Edificios con Mixtura Programática en Barrios Vulnerables

Las ciudades, como motores de la economía y la producción, albergan a la mayor parte de la población mundial, y se proyecta que para el año 2050 concentrarán al 70% de los habitantes del planeta. Ante este escenario de creciente urbanización, los arquitectos y arquitectas incorporan cada vez más la articulación de usos mixtos en sus edificaciones, buscando favorecer la diversificación y evitar la monofuncionalización de los espacios.

Reconocidas firmas de arquitectura a nivel global, como Herzog & de Meuron y Snøhetta, apuestan por la diversidad y el fomento de la implementación de usos complementarios y actividades superpuestas dentro de una misma edificación. Esta tendencia mundial, impulsada por la concentración de población en entornos urbanos, posiciona a las ciudades como instrumentos clave para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. La mixtura de usos se concibe así como un medio para reconocer y potenciar las ciudades construidas.

Infografía sobre la tendencia de usos mixtos en la arquitectura urbana global.

La Mixtura Social como Objetivo de Política Urbana

La mixtura social se ha consolidado como un objetivo prioritario en las políticas urbanas, trascendiendo diferencias políticas. En Chile, por ejemplo, la ex ministra de Vivienda y Urbanismo, Paulina Saball, enfatizó en 2016 que el mayor desafío era garantizar la mixtura social en los conjuntos habitacionales. Esta visión fue reforzada por Sebastián Piñera en 2018 con la presentación de un proyecto de ley para crear Zonas de Integración Urbana, donde familias de distinta condición socioeconómica convivirían a cambio de beneficios para las empresas inmobiliarias. Este acuerdo ha contribuido a mitigar el "pánico empresarial" hacia la mezcla social, según Ruiz-Tagle y Romano (2019).

Proyectos de Integración Social (PIS) y su Impacto en la Sociabilidad

Este trabajo se centra en un tipo específico de vecindarios de mixtura social: los Proyectos de Integración Social (PIS). Estos proyectos buscan reducir la segregación socioeconómica a través de la proximidad espacial de familias de diferentes niveles socioeconómicos. El análisis se enfoca en cómo las condiciones de mixtura y el entorno de estos barrios influyen en la sociabilidad de sus residentes, proponiendo una aproximación socioespacial y multiescalar.

Se argumenta que la simple proximidad espacial no es suficiente para promover sociabilidades diversas desde el punto de vista socioeconómico. Es fundamental considerar el contexto social y espacial en el que se construyen estos barrios, especialmente en el marco de estructuras urbanas segregadas como las que predominan en América Latina, incluyendo Santiago.

Mapa de Santiago de Chile mostrando áreas de segregación socioeconómica y localización de PIS.

Estructura del Análisis

El artículo se organiza en siete secciones:

  • Caracterización de la mixtura social chilena y las condiciones socioespaciales de los PIS.
  • Revisión de la sociabilidad como fenómeno socioespacial y multiescalar, superando el énfasis en la proximidad de los PIS.
  • Exposición de los casos de estudio y la metodología empleada.
  • Presentación de resultados sobre la sociabilidad intrabarrio.
  • Análisis de cómo la sociabilidad de los residentes de PIS se extiende por la ciudad.
  • Investigación sobre la influencia del lugar de construcción y las dotaciones de los barrios en la sociabilidad de los residentes.

Segregación Socioeconómica: Un Problema Urbano Persistente

La segregación socioeconómica representa uno de los principales problemas urbanos en Chile y en gran parte de Latinoamérica. Este fenómeno, que confina a los sectores de menores ingresos a las zonas más precarias y económicas de la ciudad, ha generado serios problemas sociales, como la guetificación de barrios de vivienda pública y la desigualdad en el acceso a servicios y equipamientos urbanos (Rodríguez & Sugranyes, 2004).

La segregación urbana en Chile no es un fenómeno casual, sino el resultado de una combinación de políticas públicas implementadas desde finales de los setenta. Entre ellas se incluyen la liberalización del mercado de suelo (Sabatini, 2000), la construcción de barrios basada en criterios de homogeneidad social y la flexibilización de las normas constructivas y de localización para viviendas públicas (Imilan, 2016). A esto se suman procesos de reducción del rol estatal y privatización en áreas clave como educación, salud y pensiones (Garretón, 1981), conformando una sociedad donde las clases altas rara vez comparten espacios públicos con personas de bajos ingresos (CEPAL, 2007; Stillerman, 2016).

