La demencia describe un grupo de síntomas que afectan la memoria, el pensamiento y las capacidades sociales, interfiriendo significativamente en la vida cotidiana de la persona. Es importante destacar que la demencia no es una enfermedad específica, sino un síndrome neurodegenerativo. La pérdida de memoria es, con frecuencia, uno de los primeros signos de esta condición.
Aunque la enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia en adultos mayores, existen otras múltiples causas. Comprender sus manifestaciones y tipos es crucial para un abordaje adecuado.
Entendiendo el Término "Demencia Senil" y la Terminología Actual
El término "demencia senil" es antiguo y poco preciso, aunque todavía muy usado popularmente para referirse a la pérdida progresiva de memoria, pensamiento y autonomía en la vejez. Este término proviene de la época en que se diferenciaba la demencia que comenzaba antes de los sesenta años (pre-senil) de la que aparecía después de esta edad (senil), siendo una clasificación meramente cronológica.
En el lenguaje clínico actual, se prefiere hablar de trastorno neurocognitivo mayor, que describe un deterioro cognitivo y funcional que afecta la vida diaria. Decir “demencia senil” no solo se considera poco preciso y con connotaciones estigmatizantes, sino que también puede normalizar la situación, dando a entender erróneamente que la demencia es una parte inevitable del envejecimiento, lo cual no es cierto.
Es fundamental que los profesionales de la salud utilicen la terminología correcta y que la comunidad entienda que la demencia es causada por diversas enfermedades que dañan el cerebro, no simplemente por la edad.

Causas de la Demencia
La causa fundamental de la demencia es el daño o la pérdida de las células nerviosas y sus conexiones en el cerebro. Los síntomas específicos dependen del área del cerebro afectada.
Los tipos de demencia suelen agruparse por características comunes, como la proteína o proteínas depositadas en el cerebro o la parte del cerebro afectada. Adicionalmente, existen afecciones con síntomas similares a los de la demencia que, a diferencia de las demencias progresivas, pueden ser tratables o reversibles.
Tipos de Demencias Progresivas
Estas formas de demencia empeoran con el tiempo y suelen ser irreversibles:
- Enfermedad de Alzheimer: Es la causa más común de demencia. No se conocen todas sus causas, aunque en algunos casos se ha relacionado con cambios en tres genes que pueden transmitirse hereditariamente. Las personas con enfermedad de Alzheimer presentan placas (grupos de proteína beta amiloide) y ovillos (masas fibrosas de proteína tau) en el cerebro.
- Demencia Vascular: Es causada por el daño a los vasos que suministran sangre al cerebro. Los síntomas más comunes incluyen dificultades para resolver problemas, lentitud del pensamiento y pérdida de la concentración y organización.
- Demencia con Cuerpos de Lewy: Caracterizada por acumulaciones de proteína en forma de globo (cuerpos de Lewy) encontradas en el cerebro. Entre los síntomas más comunes están la actuación física de los sueños, las alucinaciones visuales (ver cosas que no son reales) y problemas de concentración y atención.
- Demencia Frontotemporal: Este grupo de enfermedades se caracteriza por la ruptura de las células nerviosas y sus conexiones en los lóbulos frontal y temporal del cerebro, áreas relacionadas con la personalidad, la conducta y el lenguaje.
- Demencia Mixta: Estudios de autopsias de cerebros de personas de 80 años o más con demencia han mostrado que, en muchos casos, esta afección tuvo múltiples causas. Las personas con demencia mixta pueden tener la enfermedad de Alzheimer, demencia vascular y demencia con cuerpos de Lewy simultáneamente.
- Enfermedad de Huntington: Causada por una alteración genética que debilita ciertas células nerviosas en el cerebro y la médula espinal, lo que conlleva un deterioro de las habilidades cognitivas.
- Lesión Cerebral por Traumatismo (LCT): Suele ser causada por traumatismos repetidos en la cabeza. Los síntomas de la demencia dependen de la parte del cerebro lesionada y pueden incluir depresión, cambios súbitos de humor, pérdida de memoria, alteraciones en el habla, lentitud de movimientos, temblores y rigidez.
- Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob: Es un raro trastorno cerebral generalmente sin factores de riesgo conocidos, que puede deberse a depósitos de proteínas infecciosas llamadas priones. Los síntomas de esta afección mortal suelen aparecer después de los 60 años.
- Enfermedad de Parkinson: Muchas personas con la enfermedad de Parkinson, con el tiempo, presentan síntomas de demencia.

