La audición es una pieza clave en nuestra percepción y orientación del entorno. Sin embargo, con el paso de los años, es común que se produzcan cambios en nuestro organismo que afectan la manera de percibir la realidad a través de los sentidos. La pérdida auditiva, también conocida como hipoacusia, es una disminución gradual de la capacidad para oír, que puede pasar desapercibida en sus etapas iniciales.
Más del 5% de la población mundial, que equivale a 430 millones de personas, incluyendo a 34 millones de niños, necesita rehabilitación por una pérdida de audición discapacitante. Se estima que para el año 2050, esta cifra superará los 700 millones de personas, lo que representa una de cada diez personas. La frecuencia de este problema aumenta significativamente con la edad: más del 25% de las personas mayores de 60 años presenta una pérdida de audición discapacitante. Esta se considera discapacitante cuando existe una reducción superior a 35 decibelios (dB) en el oído que oye mejor.
Cuando la pérdida es leve, moderada o grave, a menudo se dice que la persona "es dura de oído". En general, estas personas pueden comunicarse mediante el habla y, en algunos casos, utilizan auxiliares auditivos, implantes cocleares u otros dispositivos, además de subtítulos. En contraste, las personas sordas presentan una pérdida de audición profunda y oyen muy poco o nada; algunas pueden utilizar implantes cocleares y comunicarse mediante la lengua de signos.

Causas de la Pérdida Auditiva en la Edad Adulta y Avanzada
Aunque diversos factores pueden afectar la audición a lo largo de la vida, en la edad adulta y avanzada existen causas específicas que contribuyen a su deterioro. Estas incluyen:
- Enfermedades crónicas: Afecciones como la presión arterial alta y la diabetes están asociadas con la pérdida de la audición.
- Tabaquismo: Un factor de riesgo conocido para la salud general, que también incide en la audición.
- Otosclerosis: Una enfermedad del oído medio que causa la fijación del estribo, un pequeño hueso del oído.
- Pérdida de audición neurosensorial debida a la edad: Es la causa más común y ocurre en ambos oídos a medida que se envejece, debido a cambios en el oído interno, el oído medio y las vías nerviosas hacia el cerebro.
- Pérdida de audición neurosensorial repentina: Aunque menos común, puede ocurrir de forma abrupta.
- Exposición a ruidos o sonidos fuertes: Una causa evitable de daño auditivo acumulativo.
- Medicamentos ototóxicos: Algunos fármacos, como ciertos medicamentos de quimioterapia, pueden ser tóxicos para las células sensoriales de los oídos.
- Tapón de cerumen: Una causa reversible de disminución auditiva.
- Traumatismos en el oído o en la cabeza.
Consecuencias de la Pérdida Auditiva no Tratada
Cuando la pérdida de audición no se trata, repercute negativamente en diversos aspectos de la vida, especialmente en los adultos mayores:
- Dificultades para la comunicación y el habla.
- Efectos negativos sobre la cognición, incluyendo un mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo acelerado.
- Aislamiento social, soledad y estigmatización, lo que limita la capacidad de comunicación e integración.
- Consecuencias sociales y económicas, como dificultades para acceder a la educación y el empleo.
- Disminución de las habilidades cognitivas y desarrollo de depresión.
- Mayor riesgo de caídas y morbilidad.

