Durante el mediodía de este domingo, la organización Red Infancia Chile realizó una marcha por la Alameda, desde Baquedano hasta La Moneda, para recordar a los niños que han fallecido durante su estadía en alguno de los centros asociados al Servicio Nacional de Menores (Sename). A la convocatoria asistieron cerca de 200 personas.

Críticas a la respuesta del Estado y peticiones de los manifestantes
La presidenta de la ONG, Lorena Bustamante, comentó que la principal crítica que realizan a la respuesta del Estado frente a la situación del Sename es que "no hay culpables. Hay mucha protección de las personas que debiesen ser sancionadas". Además, señaló que no es una marcha en contra de los funcionarios del Sename, sino que corresponde a una "manifestación de lucha para no pasar a llevar los derechos de los niños".
Algunas de las peticiones de los manifestantes es que se aumenten los sueldos de los trabajadores y se regularicen las asignaciones laborales, además de la creación del Ministerio de la Familia. "El tema interministerial que anunció la Presidenta eso ya se hizo el 2014, pareciera que no leyeron lo que ya ellos habían hecho", criticó Bustamante.
Respecto al presupuesto destinado al Sename para 2017 -unos $15 mil millones- los representantes de la Red Infancia consideran que no es suficiente, especialmente "porque no sabemos a dónde va dirigido ese dinero. “Hoy el llamado es a tomar las medidas de urgencia. Esta en una catástrofe social y así lo hemos considerado. Y como una catástrofe debe ser tratada con la misma urgencia que un incendio o un terremoto.
Consultada por las acusaciones respecto de la violación sistemática a los derechos humanos a la que se habrían visto expuestos los menores, respondió que “en un Estado de Derecho eso debe ser determinado por los tribunales de justicia. “Ahora va nuevamente otra carta a Michelle Bachelet para que ya termine con la impunidad, tenemos a Estela Ortiz en el Instituto Nacional de la Infancia que no ha hecho absolutamente nada, solamente reformas que cambian de acuerdo al gobierno de turno."
Cifras de fallecimientos en el Sename
Tras un minucioso y arduo trabajo de revisión caso a caso, el Servicio Nacional de Menores (Sename) entregó la cifra de niños, niñas, adolescentes y adultos fallecidos entre el 1 de enero del 2005 y el 30 de junio del 2016, tanto en el sistema de protección como de justicia juvenil. En el sistema de protección residencial (centros del Sename o de organismos colaboradores privados) fallecieron en este periodo 210 niñas, niños y adolescentes. En los centros de justicia juvenil se registraron 33 fallecimientos de adolescentes que cumplían medida de internación provisoria o sanciones en un centro del Sename por la ley de Responsabilidad Penal Adolescente.
“La muerte de cada uno de estos niños nos duele, pero también nos duele habernos demorado dos meses en poder entregar esta información. Eso obedece a las deficiencias de nuestro sistema, como también lo hemos indicado públicamente” expresó la directora nacional.

La ruta de las adopciones ilegales en Santiago
Una decena de hoteles de la zona céntrica de Santiago y guarderías ilegales ubicadas en poblaciones, fueron escenario del tráfico de miles de niños arrebatados a sus madres y enviados al extranjero. CIPER reconstruyó la ruta de estas adopciones ilegales, la que incluye a hoteles emblemáticos -como el Sheraton y el Carrera- cuyas direcciones figuran en decenas de certificados de nacimiento extendidos por el Registro Civil para niños que fueron sacados del país.
Alejandra Tabitaud camina por el Paseo Ahumada sosteniendo un lienzo y arropada con pañuelos en su cuello. Avanza lentamente junto a medio centenar de personas. Es lunes, es julio, es 2019. Pero ella marcha porque hace 39 años le robaron a su hijo. Los pañuelos se explican de a uno. El de color amarillo, con la sigla HMS en negro, es de la agrupación que convocó a la marcha: Hijos y Madres del Silencio, que reúne a víctimas de tráfico de niños chilenos entregados en adopciones ilegales. Al cuello lleva también la bandera de Estados Unidos que cae sobre su espalda como capa de superhéroe.
