Enfermería en el Cuidado Integral del Adulto Mayor

La gestión del cuidado en enfermería para las personas mayores representa un desafío significativo en la actualidad, marcado por los cambios demográficos y epidemiológicos. La expectativa de vida promedio en el mundo ha aumentado, y se proyecta un incremento considerable de la población mayor de 65 años en las próximas décadas. Esta tendencia remarca la necesidad de planificar y coordinar la entrega de cuidados interdisciplinarios seguros, especializados y de calidad a este grupo etario, considerando sus riesgos y necesidades especiales.

Gráfico de proyección demográfica de adultos mayores en Latinoamérica

El Desafío Demográfico y la Evolución de la Enfermería

Evolución de la Enfermería y su Definición

La enfermería como actividad ha existido desde el inicio de la humanidad, dada la constante presencia de personas incapaces de valerse por sí mismas que requieren cuidados específicos. Con el tiempo, la enfermería ha evolucionado hacia un trabajo sistemático, basado en el método científico, lo que le ha permitido generar su propio marco de acción denominado “Proceso de Atención de Enfermería” (PAE), definiéndola como una disciplina dentro del ámbito sanitario.

Según el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), la disciplina de enfermería abarca los cuidados autónomos y en colaboración que se prestan a personas de todas las edades, familias, grupos y comunidades, enfermos o sanos, en todos los contextos. Esto incluye la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, y los cuidados de los enfermos, discapacitados y personas moribundas, tanto en su vertiente curativa como paliativa. Esta definición es compartida con organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En resumen, el cuidado es el objetivo principal y el fin de la profesión enfermera, lo que la hace diferente de otras disciplinas y le confiere valor en sí mismo.

La Gestión del Cuidado como Rol Autónomo

De manera global, diversas organizaciones han fortalecido estrategias para asegurar la fuerza laboral de enfermería, colocándolas al frente de la gestión del cuidado de las comunidades para mejorar la promoción de la salud, la recuperación de la enfermedad y la rehabilitación. En Chile, la ley N°19.536 de 1997 incorporó en el Código Sanitario el rol social de las enfermeras, estableciendo que sus servicios profesionales comprenden la gestión del cuidado en promoción, mantenimiento y restauración de la salud, prevención de enfermedades o lesiones, y ejecución de acciones derivadas del diagnóstico y tratamiento médico, además de velar por la administración de recursos asistenciales para el paciente. Este hito permite a la profesión enfermera realizar la función de “Gestión del Cuidado” de forma autónoma, con carácter exclusivo y excluyente.

Posteriormente, la Norma N°19 General Administrativa del Ministerio de Salud sobre “Gestión del cuidado en la atención cerrada, establecimientos de alta y mediana complejidad” estableció normas para implementar activamente el “Modelo de Gestión del Cuidado de Enfermería” en todo el país. Esta herramienta otorgó una oportunidad histórica para que la profesión demostrara sus competencias idóneas para asumir los desafíos legalmente conferidos por el Gobierno.

Factores Clave que Influyen en el Perfil Profesional del Enfermero Gerontológico

Problemática de Salud del Adulto Mayor

La problemática de salud que afecta al adulto mayor ha experimentado un importante cambio epidemiológico. Se ha observado una disminución de la importancia relativa de las enfermedades agudas y un aumento de la relevancia de las enfermedades crónicas, que, una vez instaladas, requieren cuidados especiales y formación para el autocuidado a largo plazo, sin perspectivas de curación, pero sí de mantenimiento de la calidad de vida.

Estas enfermedades crónicas, junto con los grandes síndromes geriátricos y los hábitos de consumo nocivos, son los tres grandes factores que influyen en la capacidad funcional del adulto mayor, la cual es el elemento de mayor peso en la autopercepción de salud. Al manejar estos tres factores, se puede mejorar la autopercepción de la funcionalidad y, por lo tanto, el bienestar del adulto mayor. Es fundamental reemplazar el concepto tradicional de envejecimiento asociado a enfermedades, jubilación e invalidez por el paradigma del envejecimiento activo, donde la persona puede desarrollar una serie de potencialidades.

