La población de adultos mayores es un grupo poblacional notablemente diverso y dinámico. Históricamente, la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) ha mostrado una evolución significativa. Por ejemplo, en 2006, las personas de 60 años y más presentaban una escolaridad promedio de 6,5 años, cifra que ascendió a 9 años en 2020. Asimismo, el porcentaje de adultos mayores con educación superior completa se duplicó, pasando del 6,2% al 13,8%, y el uso de Internet se incrementó del 7,3% en 2006 al 31,5% en 2017. Es relevante destacar que aproximadamente un 82% de las personas mayores no experimenta dependencia funcional, un 27,7% continúa en la fuerza laboral y un 35,5% participa activamente en organizaciones de la sociedad civil (Ministerio de Desarrollo Social y Familia, 2018).
Mitos y Realidades del Envejecimiento en Chile
En Chile, existe un cambio paulatino en la pirámide poblacional, que para el 2030 se proyecta casi invertida. A menudo, predominan consideraciones erróneas como que el adulto mayor es enfermo, limitado, pierde funcionalidad, sufre cambios en su personalidad y es una carga para la sociedad. Sin embargo, un mito común es que los adultos mayores prefieren el aislamiento y no valoran las relaciones sociales, optando por recluirse en sus hogares.
La investigación del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo revela que más de medio millón de adultos mayores chilenos viven solos, siendo la soledad y la falta de conexiones factores que impactan negativamente su salud. El informe indica que un 24% de los adultos mayores se siente insatisfecho con su vida social, mientras que el 63% se siente conforme. Uno de los desafíos más apremiantes es el aumento de los hogares unilaterales, donde un 14.6% de la población mayor de 60 años vive sola, cifra que ha crecido significativamente en los últimos cinco años debido a la disminución de las tasas de fecundidad. Adicionalmente, el 50% de los mayores no conoce a alguien que pueda ayudarles a conseguir trabajo, lo que subraya la necesidad de fortalecer las redes de apoyo.
Impacto de la Pandemia COVID-19 en la Población Mayor
¿Cómo podemos apoyar el bienestar emocional de los adultos mayores durante COVID-19?
En este contexto de envejecimiento poblacional acelerado, la pandemia de COVID-19 tuvo un impacto particular en las personas mayores. A pesar de afectar a toda la población, demostró mayores consecuencias en los grupos de riesgo, entre los que se encuentran los adultos mayores. Para las instituciones dedicadas al bienestar de este segmento, su protección se convirtió en un desafío crucial en materia de salud pública y gestión social de grupos vulnerables.
Las personas mayores se vieron afectadas de manera desproporcionada por la pandemia. Al 7 de noviembre de 2021, representaban el 14,4% del total de contagiados (Ministerio de Salud, 2021), pero constituían cerca del 50% de las hospitalizaciones y aproximadamente el 90% del total de defunciones. La respuesta temprana a la pandemia en Chile comenzó a principios de marzo de 2020 con la colaboración del Ministerio de Salud, la Sociedad Chilena de Geriatría y Gerontología, y las principales organizaciones sin fines de lucro.
Acciones del SENAMA frente a la Pandemia
Bajo la coordinación del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), se conformó un grupo de trabajo para articular medidas de prevención y control. Ante este escenario, el SENAMA impulsó una serie de articulaciones intersectoriales e interinstitucionales para implementar múltiples acciones destinadas a prevenir y mitigar los efectos del COVID-19. Se estableció una estrategia dirigida tanto a las personas que residían en establecimientos de larga estadía para adultos mayores (ELEAM) como a aquellas que, debido al confinamiento, debían permanecer en sus hogares.
Para consolidar esta estrategia, se identificaron las principales características del problema en los ELEAM, basándose en la experiencia internacional y la realidad nacional, marcada por una profunda heterogeneidad y altos niveles de vulnerabilidad. Se reconoció la necesidad de fortalecer el componente sanitario de las residencias, articular una estrategia colaborativa con diversas instituciones públicas, privadas y de la sociedad civil, y conformar nuevos equipos profesionales, asignando nuevas responsabilidades a funcionarios existentes e incorporando personal adicional.
Además, se implementó una estrategia para brindar acompañamiento a personas mayores que requerían servicios de evaluación, tratamiento, curación o seguimiento a domicilio, evitando su asistencia a centros de salud para descongestionarlos y prevenir posibles contagios. En este contexto, la protección y promoción de los derechos humanos se volvió fundamental para asegurar su ejercicio efectivo, especialmente en situaciones de mayor vulnerabilidad.
Fortalecimiento Institucional y Marcos Legales

En 2018, en el marco de la estructura organizacional del SENAMA, se creó la Unidad de Derechos Humanos y Buen Trato. Su objetivo es promover los derechos humanos de las personas mayores mediante la articulación intersectorial e interinstitucional, avanzar en la prevención del maltrato y la vulneración de derechos, y favorecer la coordinación psicosocial y el acceso a la justicia de las personas mayores.
Programas y Mecanismos de Protección
Dentro de la Unidad de Derechos Humanos y Buen Trato se ejecuta el Programa Buen Trato al Adulto Mayor, que busca "contribuir al reconocimiento, promoción y ejercicio de los derechos de las personas mayores, a través de la prevención del maltrato, la promoción del buen trato y la asesoría y coordinación con las redes regionales y locales" (SENAMA, s/f). Desde 2019, en el marco de este programa, se instaló la figura del Defensor Mayor: abogados que brindan asesoría legal especializada a personas mayores o comunidades frente a situaciones de abuso, maltrato, violencia o vulneración de derechos.