Alejandra marcha a media tarde y exige justicia entonando los gritos de siempre. Pero ahora hay algo de alivio en su mirada. Solo cinco días en Nueva York le bastaron a Alejandra para terminar con una agonía que comenzó el 30 de enero de 1980, cuando tenía 16 años y el destino de su recién nacido había sido acordado por otras personas. Afuera del hospital la esperaba su madre, junto a una mujer y un hombre. -La mujer me dijo “ya, tenís que pasar este papel y no hablar nada, entrega no más y ahí van a hacer todo’. Yo no podía decir nada, estaba mi mamá y yo le tenía mucho miedo. A Alejandra le prometieron que volvería a ver a su hijo, que nunca perderían el contacto. Le mintieron. Nunca volvió a saber de él. Y aunque finalmente pudo reencontrarlo, pide justicia por las casi cuatro décadas de sufrimiento. Por eso marcha por el Paseo Ahumada junto a otras madres. Para recordarle a los jueces que los responsables siguen en la impunidad.

Hoteles como centros de inscripción de nacimientos
La mayoría de esos puntos céntricos son antiguos y renombrados hoteles: El Conquistador, Montecarlo, Carrera, entre otros. También hay departamentos que hasta hace algunos años funcionaron como oficinas de abogados. Y casas en poblaciones periféricas que albergaron guarderías ilegales. CIPER pudo constatar que más de 700 niños enviados al exterior fueron inscritos en el Registro Civil como residentes en estos hoteles. Así consta en sus certificados de nacimiento. La mayoría de estos documentos fueron extendidos sin los padres presentes o solo con la concurrencia de la madre.
Revisamos bases de datos con reportajes de la prensa internacional desde los años 80 en adelante, cruzamos información de los registros públicos y entrevistamos a algunos de los involucrados. Los resultados muestran que las adopciones ilegales de niños eran algo tan habitual que el mapa de Santiago se llena de marcas cuando se fijan en él las direcciones que formaban parte de esta ruta. No solo de hoteles, sino también de antiguas oficinas de abogados, residencias de asistentes sociales y guarderías ilegales.
Domicilio de la asistente Doris Marchant: 38 niños inscritos. Revise el mapa elaborado por CIPER con el detalle de los lugares que formaban parte de la ruta del tráfico de niños.
Desde el día en que esa mujer y ese hombre la dejaron en la puerta del Registro Civil y se llevaron a su hijo en un automóvil, Alejandra no paró de buscar. Pasaron los meses y luego los años. Se acumularon en ella la pena y la rabia. Hizo su familia, se casó y tuvo más hijos. Pero siguió buscando al primero. En el camino se ha enfrentado a todo. Desde quienes la culpan por la adopción ilegal, hasta quienes piensan que está loca. El viaje de junio pasado a Estados Unidos le sirvió para encajar las piezas que faltaban. Apenas vio a su hijo en el aeropuerto John. F. Kennedy se fundieron en un abrazo y lloraron. Por eso lleva la bandera de Estados Unidos en las marchas, como testimonio de que su lucha avanza, como prueba de que estas historias no son inventos y de que esto realmente pasó durante décadas en Chile: a los niños se los robaban desde los hospitales, desde los orfanatos, desde sus propias casas y sus madres fueron engañadas.
Podrían ser 20 mil familias: Aumentan denuncias de adopciones ilegales en Chile
Investigación judicial y redes de tráfico
La indagatoria que lleva adelante la justicia calcula en 20 mil las adopciones de niños chilenos entregados a parejas extranjeras que están bajo investigación.
El matrimonio estadounidense compuesto por Gregg y Jill Chatterson aterrizó en Santiago el 13 de octubre de 1989. Apenas bajaron del avión fueron llevados hasta la oficina de un abogado donde recibieron un niño de pocos meses. “Fue extraño”, dijo ella, y agregó: “Nos dieron el bebé, y él parecía un poco despistado. Su niñera lo amaba tanto. Lloró cuando tuvo que dejarlo”. Su relato y la historia del caso fueron publicados el 8 de diciembre de 1990 por el diario The Oshkosh Northwestern, un periódico local de Wisconsin, Estados Unidos. El reportaje calificó la adopción como una “paternidad instantánea” para el matrimonio, la que fue tramitada desde Estados Unidos a través de la agencia “Pauquette Children´s Services in Portage”.
Hoy, la justicia indaga redes de tráfico de niños chilenos que partieron al extranjero entre las décadas del ‘60 y ‘90. En la primera entrega de esta serie este reportaje, CIPER reveló los distintos métodos utilizados por estas redes para sacar a los niños de Chile. Estaban compuestas por abogados, jueces, asistentes sociales, médicos y religiosos.
La causa que actualmente comanda el ministro Jaime Balmaceda ya acumula más de 450 denuncias de madres. Las agrupaciones de familias que reclaman justicia preparan querellas contra el Estado y todo se definirá en los próximos días, cuando se evalúe si estos crímenes constituyen o no delitos de lesa humanidad.