Marco Conceptual de la Enfermería Gerontológica

En una reunión de la OPS de 2003, se definieron conceptos que deben sustentar la práctica de la enfermería gerontológica. Se planteó que el envejecimiento es un proceso que se desarrolla a lo largo de toda la vida, y que la atención primaria es el ámbito principal para las intervenciones de salud del adulto mayor. Se estableció que la capacidad para crear entornos físicos, familiares, sociales, económicos y políticos propicios para el envejecimiento activo, que favorezcan el desarrollo de compromisos y valores éticamente compatibles con los derechos del adulto mayor, son elementos fundamentales en la formación de los profesionales de enfermería. Estos profesionales tienen la responsabilidad de participar activamente en las esferas de decisión política en salud del adulto mayor.

La solidaridad intergeneracional es un valor elemental para guiar las acciones de enfermería, y es indispensable desarrollar actitudes de respeto, apoyo, estímulo e intercambio entre generaciones. El género y la cultura también son determinantes del proceso de envejecimiento activo en las comunidades.

Infografía sobre los determinantes del envejecimiento activo

Cuatro Roles Fundamentales de la Enfermería en el Adulto Mayor

La formación del profesional de enfermería que atiende a adultos mayores debe centrarse en objetivos específicos para asegurar un cuidado integral y de calidad. Los lineamientos de la OPS para la formación del profesional de enfermería en gerontología proponen los siguientes roles clave:

1. Fomento de una Actitud Sensible y Respetuosa

El primer rol fundamental es lograr una actitud sensible, abierta, comunicativa y de aceptación hacia los adultos mayores. Esta actitud debe basarse en el reconocimiento del derecho a la salud de las personas de este grupo etario y en el respeto por las prácticas culturales de la población. El objetivo es suministrar un sistema de cuidados de calidad que sea culturalmente aceptable, lo que implica que el egresado debe ser capaz de desarrollar una visión integral del adulto mayor, reconociendo su unicidad y diversidad.

2. Promoción de la Salud y Educación para el Autocuidado

Un segundo rol esencial es desarrollar actitudes y capacidades para realizar actividades de educación destinadas a la promoción de la salud, prevención de enfermedades y promoción de ambientes saludables con las poblaciones económicamente activas. Esto incluye participar activamente en el aprendizaje de los adultos mayores, su familia y la comunidad acerca del proceso de envejecimiento y el autocuidado. El personal de enfermería debe educar a los responsables del cuidado del paciente para que proporcionen orientación constante y animen al paciente a mantenerse activo, fomentando así su independencia y autonomía.

3. Gestión Integral del Cuidado y Prevención de Riesgos

La gestión del cuidado institucional y comunitario es un rol central, que implica participar activamente en las esferas de decisión relacionadas con la problemática del adulto mayor. Esto incluye la gestión de riesgos, un modelo de trabajo sistematizado que, tras la identificación de riesgos clínicos y su análisis, permite adoptar medidas preventivas o correctivas, basadas en la mejor evidencia disponible. Estas medidas están destinadas a evitar la aparición de daño secundario derivado de los riesgos clínicos asociados a la atención sanitaria.

Gestión del Cuidado y Legislación

La gestión del cuidado de enfermería en las distintas etapas del ciclo vital es un desafío, considerando los cambios del perfil epidemiológico. De un predominio de enfermedades infecciosas y materno infantiles en la década de los 60, se ha migrado a la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles, accidentes y problemas de salud mental en los 90, patologías que además se presentan en una población más envejecida con características de atención específicas. Esto exige que el estamento de enfermería planifique y coordine la entrega de cuidados interdisciplinarios seguros, especializados y de calidad, considerando los riesgos y necesidades especiales de las personas mayores y de su entorno.

Identificación y Manejo de Riesgos en Hospitalización

Durante un proceso de hospitalización, los riesgos potenciales de eventos adversos dependerán de factores intrínsecos del paciente, factores extrínsecos asociados a la terapia o procedimientos, y factores relacionados con los procesos de la organización. El conocimiento de las características propias del envejecimiento permite comprender los riesgos a los que esta población pudiese verse expuesta solo por condiciones intrínsecas durante una hospitalización, los cuales prolongan los días de estancia y aumentan los costos más allá del curso natural de la patología. Los daños potenciales en la atención del adulto mayor pueden llevar a la pérdida del grado de funcionalidad, presencia de delirium y aparición de riesgos inherentes al ámbito hospitalario como lesiones de piel, caídas e infecciones asociadas a la atención de salud. Estos eventos pueden provocar daño a largo plazo, llevando a la dependencia física y cognitiva permanente.

