Hipoacusia Neurosensorial: Definición, Causas, Síntomas, Tratamiento y Discapacidad

La hipoacusia neurosensorial (HNS), también conocida como sordera neurosensorial o pérdida auditiva neurosensorial, es la más común de los tipos de pérdida auditiva. Este tipo de pérdida auditiva implica que las diminutas células pilosas (células ciliadas) del oído interno o el nervio auditivo (responsable de transmitir los sonidos al cerebro) están dañados. La hipoacusia neurosensorial es el deterioro de la audición por daños en el oído interno o el nervio auditivo que lleva el sonido al cerebro.

La hipoacusia es una deficiencia auditiva que afecta otras áreas como el lenguaje, la capacidad de hablar y comunicarse. Esta lesión afecta a personas de cualquier edad; es frecuente en adultos mayores, desmejorando su calidad de vida. Se estima que hay unos 70 millones de sordos en el mundo. Se calcula que la mitad obedece a causas genéticas y el otro 50% es adquirida.

Definición y Fisiopatología

La hipoacusia neurosensorial ocurre cuando hay daño en el oído interno o en las vías nerviosas que conectan con el cerebro. En el oído interno hay un conjunto de pequeñas células pilosas que transforman las ondas sónicas en estímulos eléctricos; estos estímulos son llevados por los nervios hasta el cerebro. En ambos casos, el sonido se transmite correctamente a través del oído externo y medio, siendo la limitación localizada en el oído interno.

Este tipo de hipoacusia se clasifica como neurosensorial, a diferencia de la hipoacusia de conducción (secundaria a lesiones en el conducto auditivo externo, la membrana timpánica o el oído medio que impiden que el sonido sea conducido eficazmente) o la hipoacusia mixta (que puede ser causada por un traumatismo craneoencefálico grave, infección crónica o trastornos genéticos, o cuando una hipoacusia de conducción transitoria se superpone a una neurosensorial).

La hipoacusia neurosensorial puede ser de dos tipos principales:

  • Hipoacusia sensorial: causada por lesiones en el oído interno. A veces es reversible y rara vez implica un peligro para la vida del paciente.
  • Hipoacusia neural: causada por lesiones del nervio auditivo (VIII par craneal) o centros cerebrales auditivos. Rara vez puede recuperarse y puede deberse a un tumor cerebral potencialmente mortal (en general, un tumor del ángulo pontocerebeloso).

Un tipo adicional de hipoacusia neurosensorial se denomina trastorno del espectro de la neuropatía auditiva, donde el sonido puede detectarse, pero la señal no se envía correctamente al cerebro, debido a una anomalía en las células ciliadas internas o en las neuronas que las inervan dentro de la cóclea.

Clasificación de la Hipoacusia Neurosensorial

Hipoacusia Neurosensorial Unilateral

Cuando la pérdida auditiva solo afecta a un oído, se habla de hipoacusia neurosensorial unilateral. Aunque el otro oído funcione con normalidad, esta condición puede generar dificultades para localizar sonidos y entender conversaciones en entornos ruidosos. En estos casos, el afectado puede tener problemas para localizar de dónde provienen los sonidos o para oír un ruido de fondo.

Hipoacusia Neurosensorial Bilateral

Se habla de hipoacusia neurosensorial bilateral cuando la pérdida auditiva afecta a ambos oídos. Este tipo de pérdida puede ser simétrica o asimétrica, dependiendo de si el grado de afectación es igual o distinto en cada oído. Al comprometer ambos oídos, puede dificultar significativamente la comprensión del habla, sobre todo en ambientes ruidosos, y afectar la orientación espacial.

Hipoacusia Neurosensorial Súbita (SSNHL)

La hipoacusia neurosensorial súbita (SSNHL), conocida como sordera repentina, implica una pérdida auditiva rápida e inexplicable de una vez o a lo largo de un par de días. En algunos casos, un inicio repentino de la pérdida auditiva neurosensorial puede revertirse con tratamiento médico.

Causas de la Hipoacusia Neurosensorial

Infografía: factores que contribuyen a la pérdida auditiva neurosensorial.

La hipoacusia neurosensorial puede ser congénita (presente en el nacimiento) o adquirida (desarrollada posteriormente en la vida). Las causas más comunes incluyen:

Causas Congénitas

  • Síndromes genéticos.
  • Infecciones intrauterinas.
  • Complicaciones en el parto.

