La artrosis de cadera, conocida en términos médicos como osteoartritis de la articulación coxofemoral, representa una patología degenerativa crónica que afecta de manera significativa la cadera, una de las articulaciones más importantes y funcionales del cuerpo humano. Esta condición se caracteriza por una progresiva pérdida del cartílago articular, cambios en la forma de la articulación y la aparición de espolones óseos u osteofitos, lo que provoca dolor, limitación de la movilidad y una reducción en la calidad de vida.
La artrosis de cadera inicia su proceso con la degradación progresiva del cartílago articular debido a una combinación de factores genéticos, mecánicos y ambientales. A medida que el cartílago se desgasta, la articulación experimenta un aumento en la fricción y la carga sobre los huesos subyacentes. El tratamiento inicial suele incluir medidas conservadoras, como fisioterapia, medicamentos para el dolor y la inflamación, así como modificaciones en el estilo de vida.
Qué es la Articulación de la Cadera y la Artrosis
La articulación de la cadera está formada por la unión entre los huesos de la pelvis y el fémur. En la porción del fémur que se junta con la pelvis, el fémur tiene la forma de una esfera que se denomina cabeza del fémur. Esta cadera es una enartrosis, es decir, una articulación de tipo esférica, formada por una superficie cóncava dentro de una convexa, donde se generan movimientos rotacionales multiaxiales, sin una translación evidente, dados por una perfecta coaptación y estabilidad. Esta congruencia está dada por la forma del acetábulo, el labrum, el cartílago articular, la cápsula y los músculos periarticulares.
La artrosis u osteoartritis es una enfermedad degenerativa que afecta a las articulaciones, causando un daño progresivo en el cartílago y las estructuras circundantes. Consiste en un daño del cartílago articular, ya sea focal profundo o generalizado, alterando la congruencia y coaptación de la articulación. Es cuando se rompe y se desgasta la superficie del cartílago, lo que provoca que los huesos se muevan el uno contra el otro. Esto genera fricción, dolor, pérdida de movimiento en la articulación y aumento de volumen.
Esta enfermedad crónica y degenerativa afecta a una o varias articulaciones, produciendo alteraciones anatómicas en ellas. La articulación pierde su forma a medida que pasa el tiempo por el desgaste del cartílago. Lamentablemente, pasa desapercibido al no producir dolor. Sin embargo, la alerta llega demasiado tarde, pues cuando sí se siente, es porque el hueso ya está afectado, aunque sea en un grado mínimo. Una vez diagnosticada, la artrosis es irreversible, ya que los tratamientos disponibles buscan el alivio de la sintomatología pero son incapaces de modificar el curso natural de la enfermedad.

Síntomas de la Artrosis de Cadera
La artrosis de cadera se manifiesta a través de una variedad de síntomas que impactan la calidad de vida de quienes la padecen. Es importante destacar que la gravedad de los síntomas puede variar ampliamente de un paciente a otro, y la artrosis de cadera puede progresar lentamente con el tiempo. La mayoría de las personas mayores de 70 años presentan síntomas de artrosis en menor o mayor cuantía.
Algunos de los síntomas más comunes de la artrosis de cadera incluyen:
- Dolor en la cadera: Es el síntoma principal. Inicialmente, puede ser intermitente y leve, pero con el tiempo, tiende a volverse más constante e intenso. El dolor suele empeorar con la actividad física y puede mejorar con el reposo. Se localiza en la zona de la ingle, pudiendo extenderse por la parte delantera del muslo y llegando hasta la rodilla. El dolor de la artrosis de cadera se localiza en la ingle, aunque puede extenderse hasta la rodilla. Tanto es así que a veces los pacientes creen tener el problema en la rodilla, y no en la cadera. Es un dolor de tipo mecánico que se produce al moverse y tras el reposo prolongado al iniciar el movimiento.
- Rigidez: Especialmente después de períodos de inactividad, como al levantarse por la mañana. Esta rigidez generalmente mejora con el movimiento.