Un avance significativo impulsado por el SENAMA junto con la Corte Suprema fue la creación del Protocolo de Acceso a la Justicia de Personas Mayores del Poder Judicial. Este hito es de suma relevancia, ya que por primera vez el poder judicial contempla específicamente a este grupo etario con un enfoque diferenciado. Además, desde finales de 2020, el Programa de Defensa Jurídica Integral para Adultos Mayores del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos ofrece atención preferente y representación judicial gratuita y especializada a todas las personas mayores a través de las Corporaciones de Asistencia Judicial (CAJ). Para ello, en cada capital regional se conformó una dupla sociojurídica, compuesta por un abogado y un trabajador social, para mejorar el acceso a la justicia.
Hasta mayo de 2021, se realizaron casi 7.000 asesorías sociojurídicas a personas mayores, resultando en el ingreso de 1.636 acciones judiciales a los Tribunales de Familia, de las cuales el 97% fueron por violencia intrafamiliar.
Información y Participación Ciudadana
Guías y Canales de Atención
El SENAMA elaboró la "Guía con los principales beneficios del Estado para las personas mayores" con el fin de resolver las brechas de información y la dificultad de acceso a los beneficios estatales. Asimismo, el Fono Mayor, uno de los canales de atención del Sistema Integral de Información y Atención Ciudadana (SIAC) del SENAMA, es un espacio que permite a las personas contactar al SENAMA y vincularse con otras reparticiones públicas, garantizando el acceso oportuno a la información.
A consecuencia de la pandemia, el Fono Mayor Covid-19 se robusteció, incrementando sustancialmente su equipo de atención e incorporando un componente de atención psicológica ante los efectos del encierro y la incertidumbre. Entre enero y octubre de 2021, atendió 15.609 llamadas, con una tasa de resolución del 90%. Esta herramienta ha permitido no solo garantizar información clara y oportuna, sino también abordar la salud mental de estas personas a través del acompañamiento psicológico y la prevención del suicidio. Para 2022, se prevé la incorporación de este canal de comunicación como parte de la Unidad de Derechos Humanos y Buen Trato, con presupuesto permanente.
Participación Política y Social
El modelo democrático de Chile permite a los ciudadanos participar en las decisiones del país. En 2021, se llevaron a cabo varios procesos eleccionarios: municipales, constituyentes y presidenciales. En este contexto, junto con el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, se elaboraron protocolos para la votación preferente de personas mayores, abogando por días y horarios protegidos para este grupo etario y garantizando así las condiciones para su plena participación política y social.
El SENAMA ha realizado diversos conversatorios con representantes de organizaciones de personas mayores, académicos y representantes de distintos ministerios para considerar sus opiniones y aportes en la construcción de la hoja de ruta de la política pública para los próximos diez años, en el marco de las Orientaciones Estratégicas para el Plan de Envejecimiento Chile 2021-2030.
Monitoreo y Conciencia Social
Se ha diseñado e implementado un mecanismo de seguimiento y monitoreo de los compromisos asumidos en el marco de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, un proceso que incluye un componente participativo para la activa intervención de los adultos mayores.
Se han elaborado campañas para generar un impacto positivo en la imagen que la sociedad tiene de las personas mayores, incluyendo la percepción de los propios adultos mayores sobre sí mismos. En el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, el 15 de junio, el SENAMA implementó la campaña “La soledad no es un juego, haz tú el primer movimiento”.
Desafíos Futuros y Reafirmación del Rol del Estado
La pandemia hizo evidente la compleja realidad de las personas mayores, especialmente de quienes se encuentran institucionalizadas, viven una situación de soledad no deseada o sin redes de apoyo, o carecen de los recursos necesarios para la subsistencia. En este escenario, el SENAMA ha trabajado para mejorar las condiciones estructurales del Estado y resguardar los derechos de este grupo, así como para articular acciones ad hoc para abordar los efectos del COVID-19.
La creación del Programa Buen Trato al Adulto Mayor en 2012 ha visibilizado la problemática y generado las coordinaciones necesarias para fortalecer el sistema judicial y facilitar el acceso expedito de las personas mayores. La figura del Defensor Mayor, la articulación con el poder judicial para el Protocolo de Acceso a la Justicia y el Programa de Defensa Jurídica Integral son algunas de las acciones impulsadas gracias a este programa.
Otras acciones del SENAMA se relacionan con campañas que buscan cambiar la forma de pensar, sentir y actuar en relación con las personas mayores, en el entendido de los efectos negativos del edadismo. Las orientaciones estratégicas para el Plan de Envejecimiento Chile 2021-2030 acentúan la necesidad de generar cambios sociales para permitir la participación plena de las personas mayores y el disfrute de sus derechos humanos.
En el marco de la crisis sanitaria, destacan al menos tres acciones: la adaptación del Fono Mayor, la facilitación de espacios de participación virtual para personas mayores (con reuniones para modificar medidas de confinamiento, garantizar la participación electoral y abordar la salud mental) y la estrategia de prevención y mitigación de los efectos del COVID-19 en los ELEAM, que implicó alianzas público-privadas para resguardar la salud de los residentes.
La pandemia ha puesto en evidencia desafíos como la brecha digital de las personas mayores, la importancia de la inclusión tecnológica para la sobrevivencia en situaciones críticas y la necesidad de abordar la salud mental, un ámbito donde las restricciones de movilidad revelaron importantes afectaciones. El abordaje intersectorial y las adaptaciones en los programas dirigidos a personas mayores han abierto la oportunidad de repensar el papel del Estado en la atención a las problemáticas de este grupo, no solo mejorando la oferta existente, sino también comprendiendo nuevas necesidades y sumando actores a este desafío transversal.