Ojos Amarillos (Ictericia) y Molestias Estomacales en Adultos: Causas y Tratamiento

La ictericia, caracterizada por la coloración amarillenta de la piel y la esclerótica (la parte blanca de los ojos), es un signo que puede indicar diversos problemas de salud en adultos, algunos de ellos graves. Esta condición se debe a una acumulación excesiva de bilirrubina en la sangre, una sustancia que el hígado produce a partir de la destrucción de los glóbulos rojos viejos o dañados. Aunque es muy común que los bebés sanos nazcan con ictericia, la cual suele desaparecer por sí misma en unas semanas, también puede presentarse en adultos.

Esquema del hígado y las vías biliares

¿Qué es la Bilirrubina y por qué se Acumula?

La bilirrubina es un subproducto de la hemoglobina, la proteína encargada de transportar oxígeno en los glóbulos rojos. Como parte del proceso normal de reciclaje, la hemoglobina se descompone y la bilirrubina resultante se transporta por el torrente sanguíneo hasta el hígado. Allí, el hígado la procesa y la excreta a través de la bilis hacia el tubo digestivo para ser eliminada del organismo, principalmente en las heces y una pequeña cantidad en la orina. La ictericia se produce cuando este proceso falla, lo que resulta en una acumulación de bilirrubina en la sangre y su depósito en los tejidos, causando la coloración amarilla característica.

Causas de Ojos Amarillos y Molestias Estomacales en Adultos

La ictericia en adultos es un síntoma de una enfermedad subyacente y nunca debe pasarse por alto. Las causas más frecuentes de ictericia implican trastornos o fármacos que dañan el hígado, interfieren con el flujo de la bilis o provocan una destrucción excesiva de glóbulos rojos (hemólisis), produciendo más bilirrubina de la que el hígado puede procesar. Las molestias estomacales a menudo acompañan a estas afecciones hepáticas o biliares.

Enfermedades Hepáticas

El hígado ayuda a eliminar del organismo los desechos naturales y otras sustancias nocivas. Un funcionamiento deficiente del hígado dificulta su capacidad para filtrar toxinas y procesar la bilirrubina. Las enfermedades hepáticas son una causa común de ictericia y a menudo se asocian con síntomas gastrointestinales:

  • Hepatitis: Es una inflamación del hígado que suele ser causada por un virus (hepatitis vírica), pero también puede originarse por trastornos autoinmunitarios o el uso de ciertos medicamentos o drogas. La hepatitis lesiona el hígado, haciendo que sea menos capaz de excretar la bilirrubina hacia las vías biliares. Puede ser aguda o crónica.
  • Enfermedad hepática alcohólica: Beber grandes cantidades de alcohol durante un largo periodo de tiempo produce lesiones hepáticas. La cantidad de alcohol y el tiempo necesario para causar lesiones varía, pero generalmente requiere un consumo excesivo durante un mínimo de 8 a 10 años. El aumento de células de grasa en el hígado, conocido como hígado graso, puede reducir su funcionamiento normal, lo que dificulta la capacidad del hígado para filtrar toxinas y procesar la bilirrubina.
  • Cirrosis: Si una enfermedad hepática se vuelve crónica y dura mucho tiempo, puede provocar la cicatrización del hígado, conocida como cirrosis.
  • Cáncer de hígado: El tratamiento puede incluir una cirugía para extirpar el tumor, quimioterapia, radioterapia, terapia dirigida, inmunoterapia o un trasplante de hígado.

Problemas en los Conductos Biliares

La obstrucción de las vías biliares es una de las causas más comunes de ictericia. Los conductos biliares drenan la bilirrubina del hígado a los intestinos. Si están bloqueados, la bilirrubina se acumula en la sangre. Esta obstrucción puede ser causada por:

  • Cálculos biliares: Son trozos de material duro que se forman en la vesícula biliar y pueden obstruir los conductos biliares. Por lo general, están compuestos de bilirrubina o colesterol. Estos pueden causar dolor abdominal severo.
  • Tumores: Obstrucciones por tumores malignos, como el cáncer de páncreas o de las vías biliares.
  • Enfermedades raras: Como la colangitis biliar primaria o la colangitis esclerosante primaria.

Destrucción Excesiva de Glóbulos Rojos (Hemólisis)

Cuando hay una destrucción excesiva de glóbulos rojos, el cuerpo produce más bilirrubina de la que el hígado puede manejar, lo que lleva a su acumulación. Esto puede ocurrir en trastornos como la anemia hemolítica autoinmunitaria.

Medicamentos y otras Sustancias

La toma de ciertos medicamentos (como el paracetamol en abuso, amoxicilina/clavulanato, clorpromazina, azatioprina, anticonceptivos orales) o el abuso de drogas pueden inflamar el hígado o interferir en el flujo correcto de la bilis, dañando el hígado y provocando ictericia. Algunas toxinas y productos a base de hierbas también pueden ser responsables.

Síndrome de Gilbert

No todas las personas con ictericia padecen una afección médica grave. Algunas personas nacen con una afección llamada síndrome de Gilbert. Esta afección leve ralentiza la capacidad del hígado para descomponer la bilirrubina, lo que puede dar lugar a breves periodos de altos niveles de bilirrubina y, a veces, a ictericia. Se detecta con más frecuencia en adultos jóvenes durante un análisis de rutina y no produce otros síntomas graves.

Ictericia: ¿Cómo identificarla y qué la causa?

