El envejecimiento poblacional constituye uno de los desafíos sociales más significativos de las últimas décadas, planteando la necesidad de garantizar condiciones dignas y una buena calidad de vida para los adultos mayores. Este proceso de cambios biopsicosociales puede clasificarse como sano o patológico, siendo este último a menudo caracterizado por la presencia de síndromes geriátricos.
Tradicionalmente, el cuidado de los ancianos recaía en la familia; sin embargo, la crisis del apoyo informal debido al aumento de personas mayores de 80 años, la disminución de la natalidad y la incorporación de la mujer al trabajo han llevado a un incremento en la demanda de servicios residenciales. Así, la dedicación a los ancianos ha pasado de ser un asunto familiar a un deber social, reconociendo su derecho a ser asistidos para llevar una vida digna.
Según los descriptores en Ciencias de la Salud, un anciano es una persona mayor con una edad comprendida entre 65 y 79 años, mientras que un anciano de 80 años o más se refiere a una categoría de mayor edad. El paciente geriátrico, por su parte, se caracteriza por edad avanzada, una o varias enfermedades crónicas y evolucionadas que causan discapacidad, dependencia para actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, y frecuentemente, alteraciones mentales o sociales.
Los centros residenciales, también conocidos como hogares de ancianos o residencias geriátricas, son establecimientos destinados al alojamiento temporal o permanente de personas ancianas. Estos centros cuentan con servicios y programas adecuados a las necesidades de los mayores, dirigidos a promover la autonomía personal y mejorar su calidad de vida. Actualmente, son las principales proveedoras de asistencia institucional de larga duración, ofreciendo cuidados continuados.
La Transición a la Residencia: Una Decisión Compleja
La decisión de trasladar a un ser querido a una residencia de ancianos es una de las más difíciles que las familias deben tomar, especialmente a medida que los adultos mayores envejecen y resulta cada vez más complicado cuidarlos en el hogar. Puede ser aterrador dejar el cuidado de un ser querido en manos de un desconocido.
Una de las principales razones por las que las personas mayores no pueden vivir solas es la creciente dificultad para realizar tareas básicas como bañarse, vestirse, administrarse medicamentos y hacer recados. Si bien reservar ahorros para cubrir los costes de vivir en una residencia puede facilitar la decisión financiera, la transición implica desafíos emocionales.
Beneficios y Ventajas de los Hogares de Ancianos
Las residencias de ancianos ofrecen una serie de ventajas que contribuyen al bienestar del adulto mayor:
Vida Estructurada y Programada
Una de las principales ventajas de vivir en una residencia es la vida estructurada y programada. A medida que envejecemos, seguir un horario se vuelve cada vez más importante para la salud general. Las comidas se ofrecen a horas determinadas, las actividades sociales se programan para momentos específicos y siempre hay ayuda disponible para regular el horario.
Socialización y Bienestar
Incluso las personas mayores que viven con su familia suelen estar alejadas de la socialización regular con sus iguales. En una residencia, siempre hay actividades sociales programadas que fomentan la participación y la socialización de todos los residentes. La creación de vínculos y la socialización, siempre que no se vea afectada por problemas de salud mental, puede estimular significativamente el bienestar en los adultos.

Seguridad y Cuidados Especializados
Las residencias de ancianos ofrecen un entorno totalmente seguro y adaptado. Incluyen barras de apoyo, teléfonos de emergencia, detectores de humo que funcionan correctamente y otros equipos de seguridad. Para las personas mayores con problemas de salud graves, las residencias proporcionan un nivel de cuidados muy superior al que tendrían si vivieran solas o con su familia. La presencia de profesionales garantiza un acceso inmediato a la atención necesaria, lo que impacta positivamente en la salud y el bienestar mental durante toda la estancia.
Ambiente Familiar y Trato Humano
Muchos centros se esfuerzan por crear un ambiente que asemeje al hogar. La cercanía a sus vecinos y la alta probabilidad de recibir visitas o poder salir al barrio pueden hacer que los residentes se sientan como en casa. Además, un personal atento y un trato personalizado son aspectos altamente valorados por los residentes y sus familiares, quienes expresan su agradecimiento por la dedicación y las atenciones recibidas, incluso después de largos años de estancia.
Desafíos y Consideraciones en la Vida Residencial
A pesar de los beneficios, la vida en una residencia también presenta desafíos significativos para los adultos mayores y sus familias.
Período de Adaptación
El tiempo de adaptación de una persona mayor a una residencia suele ser de aproximadamente tres meses. Durante este periodo, el residente se familiariza con el entorno, establece nuevas relaciones y ajusta sus rutinas diarias. La adaptación depende de múltiples factores, como la personalidad del residente, su estado de salud física y mental, la calidad de las instalaciones, el trato del personal y el apoyo recibido por parte de la familia.
