El decaimiento en personas mayores es una situación frecuente que puede afectar profundamente tanto a la salud física como al bienestar emocional. Aunque es habitual que con la edad disminuya la energía, cuando esta falta de vitalidad se mantiene en el tiempo y condiciona la calidad de vida, es esencial prestar atención.
Este fenómeno se manifiesta como falta de motivación, cansancio crónico y desinterés por las actividades cotidianas, impactando negativamente en la calidad de vida. Además, el cansancio puede deberse a multitud de causas, patológicas y no patológicas, pasajeras o permanentes.
¿Qué es el Decaimiento en Ancianos?
El decaimiento en ancianos hace referencia a una sensación persistente de cansancio, falta de motivación, apatía y desinterés por las actividades cotidianas. A menudo, se acompaña de somnolencia, pérdida de apetito y menor participación social. Identificar sus causas es esencial para aplicar un tratamiento adecuado y evitar que evolucione hacia cuadros más graves como la depresión o la dependencia funcional.
Es una sensación de falta de energía, de agotamiento o de cansancio, y es diferente de la somnolencia, que es sentir la necesidad de dormir. La somnolencia y la apatía (un sentimiento de no importarle qué suceda) pueden ser síntomas que acompañan a la fatiga. La fatiga puede ser una respuesta normal e importante al esfuerzo físico, al estrés emocional, al aburrimiento o a la falta de sueño. Es un síntoma común y por lo regular no se debe a una enfermedad seria, pero puede ser un signo de un trastorno físico o mental más grave.
Tipos y Manifestaciones del Decaimiento
Fatiga Crónica
La fatiga crónica en personas mayores se caracteriza por un agotamiento constante que no mejora, incluso tras períodos de descanso. Puede estar relacionada con enfermedades como la diabetes, insuficiencia cardíaca, desnutrición, o ser un efecto secundario de medicamentos. El síndrome de fatiga crónica (SFC) es una afección en la que los síntomas de la fatiga persisten durante al menos 6 meses y no se resuelven con descanso. La fatiga puede empeorar con la actividad física o el estrés mental. Se diagnostica con base en la presencia de un grupo específico de síntomas y después de haber descartado todas las otras causas de fatiga.
El cansancio generalizado en ancianos puede deberse a un cansancio fisiológico derivado del proceso de envejecimiento o del padecimiento de otras dolencias más graves. La fatiga crónica puede aparecer en cualquier etapa de la vida y origina la aparición de síntomas muy claros como son el dolor de articulaciones y músculos, trastornos en el sueño, dolor de cabeza o dificultad para concentrarse en diferentes tareas.

Grados de Fatiga Crónica
- Grado 1: El paciente sufre una sensación de cansancio y fatiga continuada que puede afectarle en su día a día.
- Grado 2: En este grado el paciente sufre aún más las consecuencias de la falta de energía.
- Grado 3: En un caso de fatiga crónica grave, el paciente no puede realizar prácticamente ninguna actividad, ya sea exigente o no.
Somnolencia y Apatía
La somnolencia sufrida por muchos de nuestros mayores adultos es otro de los signos más visibles del decaimiento. Se manifiesta con sueño excesivo durante el día y dificultad para mantenerse despierto. Las causas de la somnolencia pueden ser varias: desde trastornos del sueño hasta problemas neurológicos o emocionales.
Tanto la astenia, que es debilidad física y mental, como la apatía, caracterizada por falta de motivación, son muy frecuentes en el decaimiento en personas mayores. Ambas pueden estar provocadas por enfermedades crónicas, la falta de estímulos o el aislamiento social.
Depresión y Ansiedad
La depresión en la tercera edad es, muchas veces, una causa subyacente del decaimiento. Acompañada de tristeza, aislamiento, insomnio o falta de apetito, requiere atención médica y terapéutica adecuada para ser tratada. La fatiga también es un síntoma de diversas enfermedades de salud mental, como la depresión y la ansiedad.