Síntomas Asociados a la Ictericia en Adultos

Además de la coloración amarilla en la piel, la esclerótica y el interior de la boca, muchas enfermedades que causan ictericia, especialmente las hepáticas graves, producen otros síntomas que pueden incluir:

  • Náuseas y vómitos: Comunes en personas con enfermedad hepática.
  • Dolor abdominal: Especialmente en la parte superior derecha del abdomen, sugiriendo hepatitis o colangitis aguda (infección de las vías biliares).
  • Orina oscura: Por lo general, se produce antes de que aparezca la ictericia visible en la piel.
  • Heces de color claro o de color arcilla: Debido a la falta de bilirrubina en el intestino.
  • Prurito (picazón intensa): Si las concentraciones de bilirrubina son elevadas, las sustancias que se forman cuando la bilis se descompone pueden acumularse, causando picor en todo el cuerpo.
  • Fatiga.
  • Pérdida de apetito.
  • Fiebre.
  • Ascitis: Acumulación de líquido dentro del abdomen.
  • Coagulopatía: Tendencia al sangrado y a la formación de hematomas con facilidad.
  • Encefalopatía hepática: Deterioro mental debido a una disfunción del hígado, que puede causar confusión y somnolencia.
  • Hipertensión portal: Elevación de la presión en las venas que llevan la sangre al hígado, lo que puede producir sangrado en el esófago y a veces en el estómago.

Es importante diferenciar la ictericia de la carotenemia, una condición en la que la piel puede tener un aspecto ligeramente amarillo por la ingesta de grandes cantidades de alimentos ricos en beta-caroteno (como zanahorias o calabaza), pero en la que las escleróticas no se pigmentan y no se vuelven amarillas.

Diagnóstico de la Ictericia

Ante cualquier cambio en el color de la piel o de la esclerótica, es crucial acudir al médico de inmediato. Los especialistas insisten en la importancia de una evaluación médica rigurosa para un diagnóstico correcto y fiable de las causas del problema. El proceso diagnóstico incluye:

  1. Anamnesis y exploración física: El médico preguntará sobre los síntomas, el historial médico, el consumo de alcohol o medicamentos, viajes recientes y antecedentes familiares de enfermedades hepáticas. Durante la exploración física, se buscarán signos de enfermedades graves y se palpará el abdomen para detectar anomalías.
  2. Análisis de sangre (pruebas hepáticas): Miden la concentración en sangre de enzimas y otras sustancias producidas por el hígado, así como los niveles de bilirrubina, para determinar si la causa es una disfunción del hígado o una obstrucción de las vías biliares. También se pueden realizar pruebas para evaluar la capacidad de coagulación de la sangre, detectar virus de hepatitis o anticuerpos anómalos, y realizar hemocultivos.
  3. Pruebas de diagnóstico por imagen: Como la ecografía abdominal (que a menudo revela obstrucciones de las vías biliares), la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM). Si se detecta una obstrucción, pueden ser necesarias pruebas más específicas como la colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM) o la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) para determinar la causa y, si es posible, realizar intervenciones.
  4. Biopsia hepática: En ocasiones, se puede realizar una biopsia hepática cuando se sospechan ciertas causas (como hepatitis vírica o daño por fármacos) o cuando el diagnóstico no está claro después de otras pruebas.

Tratamiento de la Ictericia y Molestias Estomacales

El tratamiento de la ictericia se enfoca en abordar la causa subyacente, ya que la ictericia en sí misma no requiere un tratamiento directo en adultos. Un diagnóstico y tratamiento oportuno para la causa específica suele llevar a la recuperación en la mayoría de los casos. Los enfoques terapéuticos pueden incluir:

  • Reposo y dieta: En algunos casos de hepatitis aguda, la ictericia puede desaparecer gradualmente sin tratamiento conforme mejora el estado del hígado. Una dieta baja en grasas puede ser recomendada.
  • Suspensión de alcohol o medicamentos: Si la causa es el consumo excesivo de alcohol o el daño hepático por medicamentos, dejar de tomarlos es fundamental. Es probable que el médico evalúe el funcionamiento del hígado y determine si el medicamento debe ser detenido o sustituido.
  • Medicamentos:
    • Para la hepatitis viral, se pueden usar medicamentos antivirales como interferón, adefovir, entecavir, cloroquina, primaquina o mefloquina (en caso de malaria).
    • Para reducir la hinchazón en el cuerpo asociada a enfermedades hepáticas, se pueden utilizar medicamentos diuréticos.
    • Para el prurito molesto, se puede recomendar el tratamiento oral con colestiramina, aunque no es eficaz si la vía biliar está completamente bloqueada.
  • Procedimientos para desobstruir las vías biliares: Si la causa es una obstrucción (por ejemplo, por cálculos biliares o tumores), se puede realizar un procedimiento para abrir el conducto biliar obstruido, a menudo mediante CPRE.
  • Cirugía:
    • En casos de cálculos biliares grandes, acompañados de fiebre y dolor abdominal severo, el médico podría recomendar una cirugía para extirpar la vesícula biliar.
    • En casos más graves de hemólisis, puede ser necesaria una cirugía para remover una parte del bazo, órgano responsable de la destrucción de los glóbulos rojos.
    • Para el cáncer de hígado o enfermedad hepática en etapas terminales, el trasplante de hígado puede ser la última opción.
  • Monitoreo: Los portadores de síndrome de Gilbert generalmente solo necesitan información sobre su condición benigna, sin necesidad de tratamiento específico, pero deben realizar chequeos médicos para descartar otras causas de ictericia.

Es fundamental seguir las recomendaciones médicas y tomar medidas para proteger el hígado, como evitar el consumo excesivo de alcohol y el abuso de medicamentos.

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