A pesar de las advertencias sobre los riesgos para la cohesión social derivados de la segregación y la desigualdad (Rodríguez & Sugranyes, 2004; Tironi, 2007), las medidas para frenarla fueron escasas. Una de las políticas pioneras fue la implementación de los Proyectos de Integración Social (PIS) en el ámbito habitacional.

Evolución de los Proyectos de Integración Social (PIS)

Hasta 2007, los barrios financiados con subsidios estatales se dirigían a grupos específicos, generalmente de un mismo nivel socioeconómico, con subsidios para familias pobres (Fondo Solidario de Vivienda, FSV) y para clase media (Subsidio para la Clase Media, SCM). La idea de vecindarios homogéneos se consideró un factor causante de la segregación, lo que impulsó la modificación de esta política.

Surgieron así los PIS, que debían incluir al menos un 30% de hogares adquiridos a través del FSV y un 30% a través del SCM, permitiendo que el 40% restante se vendiera directamente. El objetivo era disminuir la segregación socioeconómica mediante la proximidad espacial de familias de diferente condición socioeconómica. Inicialmente, las empresas inmobiliarias mostraron reticencia, pero el temor a la mezcla social ha disminuido, y la política de mixtura social parece consolidada (Sabatini & Vergara, 2018), concentrando cerca del 36% del presupuesto anual del Ministerio de Vivienda y Urbanismo chileno (MINVU) en subsidios.

Desafíos y Críticas a la Política de Mixtura Social

A pesar de las iniciativas, el incremento en los montos de los subsidios no ha motivado una mejor localización de los barrios de integración. La mayoría de los PIS construidos bajo el DS 116 se ubican en comunas periféricas, a una distancia considerable del centro de Santiago. Este escaso énfasis locacional se ha visto acompañado por una falta de visión urbanística respecto a los equipamientos necesarios.

Los criterios iniciales de localización para los PIS eran similares a los del Subsidio de Localización, permitiendo su construcción en áreas amplias, incluso fuera del área consolidada. Esto significaba que los PIS podían estar a distancias significativas de colegios, centros de salud o áreas verdes, sin considerar la condición socioeconómica de las áreas circundantes. Aunque los criterios han tenido pocas modificaciones en los DS 116 y 19, los requerimientos de composición social del entorno son solo sugerencias, a menudo omitidas por las constructoras.

Como resultado, muchos PIS continúan construyéndose en la periferia, con problemas de servicios y equipamientos, o en áreas socialmente homogéneas, lo que no resuelve otros tipos de segregación urbana, como la educacional. Otra crítica a la política de mixtura social en Chile es la limitada diversidad socioeconómica que promueve. La amplia base de grupos medios bajos y la movilidad social ascendente han generado una mezcla concentrada principalmente en la clase media emergente y la clase baja, con algunas familias de clase media consolidada (Maturana, Vergara & Romano, 2016; Sabatini & Vergara, 2018).

Por lo tanto, aunque los PIS buscan solucionar problemas de segregación y desigualdad, su enfoque en la mixtura social se limita a la proximidad socioeconómica. La falta de criterios adecuados de localización, equipamiento, tipo de mezcla y medidas concretas para fomentar la asociatividad entre residentes debilita la esperanza de sociabilidad pluriclasista. La simple cercanía espacial, sin una estrategia urbana más amplia, no aborda desigualdades estructurales en el acceso a servicios clave como la educación y la salud, fundamentales para la calidad de vida.

Vulnerables - Documental

Factores que Influyen en la Sociabilidad en Barrios de Ingresos Mixtos

La sociabilidad en barrios de ingresos mixtos es un fenómeno complejo influenciado por diversos factores, tanto sociales como espaciales. Se entiende la sociabilidad como "el proceso de interacción e intercambio, mediante el cual se materializa el encuentro con otros" (Link, Mora, Greene & Figueroa, 2017, p. 11).

