La Importancia del Aprendizaje y la Participación Activa en la Tercera Edad

La vejez, una etapa de la vida que comienza alrededor de los sesenta años, a menudo se encuentra estigmatizada debido a la presencia de diversos cambios físicos, cognitivos y sociales. Sin embargo, es fundamental reconocer las múltiples necesidades de este heterogéneo grupo de la población, cuidar de su bienestar y proporcionarles las herramientas necesarias para que puedan lograr una participación más activa en la sociedad.

Por primera vez en la historia, en el 2018, las personas de 65 años o más superaron en número a los niños menores de cinco años en todo el mundo. Para el año 2050, se proyecta que una de cada cuatro personas en Europa y América del Norte podría tener 65 años o más, según el reporte de las Naciones Unidas, "World Population Prospects" (2019). Ante esta realidad demográfica, el objetivo 4 de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 de la UNESCO busca “garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”. No obstante, la realidad actual, según el GRALE 4 (2019), muestra un progreso insuficiente, una inversión inadecuada y una participación irregular en muchos países.

Continuar aprendiendo a lo largo de la vida permite a las personas mayores adaptarse mejor a esta nueva etapa, ayudándolas a mantener su mente y cuerpo activos, a disfrutar de un buen estado emocional y a mantenerse actualizadas con lo que ocurre a su alrededor, entre muchos otros beneficios. En México, por ejemplo, el aumento del número de personas mayores de 60 años en las últimas tres décadas (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2014) ha resaltado la atención sobre las necesidades de este sector de la población.

Infografía sobre el aumento de la población mayor y los objetivos de la UNESCO

Rompiendo Mitos: La Capacidad de Aprendizaje en la Vejez

Si se piensa que después de los 65 años se está en la edad para “estancarse”, se está equivocado. Una buena opción y meta es plantearse estudiar, ya que ser adulto mayor no impide aprender algo nuevo. Según el libro “El cerebro que cura”, coescrito por Álvaro Pascual-Leone, catedrático de Neurología de la Universidad de Harvard, y en línea con estudios de la profesora Ana M., el aprendizaje en adultos mayores no solo es posible, sino recomendable.

La capacidad de aprender no desaparece con la edad, aunque es cierto que el proceso puede ralentizarse y pueden aparecer ciertas limitaciones. A medida que envejecemos, el cerebro experimenta modificaciones naturales que, si bien condicionan el ritmo y la forma de asimilar nueva información, no impiden seguir aprendiendo. Una de las barreras más importantes es el mito de que las personas mayores “ya no pueden aprender”, una idea errónea que desmotiva y limita. La realidad es que el cerebro mantiene su capacidad de plasticidad neuronal durante toda la vida. Lo que cambia es la velocidad del proceso y la necesidad de métodos adaptados. Estos cambios no significan incapacidad para aprender; simplemente indican que el aprendizaje es diferente.

Beneficios Integrales del Aprendizaje Continuo para Adultos Mayores

El aprendizaje en la tercera edad aporta beneficios físicos, cognitivos y emocionales, impactando positivamente tanto al individuo como a la sociedad en general.

Beneficios Cognitivos y Físicos

Aprender cosas nuevas, como idiomas, manualidades o informática, es una forma efectiva de estimulación cognitiva. Mantener el cerebro activo fortalece las conexiones neuronales y retrasa el deterioro cognitivo. Según la Dra. Lina González, líder de Salud y Bienestar de la Fundación Saldarriaga Concha, al mantener la mente activa se disminuye el riesgo de deterioro cognitivo. Seguir estudiando en la tercera edad mejora las capacidades cognitivas y las funciones ejecutivas.

Para asentar los conocimientos adquiridos, el cerebro necesita prestar atención, afrontar retos cognitivos, realizar ejercicio regular y seguir una dieta saludable. El movimiento de todo el cuerpo, incorporado en actividades como el entrenamiento de karate, ha demostrado mejorar la función neuromuscular y el control postural en participantes de 59 a 90 años, enfatizando que, cuando se adapta adecuadamente, el entrenamiento puede afectar positivamente los resultados de salud en los adultos mayores.

