El dolor abdominal en los adultos mayores representa un desafío diagnóstico considerable debido a la presentación clínica atípica, las comorbilidades y el uso de múltiples medicamentos. La esperanza de vida en muchas regiones ha aumentado significativamente en las últimas décadas, llevando a un incremento notable de la población geriátrica y, consecuentemente, a una mayor frecuencia de pacientes de edad avanzada que acuden a servicios de urgencias por dolor abdominal agudo (DAA).
Introducción al Dolor Abdominal Agudo en Adultos Mayores
La presentación clínica del dolor abdominal agudo en el anciano difiere de la de los pacientes jóvenes debido a una combinación de factores. Estos incluyen las enfermedades crónicas concomitantes, el uso de medicamentos, el antecedente de cirugías abdominales y una disminución en la sensibilidad al dolor y la inmunidad.
Muchas variables hacen más complejo realizar un diagnóstico en este grupo de edad:
- Los cambios fisiológicos que acompañan el envejecimiento.
- Las dificultades para interrogar al paciente y recabar su historia clínica, dada la posible disminución de la agudeza auditiva o la memoria. El estoicismo, junto con el miedo a perder la independencia, es común.
- Una percepción alterada del dolor, la cual está bien documentada y puede extenderse a las condiciones abdominales. Esto podría explicar por qué los pacientes adultos mayores se presentan en urgencias en una etapa tardía de su enfermedad, con un peor pronóstico.
- El uso concomitante de medicamentos que pueden causar o enmascarar el cuadro. Por ejemplo, el consumo de AINE incrementa el riesgo de enfermedad ulcerosa, y los esteroides pueden bloquear la respuesta inflamatoria esperada en caso de peritonitis. El uso crónico de narcóticos puede mitigar el dolor, y los antibióticos pueden causar dolor abdominal, vómito y diarrea.
- La ausencia de los cambios esperados en los signos vitales, con ancianos que pueden ser normotérmicos o incluso hipotérmicos, y taquicardia que puede ser enmascarada por medicamentos o anomalías en el sistema de conducción intrínseca. La presión sanguínea normal puede reflejar hipotensión significativa en un paciente con hipertensión crónica.
- Los hallazgos físicos inespecíficos; la exploración física no debe limitarse al abdomen.
- Enfermedades concomitantes, como la hipertensión arterial sistémica, diabetes mellitus, cardiopatía isquémica, fibrilación auricular (que incrementa el riesgo de isquemia mesentérica) e insuficiencia renal crónica terminal, que pueden descompensarse y complicar la valoración.
- Resultados de pruebas de laboratorio aparentemente normales que pueden llevar a errores diagnósticos. Es infrecuente la presencia de leucocitosis en el hemograma en ancianos, y el exceso de confianza en el conteo de leucocitos es un error común.

Sensibilidad Abdominal y su Significado, con Énfasis en la Región Suprapúbica
La sensibilidad abdominal se define como el dolor localizado que se siente al aplicar presión sobre cierta parte del área del vientre. Esta sensibilidad puede variar de leve a intensa. La sensibilidad de rebote, que significa más dolor al liberar la presión, se presenta cuando el tejido que recubre la cavidad abdominal (peritoneo) se irrita, inflama o infecta, una afección conocida como peritonitis.
Un punto de sensibilidad abdominal debe ser evaluado urgentemente. La ubicación de la sensibilidad es crucial para el diagnóstico; por ejemplo, el dolor en el punto de McBurney se asocia a apendicitis. Las personas con peritonitis con frecuencia tensionan los músculos de la pared abdominal cuando les tocan dicha zona, un signo llamado contractura abdominal.
En el contexto específico del dolor suprapúbico, se refiere a la molestia o sensibilidad localizada en la parte inferior central del abdomen, justo encima del hueso púbico. Esta región anatómica es relevante para diversas patologías en adultos mayores, tanto de origen visceral como de la propia pared abdominal.
