La discapacidad intelectual (DI) es un trastorno del neurodesarrollo que se define por una limitación significativa del funcionamiento intelectual y de la conducta adaptativa, abarcando áreas como los conceptos, las relaciones sociales y las prácticas. A diferencia de las perspectivas históricas que la limitaban a una edad de aparición antes de los 18 años, las nuevas consideraciones la extienden hasta los 22 años.
La definición actual, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la A.P.A. y la Asociación Americana de Discapacidad Intelectual (AAIDD), se centra en las necesidades de apoyo de las personas, más que en sus dificultades. Se destaca que no es una enfermedad ni un trastorno de salud mental, sino una condición que implica un funcionamiento intelectual significativamente por debajo del promedio, afectando la capacidad para afrontar actividades de la vida diaria.
Clasificación y Gravedad de la Discapacidad Intelectual
La discapacidad intelectual se clasifica según su gravedad, que se relaciona directamente con el funcionamiento intelectual y las habilidades adaptativas. Esta clasificación abarca cuatro niveles:
Discapacidad Intelectual Leve
- Representa aproximadamente el 85% de los casos.
- El alumnado presenta puntuaciones en CI entre 50-55 y 40-35.
- La conducta adaptativa se ve afectada en todas las áreas del desarrollo.
- Estos individuos suelen desarrollar habilidades comunicativas en la infancia y pueden adquirir parcialmente aprendizajes instrumentales básicos durante la escolarización.
Discapacidad Intelectual Moderada
- Supone alrededor del 10% de la población con discapacidad intelectual.
- Las puntuaciones en CI se sitúan entre 35-40 y 20-25.
- Las adquisiciones de lenguaje en los primeros años son escasas, pero con el tiempo pueden aprender a hablar o emplear comunicación alternativa.
- Pueden adquirir habilidades de comunicación durante la niñez y, con supervisión, destrezas para su cuidado personal.
Discapacidad Intelectual Grave
- Constituye el 3-4% del total de la discapacidad intelectual.
- La mayoría de este alumnado presenta una alteración neurológica identificada.
- Las adquisiciones de lenguaje comunicativo son escasas o nulas en los primeros años, pero pueden aprender a hablar durante la escolarización.
- Se benefician limitadamente de la enseñanza pre-académica, aunque pueden dominar habilidades para la lectura global de palabras esenciales.
- Los adultos pueden realizar tareas simples bajo supervisión.
- Es cuando el Cociente Intelectual se haya entre 20 y 35, haciendo que quienes la padecen necesiten de una constante supervisión, ya que casi siempre se presenta con daños a nivel neurológico.
- Esto hace que el individuo tenga habilidades reducidas, poca o nula compresión lectora y numérica, y normalmente las personas se comunican con holofrases.
Discapacidad Intelectual Profunda
- Representa el 1-2% del total de la discapacidad intelectual.
- La medida del CI queda por debajo de 20-25 (o menor a 20).
- Suelen presentar un limitado nivel de conciencia y desarrollo emocional, escasa intencionalidad comunicativa, ausencia de habla y graves dificultades motrices.
- El nivel de autonomía es muy reducido, y su tasa de supervivencia es muy baja, ya que suele aparecer acompañada de problemas neurológicos.
- El desarrollo óptimo puede predecirse en ambientes altamente estructurados con ayudas y supervisión constantes.
- Es uno de los más infrecuentes y el más temido por los padres, pues quienes la padecen tienen una capacidad de cociente intelectual menor a 20, lo que implica un cuidado de forma permanente.

Causas de la Discapacidad Intelectual
Las causas de la discapacidad intelectual son múltiples y de distinto origen, pudiendo ser genéticas, prenatales, perinatales o postnatales. La AAIDD destaca la importancia del entorno en la infancia, los estímulos y el vínculo afectivo para el desarrollo intelectual.
Causas Antes o Durante la Concepción
- Trastornos hereditarios: Fenilcetonuria, enfermedad de Tay-Sachs, neurofibromatosis, hipotiroidismo, síndrome del cromosoma X frágil.
- Anomalías cromosómicas: Síndrome de Down, Síndrome de Klinefelter, Síndrome de Turner.
Causas Durante el Embarazo (Prenatales)
- Infecciones maternas: Rubéola, sífilis, virus de la inmunodeficiencia humana, citomegalovirus, virus del herpes simple, toxoplasmosis, rubéola o virus Zika.
- Exposición a tóxicos: Alcohol (trastorno del espectro alcohólico fetal), drogas, plomo, metilmercurio.
- Fármacos: Fenitoína, valproato, isotretinoína y antineoplásicos (quimioterápicos).
- Déficit grave en la nutrición materna.
- Desarrollo anómalo del cerebro: Quiste porencefálico, heterotopia de la sustancia gris y encefalocele.