Además, actividades como los juegos y las actividades lúdicas contribuyen a la salud de las personas mayores mediante el “desarrollo de cualidades físicas, afectivas, sociales, intelectuales de la persona, e inciden sobre el ambiente y la vida del propio grupo, siendo un estímulo global” (Cámara, A. 2012). El juego se convierte en un medio para combatir la inmovilidad y favorecer la autonomía personal, otorgando el espacio idóneo para resolver problemas de la realidad en contextos de simulación y recreación personal.

Ilustración de un cerebro activo con conexiones neuronales

Beneficios Sociales y Emocionales

El aprendizaje en los adultos mayores favorece la integración social y la autoestima. Participar en talleres, cursos o actividades grupales permite establecer nuevas relaciones, compartir experiencias y sentirse útil. Estar con otras personas mejora las posibilidades de vincularse socialmente, lo cual es crucial, ya que en la vejez es común que las redes de apoyo se empobrezcan debido a la partida de los hijos, la pérdida de la pareja o la jubilación que termina con los vínculos laborales.

Adquirir nuevos conocimientos es una forma de integrar a los adultos mayores en la sociedad, promoviendo una participación activa. El juego del adulto, tal como señala Henri Wallon, es un “permiso” que el individuo se concede para jugar, una “tregua” en la que se suspenden las obligaciones habituales, permitiendo identificar emociones y sensaciones de la niñez, lo que impulsa la identificación personal y el desarrollo emocional. Participar en actividades de ocio y tiempo libre se ha identificado como un factor predictor de satisfacción vital en las personas mayores (Fabregat, Costa, Romero y Poveda).

Finalmente, uno de los beneficios más importantes de estudiar a esta edad es que no solo impacta directamente al adulto mayor, sino también a la sociedad misma, generando un cambio de perspectiva respecto a esta generación. Esto contribuye a que los adultos mayores tengan un papel más activo en la sociedad, evitando sentimientos de aislamiento y falta de oportunidades de desarrollo.

Estrategias Pedagógicas Adaptadas para el Aprendizaje en la Tercera Edad

Para mejorar las oportunidades educativas dirigidas a los adultos mayores, es necesario que las metodologías y los modelos de aprendizaje se adecuen a las características de esta población. Favorecer el aprendizaje en adultos mayores requiere un enfoque didáctico específico que tenga en cuenta los cambios cognitivos propios de la edad, así como sus intereses y ritmo de aprendizaje. No basta con transmitir información; es crucial crear un entorno de confianza, emplear recursos accesibles y reforzar la motivación personal. En esta etapa, lo importante es la experiencia positiva que se construye alrededor del conocimiento adquirido, más que la velocidad del aprendizaje.

Las técnicas didácticas dirigidas a personas mayores deben alejarse de la enseñanza tradicional basada en la memorización y priorizar la comprensión significativa. Utilizar ejemplos relacionados con su vida cotidiana facilita que comprendan y retengan los conceptos. Por ejemplo, en un taller de informática, resulta más efectivo enseñar a enviar un mensaje de texto a un familiar que explicar de forma abstracta el funcionamiento de un teléfono móvil.

  • El uso de materiales impresos sigue siendo básico, especialmente cuando se presentan con letra grande, frases cortas y lenguaje claro.
  • El apoyo visual (fotografías, gráficos o demostraciones prácticas) es igualmente útil para reforzar conceptos y adaptarse a personas con deterioro visual o dificultades de atención.
  • Las sesiones cortas, estructuradas y con pausas regulares ayudan a evitar la fatiga cognitiva. Es preferible aprender menos contenido en cada sesión, pero con mayor profundidad.
  • Respetar el ritmo individual de cada participante es clave.
  • Finalmente, es importante reforzar el valor del aprendizaje colaborativo. Fomentar el trabajo en pequeños grupos o el intercambio de experiencias entre los participantes estimula la interacción social y refuerza la autoestima.

El aprendizaje vivencial, que implica la vivencia de una experiencia en la que el alumno puede sentir o hacer cosas que fortalecen sus aprendizajes (Fuerte, 2018), es un modelo que dota de mayores efectos positivos a los aprendizajes de los adultos mayores.

Programa de Educación Intergeneracional para Adultos Mayores

Áreas Clave de Aprendizaje y Desarrollo

Aprender es esencial a cualquier edad y nunca se deja de hacerlo. Son muchos y muy variados los cursos y talleres disponibles para personas mayores, lo que facilita encontrar uno que se adecúe a sus gustos y necesidades.

Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC)

El aprendizaje de nuevas tecnologías es uno de los grandes retos y, al mismo tiempo, una oportunidad valiosa para las personas mayores. En un mundo cada vez más digitalizado, donde tienen lugar la mayoría de transacciones y trámites, es crucial que las personas mayores tengan nociones para desenvolverse. Acceder al mundo digital les permite comunicarse con familiares, acceder a información y participar en actividades sociales en línea.

La digitalización se ha convertido en una de las principales inquietudes, ya que muchos servicios públicos y privados se han trasladado a plataformas en línea. Para hacer frente a estos retos, es importante que los programas de capacitación en TIC para adultos mayores se adapten a sus necesidades, asegurando que los dispositivos sean amigables, los instructores sensibles y las indicaciones fáciles de entender. El uso de tecnologías digitales fomenta un envejecimiento activo y saludable, abordando sentimientos de aislamiento y soledad, aumentando el apoyo social y contribuyendo al bienestar emocional (Bakshi y Bhattacharyya, 2021).

La seguridad en internet es clave para todos, ya que cualquier persona puede ser víctima de fraudes en la red. Las clases de informática pueden ayudar a esclarecer qué hacer y qué no para asegurar una navegación segura. Al interactuar más con dispositivos móviles, se pueden identificar aplicaciones que se adapten mejor a las necesidades individuales.

Artes y Manualidades

Si se tiene una inclinación natural hacia las artes y las manualidades, acudir a talleres de escritura o cursos de pintura para adultos mayores son excelentes opciones. Las clases de pintura, por ejemplo, tienen un gran éxito y aportan múltiples beneficios: estimulan la creatividad, ayudan a despejar la mente y a conectar con sentimientos profundos, requiriendo concentración y dejando de lado problemas temporales. Aprender a sostener y manejar el pincel o el lápiz mejora la motricidad fina. Además, al practicar y estudiar sobre la historia del arte, se puede desarrollar un estilo propio, inspirándose y encontrando la voz personal.

El universo artístico no se limita a la pintura; incluye también cerámica, musicoterapia y tejidos, entre otros, que estimulan la mente y permiten aprender mediante la práctica, reforzar la autoestima y socializar.

Idiomas

A priori, un idioma puede parecer un gran reto, especialmente si pertenece a una rama muy distinta a la lengua materna. Sin embargo, aprender un nuevo idioma es una experiencia que amplía la mente, fortalece distintas áreas cerebrales, mejora la cognición y aumenta la creatividad. Conocer un idioma como el inglés, la segunda lengua más extendida para comunicarse, es muy importante para desenvolverse al viajar o para comunicarse con seres queridos que residen en otros países.

Actividades Físicas y de Bienestar

El entrenamiento de artes marciales, como el karate, se presenta como una actividad de por vida para todas las edades, géneros y orígenes culturales. Se ha explorado científicamente su rol como una importante actividad de salud diaria. Estudios han concluido que las formas de karate pueden usarse para el entrenamiento físico y tienen un beneficio terapéutico en el envejecimiento y condiciones crónicas como las post-accidentes cerebrovasculares o el Parkinson. Cuando se adapta adecuadamente, el entrenamiento de karate puede afectar positivamente los resultados de salud en adultos mayores, proporcionando una práctica significativa con un contexto atractivo que impacta otros aspectos de sus vidas.

Fotografía de personas mayores practicando yoga o tai chi

Conocimientos Generales y Desarrollo Humano

Las llamadas «Universidades para mayores» ofrecen planes de estudio que pueden durar hasta cuatro años, impartiendo conocimientos sobre historia, filosofía, historia del arte o literatura, entre otros, para comprender mejor el mundo. Estos cursos son una excelente ocasión para ampliar conocimientos o descubrir habilidades latentes. Además, el desarrollo humano se aborda con talleres sobre autodescubrimiento, sentido de vida y trascendencia, que empoderan a los adultos mayores para enfrentar los retos inherentes a esta etapa.

Iniciativas y Programas de Apoyo al Aprendizaje Continuo

Existe una creciente oferta de programas e iniciativas tanto a nivel global como local, diseñadas para fomentar el aprendizaje y la participación de los adultos mayores.