Pérdida de Autonomía y Salud Mental
Aunque un horario fijo puede ser beneficioso para la salud general, algunos adultos mayores pueden echar de menos la libertad de hacer lo que quieran cuando quieran. La representación de los hogares geriátricos en el entretenimiento a menudo los muestra como lugares de tristeza para ancianos abandonados, lo cual contribuye a un estigma. Si bien es cierto que la depresión y el declive de la salud mental pueden ser una realidad en estos lugares, con problemas de socialización, funcionalidad o soledad, es crucial entender que la institucionalización no es la causa directa de este declive. Más bien, suele ser el resultado de aspectos preexistentes, como discapacidades o problemas de salud mental que ya estaban presentes antes del ingreso. La escasa información sobre el estilo de vida de este grupo también alimenta estigmas, un aspecto que debe cambiar.
Riesgos de Negligencia y Malos Tratos
Existen, lamentablemente, historias de negligencia, abuso u otros malos tratos a las personas mayores en algunos centros. Estos casos resaltan la importancia de la supervisión, la regulación y la elección cuidadosa de las residencias para asegurar un cuidado ético y de calidad.
Documental Adulto Mayor - Proyecto de Ley de la Persona Adulta Mayor
Calidad de la Atención en Residencias: El Marco 4M
Para abordar los desafíos y mejorar la atención en las residencias, se han desarrollado marcos como el de los Age-Friendly Health Systems (AFHS). Estos sistemas de salud amigables con las personas mayores tienen como objetivo seguir un conjunto esencial de prácticas basadas en evidencia, no causar daño y alinearse con lo que importa a los adultos mayores y a sus cuidadores familiares.
Las Cuatro "M" de la Atención
Convertirse en un sistema de salud amigable con las personas mayores implica brindar de manera fiable un conjunto de cuatro elementos basados en evidencia de atención de alta calidad, conocidos como las 4 M:
- Lo que importa: Centrado en las preferencias de los pacientes y sus familias.
- Medicación: Uso seguro y apropiado de los medicamentos.
- Mentalidad: Abordar la demencia, la depresión y el delirio.
- Movilidad: Fomentar la actividad y prevenir la inmovilidad.
Estas 4M facilitan la atención compleja de los adultos mayores, identificando los problemas fundamentales que deben impulsar la atención y la toma de decisiones, centrándose en su bienestar y fortalezas, en lugar de solo en su enfermedad. Se aplican independientemente de las dificultades funcionales, el origen cultural, étnico o religioso de la persona. Son un marco guía para la atención, no un programa superpuesto, y se integran en la atención existente mediante la redistribución eficiente de recursos.

Beneficios de Implementar el Marco 4M
Las residencias de ancianos reportan múltiples beneficios al unirse al movimiento AFHS. El Dr. Marcus Ruopp, médico del Departamento de Asuntos de Veteranos de EE. UU., afirmó que tras la adopción del Marco de las 4M, se observó una mejora significativa en la atención y los resultados clínicos, incluyendo la reducción de caídas, la disminución de la prescripción de medicamentos potencialmente inapropiados, la disminución de conductas disruptivas y una mayor documentación de "Lo que Importa". También señaló que las 4M son fáciles de implementar y los recursos asociados son muy valiosos.
La implementación de las 4M, especialmente el enfoque centrado en el paciente en "Lo que importa" a los residentes, también puede tener un impacto positivo en el personal y la cultura organizacional. Marie Goode, directora de enfermería del Hogar Luterano de Kane, destacó que las 4M son la base para "llegar al corazón de nuestros residentes y hacer que su estancia sea la mejor posible". Además, se ha observado un aumento en la moral y el compromiso del personal.
Este "lenguaje común" de las 4M entre hospitales, consultorios ambulatorios y residencias de ancianos ayuda a agilizar la comunicación y mejorar la atención a los residentes durante las transiciones entre diferentes entornos de cuidado. Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) han propuesto medidas para incentivar a los hospitales a mejorar la atención a pacientes mayores de 65 años, reforzando la relevancia de los Age-Friendly Health Systems.
Investigación Académica y Evaluación de la Calidad
La investigación académica juega un papel fundamental en la comprensión y mejora de la calidad de vida en los centros residenciales. Una revisión sistemática cualitativa reciente, basada en 22 artículos científicos publicados entre 2020 y 2024, analizó los factores asociados a la calidad de vida en estos entornos institucionales.
Enfoque en la Calidad de Vida
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la calidad de vida como la percepción que tiene un individuo de su lugar en la existencia, en el contexto de su cultura y sistema de valores, y en relación con sus objetivos, expectativas, normas e inquietudes. Es un concepto amplio, influido por la salud física, el estado psicológico, el nivel de independencia, las relaciones sociales y la interacción con el entorno. Para evaluarla y mejorarla, es crucial considerar aspectos físicos, mentales y sociales.
La investigación ha revelado que los adultos mayores insertos en la comunidad generalmente presentan una mejor percepción de la calidad de vida que aquellos institucionalizados. El aspecto peor valorado de la calidad de vida en un estudio de Onunkwor et al. fue, con diferencia, las relaciones sociales, sugiriendo la necesidad de mejorar las intervenciones sociales en las residencias. Wu et al. también demostraron que las personas institucionalizadas tendían a sentirse más solas y a tener menos familiares. En contraste, el estado físico fue valorado positivamente en algunos estudios, aunque otros encontraron que muchos usuarios tenían un estado de salud deficiente y presentaban más problemas como incontinencia fecal, demencia y discapacidad.