Pérdida de Funcionalidad

La disminución de la fuerza y masa muscular, junto con la reducción de la capacidad aeróbica que se presentan de manera fisiológica en las personas mayores, pueden contribuir a la pérdida de funcionalidad durante una hospitalización. Estudios han descrito que un alto porcentaje de pacientes mayores de 60 años pueden ser considerados de alto riesgo para presentar deterioro funcional durante la estadía hospitalaria. Intervenciones de carácter interdisciplinar, que incluyan rehabilitación motora temprana y ejercicio físico, son las más recomendadas para evitar esta pérdida.

RUTINA de Estiramientos para Adultos Mayores | Fisioterapia en Querétaro

Delirium

El Delirium es una alteración en la atención y conciencia que se desarrolla de manera aguda y tiende a fluctuar, y es extremadamente frecuente en pacientes adultos mayores hospitalizados. Puede presentarse en la mitad de ellos al ingreso o desarrollarse durante el proceso. Factores de riesgo predisponentes incluyen edad avanzada, discapacidades funcionales y coexistencia de patologías, mientras que factores precipitantes pueden ser administración de fármacos (hipnóticos, anticolinérgicos, sedantes), cirugía, dolor, anemia e infecciones. La gestión del cuidado de enfermería para pacientes con delirium debe incorporar estrategias de control de medicación, idealmente creando protocolos de sueño sin inducción farmacológica y disminuyendo la administración de fármacos de riesgo. Además, el manejo del ambiente debe considerar la orientación, reducción de la deprivación sensorial y el aporte de los miembros de la familia.

Riesgos Inherentes al Ámbito Hospitalario (Caídas y Lesiones de Piel)

Los riesgos inherentes al ámbito hospitalario para el adulto mayor incluyen caídas y lesiones de piel asociadas al reposo en cama. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta un alto número de muertes anuales debido a caídas, siendo el grupo etario más afectado los mayores de 65 años, quienes sufren caídas durante la hospitalización principalmente dentro de la habitación o cerca de la cama. En cuanto a las lesiones de piel, los adultos mayores son especialmente afectados por factores como el encamamiento prolongado, movilidad reducida, malnutrición, alteraciones fisiológicas e incontinencia. El manejo del entorno hospitalario debe ser gestionado por el personal de enfermería para no deteriorar la capacidad funcional del adulto mayor, evitando paradigmas como camas en posición alta para conveniencia del personal o el uso de barandas elevadas de manera constante.

Cuidados Básicos Cotidianos

La atención de enfermería en el cuidado del adulto mayor a nivel cotidiano incluye un conjunto de actividades esenciales para su bienestar:

  • Ayuda al adulto mayor a desplazarse.
  • Suministro de los medicamentos.
  • Monitoreo del estado de salud en general.
  • Asistencia para el aseo personal.
  • Apoyo en la alimentación de ser necesario.
  • Ayuda a adoptar una posición corporal adecuada, lo que permitirá un menor desgaste, disminuirá los riesgos de lesiones y evitará dolores.
  • Vigilancia ante posibles alteraciones en la piel, uñas, ojos, etc.
  • Observación constante del estado de ánimo.
  • Reportes al médico de cabecera sobre el estado del paciente.
Alimentación e Hidratación

Los enfermeros están en capacidad de evaluar la condición nutricional de los pacientes de tercera edad, asegurándose de que su dieta sea variada, agradable y equilibrada, y que no consuma alimentos contraindicados. También promueven el hábito de la ingesta de líquidos para prevenir la deshidratación. La nutrición es la base de la salud y cobra especial importancia en edades avanzadas, cuando el ejercicio físico se ve reducido.