Los síntomas de ansiedad pueden incluir agitación, problemas para dormir, preocupación excesiva, sentirse "en alerta" la mayor parte del tiempo, y la sensación de que algo terrible va a suceder. Si estás deprimido o tienes síntomas regulares de ansiedad, consulta con tu médico y hazte un examen físico.
¿Cómo se Manifiesta el Cansancio en el Adulto Mayor?
Manifestar enojo e irritabilidad, manifestar cambios de ánimo o quedarse dormido frecuentemente sin sentirse bien descansado son síntomas que pueden indicar que estamos ante una persona mayor muy cansada. Las personas mayores pueden experimentar dos tipos de cansancio:
- Cansancio físico: La persona se siente débil ante la realización de alguna tarea o actividad y debe hacer un sobreesfuerzo que le provoca dolor y tensión muscular.
- Cansancio psicológico o mental: La persona se siente agotada al intentar llevar a cabo actividades intelectuales con la consiguiente merma de su capacidad de concentración.
Síntomas a Observar:
- Cambios de humor sin causa aparente
- Somnolencia
- Tener dolor de cabeza de manera habitual
- Dificultades para realizar actividades sencillas, tanto físicas como intelectuales
- Dolores óseos, musculares y articulares
- Trastornos del sueño
- Malestar general
- Falta de concentración
- Pérdida de peso sin razón clara
- Mirada perdida o desinterés por el entorno
Causas del Decaimiento y Cansancio en Personas Mayores
El decaimiento en ancianos es multifactorial. No se trata únicamente del envejecimiento, sino de una combinación de factores que afectan al equilibrio del organismo. Entre sus causas más comunes se encuentran:

Factores Fisiológicos y Enfermedades
- Cambios fisiológicos relacionados con el envejecimiento: Pérdida de masa muscular (sarcopenia), menor capacidad cardiovascular, metabolismo más lento. El paso del tiempo provoca una pérdida natural de masa muscular, conocida como sarcopenia. La cuarta edad (adultos mayores de 85 años) aumenta el riesgo de debilidad, dependencia y decaimiento.
- Enfermedades crónicas: Insuficiencia cardíaca, diabetes, problemas respiratorios (asma, EPOC), enfermedades renales, enfermedad hepática, hipotiroidismo (glándula tiroides poco activa o hiperactiva), fibromialgia, anemia, enfermedad de Addison, artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico, cáncer, COVID-19.
- Infecciones: Gripe, mononucleosis, citomegalovirus, hepatitis, VIH, neumonía.
- Dolencias persistentes: Como el dolor crónico en personas mayores, que también repercuten en el ánimo y la vitalidad.
- Trastornos del sueño: Apnea del sueño, insomnio, narcolepsia.
Nutrición y Medicación
- Malnutrición o déficits vitamínicos: Especialmente de vitamina D, B12 o hierro (carencias nutricionales e hiporexia). Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y proteínas magras, puede tener un impacto significativo en los niveles de energía.
- Consumo prolongado de medicamentos: Que pueden provocar fatiga o somnolencia (antidepresivos, antihistamínicos, medicamentos para la presión arterial, pastillas para dormir, esteroides y diuréticos).
- Intolerancias o alergias alimentarias: Pueden causar fatiga extrema después de comer, como la enfermedad celíaca.
Factores Psicosociales
- Soledad y aislamiento social: Falta de relaciones sociales y estímulos.
- Depresión y estrés emocional: Determinantes para la aparición de la fatiga.
- Trastornos alimentarios: Anorexia.
Diagnóstico del Cansancio en Personas Mayores
El diagnóstico del decaimiento en personas mayores debe ser realizado por un profesional de la salud. No hay una única prueba para confirmar un diagnóstico de la encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica. El médico puede utilizar herramientas como cuestionarios de evaluación, pruebas de memoria y análisis de salud mental para identificar la causa subyacente del problema.
Para la anemia, tu médico te realizará una prueba de sangre. Si sospechas de intolerancias alimentarias, una dieta de eliminación o una prueba de alergia alimentaria pueden ayudar a identificar los responsables. En caso de síntomas persistentes de agotamiento, se recomienda consultar a un médico de cabecera o a un especialista en geriatría.