Causas Específicas de Dolor Abdominal con Sensibilidad Suprapúbica en Adultos Mayores
En pacientes geriátricos, las causas del dolor abdominal agudo difieren de las de los jóvenes. Mientras que en estos últimos el dolor abdominal inespecífico y la apendicitis son frecuentes, en los ancianos predominan otras patologías. Las causas más frecuentes de DAA en el anciano suelen estar relacionadas con la enfermedad de las vías biliares, trastornos funcionales digestivos y síndrome ulceroso.
Patologías Intraabdominales y Referidas Comunes
- Infección de Vías Urinarias (IVU): La presencia de microorganismos en el tracto urinario, en número suficiente para causar o no sintomatología clínica, es una causa común de dolor y sensibilidad suprapúbica.
- Diverticulitis: La inflamación de los divertículos en el colon, especialmente en el colon sigmoide, puede manifestarse con dolor en el hemiabdomen inferior izquierdo, pero la inflamación puede irradiarse o presentarse con sensibilidad suprapúbica. En un estudio, la diverticulitis fue una causa frecuente de DAA en pacientes geriátricos, y todos los pacientes con diverticulitis tenían estreñimiento crónico.
- Estreñimiento: La sensación de evacuar con mucho esfuerzo o con una frecuencia menor a la deseada puede generar distensión abdominal y dolor en la región suprapúbica.
- Litiasis Renal: La presencia de cálculos reno-ureterales produce un dolor cólico intenso, de aparición súbita, que puede acompañarse o no de síntomas urinarios irritativos y puede irradiarse a la zona inguinal y, en ocasiones, a la región suprapúbica.
- Síndrome de Intestino Irritable (SII): Se caracteriza por malestar o dolor abdominal que se alivia con la defecación o se asocia a alteraciones de la forma o la frecuencia de las evacuaciones, según los criterios de Roma II. El dolor puede ser intenso y suele afectar la vida de la persona, pudiendo manifestarse en la región suprapúbica.
- Síndrome Ulceroso: El dolor en epigastrio causado por una zona denudada y profunda en el estómago o duodeno, aunque típicamente epigástrico, puede referir dolor a áreas cercanas en algunos casos. Un alto porcentaje de pacientes con síndrome ulceroso consume AINE.
Patologías de la Pared Abdominal
El dolor crónico de la pared abdominal es relativamente frecuente y puede manifestarse junto al dolor pélvico crónico. Es más frecuente en mujeres y en edades entre los 30 y 50 años, aunque presente en adultos mayores. Se trata de un dolor sordo y quemante, normalmente localizado en un área muy concreta, incluyendo la región suprapúbica. La anatomía de la pared muscular abdominal, formada por músculos (rectos anteriores, oblicuos, transverso), aponeurosis, grasa, vasos y nervios, es clave para entender estas causas.

Atrapamiento Nervioso
El atrapamiento nervioso es la causa más frecuente de dolor en la pared abdominal. Los músculos y aponeurosis pueden ejercer presión sobre los nervios. Las cicatrices abdominales pueden traccionar y tirar de ellos, o una presión desde el interior del abdomen puede comprimirlos. La compresión reduce el aporte sanguíneo a los nervios, lo que provoca dolor.
- Síndrome de atrapamiento del nervio cutáneo anterior (SANCA): Las ramas anteriores de los nervios intercostales pueden quedar atrapadas en el borde lateral del músculo recto abdominal, siendo el lugar más frecuente de atrapamiento. Se caracteriza por un aumento del dolor con la contractura de la musculatura abdominal (Test de Carnett positivo).
- Neuralgia del nervio ilioinguinal/iliohipogástrico: Estos nervios, que se relacionan con músculos como el psoas, transverso abdominal y oblicuo interno, recogen la sensibilidad de la sínfisis del pubis, ingle, escroto y base del pene en hombres, y el monte de Venus y labios mayores en mujeres. La causa más frecuente de su neuralgia es la cirugía abdominal (cesárea, apendicectomía, hernioplastia, histerectomía abdominal), pero también puede ocurrir por compresión durante el embarazo.