- Preeclampsia y nacimientos múltiples.
Causas Durante el Nacimiento (Perinatales)
- Falta de oxígeno (hipoxia).
- Prematuridad extrema.
Causas Después del Nacimiento (Postnatales)
- Infecciones del encéfalo: Meningitis, encefalitis.
- Traumatismos craneales graves.
- Desnutrición infantil.
- Maltrato o abandono emocional grave o psicológico, verbal o físico.
- Exposición a venenos: Plomo, mercurio.
- Tumores cerebrales y sus tratamientos.
Incluso con los avances en genética, a menudo no se puede identificar una causa específica de la discapacidad intelectual.
Síntomas y Manifestaciones
Los síntomas de la discapacidad intelectual varían considerablemente. Algunos niños presentan anomalías físicas o neurológicas evidentes al nacer o poco después, como características faciales inusuales, tamaño de la cabeza muy grande o muy pequeño, o malformaciones en las manos o en los pies. Otros pueden mostrar un desarrollo motor tardío o ser lentos para alcanzar hitos del desarrollo durante su primer año de vida.
En la mayoría de los casos, los síntomas se manifiestan en el periodo preescolar, siendo el retraso en el desarrollo del lenguaje uno de los primeros problemas detectados por los padres. Los niños con discapacidad intelectual son lentos para usar palabras, unirlas y hablar con frases completas. Su desarrollo social es a veces lento debido al deterioro cognitivo y a las deficiencias del lenguaje, y pueden ser lentos para aprender habilidades de autoayuda como vestirse y alimentarse por sí mismos.
Los niños con discapacidad intelectual son más propensos a presentar problemas de comportamiento, como crisis explosivas, rabietas, agresividad o comportamientos autolesivos, a menudo relacionados con la frustración derivada de dificultades de comunicación e impulsividad. También pueden ser más susceptibles a ser aprovechados por otros debido a su ingenuidad y credulidad.
Entre el 20% y el 35% de las personas con discapacidad intelectual también presentan trastornos de la salud mental, como ansiedad y depresión, especialmente si son conscientes de sus diferencias o sufren acoso y maltrato.
Diagnóstico de la Discapacidad Intelectual
El diagnóstico de la discapacidad intelectual se basa en una evaluación exhaustiva que integra datos de diversas pruebas con información familiar y observación clínica. Es crucial identificar la causa, aunque no siempre sea reversible, para predecir la evolución, planificar intervenciones y asesorar a los padres.
Etapas del Diagnóstico
- Detección prenatal: Incluye pruebas como ecografía, amniocentesis, biopsia de vellosidades coriónicas, cribado cuádruple y cribado prenatal no invasivo (NIPS) para identificar posibles anomalías fetales, incluyendo trastornos genéticos como el síndrome de Down.
- Pruebas de cribado del desarrollo: Cuestionarios y evaluaciones rutinarias realizadas por médicos durante las revisiones pediátricas para valorar rápidamente las habilidades cognitivas, verbales y motoras del niño.
- Pruebas formales intelectuales y de habilidades: Realizadas por un equipo de profesionales, constan de entrevistas con los padres, observaciones del niño y tests estandarizados como el Stanford-Binet o la Escala de inteligencia de Wechsler (WISC-IV) para medir la capacidad intelectual, y las Escalas de conductas adaptativas de Vineland para evaluar habilidades sociales y de la vida diaria.
- Identificación de la causa: Pruebas de diagnóstico por la imagen (resonancia magnética, electroencefalograma), pruebas genéticas (análisis de micromatrices cromosómicas) y análisis de laboratorio (orina, sangre, rayos X) para determinar la causa subyacente de la discapacidad.
Es importante distinguir la discapacidad intelectual de otros problemas como los trastornos del aprendizaje, los problemas emocionales o los trastornos auditivos, que también pueden afectar el desarrollo del lenguaje y las habilidades sociales.

Tratamiento y Apoyo en la Discapacidad Intelectual
El tratamiento de la discapacidad intelectual se enfoca en maximizar el potencial de la persona a través de un apoyo multidisciplinario. Este equipo puede incluir médicos de atención primaria, trabajadores sociales, logopedas, audiólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos y educadores especiales.
La intervención temprana, el entrenamiento y la educación especial son fundamentales desde la lactancia. El objetivo es desarrollar al máximo las habilidades de la persona, incluyendo destrezas sociales, para facilitar su desempeño en la vida diaria y su integración social. La terapia conductual es generalmente útil. Es importante evaluar a la persona en busca de otros problemas de salud mental y física que puedan requerir tratamiento específico.
Los programas de nutrición, la intervención oportuna en casos de maltrato o pobreza, la prevención de la exposición a toxinas y la vacunación contra enfermedades infecciosas son estrategias que contribuyen a reducir el riesgo y el impacto de la discapacidad intelectual.