Causas Adquiridas

  • Envejecimiento (presbiacusia): Es una causa común de la disminución progresiva de la audición. La presbiacusia se debe a una combinación de pérdida de células sensoriales (células ciliadas) y pérdida neuronal. Las frecuencias más altas son las más afectadas.
  • Exposición a ruidos intensos: El ruido puede causar hipoacusia neurosensorial súbita o gradual. La exposición crónica a ruido > 85 decibeles (dB) puede dañar las neuronas auditivas y sus sinapsis en las células ciliadas, llevando a una "pérdida auditiva oculta" o "sinaptopatía". La exposición repetida a ruidos fuertes produce, por último, la pérdida de las células pilosas en el órgano de Corti.
  • Enfermedades autoinmunes o trastornos: Enfermedades como la enfermedad de Ménière y otras enfermedades reumáticas sistémicas o trastornos autoinmunitarios pueden causar inflamación del oído interno, produciendo una pérdida auditiva bilateral fluctuante o progresiva.
  • Infecciones: Infecciones del sistema nervioso central, infecciones óticas repetidas o virales, y la laberintitis purulenta pueden causar pérdida permanente.
  • Uso de medicamentos ototóxicos: Ciertos fármacos como algunos antibióticos (gentamicina) o quimioterápicos pueden causar hipoacusia neurosensorial y toxicidad vestibular.
  • Traumatismos: Lesiones en el oído o la cabeza.
  • Enfermedad de los vasos sanguíneos.
  • Tumores: Neurinomas del acústico (tumores benignos del nervio auditivo) o tumores del ángulo pontocerebeloso.
  • Malformaciones congénitas.
  • Disfunción de la trompa de Eustaquio: Puede ser secundaria a paladar hendido, tumores benignos o malignos de la nasofaringe, o cambios rápidos en la presión de aire externo.

En algunos casos, la causa de la hipoacusia neurosensorial se desconoce.

Síntomas de la Hipoacusia Neurosensorial

Puede ser difícil identificar los signos y síntomas de la pérdida auditiva neurosensorial. Los síntomas pueden incluir:

  • Pitidos o zumbidos en los oídos (tinnitus o acúfenos).
  • Sensación de mareo, vértigo y de pérdida del equilibrio.
  • Ciertos sonidos parecen demasiado fuertes en un oído.
  • Problemas para seguir conversaciones cuando dos o más personas están hablando.
  • Dificultad para escuchar en áreas ruidosas.
  • Es más fácil escuchar las voces de los hombres que de las mujeres.
  • Es difícil diferenciar sonidos chillones (como "s" o "th") entre sí.
  • Las voces de otras personas suenan como murmullos o mal articuladas.
  • Problemas para escuchar cuando hay un ruido de fondo.

Cualquier situación es válida para notar que se ha perdido audición, que no se oye igual de bien que antes o que se oye mejor por un oído. En estos casos se habla de hipoacusia o pérdida auditiva, que suele presentarse a partir de los 55 años debido al envejecimiento natural del sistema auditivo.

Diagnóstico de la Hipoacusia Neurosensorial

Cribado

La mayoría de los adultos y los niños mayores notan una hipoacusia súbita, y los cuidadores pueden sospechar una hipoacusia grave en neonatos si no responden a voces u otros sonidos. Sin embargo, las pérdidas auditivas progresivas y casi todas las pérdidas en lactantes y niños pequeños deben ser detectadas mediante el cribado. Se debe comenzar el cribado en niños desde el nacimiento para permitir el desarrollo óptimo del lenguaje. El cribado en personas mayores también es importante, ya que pueden no haber notado una disminución gradual de la audición.

Anamnesis

La anamnesis de la enfermedad actual debe registrar cuándo se percibió la hipoacusia, cómo comenzó (gradual, aguda), si es unilateral o bilateral y si el sonido está distorsionado o hay dificultad con la discriminación del habla. Se debe preguntar al paciente si la pérdida auditiva fue secundaria a un acontecimiento agudo o al comienzo de un fármaco. Es importante detectar la presencia de otros síntomas óticos (p. ej., otalgia, acúfenos, secreción), síntomas vestibulares (p. ej., desorientación en la oscuridad, vértigo) y otros síntomas neurológicos. En los niños, los síntomas importantes asociados son retrasos en el desarrollo del habla o del lenguaje, cambios visuales o retraso del desarrollo motor. La revisión por aparatos y sistemas debe estar dirigida a determinar la repercusión de la dificultad auditiva en la vida del paciente.

Examen Físico

El examen físico se centra en los oídos y la audición, y en el examen neurológico. Se inspecciona el oído externo para comprobar si hay obstrucción, infección, malformaciones congénitas y otras lesiones. La membrana timpánica se examina para determinar si hay perforación, secreción, otitis media y colesteatoma. Durante el examen neurológico, debe prestarse especial atención a los pares craneales segundo a séptimo, así como a la función cerebelosa y vestibular. Las pruebas de Weber y de Rinne requieren un diapasón para diferenciar la hipoacusia de conducción de la neurosensorial.