Indicadores y Estrategias de Mejora de la Calidad Asistencial
La evaluación de la calidad asistencial en residencias se basa en indicadores que abarcan dimensiones como la atención al residente, las relaciones y derechos de los residentes, el entorno y confort, y la organización. Estudios han analizado indicadores como la prevalencia de úlceras por presión (UPP), demencia, incontinencia, caídas, uso de sujeciones y la calidad de la prescripción de medicamentos.
Lamentablemente, casi todos los estudios que miden indicadores de calidad de atención al residente han encontrado valores por debajo de los niveles adecuados en aspectos como el manejo de la diabetes, la incontinencia y la prescripción de antipsicóticos y antibióticos. Por ejemplo, Pileggi et al. señalaron que la calidad de la atención para prevalencia de UPP, demencia, incontinencia, caídas y problemas de movilidad estaba sustancialmente por debajo de los niveles adecuados, con la excepción de la incontinencia. Sin embargo, otros estudios, como el de Whitehead et al., encontraron valores dentro del rango normal para algunos indicadores.
En cuanto a la relación entre la atención al residente y la organización, no siempre se encuentran relaciones significativas entre las horas de cuidado directo de enfermeras y los indicadores de calidad. Sin embargo, sí existe una asociación entre un menor número de enfermeras por cada 100 usuarios y un aumento de la prevalencia de caídas y UPP, sugiriendo que la dotación de personal cualificado es crucial. Donald et al. observaron que la calidad de la atención mejoraba con la presencia de enfermeras de práctica avanzada.
Entre las estrategias de mejora de la calidad asistencial y de vida se proponen:
- Cuidados centrados en la persona.
- Guías para el control de infecciones y prescripción adecuada de antibióticos.
- Intervenciones con profesionales de salud mental.
- Terapias como la risoterapia y los juegos intergeneracionales.
- Herramientas de evaluación del dolor para personas con dificultades de comunicación.
- Aumento del número de enfermeras y mejora de su formación geriátrica.
Desafíos en el Acceso a Residencias Públicas: El Caso de Chile
El envejecimiento de la población es una realidad global que presenta desafíos específicos en distintos países. En Chile, la población de personas mayores (60 años o más) ascendió a 3,6 millones en 2022, representando el 18,4% de los habitantes. De este grupo, el 19% se encuentra en situación de pobreza multidimensional, y el 22,2% presenta algún grado de dependencia, según la Encuesta Nacional de Discapacidad y Dependencia.
Listas de Espera y Capacidad
El acceso a Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) públicos en Chile enfrenta importantes desafíos. El tiempo promedio para ser admitido es de unos nueve meses. En 2024, solo 33 personas lograron ingresar a nivel nacional. Los 22 centros públicos disponibles en el país cuentan con un total de 1.298 plazas, una cifra insuficiente para la creciente demanda. A inicios de febrero de este año, 838 personas estaban en lista de espera para ingresar a un ELEAM del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama). La escasez de cupos se relaciona directamente con el acelerado envejecimiento de la población, pensiones insuficientes, el alto costo de vida, el deterioro de la salud y situaciones de abandono. El fallecimiento es, lamentablemente, la principal causa de generación de cupos en estos centros.
Perfiles de Ingreso y Derivaciones Judiciales
De las personas en lista de espera, un 61% (510 personas) fue derivado desde tribunales tras haber sufrido violencia intrafamiliar o maltrato, mientras que el 39% (328) correspondió a postulaciones por la vía regular. La jueza de familia Jessica Arenas señala que los tribunales no tienen atribuciones para garantizar un ingreso inmediato a los ELEAM, ya que no hay camas ni recursos humanos disponibles. Aunque un 10% de la capacidad se reserva para estos casos, muchas derivaciones judiciales no corresponden al perfil para el cual están diseñados los ELEAM (personas con dependencia severa y vulnerabilidad).
Para la postulación regular, los adultos mayores de 60 años deben encontrarse en situación de vulnerabilidad, con dependencia física o mental, carecer de redes de apoyo y pertenecer al 60% inferior del Registro Social de Hogares. Sin embargo, este proceso puede ser difícil de completar para quienes sufren abandono o enfermedades incapacitantes. Las regiones con mayor demanda son Los Lagos y La Araucanía, donde la cantidad de personas en espera supera con creces los cupos disponibles.
Residencias No Autorizadas y Cierres
En Chile, existen 947 ELEAM con autorización sanitaria, pero solo 22 operan bajo la jurisdicción del Senama. Además, se ha constatado la existencia de más residencias no autorizadas que aquellas con permisos al día en algunas regiones, lo que representa un riesgo para la seguridad y el bienestar de los adultos mayores. Recientemente, Conapran cerró 12 de sus ELEAM fuera de la Región Metropolitana debido a una reducción del 69% en los recursos asignados por la Ley de Presupuesto 2024, exacerbando la problemática de la escasez de plazas.