- Limitación de la movilidad: La pérdida de flexibilidad y amplitud de movimiento en la cadera es común. Los pacientes pueden notar que les resulta difícil realizar actividades cotidianas, como caminar, subir escaleras o agacharse. Puede provocar cojera progresiva y limitación de la movilidad.
- Crepitación: Al mover la cadera, se puede sentir o escuchar un sonido de crujido. Este ruido es causado por la fricción entre los huesos afectados por la artrosis.
- Inflamación: La artrosis de cadera puede causar inflamación en la articulación, lo que puede llevar a hinchazón localizada y sensación de calor en la zona.
- Debilidad muscular: La debilidad de los músculos alrededor de la cadera es común, ya que los pacientes a menudo evitan utilizar la articulación dolorosa.
- Cambios en la marcha: A menudo se desarrolla una marcha cojeante o una alteración en su forma de caminar para evitar el dolor. Esto puede aumentar la tensión en otras partes del cuerpo, como la columna vertebral y las rodillas.
- Dolor referido: El dolor de la artrosis de cadera a veces se irradia hacia la ingle, muslo o rodilla, lo que puede llevar a la confusión en el diagnóstico.

Causas y Factores de Riesgo
La artrosis de cadera es una enfermedad multifactorial, lo que significa que resulta de una combinación de factores genéticos, mecánicos y ambientales.
- Desgaste del cartílago: El factor primario en la artrosis de cadera es el desgaste del cartílago articular que recubre la cabeza del fémur y el acetábulo en la pelvis. Este cartílago actúa como un amortiguador y permite un movimiento suave en la articulación.
- Factores genéticos: Existe una predisposición genética a desarrollar artrosis en ciertas familias.
- Envejecimiento: La artrosis de cadera es más común en personas de edad avanzada. La edad media de inicio varía, pero suele afectar con mayor frecuencia a personas de mediana edad o mayores. La mayoría de los casos se presentan en personas mayores de 50 años.
- Sobrecarga o traumatismos: Lesiones previas en la cadera, como fracturas, luxaciones o traumatismos repetidos, pueden acelerar el proceso de desgaste del cartílago.
- Artrosis secundaria: Generalmente, se diagnostica como secuela o complicación de traumatismos y enfermedades (como la Necrosis Avascular o el Pinzamiento Femoro-Acetabular, entre otras).
- Factores vasculares: Estas causas dan lugar a las luxaciones y otros daños de tipo vascular que pueden desencadenar una artrosis de cadera.
Es importante destacar que la artrosis de cadera es una enfermedad compleja con múltiples factores de riesgo, y la combinación de estos factores puede variar entre individuos.

Diagnóstico de la Artrosis de Cadera
El diagnóstico de la artrosis de cadera se basa en una combinación de evaluación clínica, historia médica del paciente y estudios de imagen:
- Entrevista y evaluación clínica: El médico comienza por realizar una entrevista detallada con el paciente para obtener información sobre los síntomas, su historia médica, factores de riesgo, actividades cotidianas y cualquier lesión previa en la cadera.
- Exploración física: Mediante la exploración, el médico puede objetivar el grado de artrosis que existe.
- Estudios de imagen:
- Radiografías: Son la principal herramienta de diagnóstico para la artrosis de cadera. Permiten visualizar el espacio articular, la forma de la articulación y la presencia de osteofitos (espolones óseos).
- Resonancia magnética (RM): En algunos casos, se puede utilizar una RM para obtener imágenes más detalladas de la articulación de la cadera y para evaluar el tejido blando, como el cartílago y los ligamentos.
- Análisis de líquido sinovial: En algunos casos, el médico puede realizar una artrocentesis, que consiste en la extracción y análisis del líquido sinovial de la articulación de la cadera.
Tratamiento de la Artrosis de Cadera
Los tratamientos de la artrosis de cadera abarcan una amplia gama de enfoques destinados a aliviar el dolor, mejorar la función y retrasar la progresión de la enfermedad. Para aliviar el dolor de la artrosis de cadera, existen diferentes tratamientos, en función de la edad, la calidad de vida, el trabajo y las actividades en el tiempo libre.
