corporación Soylent. Todos están empeñados en cerrar el caso (un senador, el jefe de la policía, la empresa Soylent…), pero Thorne quiere llegar al fondo de un asunto que huele a podrido.

Crítica Social y Desigualdad

A lo largo de los 94 minutos de la cinta se nos muestra, tal vez de forma muy naif y simplista, las evidentes diferencias entre la numéricamente muy limitada clase rica y el resto de la población. Pisos perfectamente amueblados y surtidos de todas las comodidades frente al hacinamiento de los que no tienen nada. Aquí es donde único podría poner un «pero» a la película, y es que todo el mobiliario, los coches, el vestuario, etc., es muy de los años 70 y el futurismo presentado es muy parecido al que mostró Kubrick en La Naranja Mecánica (televisores, teléfonos, sofás…), confieso que esa estética setentera me ha tirado un poco para atrás. Pero esta confrontación entre esos dos mundos nos da también escenas memorables.

El poder de la persuasión | Extracto de la película Talentos ocultos (Hidden figures)

Charlton Heston y Edward G. Robinson: Actuaciones Destacadas

Es curioso como Heston interpretara tres títulos importantes del género fantástico (ésta que comento, Omega Man y la absolutamente necesaria El Planeta de los Simios). Tres títulos que, aparte de apocalípticos, podríamos calificar de progresistas ideológicamente hablando. Digo curioso porque conociendo el derrotero tomado después por «el hombre del rifle» títulos como estos parecen ser los que elegiría el actor.

Pero, más impresionante me parece el personaje de Sol. Un hombre cuya labor es rebuscar entre los libros y las revistas en busca de información, un ordenador andante en un mundo donde no existe la informática (no sé si considerarlo fallo visionario o directamente lo obviaron para acentuar aún más el momento de declive de la humanidad). Sol y el grupo de sabios ancianos encargados de Exchange, la biblioteca (o lo que queda de ella) son claves para la resolución del caso, al descubrir que hay algo muy oscuro tras las galletas Soylent Green, el superalimento hecho a base de algas y destinado a acabar con el hambre de la desesperada población mundial.

Primer plano de Charlton Heston como el detective Thorn, con expresión seria y reflexiva.

El Giro Ciencia Ficción y el Impactante Final

Es aquí, a falta de 15 minutos para el fin de la cinta cuando la historia deviene definitivamente en ciencia ficción, abandonando, por un momento, el género de detectives que seguía. Esta secuencia con un Edward G. Robinson acostado en una camilla mientras ve las imágenes de un mundo que ya no existe y que protagonizada por otro actor podría haber resultado ridícula, se convierte en una bella despedida nostálgica difícilmente igualable.

‘Cuando el destino nos alcance’ es un film a recuperar, que, pese a sus problemas estéticos, se mantiene fresco gracias a su ritmo, su temática y, sobretodo, a sus actuaciones.

Producción y Curiosidades

‘Soylent Green’ (Cuando el destino nos alcance) es un thriller distópico estrenado en 1973, dirigido por Richard Fleischer, y protagonizado por Charlton Heston, Leigh Taylor-Young y Edward G. Robinson en los papeles principales. La trama de la película se ambienta en un distópico futuro del año 2022, en el que la contaminación y el calentamiento global han llevado un hacinamiento masivo de la población en las ciudades y a una grave escasez de alimentos y recursos. Grandes corporaciones como Soylent son las encargadas de alimentar a la población a través de alimentos procesados, mientras una élite de ricos aún pueden acceder a productos frescos como carne, fruta o verduras. La compañía acaba de anunciar el lanzamiento de su nuevo producto: Soylent Green.

Sin embargo, en Nueva York, una ciudad habitada por más de 40 millones de personas, William R. Simonson, uno de los mayores accionistas de Soylent, aparece muerto en su lujoso piso en extrañas circunstancias. El detective Robert Thorn (Charlton Heston) será el encargado de investigar el asesinato. Combinando en la historia diferentes géneros y temas, como la investigación policial, el thriller, la ciencia ficción, el calentamiento global, la superpoblación, la eutanasia o el efecto invernadero, en su trama distópica subyace en realidad un mensaje ecologista. Considerada actualmente una película de culto, el film ganó en 1973 el Premio Nébula por su guion y el Premio Saturn a la Mejor Película de Ciencia Ficción.

