El Arte como Fuente de Bienestar y Salud en la Tercera Edad

La arteterapia se ha consolidado como una herramienta terapéutica de gran valor en la atención a los adultos mayores. A través del proceso creativo, esta disciplina promueve la salud emocional, estimula la memoria, refuerza la autoestima y previene el aislamiento social. Permite que las personas mayores se expresen, se sientan valiosas y encuentren un espacio donde seguir creciendo, ya sea en grupo o en casa, con pintura o con palabras.

La arteterapia parte de la premisa de que crear arte puede tener un efecto sanador. Mediante técnicas como la pintura, el modelado o la escritura, las personas pueden explorar sus emociones, resolver conflictos internos y mejorar su calidad de vida sin necesidad de recurrir al lenguaje verbal. Las sesiones de arteterapia pueden incluir una variedad de actividades como pintura, dibujo, escultura, collage, mandalas, escritura creativa o expresión libre.

Durante una sesión de arteterapia, el adulto mayor se concentra en crear, lo que permite reducir pensamientos negativos, conectar con emociones profundas y sentirse parte activa del proceso. El terapeuta guía el proceso sin imponer normas estéticas ni juzgar los resultados. Este enfoque se adapta fácilmente a personas con limitaciones físicas, movilidad reducida o deterioro cognitivo, pudiendo realizarse sentado, con materiales ligeros y técnicas que no exigen precisión.

Ilustración de un adulto mayor pintando con colores vibrantes en un taller de arteterapia.

Beneficios Terapéuticos y Cognitivos del Arte en la Vejez

Numerosos estudios y experiencias clínicas avalan los beneficios de la arteterapia en la tercera edad. El arte actúa como una vía de escape para gestionar emociones complejas, aliviar la tristeza, canalizar el estrés y prevenir trastornos como la distimia. Actividades como la pintura o el collage ejercitan la memoria, la atención, la planificación y la motricidad fina.

Crear algo propio, único y significativo refuerza la identidad de la persona mayor. Cuando se practica en grupo, la arteterapia estimula la interacción social, la empatía y el sentimiento de pertenencia. Estas técnicas permiten trabajar con color, formas y texturas, y manipular arcilla o materiales blandos tiene un fuerte componente sensorial.

Para quienes conservan un buen nivel cognitivo, la escritura es una poderosa herramienta para evocar recuerdos, expresar pensamientos y construir relatos personales. Muchos centros de día para mayores y residencias integran la arteterapia dentro de sus programas de estimulación cognitiva y emocional. También es posible realizar sesiones en el hogar con el acompañamiento de un arteterapeuta o familiar formado.

Consideraciones Prácticas para la Arteterapia

Antes de empezar, conviene conocer el estado físico, emocional y cognitivo del adulto mayor, así como sus intereses personales. Se recomienda usar materiales no tóxicos, fáciles de manipular y adaptados al nivel de destreza manual. El espacio debe ser luminoso, cómodo y libre de distracciones.

Es importante destacar que no se requiere habilidad artística previa. Lo fundamental es el proceso, no el resultado. Se recomienda realizar entre una y tres sesiones semanales, según la disponibilidad y el objetivo terapéutico. La diferencia entre arteterapia y una actividad artística común radica en la intención y en el acompañamiento profesional; en la arteterapia, el arte es un medio para trabajar aspectos emocionales o cognitivos, no un fin estético.

Testimonios y Experiencias Reales

“Es una cosa que nos deja relajados, nos deja bien y como adultos mayores que tenemos que tener nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestras manos ocupadas, ¡pucha que nos hace bien!”