Niveles de Apoyo
El apoyo para personas con discapacidad intelectual se clasifica en:
- Intermitente: Se necesita apoyo ocasional.
- Limitado: Apoyo como, por ejemplo, un programa diario en un taller supervisado.
- Importante: Apoyo continuo diario.
- Profundo: Un alto nivel de apoyo para todas las actividades diarias, lo cual incluye la posibilidad de cuidados especializados exhaustivos.
Estrategias Educativas y Factores Protectores
La educación de personas con discapacidad intelectual requiere un enfoque centrado en sus fortalezas y necesidades individuales. La educación afectiva es crucial para ofrecer a niños, niñas y adolescentes con discapacidad intelectual las herramientas y apoyos necesarios para un desarrollo pleno e íntegro de sus destrezas y habilidades.
El desarrollo de la afectividad es fundamental para alcanzar la madurez emocional, una alta autoestima, el autoconocimiento, la gestión de emociones y la construcción de relaciones interpersonales e identidad. Es esencial abordar la afectividad de manera integral, reconociendo que las personas con discapacidad intelectual tienen derecho a expresar y desarrollar su mundo emocional y relacional.
Estrategias Pedagógicas Clave
Enseñar a estudiantes con discapacidad intelectual es un privilegio y un desafío gratificante. Al aplicar estas estrategias pedagógicas con paciencia, empatía y adaptabilidad, no solo transformamos su aprendizaje, sino que enriquecemos la vida de todos en el aula:
- Individualización de la enseñanza: Más que un simple método, la individualización se erige como una filosofía educativa fundamental. Adaptar la enseñanza no es solo una opción, sino una necesidad imperante, enfocándose en las fortalezas y necesidades individuales de cada estudiante.
- Aprendizaje multisensorial: Los estudiantes con discapacidad intelectual aprenden mejor cuando involucran múltiples sentidos. Esto conduce a una mayor comprensión y retención de conceptos, clave en la educación para la discapacidad intelectual.
- Instrucción clara y directa: Utilizar un lenguaje sencillo y pasos definidos facilita la comprensión y despeja el camino al éxito. Con una instrucción directa y clara, se transforma cualquier desafío en una oportunidad para aprender. Demuestre lo que desea decir en lugar de limitarse a dar instrucciones verbales; por ejemplo, muestre una foto en lugar de relatar información. Divida las tareas nuevas o más complejas en pasos más pequeños.
- Promoción de la interacción social: La inclusión se construye con interacción. Fomentar la participación en actividades sociales, grupos y comunidades, ayuda a desarrollar habilidades sociales y a enriquecer el entorno de aprendizaje.
- Enseñanza de habilidades para la vida diaria: Más allá de los contenidos académicos, el objetivo fundamental es equipar a las personas con discapacidad intelectual con las herramientas necesarias para alcanzar la mayor autonomía posible en su vida diaria. Enséñele al alumno destrezas para la vida diaria, incluyendo habilidades sociales, y permita la exploración ocupacional cuando sea apropiado.
7. Estrategias pedagógicas para el aprendizaje de estudiantes con discapacidad intelectual
Rol de la Familia y la Comunidad
La inclusión educativa de las personas con discapacidad intelectual representa un reto para los alumnos, sus familias y los docentes, siendo el primer paso para que desarrollen sus potenciales y luego los compartan en la sociedad.
- Promover la independencia: Asigne tareas al hijo, teniendo presente su edad, capacidad de atención y habilidades. Divida las tareas en pasos pequeños y explíquele y demuéstrele cómo hacerlo.
- Conectar con la escuela: Averigüe cuáles son las destrezas que está aprendiendo su hijo en la escuela y busque maneras de aplicarlas en casa. Reúnase con la escuela y desarrolle un plan educacional, como el Programa de Integración Escolar (PIE), para tratar las necesidades del hijo. Manténgase en contacto con los maestros.
- Buscar apoyo comunitario: Busque oportunidades dentro de la comunidad para actividades sociales (grupos Scout, actividades culturales o deportivas). Hable con otros padres cuyos hijos tengan discapacidad intelectual.
La sociedad y los entornos educativos tienen la responsabilidad de crear espacios seguros y propicios para el desarrollo de la afectividad y la inclusión de las personas con discapacidad intelectual. La discapacidad intelectual no es un límite, sino una invitación a educar con mayor creatividad y propósito.
MSc. Cepeda Navarrete, P. E., Cepeda Navarrete, K. C., & Riasco Cepeda, M. B. (2023). Estrategias y Herramientas para Educación de Personas con Condición De Discapacidad Intelectual: Strategies and Tools for the Education of People With Intellectual Disabilities. Revista Científica Multidisciplinar G-Nerando, 4(2).
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