Desmayos y Temblores en el Adulto Mayor: Causas y Manejo

El mareo (presíncope) es la sensación de estar a punto de desmayarse. Por otro lado, el desmayo (síncope) es una pérdida súbita y breve de la consciencia durante el cual la persona se cae al suelo o se desploma en una silla, seguido de un rápido retorno a la consciencia. Durante un desmayo, la persona está inmóvil y sin fuerzas, pudiendo presentar piernas y brazos fríos, pulso débil y respiración superficial.

Aunque el desmayo puede ocurrir en personas de cualquier edad, las causas peligrosas de desmayos son más comunes entre las personas mayores. Además de los desmayos, los temblores (movimientos involuntarios y rítmicos) son síntomas comunes en la tercera edad, pudiendo afectar cualquier parte del cuerpo.

Desmayos (Síncope y Lipotimia): Conceptos y Síntomas

Una persona no pierde el conocimiento a menos que se alteren las funciones cerebrales, lo que usualmente ocurre cuando se reduce el flujo sanguíneo cerebral global. En ocasiones, el flujo sanguíneo es adecuado, pero la sangre no contiene suficiente oxígeno o glucosa para el funcionamiento cerebral.

El síncope se define como la pérdida repentina y temporal de la consciencia, seguida por una caída estando en una posición de pie o sentado, causada por una disminución del flujo sanguíneo hacia el cerebro, lo que también reduce el flujo de oxígeno. La lipotimia, también conocida como desmayo o síncope vasovagal, es un episodio breve de pérdida de conciencia a menudo asociado con una disminución temporal del flujo sanguíneo al cerebro. A diferencia del síncope, la lipotimia no siempre implica una pérdida de consciencia total y repentina, aunque comparten síntomas.

Síntomas de Advertencia y Manifestaciones

Algunas personas sienten mareo o malestar antes de desmayarse, mientras que otras pueden tener náuseas, sudoración, visión borrosa o en túnel, hormigueo en los labios o las yemas de los dedos, dolor torácico o palpitaciones. Con menos frecuencia, el sujeto se desmaya de repente, sin síntomas de advertencia.

Es importante distinguir el desmayo de las convulsiones, que son una alteración de la actividad eléctrica del cerebro, y el paro cardíaco, en el que el corazón deja de latir por completo, ya que ambos pueden causar pérdida de consciencia pero no se consideran desmayos. Sin embargo, en algunas personas que se desmayan, los músculos pueden sufrir una torsión involuntaria, que a simple vista parece una convulsión.

Esquema que ilustra la diferencia entre síncope, lipotimia y convulsión en el cerebro

Causas del Desmayo en Adultos Mayores

El flujo de sangre al cerebro puede reducirse por diversas causas, siendo la más frecuente alguna alteración que interfiera en el retorno sanguíneo normal al corazón, provocando una disminución del flujo sanguíneo que sale del corazón. Con menos frecuencia, la causa es un trastorno que interfiere con el bombeo de la sangre, generalmente un trastorno cardíaco.

Causas Frecuentes

  • Síncope Vasovagal o Neurocardiogénico: Provocado por emociones fuertes (como el miedo, el dolor o la visión de la sangre) que activan el nervio vago, dilatando los vasos sanguíneos y ralentizando la frecuencia cardíaca, lo que reduce el retorno de la sangre al corazón.
  • Esfuerzo físico: La tos, el esfuerzo para evacuar heces u orina aumenta la presión en el interior del tórax, lo que puede activar el nervio vago y reducir el retorno de la sangre al corazón.
  • Permanencia prolongada en posición de pie: En individuos sanos, la contracción de los músculos de las piernas es necesaria para ayudar a que la sangre regrese al corazón. Al estar de pie por mucho tiempo, esta contracción puede ser insuficiente.
  • Hipotensión Ortostática: Levantarse de forma brusca o sentarse y ponerse de pie rápidamente puede causar que la sangre se acumule en las piernas, provocando un descenso de la presión arterial. En personas mayores, ciertos trastornos cerebrales y de la médula espinal, el reposo prolongado en cama y fármacos (especialmente para la hipertensión) pueden alterar el sistema de compensación del organismo y causar desmayos.
  • Hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en sangre): Inicialmente causa confusión, mareo y temblores, pero si es grave o prolongada, puede llevar a la pérdida de conocimiento. Generalmente se asocia al uso de medicamentos para la diabetes.
  • Deshidratación: La disminución de líquidos en el cuerpo puede ser más común en personas mayores y desencadenar la lipotimia o el síncope.
  • Estrés Emocional o Ansiedad: Pueden desencadenar episodios de lipotimia en personas mayores.
  • Uso de ciertos medicamentos: Especialmente aquellos que afectan la presión arterial (como los para la hipertensión) o el sistema nervioso.
  • Factores ambientales: Altas temperaturas o estrés por calor pueden causar desmayos.
  • Idiopática: Significa que la causa no puede determinarse.