Medidas Conservadoras y Cambios en el Estilo de Vida
La prevención de la artrosis de cadera implica la adopción de hábitos de vida saludables, como mantener un peso adecuado, hacer ejercicio regularmente, evitar lesiones y cuidar la salud de las articulaciones. Aunque no se puede prevenir por completo, seguir un estilo de vida activo y saludable puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar artrosis de cadera y otras afecciones articulares. Un estilo de vida saludable que incluya mantener un peso corporal adecuado, hacer ejercicio regular, evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol puede ayudar a aliviar los síntomas de la artrosis de cadera.
- Perder peso: Varios estudios demuestran que las molestias que genera la artrosis de cadera se reducen cuando se produce una pérdida de peso. Esto se hace más notorio cuando el paciente tiene sobrepeso. Mantener un peso corporal saludable es fundamental, ya que el exceso de peso aumenta la carga sobre las articulaciones, incluyendo las caderas.
- Usar muletas o bastones: El uso de muletas o bastones reduce la fuerza que se ejerce sobre la articulación de la cadera.
- Dieta: En cuanto a la dieta, se recomienda una alimentación rica en alimentos antiinflamatorios, como frutas, verduras, pescado rico en ácidos grasos omega-3 y aceite de oliva.
Tratamiento Farmacológico
Existen varios analgésicos que se utilizan para aliviar el dolor causado por la artrosis de cadera:
- Paracetamol: Está demostrado que este medicamento ayuda a los pacientes con síntomas leves de artrosis.
- Medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE): La ingesta de medicamentos como el ibuprofeno y el Naproxeno sódico en dosis recomendadas suelen aliviar las molestias de la artrosis. Los AINE (antiinflamatorio no esteroides) son los que se suelen tomar en dosis recomendadas por el especialista. Algunos de ellos son: Ibuprofeno, Naproxeno, etc. Algunos de los efectos secundarios que pueden manifestarse con la ingesta de los AINE son: malestar estomacal, problemas cardiovasculares y de hemorragia, así como daño hepático y renal.
- Duloxetina: Otro medicamento que puede ser recetado.
Inyecciones Intraarticulares
Estas son alternativas intervencionales que pueden proporcionar alivio:
- Inyecciones de cortisona: Estas inyecciones pueden aliviar el dolor articular. La administración intrarticular de corticoides, guiada por ecografía o bajo radioscopía, genera un rápido alivio del dolor pero este efecto no se mantiene en el tiempo.
- Inyecciones de ácido hialurónico: El ácido hialurónico es un tratamiento que ha demostrado gran efectividad en articulaciones de carga, especialmente la rodilla. El tratamiento consiste en una infiltración intra-articular que, en cualquier caso, debe ser aplicado por un reumatólogo, médico rehabilitador o radiólogo. Tras la inyección se puede hacer vida normal. Estas inyecciones consiguen aliviar el dolor provocado por la enfermedad, siempre y cuando se trate de una artrosis de cadera moderada.
Fisioterapia y Rehabilitación
La terapia física, también conocida como fisioterapia, desempeña un papel relevante en el tratamiento de la artrosis de cadera. Este enfoque terapéutico se centra en mejorar la funcionalidad de la articulación y reducir el dolor a través de técnicas y ejercicios específicos. Cuando el dolor es leve, la terapia fisioterapéutica puede reducir el dolor y mejorar la función articular.
Es fundamental recordar que antes de comenzar cualquier programa de ejercicios, especialmente si padece artrosis de cadera, debe consultar a un médico experto para asegurarse de que los ejercicios sean apropiados para su situación y para recibir orientación sobre la técnica adecuada.
- Ejercicios de fortalecimiento: Se prescriben ejercicios específicos para fortalecer los músculos que rodean la cadera, como los músculos del glúteo y los músculos del muslo. Un aumento en la fuerza de estos músculos puede ayudar a estabilizar la articulación y reducir la carga sobre el cartílago desgastado.
- Elevación de la pierna lateral: Acostado de lado, levante la pierna afectada hacia arriba y luego bájela. Este ejercicio fortalece los músculos del glúteo.