Afecciones Similares a la Demencia que Pueden Tratarse o Revertirse
Algunos síntomas que se asemejan a los de la demencia pueden ser reversibles con el tratamiento adecuado:
- Infecciones y trastornos inmunitarios: La fiebre u otros efectos secundarios del esfuerzo del cuerpo por combatir una infección pueden causar síntomas similares a los de la demencia.
- Afecciones metabólicas o endocrinas: Problemas de tiroides o niveles bajos de glucosa en la sangre pueden provocar síntomas o cambios de personalidad similares a la demencia.
- Niveles bajos de ciertos nutrientes: La ingesta insuficiente de vitaminas como la B-1 (tiamina), B-6, B-12, así como cobre o vitamina E, puede causar síntomas de demencia.
- Efectos secundarios de medicamentos: Algunos fármacos pueden provocar reacciones con síntomas de demencia.
- Sangrado subdural: Un sangrado entre la superficie del cerebro y su membrana protectora, común en personas mayores tras una caída.
- Tumores cerebrales.
- Hidrocefalia normotensiva: Acumulación de líquido en los ventrículos del cerebro.
Síntomas y Signos de Alarma
Los síntomas de la demencia varían en función de su causa, pero generalmente incluyen problemas con el pensamiento, la memoria, el razonamiento y la capacidad para llevar a cabo tareas de la vida cotidiana. También pueden presentarse cambios en la personalidad, estados de ánimo y comportamiento. Los síntomas suelen aparecer lenta y progresivamente.
Los principales signos a los que hay que prestar atención son:
- Pérdida de memoria: Especialmente la vinculada a hechos recientes, como olvidar lo que comieron la noche anterior o repetir preguntas.
- Dificultad para cumplir con actividades cotidianas: Tareas que antes se desempeñaban con facilidad, como cocinar, abrir puertas, conducir o usar el teléfono celular.
- Desorientación: En el tiempo y en el espacio, pudiendo desconocer lugares frecuentes o no recordar cómo regresar a casa.
- Dificultad para comunicarse: Problemas para encontrar las palabras adecuadas para expresar pensamientos o describir algo, lo que lleva a pausas en las conversaciones.
- Cambios de comportamiento y personalidad: Pueden manifestar desorden en el hogar (cambiar cosas de sitio y no recordar dónde), agitación, apatía o ataques de ira por frustración.
- Problemas para evaluar situaciones y decidir correctamente.
- Insomnio: Un síntoma que se acentúa en personas con demencia.
Si usted o alguien cercano presenta problemas de memoria o signos de demencia, es crucial consultar a un profesional de atención médica para determinar la causa y obtener un diagnóstico adecuado.
Los síntomas de la demencia | En forma
Etapas de la Demencia (Relacionadas con el Alzheimer)
La demencia es un grupo de síntomas que progresa con el tiempo. Conocer las etapas puede ayudar en la planificación de los cuidados. Las siguientes etapas están relacionadas con la progresión de la enfermedad de Alzheimer:
Ninguna o Poca Demencia
Etapa 1: Comportamiento Externo Normal. Sin Demencia.
En esta fase, no se suelen notar cambios en la persona. Se recomienda planificar con antelación si existe preocupación por la demencia, documentando los valores y prioridades personales sobre los cuidados de salud futuros.
Etapa 2: Cambios muy leves. Sin Demencia.
Es posible que los cambios aún no sean evidentes para otros. La persona puede notar problemas de memoria diarios que se confunden con un envejecimiento normal, como cierta dificultad para encontrar las palabras adecuadas. Aún funciona normalmente en su hogar, comunidad y trabajo. La planificación anticipada de cuidados sigue siendo fundamental.
Demencia en Etapa Temprana
Etapa 3: Cambios Leves.
En esta etapa, es probable que se empiecen a notar cambios en el pensamiento y el razonamiento, junto con cierta pérdida de memoria. Pueden mostrar olvidos como perder objetos y no recordar cómo encontrarlos, dificultad para recordar citas o manejar el dinero y los medicamentos, y problemas para prestar atención. Es crucial ayudar a la persona a planificar para futuras etapas severas y gestionar aspectos como citas, finanzas, medicamentos y asuntos legales. También es recomendable empezar a limitar la conducción.
Etapa 4: Cambios Moderados/Demencia Leve.
La persona recordará la mayor parte de su pasado y reconocerá a sus seres queridos. La planificación de cuidados y la ayuda al equipo médico para seguir las preferencias personales son esenciales. Se debe tomar el control del manejo del automóvil y ayudar con las tareas diarias.