Hipotensión ortostática | Dr.Leopoldo García Lamas

Causas Menos Comunes pero Graves

Entre las causas menos comunes pero más serias de desmayos se encuentran:

  • Trastornos de las válvulas del corazón: Con más frecuencia de la válvula aórtica, pueden bloquear la salida de sangre del corazón.
  • Arritmias cardíacas: Una frecuencia cardíaca demasiado rápida puede impedir que el corazón se llene de sangre, mientras que una frecuencia demasiado lenta puede no bombear suficiente sangre.
  • Embolia pulmonar: Coágulos de sangre en los pulmones pueden impedir que el corazón bombee suficiente sangre.
  • Infarto de miocardio u otros problemas del músculo cardíaco: Las personas con un ataque al corazón raramente presentan desmayos, siendo más común en personas de edad avanzada. Otras enfermedades del músculo cardíaco (miocardiopatías) pueden causar desmayos, sobre todo durante el ejercicio, debido a un ritmo cardíaco anormal.
  • Accidentes cerebrovasculares (ACV) o ataques isquémicos transitorios (AIT): Aunque la mayoría de los ACV no causan desmayos, aquellos que afectan ciertos vasos sanguíneos en la base del cerebro (circulación posterior) pueden provocarlos.

Temblores en el Adulto Mayor

Aunque pueden aparecer a cualquier edad, es más normal que las personas mayores padezcan de temblores (movimientos involuntarios y rítmicos) que pueden afectar a cualquier parte del cuerpo. Identificar la causa de estos temblores es esencial para elegir el tratamiento adecuado.

Tipos de Temblores

  • Temblores en acción: Son los más comunes, produciéndose como movimiento voluntario de un músculo. El temblor cinético o intencional se produce cuando la persona mayor tiene la intención de coger o utilizar un objeto.
  • Temblores estáticos: Se producen cuando la persona mayor no está realizando ningún tipo de movimiento y está en reposo.

La logopedia juega un papel fundamental para paliar los temblores vinculados con el habla o la deglución. Las alteraciones en el sistema nervioso central debido a degeneración estructural y neuroquímica provocada por enfermedades como la demencia, pueden acentuar los temblores y el riesgo de caídas.

Infografía sobre los diferentes tipos de temblores y sus características

Evaluación y Diagnóstico del Desmayo

El diagnóstico del síncope supone un reto para el médico, ya que la pérdida de conciencia es breve y el paciente suele haberse recuperado completamente al llegar a la consulta. La evaluación es crucial para distinguir causas graves de inofensivas. Es necesaria la evaluación de un médico de inmediato, especialmente si existen signos de alarma.

Signos de Alarma

Ciertos síntomas y características son motivo de preocupación y requieren atención médica urgente:

  • Desmayos durante el ejercicio.
  • Varios episodios en un corto periodo de tiempo.
  • Desmayo súbito sin síntomas de advertencia o ningún desencadenante aparente.
  • Desmayo precedido o seguido de posibles síntomas cardíacos, como dolor torácico, palpitaciones o dificultad respiratoria.
  • Edad avanzada (más de 50 años).
  • Lesión importante como consecuencia del desmayo.
  • Antecedentes familiares de muerte súbita inesperada, pérdida de conocimiento durante el ejercicio, o episodios repetidos de desmayos o convulsiones sin causa encontrada.
  • Diabetes.
  • Pérdida del habla, problemas de visión o incapacidad para mover una o más extremidades.
  • Convulsiones, lesión en la lengua o pérdida del control de esfínteres.

Actuación Médica y Pruebas Complementarias

En primer lugar, el médico recopila el historial clínico y los síntomas del paciente, preguntando sobre los eventos previos al desmayo, la posición del paciente, y cualquier síntoma inmediato antes o después. Es fundamental que cualquier testigo del desmayo proporcione una descripción del evento. Se realiza una exploración física, incluyendo la medición de la frecuencia cardíaca y la presión arterial en diferentes posiciones (acostado y de pie), y se ausculta el corazón y se realiza un examen neurológico.