La iniciativa "Conexión y Bienestar a través del Arte", desarrollada exitosamente primero con niños y adolescentes en situación de discapacidad, ha demostrado ser un bálsamo para la salud mental de las personas mayores. José Vivallo, colaborador en la organización, reflexiona: “A estas alturas de la vida, estamos en un periodo complicado para las personas mayores, especialmente en la salud mental. Estos talleres, estos espacios artísticos, vienen justamente a cubrir esa necesidad que uno tiene de relajarse, de sentirse bien con uno mismo. Es un tiempo para uno. Y para poder ir también a estas alturas de nuestra vida descubriendo nuevas habilidades que tenemos.”

El Seremi de Cultura Aysén, Felipe Quiroz, expresó que “iniciativas como esta iluminan sectores de la sociedad que a veces quedan desplazados. Ven el tiempo algunas veces como un enemigo que corren en contra, sin embargo, con este tipo de experiencias sienten que se revitalizan y ese tiempo lo ganan aprendiendo nuevas técnicas y formas de expresión.”

Paola Zapata, fotógrafa de Rava Aysén, cuenta que “ha sido una experiencia supernovedosa y muy enriquecedora. Hemos tenido que tomar clases de inducción, conocer a las personas, salir de nuestra zona de confort, que es la idea, y además, hacerse parte de la comunidad y sumar a las diversidades, hacerlas partícipes y llevar el arte a las comunidades y no hacerlo tan elitista ni tan exclusivo.”

Además del aprendizaje, los y las participantes destacan sentirse acompañados, compartir historias y reflexionar juntos mientras crean sus obras. Silvia Riquelme ve este espacio como una oportunidad de sanar: “Yo tengo una pena tremenda y esto me ha ayudado mucho a sacar un poco mi depresión y mi pena. Por eso encuentro que este taller ayuda mucho en la parte espiritual. Dibujando y pintando pongo todo mis sentimientos ahí, entonces me relajo haciéndolo.”

Paola cree que “el arte es salud mental, es parte de la salud mental. Cualquier estado en el que te encuentres lo puedes canalizar a través del arte y siempre va a ser positivo; escuchar música, bailar, dibujar, son muestras de que realmente el arte es muy beneficioso para los niños, adultos, el arte no tiene edad tampoco.”

Collage de imágenes mostrando diversas actividades artísticas realizadas por adultos mayores: pintura, escultura, escritura.

El Arte como Complemento Terapéutico en Enfermedades Neurodegenerativas

Vivir con Alzheimer o acompañar a un ser querido en este viaje es una experiencia que transforma. En Villa Soleares, con más de 40 años dedicados al cuidado de adultos mayores, comprenden profundamente las complejidades y los desafíos emocionales que enfrentan las familias. En medio de la incertidumbre, encontrar nuevas formas de conexión y expresión se vuelve fundamental.

Más allá de una simple actividad, el arte en sus diversas formas -pintura, música, escritura- se ha convertido en una herramienta terapéutica invaluable. Cuando el lenguaje verbal comienza a desvanecerse, el arte ofrece un nuevo idioma, un canal directo a las emociones y los recuerdos que a menudo permanecen intactos, incluso en etapas avanzadas de la enfermedad. La arteterapia no solo estimula la función cognitiva, sino que también ayuda a contrarrestar el estrés, la depresión y a mejorar la autoestima.

Modalidades Artísticas y su Impacto Específico

  • Pintura y Dibujo: Estas actividades son una forma de comunicación no verbal que permite a los pacientes plasmar sus pensamientos y sentimientos. Al tomar un pincel o un lápiz, pueden trabajar la estimulación cognitiva en distintas áreas, como la memoria, al recrear una imagen del pasado, o la atención, al dibujar algo que están observando.
  • Música: La música tiene una capacidad única para acceder a las áreas del cerebro vinculadas con las emociones y los recuerdos a largo plazo. Escuchar melodías familiares puede evocar momentos olvidados y generar una profunda sensación de bienestar y conexión.
  • Escritura y Literatura: La lectura en voz alta o la creación de pequeñas historias pueden ser actividades muy valiosas, fomentando la conexión social y estimulando el lenguaje.
  • Danza y Movimiento: El baile combina los beneficios del ejercicio físico con la expresión emocional y la interacción social.