Adaptación de la Novela

El guion de la película está basado libremente en la novela de ciencia ficción "¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio!" (disponible en Amazon), escrita por Harry Harrison y publicada en 1966. Para llevar la historia al cine, el guionista Stanley R. Greenberg introdujo diversos cambios respecto al libro. La historia original que se desarrolla en el libro está ambientada en el año 1999, y trata principalmente sobre la superpoblación y el uso excesivo de los recursos que conducen al aumento de la pobreza, la escasez de alimentos y el desorden social. Para la película se ambientó la trama en el año 2022 y se hicieron bastantes cambios en el guion para dotar al film de más escenas de acción y persecuciones. También se modificaron detalles concretos como las concubinas o "chicas mobiliario" (como se definen en la película), que tienen un tratamiento muy diferente respecto a la trama de la novela; o el propio alimento procesado que sirvió como título para la película, ya que en lugar de Soylent Green, en la novela son llamados "Filetes de Soylent" (Soylent Steaks).

Todos estos cambios fueron muy probablemente la causa principal por la que al escritor Harry Harrison se le negó contractualmente tener algún control sobre el guion una vez que Metro-Goldwyn-Mayer compró los derechos del libro para realizar la película.

Rodaje y Anécdotas del Film

El rodaje de ‘Cuando el destino nos alcance’ comenzó el 5 de septiembre de 1972 y se alargaría varias semanas, llegando hasta finales del mismo año. La película se filmó por completo en California, en localizaciones como la Estación generadora de energía de la refinería Chevron, situada en la localidad de El Segundo (California), y que se utilizaría para ambientar la factoría Soylent. El Memorial Sports Arena de Los Ángeles fue utilizado para ambientar los exteriores e interiores de la fábrica de eutanasia; mientras que los estudios de Metro-Goldwyn-Mayer, situados en Culver City, fue donde se filmaron la mayoría de las escenas de interiores, así como la secuencia de los disturbios en Nueva York.

Durante el filmación también hubo lugar para la improvisación de algunas escenas. La secuencia en la que Thorn y Roth disfrutan de una comida fresca no estaba incluida originalmente en el guion, pero el director Richard Fleischer le pidió a los actores que la improvisaran sobre la marcha. El resultado fue tan convincente que se decidió incluir en el metraje final.

Fotografía del rodaje de

La Emotiva Despedida de Edward G. Robinson

La escena de la muerte por eutanasia del personaje de Solomon "Sol" Roth, interpretado por Edward G. Robinson, escondía detrás un emotivo significado. El actor, que en el momento del rodaje estaba ya muy enfermo y prácticamente en fase terminal, cumplió como un auténtico profesional con su trabajo a pesar de todo y acudió puntualmente a cada día de rodaje. Cuando se filmó esta escena, Edward G. Robinson, quien ya había trabajado anteriormente con Charlton Heston en otras películas como "Los diez mandamientos" (1956) o "El planeta de los simios" (1968), sabía que sería su última actuación.

Al parecer, uno de los problemas derivados de su delicado estado de salud, es que el actor estaba casi totalmente sordo y únicamente podía escuchar a la gente correctamente si le hablaban directamente al oído. Sus escenas de diálogo tuvieron que filmarse varias veces antes de que consiguiera el ritmo del diálogo y pudiera responder a las personas como si pudiera escucharlas. No podía tampoco escuchar correctamente al director Richard Fleischer gritar "corten" cuando una escena salía mal, por lo que Robinson a menudo continuaba representando la escena, sin darse cuenta de que el rodaje se había detenido.

La partitura de "regreso a casa" utilizada en la escena de la muerte de Roth, fue dirigida por Gerald Fried y consta de los temas principales de la Sinfonía n.º 6 ("Pathétique") de Tchaikovsky, la Sinfonía n.º 6 ("Pastoral") de Beethoven y la Suite Peer Gynt. ("Morning Mood" y "Åse's Death") de Edvard Grieg.

Pocas semanas después de terminar el rodaje, Edward G. Robinson fallecía el 26 de enero de 1973 a los 79 años de edad. Había trabajado como actor en 100 películas, y dos meses después de su muerte la Academia de Cine de Hollywood le concedió un Óscar honorífico a su carrera.

Huevos de Pascua y Referencias Ocultas

Para los amantes de los Huevos de Pascua de película, en Soylent Green podemos ver uno bastante curioso aunque realmente sencillo de detectar. Para el film se utilizó una unidad de gabinete personalizada del primer juego de arcade Computer Space (1971), lo que se considera la primera aparición de un videojuego en una película. El arcade, que se pintó de blanco para la película, se puede ver en el apartamento de William R. Simonson, ya que se lo regala a su "mobiliario" femenino Shirl para entretenerla.