Prueba de Weber

Se coloca la varilla de un diapasón que vibra a 512 Hz o 1.024 Hz en la línea media de la cabeza. En la hipoacusia de conducción unilateral, el tono es más fuerte en el oído con hipoacusia. En la hipoacusia neurosensorial unilateral, el tono es más fuerte en el oído normal.

Prueba de Rinne

Compara la audición para la conducción ósea y aérea. Normalmente, la conducción aérea es mejor que la ósea. En la hipoacusia de conducción de más de 25dB, la relación se invierte. En la hipoacusia neurosensorial, se reduce la conducción tanto aérea como ósea, pero esta última sigue siendo más fuerte.

Audiometría

Imagen de una audiometría mostrando los resultados de la capacidad auditiva.

La audiometría es una prueba fundamental para el diagnóstico de la hipoacusia neurosensorial. Este examen evalúa la capacidad auditiva del paciente a través de estímulos sonoros de diferentes frecuencias e intensidades. Gracias a la audiometría, los especialistas pueden determinar el tipo y grado de pérdida auditiva, y así recomendar el tratamiento más adecuado. Es un procedimiento indoloro y rápido que se realiza en clínicas auditivas.

Tratamiento de la Hipoacusia Neurosensorial

El tratamiento para reducir la discapacidad en la hipoacusia neurosensorial depende de la gravedad de la afección, si es bilateral o unilateral. La buena noticia es que en el 90 % de los casos de hipoacusia, hay numerosas soluciones para mejorar la comunicación.

Audífonos

Cuando se trata de una pérdida auditiva de leve a moderada, es habitual colocar audífonos. Estos dispositivos ayudan a amplificar los sonidos, facilitando la audición y la comprensión del habla. Si la afectación es leve o moderada y solo hay un oído afectado, los audífonos suelen ser la solución auditiva más recomendada. En casos de hipoacusia neurosensorial bilateral, el uso de audífonos bilaterales puede ser clave para mejorar la audición y la calidad de vida.

Implantes Cocleares

Cuando hay daño profundo en ambos oídos, la opción más recomendable es el implante coclear, un dispositivo electrónico implantado quirúrgicamente en el oído medio. También pueden considerarse para casos de sordera unilateral. Un equipo de profesionales en audiología puede recomendar el tratamiento adecuado y, si necesitas audífonos u otros auxiliares para mejorar tu audición, asesorarte al respecto.

Implantes Osteointegrados

En los casos de sordera unilateral profunda, puede considerarse un implante osteointegrado que conduzca el sonido hasta el oído interno a través del hueso craneal. Este dispositivo traslada el sonido directamente al oído interno en forma de vibraciones y sin forzar el conducto auditivo.

Dispositivos de Ayuda y Estrategias de Comunicación

Además de los dispositivos auditivos, pueden ser útiles:

  • Amplificadores telefónicos y otros dispositivos de ayuda.
  • Sistemas de seguridad y alerta para el hogar.
  • Lenguaje de señas (para quienes padecen hipoacusia grave).
  • Lectura del lenguaje (como lectura de labios y uso de señales visuales para ayudar a la comunicación).

Prevención de la Hipoacusia Neurosensorial

Incluso si actualmente no se tienen síntomas de pérdida auditiva, puede ser importante prevenirla. Usar protección para los oídos, como tapones u orejeras, es una forma efectiva de prevenir la pérdida auditiva. Los sonidos cotidianos excesivamente altos, en casa o en el trabajo, pueden presentar un riesgo para la salud auditiva, por tanto es una buena idea invertir en protección auditiva si se espera estar expuesto a sonidos altos.

Hipoacusia Neurosensorial y Discapacidad

IMPACTO PSICOLÓGICO DE LA PÉRDIDA AUDITIVA

La hipoacusia neurosensorial es una forma común de discapacidad auditiva. Sufrir de HNS no implica, necesariamente, perder la audición y depender de otras personas para realizar actividades cotidianas. Sin embargo, cuando la pérdida de audición es bilateral, puede alcanzar un grado de minusvalía que afecta significativamente la comunicación y la vida diaria. Las deficiencias de la audición en la niñez temprana pueden causar problemas permanentes en las habilidades receptivas y expresivas del lenguaje.

En casos de hipoacusia neurosensorial discapacitante, el reconocimiento de una discapacidad permite acceder a apoyos como audífonos, implantes cocleares o adaptaciones laborales y educativas. Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado son clave para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

La gravedad del deterioro está determinada por:

  • La edad a la que se produjo la pérdida de la audición.
  • Naturaleza de la pérdida (duración, frecuencias afectadas y grado).
  • La susceptibilidad de cada niño en particular (p. ej., deficiencia visual coexistente, discapacidad intelectual, deficiencia primaria del lenguaje, entorno lingüístico inadecuado).

La detección temprana de la pérdida auditiva es clave para frenarla y conseguir la mayor eficacia con alguna de las diferentes soluciones auditivas existentes.

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