La Conexión entre Audición y Equilibrio: Riesgo de Caídas en Adultos Mayores
Cuando se piensa en el equilibrio y las caídas en adultos mayores, se suelen imaginar causas como la debilidad muscular, la visión reducida o problemas neurológicos. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que la pérdida auditiva también está relacionada con un mayor riesgo de caídas. Esta conexión es real, y cada vez más investigaciones lo confirman. Incluso una pérdida auditiva leve puede afectar el equilibrio.
Un estudio publicado por la Johns Hopkins University encontró que por cada 10 decibelios de pérdida auditiva, el riesgo de caída aumenta un 140%.
¿Por qué la audición influye en el equilibrio?
La explicación es multifactorial, resumiéndose en los siguientes motivos:
- El oído interno controla más que solo la audición: El oído interno aloja el sistema vestibular, que es el responsable del equilibrio. Problemas auditivos muchas veces están acompañados de alteraciones en este sistema.
- Sobrecarga cognitiva: Cuando alguien no oye bien, su cerebro debe esforzarse más para entender los sonidos, especialmente en ambientes ruidosos. Esa "sobrecarga" cognitiva distrae al cerebro de otras funciones vitales, como mantener el equilibrio o coordinar movimientos.
- Menor percepción del entorno: Quienes oyen poco tienen menos señales auditivas del entorno (como un coche que se acerca, una persona o una advertencia verbal), lo que disminuye su capacidad de reaccionar a tiempo ante obstáculos o peligros.
Cómo funciona el sistema de equilibrio del oído interno - Laberinto de los canales semicirculares
Mitos comunes sobre la pérdida auditiva y las caídas
Es importante desmentir algunas creencias erróneas:
- “Solo me caigo porque estoy viejo”: La edad influye, pero no es la única causa. Detectar y tratar la pérdida auditiva puede reducir el riesgo.
- “Los audífonos son solo para oír mejor”: No. También ayudan a mejorar la orientación espacial y a mantener la conexión con el entorno, factores clave para el equilibrio.
- “Mi pérdida auditiva no es tan grave como para usar audífonos”: Incluso pérdidas leves pueden afectar el equilibrio. Es mejor prevenir y buscar una evaluación profesional.
Detección y Tratamiento de la Pérdida Auditiva
Para tratar eficazmente la pérdida de audición y las enfermedades del oído es fundamental diagnosticarlas tempranamente. Por este motivo, conviene realizar un tamizaje sistemático para detectar pérdidas de audición o enfermedades otológicas en las personas con mayor riesgo, entre ellas los adultos mayores.
La opción más recomendable para el tratamiento y la detección oportuna es acudir con el médico para una valoración ótica (del oído) en la que se realice un interrogatorio y exploración física de acuerdo con las características de la hipoacusia. Las pruebas auditivas y la exploración de los oídos pueden realizarse en entornos tanto clínicos como comunitarios.
Dispositivos y ayudas para la audición
Una vez detectada la pérdida de audición, se debe iniciar el tratamiento lo antes posible para evitar consecuencias negativas. Existen varios aparatos y ayudas que pueden mejorar la pérdida de audición:
- Audífonos: Son instrumentos electrónicos que se usan en el oído o detrás de la oreja y están diseñados para obtener mayor audibilidad. Tienen grandes beneficios, como la mejora en la comprensión de las conversaciones y la disminución de los llamados "zumbidos" (tinnitus). Un audiólogo o un especialista en audífonos puede ayudar a su ajuste y a que la persona se acostumbre a ellos.
- Implantes cocleares: Para aquellas personas que tienen problemas graves de audición, los implantes cocleares son aparatos que se implementan en el oído a través de cirugía, ayudando a centenas de miles de personas a tener una nueva conexión con su entorno.
Es fundamental que los audífonos estén bien calibrados y que se usen con regularidad. La adherencia al uso de audífonos por parte de los adultos mayores sigue siendo un problema importante. Estudios han identificado que las causas de abandono del audífono incluyen la falta de percepción del beneficio, problemas para controlar el ruido ambiental, incomodidad del dispositivo por un molde mal ajustado y dificultad para manipularlo.
Para combatir esto, es crucial implementar una prueba específica denominada “análisis objetivo del audífono en oído real” que permite al especialista evaluar objetivamente el funcionamiento y la calibración del audífono, junto con un control regular, capacitaciones para su uso, apoyo de un familiar como mediador y un periodo de adaptación.

Prevención y Cuidado Auditivo a lo Largo de la Vida
Muchas causas de pérdida de audición pueden evitarse mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas aplicadas a lo largo de toda la vida. La prevención debe abordarse desde las primeras etapas y mantenerse hasta la edad avanzada.
Para reducir el riesgo de pérdida de audición, especialmente en la población adulta mayor, se pueden aplicar diversas estrategias eficaces:
- Realizar un chequeo auditivo anual, sobre todo después de los 60 años.
- Consultar si el equilibrio o las caídas frecuentes podrían estar relacionadas con la pérdida auditiva.
- Si se usan audífonos, asegurarse de que estén bien calibrados y que se utilicen con regularidad.
- Mantenerse físicamente activo para fortalecer el equilibrio y la musculatura.
- Adaptar el hogar para prevenir caídas: garantizar buena iluminación, instalar pasamanos y usar alfombras antideslizantes.
- Estrategias de escucha sin riesgos para reducir la exposición a sonidos intensos en entornos de ocio.
- Uso racional de medicamentos para prevenir la pérdida de audición por factores ototóxicos.
Apoyo para Adultos Mayores y sus Familias
La alteración de la audición puede provocar una sensación de aislamiento en personas mayores, limitando su capacidad de comunicación e integración. Es fundamental que familiares y cuidadores estén atentos al deterioro de la audición para intervenir de forma temprana y mejorar así el proceso de adaptación.
Para facilitar la vida a quienes tienen pérdida auditiva:
- Contar a amigos y familiares sobre la pérdida de audición.
- Pedir a amigos y familiares que miren de frente al hablar, para facilitar la lectura de labios y la interpretación de expresiones.
- Pedir a las personas que hablen más alto, pero que no griten.
- Estar atento al ruido ambiental que pueda dificultar la audición; en restaurantes, por ejemplo, solicitar sentarse en una zona tranquila, lejos de la cocina o de música alta.
- Promover la participación del adulto mayor en actividades socioculturales, talleres y terapias en grupo para fomentar las relaciones con su entorno.
Docentes como Eduardo Fuentes de Fonoaudiología UC, destacan la necesidad urgente de verificar la calibración adecuada de los audífonos y de realizar un control presencial con el paciente. Señala que la hipoacusia no tratada expone a un mayor riesgo de aislamiento social, depresión, disminución de habilidades cognitivas, demencia y un mayor riesgo de caídas y morbilidad.
Investigación y Conciencia Global
El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD) apoya investigaciones sobre las causas de la pérdida de audición relacionada con la edad, incluyendo los genes que pueden hacerla más probable. Los científicos financiados por el NIDCD trabajan para comprender qué sucede a medida que envejecemos que interfiere con la capacidad de escuchar el habla en entornos ruidosos, y examinan los cambios en la forma en que el cerebro procesa el sonido cuando se pierde la audición.
El 3 de marzo se celebra el Día Mundial de la Audición, una iniciativa de la OMS para generar conciencia sobre la prevención de la hipoacusia y promover políticas públicas de salud que garanticen su tratamiento oportuno.