También se hace durante el film un pequeño guiño a la novela de Harry Harrison en la que se basa la película. Cuando Thorn le informa al sacerdote en la iglesia abarrotada que Simonson está muerto, el sacerdote dice: "Debería haber una misa de réquiem, pero no hay sitio. ¿Debería hacer sitio?" Una frase en referencia al título "¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio!" del libro.

Previsiones y Vigencia del Mensaje

Como película que plantea un futuro distópico del año 2022, su visionado lleva también al espectador a poder revisar los aciertos y fallos en las previsiones de cómo sería el futuro. Al margen del apartado tecnológico, donde Soylent Green fracasó estrepitosamente en el planteamiento, con el videojuego Computer Space como lo más avanzado tecnológicamente de toda la película, también dejó algunas curiosas previsiones e ideas.

Entre la multitud que se amotina cuando les dicen que se acabaron las raciones, muchos individuos llevan mascarillas que les tapan la boca y la nariz, algo que que podemos ver en cualquier parte del mundo actualmente. En la escena previa al motín donde se reparte Soylent Green, una mujer exasperada que salía de la fila dice: "¡Me dieron un cuarto de kilo! Estuve haciendo fila todo el día y me dieron un cuarto de kilo". Esto sugiere que Estados Unidos habría cambiado al uso del sistema métrico que mide los pesos en kilogramos (previsión que no se cumplió ya que el país sigue utilizando el sistema imperial o sistema anglosajón).

Fue también una de las primeras películas que aborda el tema de los gases de efecto invernadero, y otros temas que trata la historia, como la superpoblación o la escasez de alimentos y materias primas, fueron bastante proféticos. Uno de los mejores ejemplos en este sentido lo vemos en una secuencia en la que el detective Thorn dice: "El océano se está muriendo, el plancton se está muriendo...". La masa de peces en el océano de la Tierra se ha reducido drásticamente en las últimas décadas y, según los últimos estudios, el fitoplancton, uno de los dos pulmones de nuestro planeta, ha disminuido más del 40 por ciento desde 1950.

Infografía comparando las previsiones de

Recepción y Legado

Tras su estreno en cines en abril de 1973, la película tuvo un desempeño bastante discreto en taquilla a pesar de contar con Charlton Heston como protagonista, una de las grandes estrellas de Hollywood en la época. Recibió críticas mixtas por parte de la prensa especializada, pero no pasó desapercibida para diversos festivales de ciencia ficción. Ganó el premio Saturn a la mejor película de ciencia ficción del año, el premio Nébula al mejor guion y el premio a la mejor película en el Festival de Cine Fantástico de Avoriaz. También fue nominada al premio Hugo a la mejor película del año, aunque no consiguió ganar en este caso.

Prácticamente dos décadas después de su estreno en cines, en 1992 se lanzó la versión en VHS y LaserDisc de Soylent Green para el mercado doméstico, donde obtuvo un considerable éxito comercial y se convirtió con el paso del tiempo en una película de culto. Posteriormente se lanzaría en 2007 la versión en DVD y en 2011 la versión en Blu-Ray (disponible en Amazon), con bastante contenido adicional sobre curiosidades del film, así como varias escenas eliminadas. Entre estas escenas eliminadas se incluye también la secuencia final que se rodó originalmente, y que es algo más larga y con más diálogo de Charlton Heston antes de cortarse abruptamente y terminar la película.

Como última curiosidad, hasta la fecha han habido al menos dos intentos de lanzar un producto alimenticio real con el nombre de Soylent Green. El primero de ellos fueron unas galletas verdes a base de espirulina lanzadas a la venta en 2011, que si bien no utilizaron ninguna imagen promocional relacionada con la película, entre la lista de ingredientes se matizaba expresamente y como toque de humor que no estaban hechas a base de personas.

Aspecto Detalle
Título Original Soylent Green
Año de Estreno 1973
Director Richard Fleischer
Guionista Stanley R. Greenberg
Basada en la novela "Make Room! Make Room!" de Harry Harrison (1966)
Protagonistas Charlton Heston, Edward G. Robinson, Leigh Taylor-Young
Género Ciencia Ficción, Distopía, Thriller
Temas Principales Superpoblación, Crisis ambiental, Capitalismo, Desigualdad social, Eutanasia
Premios Destacados Premio Nébula al Mejor Guion (1973), Premio Saturn a la Mejor Película de Ciencia Ficción (1973)

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