- Neuralgia genitofemoral: Se debe al atrapamiento o trauma del nervio genitofemoral, que discurre por el interior del músculo psoas. Este nervio da lugar a dos ramas: la genital (sensibilidad de escroto en hombres y labios mayores en mujeres) y la femoral (sensibilidad de la ingle y muslo interno superior). Es especialmente vulnerable durante cirugías abdominopélvicas, embarazo o traumas. El dolor se localiza en la ingle, labios mayores en mujeres, y en escroto y/o testículo en hombres, pudiendo aparecer dolor posteyaculatorio e irradiación hacia la pierna alta y espalda baja.
Síndrome Miofascial de Músculos Abdominales
La presencia de puntos gatillo en los músculos de la pared abdominal puede generar dolor referido y sensibilidad en la región suprapúbica.
- Músculo recto del abdomen: La presencia de puntos gatillo cerca del pubis puede reflejar dolor bilateral a las regiones lumbar y sacroilíacas, fosa ilíaca y pene. En ocasiones, el dolor podría simular un cólico renal, diverticulosis y patología ginecológica. Cuando estos puntos gatillo se sitúan cerca del pubis, pueden dar lugar a síntomas urinarios.
- Músculos oblicuos y transversos abdominales: Los puntos gatillo en estos músculos producen un dolor reflejo en la ingle, el testículo del mismo lado y pueden proyectarse a otras partes del abdomen. También pueden causar irritabilidad y espasmo en el músculo de la vejiga (detrusor) y del esfínter uretral externo, lo que podría producir aumento de la frecuencia urinaria y dificultad de la micción.
- Músculo piramidal: La afectación del músculo piramidal puede dar lugar a dolor en el área púbica.
Hernias de la Pared Abdominal
Las hernias, como las umbilicales, femorales o inguinales, pueden ser una causa directa de dolor en la pared abdominal, así como su reparación quirúrgica.
Características del Dolor de la Pared Abdominal
Normalmente, el dolor de la pared abdominal tiene un inicio agudo, con características quemantes y cortantes, que puede acabar convirtiéndose en un dolor crónico y sordo. Suele ser persistente y no aumentar con el tiempo, aunque a veces puede ser fluctuante. El dolor suele aparecer en un área concreta y es menos frecuente que aparezca en varios lugares o en una zona difusa.
Se localiza frecuentemente en el tercio inferior del abdomen, la zona suprapúbica, la zona inguinal y puede irradiarse hasta la zona genital. Lo habitual es que aparezca en un solo lado. Suele aumentar al realizar esfuerzos, caminar, estar de pie, toser, sentarse o tumbarse sobre el lado doloroso, y generalmente se alivia al tumbarse boca arriba. La distensión abdominal tras las comidas, así como el esfuerzo realizado para hacer deposición, pueden empeorar el dolor.
Dr. William Otero - Dolor de la pared abdominal, un diagnostico frecuente en gastroenterología.
Desafíos Diagnósticos y Evaluación en Adultos Mayores
El diagnóstico del dolor abdominal con sensibilidad suprapúbica en adultos mayores es complejo. La manifestación insidiosa, con escasos síntomas y signos, y los datos poco específicos de las pruebas básicas de urgencia (hemograma, bioquímica y radiografías simples) complican la situación. El diagnóstico del dolor de la pared abdominal es habitualmente pasado por alto.
Anamnesis y Exploración Física
Durante la evaluación, el médico pregunta sobre cuándo comenzaron los síntomas, si es la primera vez que se presenta esta molestia, y si hay otros síntomas como estreñimiento, diarrea, desmayos, vómito o fiebre. También se indaga sobre enfermedades crónicas, uso de medicamentos, cirugías abdominales previas, la dieta y la historia familiar.
La exploración física se centra en el abdomen para identificar áreas sensibles a la palpación, masas u órganos agrandados. Suele hacerse una exploración rectal en busca de sangre en las heces y una exploración pélvica a las mujeres. Se observa si la piel presenta ictericia o tumefacción en las piernas.