Normalmente se solicitan pruebas complementarias, a menos que el paciente presente un desencadenante emocional evidente e inofensivo sin otros síntomas de preocupación. En función de la supuesta causa, las pruebas pueden incluir:

  • Electrocardiografía (ECG): Para detectar alteraciones del ritmo cardíaco o problemas cardíacos. Puede ser ambulatorio continuo (monitor Holter o de eventos).
  • Medición de oxígeno en sangre (pulsioximetría): Para detectar niveles reducidos de oxígeno.
  • Determinación del azúcar en sangre: Por punción en el dedo.
  • Ecografía cardíaca (ecocardiografía): Para evaluar el músculo cardíaco, válvulas y circulación sanguínea.
  • Prueba de la mesa basculante: Para valorar desmayos al ponerse de pie o inducidos por el ejercicio.
  • Análisis de sangre: Para anemia, desequilibrios químicos corporales o prueba de embarazo en mujeres.
  • Pruebas de diagnóstico por imagen del sistema nervioso central: TC o resonancia magnética nuclear de la cabeza y el cerebro si se sospecha una alteración cerebral.
  • Electroencefalograma (EEG): Si se sospecha una crisis convulsiva.
  • Pruebas electrofisiológicas: Para registrar la actividad eléctrica del corazón en casos de arritmias inexplicables o recurrentes.
Imagen de un monitor Holter con sus electrodos en el pecho de un paciente

Tratamiento y Prevención del Desmayo

El tratamiento específico depende de la causa identificada. En casos de emergencia, los testigos deben verificar la respiración y, si es necesario, iniciar la reanimación cardiorrespiratoria (RCP) y llamar a asistencia médica urgente. Una vez en el hospital, los médicos tratarán la causa con fármacos, desfibrilación, marcapasos o cirugía.

Medidas de Tratamiento Inmediato

Si una persona se desmaya:

  1. Revise las vías respiratorias y la respiración de la persona. Si no respira, llame al 911 (o número local de emergencias) y comience la respiración artificial y RCP.
  2. Afloje las ropas apretadas alrededor del cuello.
  3. Levante los pies de la persona por encima del nivel de su corazón (aproximadamente 30 centímetros).
  4. Si la persona vomita, gírela de lado para evitar que se ahogue.
  5. Mantenga a la persona acostada durante al menos 10 a 15 minutos, preferiblemente en un espacio fresco y calmado. Si esto no es posible, siéntela hacia adelante con la cabeza entre las rodillas.

Tras un desmayo, se suele recomendar evitar la conducción y el uso de maquinaria hasta que se determine y trate la causa.

Estrategias de Prevención

Prevenir el desmayo y la lipotimia en personas mayores es fundamental para su bienestar:

  • Evitar desencadenantes conocidos: Reconozca y evite situaciones que le causen desmayos (emociones fuertes, esfuerzo, permanecer de pie mucho tiempo, visión de sangre).
  • Hidratación adecuada: Ingerir suficiente agua, especialmente en los meses más cálidos y en personas mayores que pueden perder el reflejo de la sed. Su médico puede recomendar aumentar el consumo de sal.
  • Movimientos lentos: Al sentarse o ponerse de pie, hágalo lentamente. Si está guardando cama, trate de estar en posición vertical al menos 2 horas al día. Siéntese en el borde de la cama por unos minutos antes de ponerse de pie.
  • Gestión de medicamentos: Revise regularmente con un profesional de la salud los efectos secundarios de los medicamentos, especialmente aquellos que afectan la presión arterial.
  • Dieta equilibrada: Una dieta rica en nutrientes puede prevenir episodios relacionados con la hipoglucemia. Esté atento a los signos de bajo nivel de azúcar en la sangre.
  • Manejo del estreñimiento: No se esfuerce durante las evacuaciones intestinales. Caminar y consumir alimentos ricos en fibra (cereales, frijoles, verduras, panes integrales) pueden facilitar el tránsito.
  • Precaución con el calor: Limite la actividad al aire libre en días calurosos para evitar la deshidratación.
  • Actividad física regular: Fomentar el ejercicio moderado puede mejorar la salud cardiovascular.
  • Dispositivos de apoyo: El médico podría recomendar el uso de un bastón o caminador para ayudar a mantener el equilibrio.
  • Monitorización de la presión arterial: Si toma medicamentos para la presión arterial, revísela con frecuencia, tanto acostado como de pie, y lleve un registro.

Implicaciones de las Caídas en Adultos Mayores

Las caídas en personas mayores, a menudo resultado de mareos o desmayos, pueden tener consecuencias graves. El cuerpo humano es intrínsecamente inestable, y los mecanismos para mantenerse erguido y prevenir las caídas son complejos. Los pacientes con demencia muestran más alteraciones en estos mecanismos, lo que se acentúa tras sufrir caídas. Estas alteraciones probablemente se deben a deficiencias en el sistema nervioso central por degeneración estructural y neuroquímica.

Aproximadamente, una cuarta parte de los pacientes con demencia que se caen sufren una fractura, y las consecuencias suelen ser más graves con una menor probabilidad de recuperación. Estudios han identificado que los síntomas depresivos y la hipotensión ortostática son factores de riesgo para las caídas inexplicables en personas mayores que viven en comunidad.

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