Prevención de Accidentes en Adultos Mayores

La seguridad en el hogar y en entornos externos se vuelve primordial para prevenir accidentes y garantizar el bienestar de los adultos mayores. Cómo prevenir accidentes en las personas mayores es mucho más que simplemente prevenir caídas; es de vital importancia explorar y comprender cómo prevenir una variedad de accidentes comunes. Desde lesiones en el hogar hasta situaciones de riesgo fuera de él, es importante ser consciente de los desafíos y cómo enfrentarlos.

Esquema de factores de riesgo y prevención de accidentes en adultos mayores

Prevención de Accidentes en el Hogar

Existen numerosos riesgos en el hogar que, dependiendo de la situación y el estado de la persona mayor, pueden suponer un riesgo. Es crucial adoptar un enfoque preventivo para minimizar las posibilidades de accidentes. Adoptar medidas preventivas en el hogar puede marcar la diferencia en la seguridad y bienestar de las personas mayores.

Evaluación y Adaptación del Entorno Físico

  • Disposición de muebles y obstáculos: Es necesario evaluar la disposición de muebles y obstáculos para prevenir caídas. Una casa segura es clave para evitar caídas, que a menudo se producen al tropezar con alfombras o escalones.
  • Iluminación: Ajustes para mejorar la iluminación son fundamentales, ya que la visibilidad en áreas propensas a accidentes puede ser baja, lo que aumenta el riesgo de caídas.
  • Dispositivos de apoyo: Cuando la movilidad puede ser algo baja, es importante usar dispositivos de apoyo para aumentar la seguridad, desde barandillas y pasamanos, hasta otros productos de ayudas técnicas como bastones, andadores o sillas de ruedas.
  • Almacenamiento: Se deben almacenar objetos y utensilios de tal manera que se eviten caídas y golpes accidentales.

Control de Factores Ambientales y Domésticos

  • Regulación de la temperatura: Regular la temperatura del hogar es importante para evitar temperaturas extremas de frío o calor. Siempre hay medidas adicionales como calentadores, mantas o una adecuada ventilación.
  • Temperatura del agua: Ajustar la temperatura del agua puede evitar quemaduras en el baño y en la cocina. En personas con neuropatía periférica, hay un riesgo elevado de quemaduras con agua caliente, que pueden prevenirse si se establece la temperatura del termotanque a < 49° C.
  • Detectores y extintores: Podría ser necesario instalar detectores de humo y extintores de incendios en el hogar. En las personas con demencia, el uso de artefactos eléctricos y a gas es bastante riesgoso, y el empleo de alarmas y termostatos para el apagado automático en los artefactos puede ser útil. Es necesario instalar y mantener detectores de humo y de monóxido de carbono.
  • Almacenamiento seguro: Las armas de fuego deben guardarse en lugares seguros o retirarse del domicilio.
  • Medicamentos y productos de limpieza: Es vital tomar las precauciones necesarias a la hora de almacenar los medicamentos, eligiendo un lugar adecuado en temperatura y grado de humedad. También es importante tener en cuenta la fecha de caducidad de medicamentos y alimentos, y conservar los productos de limpieza siempre etiquetados.

Todos los pacientes o sus cuidadores pueden realizar un listado de los elementos de seguridad en el hogar para identificar los riesgos, incluso aquellos que aumentan el riesgo de caídas. Puede solicitarse la visita de un fisioterapeuta o un terapeuta ocupacional para que evalúe el nivel de seguridad.

EVITA LA FRUSTRACIÓN DE CUIDAR A UN ADULTO MAYOR ASÍ I 5 RECOMENDACIONES.

Prácticas Generales para el Bienestar y la Prevención

Además de adoptar medidas específicas para prevenir accidentes, hay prácticas generales que contribuyen significativamente al bienestar de las personas mayores. Estas recomendaciones no solo se centran en la prevención de accidentes, sino que abordan aspectos integrales del bienestar. Al incorporar estas prácticas en la rutina diaria, las personas mayores pueden disfrutar de una vida más saludable, activa y satisfactoria.

Salud y Atención Médica

  • Revisiones médicas periódicas: Hacerse revisiones médicas periódicas es fundamental para detectar y abordar problemas de salud antes de que se vuelvan críticos. Una evaluación médica periódica permite detectar precozmente factores de riesgo como la debilidad muscular, trastornos del equilibrio, hipotensión ortostática o alteraciones visuales y auditivas que aumentan la probabilidad de sufrir accidentes. La Organización Mundial de la Salud recomienda una valoración geriátrica periódica para detectar riesgos individuales.
  • Cuidado de la visión y audición: La pérdida gradual de la visión y audición es común con el envejecimiento. Los médicos deben evaluar el riesgo de lesiones en pacientes mayores y proporcionar consejos a los pacientes y/o a sus cuidadores sobre cómo prevenir las lesiones.
  • Manejo de medicamentos: Evitar la automedicación es crucial.
  • Alimentación y preparación de alimentos: La alimentación e hidratación equilibradas proporciona los nutrientes necesarios para la salud óptima. Preparar los alimentos en porciones lo suficientemente pequeñas siempre que sea necesario.

Actividad Física y Movilidad

  • Ejercicio regular: La actividad física es esencial para mantener la movilidad, la fuerza y la salud cardiovascular. El ejercicio regular es una de las mejores herramientas preventivas, ya que favorece el mantenimiento de la masa muscular, mejora el equilibrio y contribuye a conservar la flexibilidad. No se trata de hacer grandes esfuerzos, sino de mantener una movilidad adaptada a las capacidades de cada persona.
  • Programas de prevención de caídas: Los adultos mayores son vulnerables a las lesiones debidas a las caídas. Se debe implementar un programa de prevención de caídas, que incluya ejercicio (con o sin fisioterapia), para las personas con alto riesgo de caídas o que ya se han caído.
Infografía sobre los beneficios del ejercicio en la tercera edad

Prevención de Riesgos Fuera del Hogar

Fuera del hogar también es importante tomar precauciones, desde caminar por la calle hasta participar en actividades.

Riesgos durante la Conducción de Automóviles

En los ancianos, el riesgo de lesionarse a sí mismos y a otros mientras manejan es mayor que en los adultos más jóvenes como resultado de los cambios asociados con la edad y los trastornos frecuentes en esta población. Se les debe recordar a todas las personas ancianas que usen el cinturón de seguridad para la falda y los hombros (inercial) y que eviten manejar si se encuentran bajo el efecto del alcohol o de psicotrópicos (drogas o medicamentos).

Evaluación de la Capacidad de Conducir

La capacidad de conducir debe investigarse con preguntas adicionales y, si corresponde, con una evaluación formal en busca de los siguientes elementos:

  • Trastornos en la agudeza visual.
  • Demencia.
  • Compromiso funcional significativo de los movimientos del cuello o el tronco.
  • Escasa coordinación motora.
  • Bradicinesia.

Asimismo, la preocupación de un miembro de la familia o un amigo por la capacidad de conducir del paciente requiere evaluaciones e investigaciones adicionales. Un terapeuta ocupacional puede hacerse cargo de la evaluación formal de la capacidad de conducir. Un profesional de la salud debe recomendar con mucha delicadeza a un paciente que deje de conducir, ya que este tipo de indicación afecta su autonomía.

Apoyo Profesional y Social

En muchos casos, contar con apoyo profesional diario, ya sea mediante cuidadores, atención a domicilio o centros de día, garantiza una supervisión adecuada y la realización de las actividades con seguridad.

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