Es importante recordar que los ancianos suelen consultar horas o días después del inicio de la clínica, presentan menor sensibilidad al dolor y a menudo carecen de signos físicos clásicos de abdomen agudo, como fiebre o taquicardia. Suelen presentar dolor abdominal difuso, debiendo prestar atención a la defensa involuntaria y al dolor de rebote como signos indirectos de posible peritonitis. Además, las alteraciones hidroelectrolíticas y el aumento de creatinina pueden confundir el diagnóstico, siendo más la consecuencia de la patología abdominal que la causa de un íleo paralítico.
Pruebas Complementarias
Por lo general, los médicos realizan ciertas pruebas complementarias. Las pruebas incluyen análisis de orina, hemograma completo y análisis de sangre para valorar la función hepática, renal y pancreática. También se incluyen radiografías de tórax y abdomen, ultrasonido abdominal (USG) o tomografía computarizada abdominal (TC).
- Radiografía abdominal: Es anormal solo en el 10% de los casos, siendo más útil en la sospecha de obstrucción intestinal, aunque en fases iniciales puede ser normal.
- Ecografía abdominal o Tomografía Computarizada abdominal: Son cruciales para visualizar órganos internos y detectar inflamaciones, masas o anomalías.
- Colonoscopia: Se recomienda si la persona es mayor de 45 años o si presenta factores de riesgo de cáncer de colon y aún no se ha sometido a pruebas de detección.
Si la causa del dolor abdominal no está clara, se debe sospechar la posibilidad de patología tumoral o vascular. En mayores de 50 años con dolor abdominal no filiado, aproximadamente el 10% son de causa neoplásica, y el 10% de las consultas en mayores de 70 años son por patología vascular.
Tratamiento y Manejo del Dolor Suprapúbico
El tratamiento del dolor abdominal depende de la causa subyacente y de los síntomas. Un diagnóstico temprano y un tratamiento multidisciplinar son esenciales, ya que cuanto más tiempo de evolución tenga el dolor, más difícil será aliviarlo.
Tratamiento de Causas Específicas
- Para infecciones urinarias, se administran antibióticos.
- En caso de estreñimiento, puede indicarse el uso de laxantes y la adición de fibra a la dieta.
- Las hernias, la colecistitis aguda o la oclusión intestinal, pueden requerir intervención quirúrgica inmediata, como colecistectomía urgente o laparotomía exploratoria.
- Si la persona es intolerante a la lactosa, una dieta libre de lactosa puede ser eficaz.
Manejo del Síndrome de Dolor Abdominal Mediado Centralmente y Dolor de la Pared Abdominal
Cuando el dolor es funcional o de la pared abdominal, el tratamiento se enfoca en disminuir las molestias y permitir a las personas afectadas retomar sus actividades diarias normales. Este tratamiento suele ser una combinación de estrategias y puede incluir:
- Infiltración de puntos gatillo: Con anestésico local.
- Fisioterapia y estiramientos: Dirigidos a la musculatura abdominal. Es importante evitar deportes o ejercicios que sobrecarguen la musculatura abdominal (abdominales, levantar pesas o crossfit) o deportes de impacto como montar en bicicleta, especialmente si el dolor irradia a la zona genital.
- Dieta: Una alimentación rica en fibra para conseguir un ritmo intestinal adecuado y evitar el estreñimiento. La dieta antiinflamatoria puede disminuir los episodios de distensión abdominal y el dolor.
- Manejo emocional: Reducir el estrés, la ansiedad y la depresión es crucial, ya que funcionan como amplificadores del dolor. Las técnicas de relajación, biorretroalimentación e hipnosis pueden ser eficaces.
- Medicamentos: Antiespasmódicos o antidepresivos y ansiolíticos, si el estado de ánimo parece estar relacionado con el dolor.
Es fundamental una relación de confianza y comprensión entre el médico, el paciente y sus familiares, explicando que el dolor, aunque real, no suele tener una causa grave y que los factores emocionales pueden influir. Se debe alentar al paciente a involucrarse en el trabajo, la escuela y las actividades sociales, ya que esta implicación fomenta la independencia y la autosuficiencia.