Tratamiento y Estrategias para Combatir el Decaimiento
El enfoque de la medicina interna ante el cansancio en personas mayores es integral. No se trata solo de tratar síntomas, sino de identificar y corregir las causas que lo provocan. El tratamiento de la encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica se centra en el alivio de los síntomas.
Recomendaciones Generales
LOS SECRETOS PARA TENER CALIDAD DE VIDA EN TU VEJEZ
- Promover el ejercicio físico adaptado: Actividades como caminar, yoga suave o ejercicios de movilidad son clave para mantener el tono muscular y la vitalidad. El ejercicio tiene enormes beneficios para el sueño, el estado de ánimo y la fatiga.
- Garantizar una dieta equilibrada: Una correcta ingesta de proteínas, vitaminas y minerales contribuye significativamente a evitar el decaimiento. Beba mucha agua a lo largo del día. Se puede recurrir a un suplemento nutricional para cubrir las necesidades nutricionales diarias.
- Mantener rutinas de sueño saludables: Respetar horarios regulares favorece un sueño reparador y previene la somnolencia diurna. Evitar la cafeína o hacer un cambio en los hábitos antes de acostarse para ayudarte a dormir mejor.
- Fomentar la interacción social: Actividades grupales y encuentros familiares ayudan a combatir el aislamiento y mejoran el estado anímico.
- Ofrecer estímulos cognitivos: Juegos, talleres, lectura y pasatiempos mantienen activa la mente y previenen la apatía.
- Controlar la medicación: Revisar con un profesional la cantidad y tipo de medicamentos para evitar efectos adversos. NO deje de tomar ni cambie ningún medicamento sin consultar primero con su proveedor.
- Consultar con especialistas: Psicólogos, fisioterapeutas y geriatras pueden proporcionar tratamientos personalizados y efectivos.
- Planificar la jornada: Ayuda a administrar la energía.
- Delegar tareas: Las que supongan un sobreesfuerzo.
- Realizar ejercicios de respiración: Al levantarse y al acostarse para mejorar la oxigenación del organismo.
Enfoques Médicos y Terapéuticos
- Medicamentos: Para el dolor, la intolerancia ortostática (mareos al ponerse de pie) y la depresión. Tratar la depresión puede ayudar a lidiar con las dificultades asociadas con una enfermedad crónica.
- Ritmo para el malestar general posterior al esfuerzo: Mantenerse activo sin exagerar, reduciendo la fatiga causada por el esfuerzo en lugar de retomar el mismo nivel de actividad que se tenía cuando estaba sano.
- Abordaje de los problemas para dormir: Evitar cafeína, modificar hábitos de sueño.
- Medicina alternativa: Muy pocos tratamientos alternativos para el SFC están respaldados por evidencias. Las personas con esta afección pueden ser sensibles a los medicamentos, así como a los productos herbarios y los suplementos.
- Estrategias de afrontamiento y apoyo: Hablar con un terapeuta puede ayudar a desarrollar la capacidad de afrontar una situación difícil. Participar en grupos de apoyo.
El Papel de las Residencias para Mayores
Cuando observas signos persistentes de personas mayores que se van deprimiendo y el entorno familiar no ofrece los recursos necesarios, plantearse una residencia puede ser una excelente opción. Las residencias proporcionan un entorno estructurado, con atención médica continua, programas de actividades y convivencia diaria con otros mayores.
Además, se garantiza una correcta alimentación, supervisión de la medicación y un equipo de profesionales al servicio del bienestar físico y emocional del residente. Este cuidado, la compañía y el entorno, en general, resulta muy beneficioso para combatir el decaimiento en ancianos. En las residencias de ancianos, se esfuerzan por ofrecer un entorno de cuidado integral para los mayores, con programas diseñados para mejorar su bienestar físico y emocional.
El cansancio en personas mayores no debe asumirse como una consecuencia inevitable de la edad. Si notas que un ser querido presenta síntomas de apatía, fatiga o desinterés, actúa hoy mismo.