- Elevación de cadera: Acostado boca arriba, doble las rodillas y levante la cadera hacia arriba. Esto fortalecerá los músculos del glúteo y los músculos del núcleo.
- Ejercicios de flexibilidad: La terapia física también incluye ejercicios de estiramiento que mejoran la amplitud de movimiento en la cadera.
- Estiramiento de cuádriceps: De pie o acostado de lado, doble la rodilla de la pierna afectada y tire del tobillo hacia los glúteos.
- Estiramiento de aductores: Sentado en el suelo, abra las piernas y doble el torso hacia adelante para estirar los músculos internos del muslo.
- Ejercicios de movilidad: Realice movimientos suaves y controlados en la articulación de la cadera para mantener o mejorar la amplitud de movimiento.
- Ejercicios de bajo impacto: La natación y otros ejercicios acuáticos son de bajo impacto y pueden ayudar a mejorar la fuerza y la movilidad de la cadera sin someterla a una tensión excesiva. Caminatas y ejercicios de marcha: realizar caminatas regulares puede ser beneficioso para mantener la función de la cadera. Asegúrese de mantener una buena postura y dar pasos cortos y controlados.
- Ejercicios de equilibrio: Trabajar en el equilibrio puede ayudar a prevenir caídas y lesiones.
Artrosis de cadera, ejercicios para aliviar el dolor y frenar su evolucion
La rehabilitación después del tratamiento de la artrosis de cadera, ya sea mediante terapia física, cambios en el estilo de vida o cirugía, desempeña un papel crucial en la recuperación y la mejora de la función de la articulación.
- La rehabilitación se centra en restaurar o mejorar la amplitud de movimiento de la cadera.
- Continuar con ejercicios de fortalecimiento es esencial para mantener la estabilidad de la cadera.
- Si la artrosis de cadera ha afectado la forma en que camina, la rehabilitación puede incluir ejercicios y técnicas para corregir la marcha y la postura anormales, lo que reduce el estrés sobre la articulación.
- En el caso de cirugía, la rehabilitación generalmente implica un seguimiento cercano con el equipo médico, que puede incluir cirujanos ortopédicos, fisioterapeutas y enfermeras, para evaluar el progreso y abordar cualquier preocupación o complicación.
- La duración de la rehabilitación varía según la gravedad de la artrosis de cadera y el tipo de tratamiento recibido. Algunos pacientes pueden requerir solo unas pocas semanas de rehabilitación, mientras que otros pueden necesitar varios meses.
Tratamiento Quirúrgico: Artroplastia Total de Cadera
Por último, y como recurso final, la artrosis de cadera se puede operar. La intervención consiste en sustituir la articulación dañada por una prótesis de cadera. Cuando el daño del cartílago impide realizar la vida normal, es necesaria una cirugía, pues el paciente ya no se puede mover por el dolor, lo que lo lleva a postrarse. La cirugía para tratar la artrosis de cadera, como la artroplastia de cadera (reemplazo de cadera), se recomienda en casos en los que los síntomas son graves y no responden a las opciones de tratamiento no quirúrgicas. Esto incluye dolor intenso, limitación significativa de la movilidad y deterioro en la calidad de vida del paciente.
No es una cirugía menor, por lo que el paciente y su familia son debidamente informados de qué trata: los riesgos pre y post operatorios que podrían eventualmente surgir, cómo será su calidad de vida luego de la operación, qué tantos controles necesitará en el futuro, entre otros. Para eso, el equipo tratante lo componen múltiples profesionales para prolongar la vida del implante, el cual debiera durar cerca de 15 años. "Prótesis de cadera, del dolor a la calidad de vida."

Fases de Recuperación Post-Cirugía
El tiempo de recuperación después de una cirugía de artrosis de cadera puede variar según el tipo de procedimiento y la salud general del paciente. En general, la recuperación completa puede llevar varias semanas a meses. Los pacientes suelen permanecer en el hospital por un corto período de tiempo y luego continúan con la rehabilitación.