Demencia en Etapa Media
Etapa 5: Deterioro Mental Moderadamente Severo/Demencia Moderada.
Es probable que la persona recuerde algo de su pasado y aún reconozca a sus seres queridos, pero puede tener problemas para tomar decisiones de cuidados de salud y necesitar ayuda para actividades diarias. Se observan cambios de personalidad y estado de ánimo, repetición de preguntas, lagunas mentales con fechas y ubicación, dificultad para elegir ropa y problemas de vejiga. Se debe ayudar con el aseo, la vestimenta y responder con paciencia a las preguntas repetitivas.
Etapa 6: Deterioro Mental Severo/Demencia Moderadamente Severa.
En esta fase, la persona no recordará mucho o nada del pasado y es posible que no reconozca a familiares y amigos. Puede necesitar cuidados médicos las 24 horas. Los cambios fuertes de personalidad, delirios (como pensar que debe ir a trabajar), incapacidad para usar el baño o vestirse sin ayuda, deambulación, problemas para dormir de noche y cambios en los hábitos alimenticios son comunes. Se debe seguir brindando apoyo con actividades diarias y mantener la comunicación a través de música o lectura, respondiendo con paciencia.
Demencia en Etapa Avanzada
Etapa 7: Deterioro Mental muy Severo/Demencia Severa (Etapa final).
La persona ya no recordará nada del pasado ni reconocerá a sus seres queridos, perdiendo la capacidad de tomar decisiones médicas. Necesitará cuidados las 24 horas y presentará incapacidad para comer o tragar alimentos/líquidos, para usar el baño o vestirse sin ayuda, y para caminar o sentarse. Habrá una pérdida progresiva de habilidades lingüísticas, control de la vejiga e intestino, y control muscular. La persona podría estar confinada a una silla de ruedas o a una cama y estará casi siempre desorientada. Se debe continuar brindando apoyo en las actividades diarias y tratando de comunicarse con paciencia.

Factores de Riesgo
Muchos factores pueden contribuir al desarrollo de la demencia con el tiempo:
- Edad: El riesgo de demencia aumenta a medida que la persona envejece, especialmente después de los 65 años. Sin embargo, la demencia no es una parte inevitable del envejecimiento.
- Antecedentes familiares: Tener antecedentes familiares de demencia aumenta el riesgo, aunque muchas personas con este factor nunca la desarrollan y viceversa.
- Síndrome de Down.
- Factores relacionados con el estilo de vida: Investigaciones demuestran que un estilo de vida saludable (alimentación rica en pescado, frutas, verduras y aceite de oliva, ejercicio, entrenamiento cognitivo y actividades sociales) puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
- Consumo excesivo de alcohol: Grandes cantidades de alcohol causan cambios en el cerebro.
- Factores de riesgo cardiovascular: Obesidad, presión arterial alta, colesterol alto, ateroesclerosis, diabetes y tabaquismo. Tener niveles altos de lipoproteína de baja densidad (LDL) es un factor de riesgo para el deterioro cognitivo. La diabetes, si no se controla bien, también aumenta el riesgo.
- Pérdida auditiva o de visión no tratada: La pérdida auditiva está relacionada con un mayor riesgo de demencia.
- Depresión.
- Contaminación del aire: Las partículas de la contaminación del aire pueden acelerar la degeneración del sistema nervioso.
- Traumatismo craneal: Las personas que han sufrido traumatismos craneales graves tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer y demencia.
- Afecciones del sueño.
- Niveles bajos de ciertas vitaminas y nutrientes.
- Medicamentos que pueden empeorar la memoria: Incluyen medicamentos para dormir o para la alergia (como la difenhidramina) y fármacos para la urgencia urinaria (como la oxibutinina).
Complicaciones de la Demencia
La demencia puede afectar muchos sistemas del cuerpo y, por lo tanto, la capacidad de funcionar de la persona:
- Mala nutrición: Muchas personas con demencia reducen la ingesta de alimentos o dejan de comer, afectando su consumo de nutrientes.
- Neumonía: La dificultad para tragar aumenta el riesgo de atragantamiento, lo que puede llevar a que alimentos o líquidos entren en los pulmones (aspiración).
- Incapacidad para realizar tareas de autocuidado: A medida que la demencia empeora, actividades como bañarse, vestirse o cepillarse se vuelven más difíciles.
- Problemas de seguridad personal: Muchas situaciones cotidianas pueden presentar riesgos para las personas con demencia.
- Muerte: En las fases avanzadas de la demencia, pueden producirse el estado de coma y la muerte.