Investigación y Políticas Globales (UNESCO)

Entre 2020 y 2022, un proyecto de investigación internacional del Instituto de la UNESCO para el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida (UIL) y la Universidad Abierta de Shanghái (SOU) identificó la respuesta de las instituciones de educación superior a las necesidades de aprendizaje de las sociedades que envejecen, así como los principales retos que enfrentan los adultos mayores para acceder a oportunidades de aprendizaje. Con base en estos resultados, el UIL llevará a cabo tres análisis temáticos entre 2023 y 2025: mejoramiento y actualización (upskilling/reskilling), aprendizaje intergeneracional y aprendizaje digital para adultos mayores.

Estos estudios tienen como objetivo recopilar buenas prácticas, analizar programas exitosos, examinar políticas existentes, evaluar la eficacia de diseños de programas y mecanismos de apoyo, y proporcionar directrices y recomendaciones a responsables políticos, educadores y empleadores. Involucrar a los adultos mayores en el aprendizaje a lo largo de toda la vida es un paso importante hacia la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, promoviendo el diálogo global y el intercambio de mejores prácticas para que el aprendizaje beneficie a personas de todas las edades.

Programas Universitarios y Educativos

En México, la Universidad Autónoma de Yucatán implementó en 2018 el Programa de la Universidad de los Mayores, con el objetivo de fortalecer el bienestar de los adultos mayores a través de actividades académicas, deportivas, sociales, culturales y de desarrollo humano. Un ejemplo es un taller sobre Autodescubrimiento, Sentido de vida y Trascendencia, donde se utilizó el modelo de aprendizaje vivencial. Los participantes, de 75 a 87 años, disfrutaron de la participación activa y mantuvieron una motivación constante, adquiriendo aprendizajes que les permitieron enfrentar los retos de su etapa vital.

El caso de Jaime Ríos, quien a sus 71 años se inscribió en Percomputo para aprender a manejar el computador y perseguir una idea de negocio en ventas por internet, ilustra la motivación y el potencial de aprendizaje de los adultos mayores. Las instituciones como las universidades, escuelas oficiales y academias, así como las «Universidades para mayores», ofrecen aulas de extensión universitaria para personas de entre 60 y 97 años, impartiendo seminarios y conferencias con rigor académico.

Iniciativas Comunitarias y Privadas

Diversas organizaciones y plataformas promueven el aprendizaje en la tercera edad:

  • Fundación VOA articula el programa "Seguir Creciendo - Estimulación Cognitiva", implementado en más de 10 Centros Día de la Región Metropolitana, impactando a cerca de 350 usuarios. Este programa ha demostrado la importancia de generar espacios donde las personas mayores son agentes activos en el cuidado de su salud cognitiva, combatiendo el aislamiento social.
  • Sanitas promueve el aprendizaje en adultos mayores como parte fundamental del bienestar, con actividades adaptadas y acompañamiento respetuoso.
  • Los Ayuntamientos y centros cívicos organizan multitud de talleres, desde informática hasta cocina, pintura o jardinería, que mantienen motivadas a las personas y amplían su red de contactos.
  • Aula Mentor, una iniciativa del Ministerio de Educación, ofrece formación abierta, flexible y telemática a adultos con más de 240 cursos.
  • Canal Sénior es una plataforma gratuita de aprendizaje en línea dirigida a personas mayores, con más de 1.600 vídeos sobre bienestar, tecnología, cultura y emprendimiento sénior, además de actividades en directo.
  • Conectados ofrece formación gratuita para personas mayores, facilitando la comunicación, la realización de gestiones y el mantenimiento de la mente activa.
  • La Fundación La Caixa y Atenzia también colaboran con ayuntamientos para ofrecer talleres sobre higiene del sueño, ejercicios al aire libre o alimentación.

Los cursos para personas mayores son un vehículo perfecto para fomentar el aprendizaje en edades avanzadas, tanto en disciplinas con las que se sienten a gusto como para descubrir nuevos mundos. Mantener un cerebro activo es especialmente importante durante la tercera edad, por lo que apostar por estos cursos y talleres supondrá un alivio para la mente y un entrenamiento cerebral constante.

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