Fase 1: Postoperatorio inmediato (Alivio del dolor y activación muscular)
El objetivo de esta primera fase es aliviar el dolor y saber controlarlo junto con la inflamación de la cadera. Para eso, se aplicará termoterapia superficial (frío y calor local) durante los primeros cinco días, además de electroterapia y masajes. Hay que prevenir las luxaciones de la prótesis, manteniendo la pierna operada en rotación neutra, lo que se logra utilizando una almohada entre las rodillas. Además, en la primera fase, se llevarán a cabo ejercicios de activación muscular, tanto en la pierna operada como en la sana.
El paciente podrá sentarse a partir del segundo día post-operado. Para esto, el kinesiólogo tomará varias precauciones en torno al cuidado del paciente. Lo primero es mantener y mover la pierna operada en bloque y no sobrepasar los 90° de flexión de cadera; la pierna debe estar siempre en abducción. Al momento de ponerse de pie, el kinesiólogo deberá considerar tanto el tipo de prótesis que se utilizó como el estado general del paciente. Cada prótesis tiene diferentes tiempos de sedestación, lo que va a determinar el momento preciso en que la prótesis sea capaz de resistir la totalidad del peso de la persona.
Fase 2: Reeducación de la marcha y fortalecimiento
Es la etapa donde el paciente empieza a caminar con dos bastones hasta lograrlo por sí solo. Acá es cuando va de a poco mejorando sus articulaciones hasta eliminar cualquier consecuencia que podría haber quedado de la fase temprana. Para lograrlo se realizarán ejercicios de fuerza contra resistencias y ejercicios funcionales en cadenas cerradas y abiertas. Lo ideal es que, luego de tres meses, el paciente se vuelva independiente de sus movimientos. Por lo que durante esta fase, debe seguir con cuidados rigurosos y evitar las posturas que puedan dañar la prótesis. Si bien depende de cada paciente y su respectiva evolución, el andador o el uso de bastones serán parte de su rehabilitación.
Fase 3: Integración y mantenimiento (Reeducación y fortalecimiento)
Finalmente, el paciente deja los bastones para funcionar de forma independiente. Se recupera la movilidad perdida, propias de la marcha, y se normaliza el uso de la prótesis. No quiere decir que el paciente deje de ejercitarse. Por el contrario, se localizará el fortalecimiento de los músculos a través de ejercicios específicos para que el paciente se reintegre a sus actividades normales de la mejor forma. Estos ejercicios deben ser de baja intensidad para que haya un desarrollo de la fuerza muscular sin generar mayores molestias. En esta última fase se pretende reeducar la marcha sin compensaciones, recuperar los patrones motores propios de la marcha, integrar la cadera protésica en movimiento normal dentro de la marcha y reevaluar al paciente.

Prevención de la Artrosis de Cadera
La prevención de la artrosis se centra en la adopción de hábitos y medidas que reduzcan el riesgo de desarrollar la enfermedad o retrasen su progresión:
- Control del peso: Mantener un peso corporal saludable es fundamental, ya que el exceso de peso aumenta la carga sobre las articulaciones, incluyendo las caderas.
- Ejercicio regular: La actividad física regular fortalece los músculos que rodean las articulaciones y ayuda a mantener la flexibilidad y la movilidad.
- Evitar lesiones: Prevenir lesiones en la cadera es esencial.
Se puede decir que la cadera es una de las zonas anatómicas más grandes del cuerpo humano, la cual contiene estructuras anatómicas muy importantes que participan directamente en las distintas actividades diarias. Considerada como quizá la más grande del cuerpo humano, se habla de una articulación móvil que está catalogada como una enartrodia similar a su homónima en el hombro, capaz de realizar movimientos a través de todos los planos y ejes que describen dentro de la anatomía.
Finalmente, le recomendamos siempre, en caso de sospechar presentar este tipo de afección o alguna otra, acudir a un centro de fisioterapia y rehabilitación o a un especialista, ya que de esta manera se podrá garantizar un correcto abordaje y, a su vez, la mejoría en cuanto a la calidad de vida para que pueda volver a realizar las actividades del día a día de manera normal.