El Debate sobre la Diversidad y la Sociabilidad

Existe un debate sobre si la diversidad socioeconómica en un barrio es un obstáculo o un facilitador de la sociabilidad. Por un lado, se argumenta que en contextos de diversidad, las posibilidades de encuentro aumentan debido a la necesidad de intercambios funcionales, como los laborales, que promueven la interacción y el reconocimiento mutuo entre familias de diferente condición socioeconómica (Kleit & Carnegie, 2011; Rasse, 2015; Sabatini & Salcedo, 2007). La mixtura social es vista como una condición deseada, contribuyendo a los "efectos de barrio" que pueden inducir procesos de movilidad social, al menos económica, entre los más pobres (Sampson, Morenoff & Gannon-Rowley, 2002).

Por otro lado, se plantea que la diversidad puede dar lugar a nuevas formas de microsegregación influenciadas por el clasismo. En este sentido, la sociabilidad en barrios de ingresos mixtos podría organizarse en esferas estructuradas por la condición social (Butler & Robson, 2003). Las clases bajas tenderían a tener sociabilidades más ancladas en el barrio, mientras que las clases medias desarrollarían un "habitus metropolitano" (Butler, 2002; Weber, 2007), con sociabilidades geográficamente más extendidas y una desconexión simbólica y funcional del vecindario (Watt, 2009).

La Influencia del Entorno y los Equipamientos Urbanos

La sociabilidad no solo depende de la mixtura social, sino también de aspectos territoriales, como los espacios para el encuentro dentro del vecindario y la distribución de equipamientos en el entorno y la ciudad. Una buena dotación del entorno puede minimizar la tendencia de los vínculos de clase media a extenderse geográficamente, acercando sus prácticas cotidianas al lugar de residencia y aumentando las posibilidades de encuentro con clases bajas (Andreotti, Galès & Fuentes, 2013; Dempsey, 2009).

La densidad y las funciones mixtas del espacio interior del barrio y su entorno también pueden potenciar la sociabilidad, destacando la importancia de los espacios públicos para fomentar el vínculo social (Dempsey, 2009; Raman, 2010; Talen, 2002). Sin embargo, los espacios de encuentro entre clases pueden ser negociables, y el contacto pluriclasista no siempre es tolerado en todas las esferas de la vida cotidiana por la clase media (Bacqué, Charmes & Vermeersch, 2014).

El Contexto de Segregación Urbana

En ciudades marcadas por la segregación socioeconómica y la distribución desigual de equipamientos, como Santiago y otras grandes urbes latinoamericanas, los proyectos de mixtura social tienen una menor capacidad para inducir sociabilidades diversas a escala de barrio, especialmente cuando se construyen en entornos populares. Si el entorno es socioeconómicamente homogéneo, la disposición de familias de altos ingresos a habitar barrios mezclados disminuye, al igual que cuando el entorno carece de dotaciones adecuadas (Sabatini, Rasse, Mora & Brain, 2012).

La pobreza de dotación obliga a las familias a realizar largos desplazamientos para trabajar o estudiar, reduciendo el tiempo en casa y, por ende, las oportunidades de encuentro (Maturana & Horne, 2016). En resumen, la sociabilidad en barrios de ingresos mixtos no solo depende de la proximidad de clases, sino también de factores espaciales. Una visión ampliada que considere el contexto social y espacial es crucial para comprender y fomentar sociabilidades diversas.

Diagrama que ilustra los factores que influyen en la sociabilidad de barrios de ingresos mixtos.

Metodología de Investigación sobre Sociabilidad y Mixtura en PIS

Para comprender cómo las condiciones de mixtura y de entorno de los PIS influyen en la sociabilidad de sus residentes, se empleó una metodología mixta. En su dimensión cuantitativa, se analizó el nivel de sociabilidad anclada en el barrio y en otras escalas urbanas, así como el nivel de diversidad socioeconómica de los vínculos de los residentes de los PIS.

Se utilizó el análisis de redes sociales egocéntricas, definidas "desde el punto de referencia de un agente social determinado (Ego), directamente conectado a otros agentes sociales" (Rincón, 2015, p. 22), junto con un generador de posiciones. Esto permitió vincular al Ego y sus contactos con una determinada posición social (Espinoza & Durston, 2013), de forma indirecta, a través del tipo de trabajo o profesión, un indicador comúnmente utilizado en países desiguales y con consumo masificado como Chile (Espinoza & Barozet, 2009; Link, Valenzuela & F...).

Ejemplo de un diagrama de red social egocéntrica.

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