En Villa Soleares, entienden que el cuidado de una persona con Alzheimer va mucho más allá de la atención médica; se trata de honrar su historia, su individualidad y su humanidad. Ver a un ser querido concentrado en una pintura, tarareando una canción de su juventud o simplemente moviéndose al ritmo de la música, son “destellos de felicidad”, momentos significativos que recuerdan que la persona sigue ahí.

Como cuidador, el día a día puede ser agotador. Por eso, es importante adaptar las actividades a las capacidades y gustos del familiar, sin generar frustración. Acompañar a una persona con Alzheimer es un desafío a largo plazo. En Villa Soleares, con seis residencias en Santiago, han creado entornos seguros, acogedores y llenos de vida, donde el arte y la creatividad son pilares fundamentales para una vida plena y digna.

Vivir con demencia - Los retos para las familias | DW Documental

La Ciencia Respalda el Poder del Arte en el Envejecimiento

No es ningún secreto que actualmente vivimos más tiempo y adoptamos actividades nuevas y diferentes hasta bien entrada la adultez. Una vida más larga plantea la pregunta: ¿qué se puede hacer para envejecer bien? Mantener nuestra salud bien controlada, una nutrición adecuada, actividad física y chequeos regulares suele ser la respuesta correcta. Afortunadamente, la investigación muestra que las terapias relacionadas con las artes pueden ayudar (en algunos casos, tanto como la medicina occidental tradicional).

Existe una evidencia sustancial de que las actividades artísticas participativas ayudan a mantener la salud y la calidad de vida de los adultos mayores. Hay muchísimos estudios sobre cómo el arte, especialmente el que es más participativo o incluye a varias personas, mejora la autoestima, aumenta la satisfacción por los logros obtenidos, y ayuda a superar los períodos de pérdidas personales.

Darle un sentido a la vida es importante para las personas mayores, especialmente si pasaron la mayoría de sus años más jóvenes definidos por una carrera o criando hijos y manejando un hogar. Una vez que se eliminan esas responsabilidades, las personas mayores a veces pueden desarrollar una incertidumbre sobre su propósito más adelante en la vida. Las actividades creativas, como escribir, pintar o tejer, fomentan un sentido de competencia, propósito y crecimiento, todo lo cual contribuye al envejecimiento.

Impacto Cognitivo y Emocional de la Participación Artística

Para adultos mayores con o sin deterioro mental (alzhéimer o demencia), entre los beneficios del arte se destaca la modalidad participativa, que puede ayudar a mejorar el funcionamiento cognitivo, la comunicación, las habilidades para razonar, la memoria y el pensamiento creativo. Sabemos que nuestro cerebro puede aprender nuevas disciplinas a cualquier edad debido a la capacidad de las neuronas por establecer nuevos caminos o rutas por donde llevar la información.

Algunas expresiones artísticas son un gran ejercicio de la memoria, como el canto, el baile y tocar un instrumento. Otras formas, como la pintura y escultura, implican utilizar procesos muy complejos del cerebro para interpretar lo que vemos y llevarlo al lienzo o arcilla, o para crear algo que imaginamos.

La Medicina Geriátrica actual descubrió que los beneficios del arte incluyen ayudar a reducir el estrés y la presión arterial. Un estudio interesante midió una hormona llamada cortisol en 100 personas adultas antes y después de visitar una muestra artística. El aumento del cortisol provoca aumento de la presión arterial. En este experimento, ambos valores fueron más bajos después de contemplar arte.

La artritis y otros trastornos pueden causar dolor crónico, y estos pueden ser exacerbados por dolor emocional u otras dolencias. La práctica regular de manifestaciones artísticas involucra los dedos, las manos y los brazos. Esta actividad física ligera pero consistente puede promover un mejor flujo sanguíneo y destreza. Aprender a sostener y manejar un pincel, un lápiz, un instrumento musical o cualquier herramienta pequeña involucrada en la creación de arte ayuda a regular los movimientos de la mano y a estimular conexiones cerebrales mientras se desarrolla una habilidad.