Prevención y Manejo
Aunque no existe una forma segura de prevenir la demencia, hay medidas que podrían ser útiles para reducir el riesgo o retrasar su aparición:
- Mantener la mente activa: Las actividades mentalmente estimulantes podrían retrasar la aparición y disminuir los efectos de la demencia.
- Hacer actividad física y tener vida social: Ambas pueden retrasar la aparición de la demencia y reducir sus síntomas.
- Dejar de fumar: Fumar en la edad madura o en la vejez podría aumentar el riesgo de demencia y afecciones vasculares.
- Consumir la cantidad suficiente de vitaminas: Asegurarse de tener niveles adecuados de vitamina D, un complejo vitamínico B y vitamina C.
- Controlar los factores de riesgo cardiovascular: Tratar la presión arterial alta, el colesterol alto (especialmente el LDL) y la diabetes. Bajar de peso si se tiene sobrepeso.
- Cuidar la salud mental: Tratar la depresión.
- Tener una alimentación saludable: Una dieta tipo mediterránea (rica en frutas, verduras, cereales integrales, aceite de oliva, frutos secos y pescado) podría promover la salud cerebral.
- Dormir bien: Mantener buenos hábitos de higiene del sueño.
- Tratar la pérdida auditiva y visual: Las personas con pérdida auditiva tienen mayor probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo. Los exámenes oculares regulares y el tratamiento de la pérdida de visión son importantes.

Manejo y Apoyo al Paciente y Cuidador
Un ser querido con demencia necesitará apoyo en el hogar a medida que la enfermedad empeore. Es fundamental tratar de entender cómo la persona con demencia percibe su mundo. Brindarle la posibilidad de hablar acerca de cualquier reto y participar en su cuidado diario es clave.
Consejos para reducir la confusión en personas con demencia incluyen:
- Tener personas y objetos familiares alrededor (como álbumes de fotos familiares).
- Mantener un programa regular de sueño y alimentación.
- Mantener las luces encendidas por la noche.
- Brindar recordatorios, notas, listas de tareas rutinarias o instrucciones para las actividades diarias.
- Ceñirse a un horario de actividades simple.
- Hablar de eventos actuales.
Otras medidas de apoyo y seguridad:
- Las caminatas regulares con un cuidador pueden mejorar las habilidades de comunicación y evitar que la persona deambule.
- La música tranquilizante puede reducir la deambulación y la inquietud, aliviar la ansiedad y mejorar el sueño y el comportamiento.
- Las personas con demencia deben hacerse revisar los ojos y los oídos regularmente, y usar audífonos, gafas o considerar cirugía de cataratas si es necesario.
- Deben someterse a exámenes de manejo frecuentes; en algún punto, dejará de ser seguro que conduzcan.
- Las comidas supervisadas pueden ayudar con la alimentación, ya que las personas con demencia a menudo olvidan comer y beber, lo que puede llevar a deshidratación o desnutrición. Se debe consultar al proveedor sobre la necesidad de calorías extras si hay inquietud o deambulación.
- Es vital hablar con el proveedor sobre el riesgo de ahogamiento, cómo incrementar la seguridad en casa, prevenir caídas y mejorar la seguridad en el baño.
- Programas como el Programa de Retorno Seguro (Alzheimer's Association) proporcionan brazaletes de identificación para personas con demencia, facilitando su localización en caso de extravío.
- Finalmente, en fases avanzadas, las personas con demencia pueden necesitar asistencia y vigilancia las 24 horas para garantizar un ambiente seguro, controlar el comportamiento agresivo o agitado y satisfacer sus necesidades.
Cuidados a Largo Plazo y Apoyo al Cuidador
Una persona con demencia puede necesitar vigilancia y ayuda constante, ya sea en casa o en una institución. Las posibles opciones incluyen guarderías para adultos, hogares familiares para adultos, albergues, residencias para adultos mayores o cuidado en el hogar.
Existen muchas organizaciones y recursos comunitarios (servicios de protección de adultos, departamentos geriátricos gubernamentales, enfermeras visitadoras, servicios de voluntarios) disponibles para ayudar a cuidar a una persona con demencia. Los grupos de apoyo y la asesoría familiar también son cruciales para que los cuidadores puedan hacer frente al reto y evitar el agotamiento.
Buscar asesoría legal a tiempo para establecer instrucciones previas, un poder notarial y otras acciones legales puede facilitar la toma de decisiones con relación al cuidado de la persona, antes de que esta sea incapaz de hacerlo.
Los síntomas de la demencia | En forma
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