Casos específicos y testimonios
Vincent Reuilly Girardot se acercó a la agrupación Hijos y Madres del Silencio para conocer su origen biológico. Él nació en 1985 en Los Ángeles, Biobío, y fue entregado a un matrimonio francés en 1986. Vincent consiguió de sus padres adoptivos parte de la documentación sobre su origen. En ese archivo había un instructivo que ellos utilizaron en su viaje a Chile. Es una completa guía sobre qué hacer. Incluye nombres de juezas “favorables y gentiles”, contactos con médicos y lugares donde buscar niños, con nombres de asistentes sociales. Las juezas Bavestrello y Onetto han sido sindicadas como parte de las redes que facilitaban la sustracción de menores.
Ruth Cárdenas acusó que le habían robado a dos de sus hijos en Concepción luego de que los dejara en un hogar mientras se trataba una tuberculosis. Cuando volvió a buscarlos, ya no estaban. Ella logró reencontrarse con uno de sus hijos en 1998, cuando él viajó desde Bélgica buscándola.
Hoteles y direcciones clave en las adopciones
El instructivo utilizado por el matrimonio francés incluye recomendaciones para trasladarse de Santiago a Concepción: el vuelo “cuesta $7.890, son 45 minutos”. La guía concluye con la instrucción de legalizar todos los documentos (la sentencia judicial que autoriza la tuición y el certificado de nacimiento del menor) ante los ministerios de Justicia y de Relaciones Exteriores. Los extranjeros que buscaban adoptar un niño se alojaban en hoteles del centro de Santiago, hasta donde les llevaban a los menores. Por esa razón, las guaguas eran inscritas en el Registro Civil con esos domicilios.
“Nací el 9 de septiembre de 1972 en Concepción. Yo crecí en el hogar de monjas Buen Pastor. Cuando una asistente social me preguntó si quería ser adoptada, le respondí que sí. Yo ya tenía 16 años. Creo que en agosto de 1989 llegó a buscarme un matrimonio italiano. Fuimos al aeropuerto y volamos a Santiago. Nos hospedamos en el Hotel Carlton House. Allí había seis niños chilenos y cinco parejas de italianos. Una de esas parejas quería un niño rubio y de ojos azules y discutían con el hombre que dirigía todo. Yo no quería irme con el matrimonio que me había adoptado, porque me retaban mucho. Se lo dije al hombre que dirigía, pero me respondió que no había nada que hacer, que en el hogar ya no me querían y qué iba a hacer con mi vida. Al menos 32 niños fueron inscritos con la dirección del Hotel Carlton House, ubicado en Máximo Humbser 574, a pasos del Cerro Santa Lucía. Uno de ellos es Solange, nacida el 10 de diciembre de 1987 en Chanco (Maule). Su certificado no registra ni madre ni padre. ¿Qué hacían niños no reconocidos alojándose en un hotel del centro de Santiago? El testimonio de Sandra Solís da luces de lo que puede haber ocurrido: se utilizó la dirección del hotel para registrarlos en Chile, conseguir un fallo judicial de tuición y sacarlos al extranjero.
El Carlton House no es el único hotel que aparece en los certificados de nacimiento. El que lidera la nómina es el Hotel Montecarlo (Victoria Subercaseaux 209, también a metros del cerro Santa Lucía). Allí figuran 374 inscritas. Al hacer una revisión aleatoria de sus certificados de nacimiento, se repite el resultado: no aparecen padres biológicos. En el mismo hotel aparece inscrito Moisés (12 de mayo de 1983, Concepción). En su caso solo tiene el reconocimiento de su madre biológica. Es el mismo caso de Yasna (19 de mayo de 1987, Concepción). El Hotel Montecarlo es propiedad de la familia Cordano Poblete. En 2016 falleció el patriarca (José Cordano Cordano) y el negocio quedó en manos de sus dos hijas. El representante del hotel, Jorge Flores, respondió a CIPER: “No hay conocimiento, ni ninguna relación con agencias aludidas.