En adultos mayores la pintura les ayuda a fortalecer su motricidad fina. Finalmente, crear, mostrar o contemplar una obra de arte es divertido, más aún si se comparte con pares.

Diversidad de Actividades Culturales para la Tercera Edad

La práctica de diferentes actividades artísticas aporta grandes beneficios a las personas mayores. Disciplinas como la pintura y la música generan una mejora de su salud y de su calidad de vida. Les ayudan a ser creativos, a expresarse en otro lenguaje, a mejorar su concentración, a conectarse con lo espiritual y a relacionarse.

Varios estudios sobre el tema han demostrado que cuando los mayores se involucran en actividades culturales, disminuye su depresión, corren menos riesgos de caerse y necesitan con menos frecuencia la asistencia de los médicos.

El Poder de la Pintura y la Música

La pintura es una de las ramas del arte que más beneficios aporta a los mayores. Les ayuda a ejercitar las capacidades de concentración, perseverancia, paciencia, disciplina y creatividad. Además, calma su temperamento nervioso, disminuyen los temblores y les ayuda a trabajar la precisión manual. Por otra parte, mejora la comunicación y facilita la expresión de los sentimientos a través de formas explícitas o abstractas.

La música, por su parte, también tiene una gran incidencia en el bienestar físico y psicológico. Existe un fuerte vínculo entre el cerebro y la música a través de las conexiones neuronales. Se podría potenciar el procesamiento mental mediante el entrenamiento musical, incluso en etapas avanzadas de la vida. Además, escuchar música mejora el aprendizaje, la comunicación y el humor.

Gráfico que compara los niveles de estrés y presión arterial antes y después de la participación en actividades artísticas en adultos mayores.

Investigaciones que Confirman los Beneficios

Un estudio reciente publicado en Aging & Mental Health analizó datos de más de 12,000 adultos mayores de 50 años. La investigación integró el hecho de que quienes tienen una mayor capacidad mental y física para asistir a eventos artísticos reciben beneficios, mientras que quienes no la tienen no pueden hacerlo. No obstante, la participación en grupos artísticos comunitarios se vinculó “a niveles más altos de sentimientos positivos, satisfacción con la vida, propósito y superación”. Cuatro años más tarde, quienes participaron en las actividades artísticas manifestaron disfrutar de un mayor bienestar.

Según un artículo publicado en Nature en 2018, investigadores de UCL descubrieron vínculos entre visitar exposiciones o asistir a espectáculos en directo (pero no al cine) y un menor deterioro cognitivo durante la siguiente década, en casi 3,500 adultos de 52 a más de 90 años. Investigaciones posteriores de los mismos académicos confirmaron en 2019 que asistir a exposiciones o espectáculos en vivo (incluyendo películas) al menos cada varios meses, se vinculó con un menor riesgo de fragilidad para los adultos mayores durante los siguientes 10 años. Además, en 2019 descubrieron que participar una o dos veces al año en esas actividades redujo en un 14% el riesgo de los adultos mayores de morir en los siguientes 14 años.

Esta información coincide con la experiencia de Rastogi. Cuando trabajó con adultos mayores con demencia en una comunidad de jubilados, se sorprendió de la cantidad de personas que se interesaban por el arte. Cuando el grupo visitó museos, algunos de los que hasta entonces no habían hablado en absoluto compartieron recuerdos. Rastogi considera que la terapia del arte puede favorecer a los adultos mayores por dos motivos: ofrece un contexto menos arriesgado donde poder reflexionar con calma, y en un “nivel intelectual y cerebral”, el arte transporta al cerebro a estados meditativos y reflexivos, lo que permite pensar con más originalidad.

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