Otro establecimiento que registra una gran cantidad de inscritos (176) es el ex hotel El Conquistador (Cruchaga 920, Santiago Centro). Ya desaparecido, su edificio es ocupado por el Banco BCI. Al revisar los certificados de nacimiento de los inscritos con esa dirección, se reitera la tendencia: una niña de apellido Colicheo (23 de septiembre de 1985, Temuco) sin reconocimiento ni de padre ni de madre biológica. Otro niño de apellido Coliman (14 de octubre de 1985, Temuco). Un reportaje del diario australiano The Age da cuenta de cómo el Hotel El Conquistador era utilizado por matrimonios de ese país. En enero de 1986 se hospedó ahí Dallice Robins resguardando la tuición de un bebé de seis semanas, mientras su hija y su yerno tramitaban en Melbourne la autorización para adoptar al niño. Esa familia australiana llegó a El Conquistador siguiendo los consejos de Graeme Orr, un residente de Melbourne conectado con agencias de adopción internacionales. Estas adopciones se hicieron al margen de las leyes australianas, ya que el gobierno de ese país no recomendaba adoptar niños chilenos. El artículo de The Age da cuenta de un caso que los había alertado y que involucraba a un juez, un trabajador social y un abogado que obligaban a las madres chilenas a entregar a sus hijos. Una carta enviada al diario The Age por una mujer australiana (Lorraine Bennett) que había adoptado en Chile, publicada el 12 de febrero de 1986, entrega más luces sobre cómo operaba la red de adopciones ilegales que usaba El Conquistador. Junto a su marido se hospedaron allí por recomendación de agencias australianas, las que también les aconsejaron trabajar junto a dos abogados chilenos, que ellos no consideraron. El Conquistador era propiedad de la familia Meiss a través de la sociedad Empresa Hotelera Panamericana, la que actualmente administra una decena de hoteles a lo largo de Chile. Los dueños del negocio en los ´80 (Pedro y Eduardo Meiss Fahrenkrog) ya fallecieron. Ahora sus hijos llevan el negocio.
El Hotel Sheraton (avenida Santa María 1742, Providencia) tiene 35 personas inscritas. Esos certificados de nacimientos son igual de sospechosos: una niña nacida en 1985 en Concepción sin padres biológicos que la reconozcan. Otra menor nacida en Temuco en 1989 sin padres biológicos registrados. También figura en la nómina el ex Hotel Carrera (Teatinos 180). Con una ubicación estratégica, a pasos de La Moneda, hoy es la sede de la Cancillería. Son 88 los certificados de nacimiento que llevan su dirección: niños sin padres biológicos que los reconozcan, hijos de madres solteras, casi todos nacidos en el sur de Chile.
Entre las direcciones que no son hoteles, pero que también registran múltiples inscripciones, se cuenta el departamento 24 del edificio de San Antonio 486 (Santiago Centro). Son 193 las personas inscritas con ese domicilio. En los años ‘80 el departamento era ocupado por la sociedad Servicios Legales Generales Limitada, creada por el abogado Carlos Gutiérrez Ihitz y su cónyuge, la también abogada Iris Vittini González. Ella tenía nacionalidad francesa, es hija del notario Manuel Antonio Vittini y fue profesora de Derecho en la Universidad de Chile hasta 2015. CIPER contactó a una madre que dio a su hijo en adopción en esa oficina del abogado Gutiérrez. Ella dijo que era adolescente y que fue presionada, que le dieron una cantidad ínfima de dinero para mantenerse y que antes del parto la encerraron en un hotel frente a la oficina, para evitar que se arrepintiera. Agregó que a su hijo se lo llevaron a la casa de una guardadora en Conchalí, pero no recuerda esa dirección. Contactada por CIPER, Iris Vittini señaló que su marido tramitó la mayoría de las adopciones desde su oficina de San Antonio 486 y negó cualquier viso de ilegalidad. Reconoció que iban a juzgados a buscar menores que estuvieran abandonados para darlos en adopción. Citó casos de parejas que se hospedaban en el Hotel Carrera y señaló que su nombre figuraba en un listado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia como contacto en Chile para ciudadanos de ese país que quisieran adoptar. En todo caso los trámites también se hicieron para parejas de otros países. “Salían para todas partes”, puntualizó.
Abogados y organismos involucrados
El 30 de enero de 1986 el diario australiano The Age publicó otro reportaje donde habla de adopciones ilegales en Chile. Allí la vocera del International Social Services (un organismo acreditado por el gobierno australiano que tramitaba adopciones), Anne Cordner, dijo que “los abogados chilenos estaban haciendo fortunas con las adopciones internacionales”. En el rastreo realizado por CIPER en prensa internacional, aparecieron otros nombres de abogados que se dedicaban a tramitar venta de niños a parejas extranjeras. Uno de ellos es Alberto Bronfman Jacober, quien fue acusado en agosto de 1985 por un reportaje del diario The Record, de New Jersey, Estados Unidos, de estafar a parejas que buscaban adoptar. Uno de los testimonio recogidos por The Record es de Michelle Szakacs, quien aseguró que se contactó con Bronfman a través de la agencia Latin American Parents Association, que funcionaba en Long Island. El reportaje citó a un portavoz del Departamento de Estado quien informó que tenían 43 quejas en contra Bronfman.