Control de Medicación

Parte de los cuidados de enfermería en el adulto mayor incluyen cumplir con las pautas de tratamiento de un médico especializado respecto a la administración de medicamentos. Ello incluye comprobar que el propio paciente entienda las indicaciones y ayudarlo si presenta dificultad para la ingesta de algún fármaco.

Monitoreo de Salud

Basándose en las condiciones que pudiera padecer el adulto mayor, el enfermero o enfermera a su cargo deberá establecer un protocolo de atención y monitoreo. Entre los aspectos más comunes a evaluar figuran los trastornos de sueño, incontinencia, trastornos de equilibrio, aislamiento, presión alta y afecciones neurológicas.

Supervisión de Factores Externos y Detección de Síntomas de Alarma

El personal auxiliar o de enfermería debe procurar que los elementos de mobiliario con los que interactúa el paciente se adapten a su condición. También verifican que la iluminación sea adecuada y que no existan obstáculos en el ambiente. Además, el cuidador debe estar en capacidad de detectar posibles signos de fragilidad en el paciente, ya sea en su capacidad aeróbica como en sus funciones cognitivas, prestando atención a las enfermedades crónicas y sus efectos a nivel físico, psíquico y social.

4. Aplicación de la Investigación y Participación en Políticas de Salud

El cuarto rol fundamental implica utilizar los resultados de investigaciones clínicas previas como herramienta en la práctica diaria. También significa demostrar disposición para obtener, a partir de su propio ejercicio clínico, resultados basados en la evidencia que retroalimenten el conocimiento de la enfermería geriátrica y permitan la modificación de esa práctica. El CIE, además, destaca las funciones esenciales de la enfermería en la defensa del paciente, el fomento de un entorno seguro, la investigación, la participación en la política de salud y de gestión de los pacientes, los sistemas de salud y la formación.

La meta del trabajo de enfermería con los adultos mayores es lograr un óptimo nivel de salud, bienestar y calidad de vida, tal como son percibidos por quienes reciben el cuidado, es decir, consistentes con los valores y deseos del individuo.

El Cuidado como Objetivo Principal de la Profesión

El foco de la enfermería es el cuidado, un rol que ha sido descrito desde varias perspectivas: como forma natural de ser, como obligación moral y ética, como relación interpersonal y como intervención terapéutica. Cualquiera que sea la perspectiva, la finalidad del cuidado de enfermería es, prioritariamente, aliviar el sufrimiento humano, mantener la dignidad y facilitar medios para que el individuo y su entorno manejen de forma adecuada las crisis y las experiencias de vivir y morir.

Para que el cuidado se exprese en su plenitud, los cuidadores deben adquirir conocimiento y experiencia en la realización de actividades técnicas y de prestación de información y educación al paciente y su familia. Esto se conjuga con expresiones de interés, consideración, respeto y sensibilidad, tanto a través de la palabra como mediante los tonos de voz, posturas, gestos y tacto.

Una adecuada y completa formación en enfermería geriátrica es absolutamente fundamental, ya que este trabajo exige conocimientos específicos para desarrollarlo con seguridad y adecuadamente, especialmente considerando que se trata de pacientes a menudo incapacitados para realizar diversas actividades por sí mismos. La formación en cuidados de enfermería en geriatría es imprescindible para garantizar un correcto trato con el enfermo y para que el personal de enfermería pueda demostrar que cuenta con las competencias idóneas para asumir los desafíos.

Apoyo Familiar en el Cuidado del Adulto Mayor

El vínculo de convivencia y protección más importante para los adultos mayores es su núcleo familiar, un factor que contribuye directamente a su bienestar. Al ser su red social más próxima, una relación familiar cercana contribuye a un envejecimiento más activo y saludable. En Perú, la participación de la familia y la comunidad en el cuidado de los mayores es reconocida por el Ministerio de Salud, cuya norma técnica señala que el intercambio de cuidados con hijos y nietos hace que la relación intergeneracional sea más gratificante, ofreciendo una perspectiva más optimista.

Parte de las políticas públicas en este ámbito incluye la educación en temática gerontológica al adulto mayor y su familia. Entre los aspectos que se busca promover encontramos el fomento del autocuidado, la independencia, la autonomía y la prevención aplicados a la vida diaria, con el objetivo principal de contribuir al bienestar y calidad de vida de la persona.

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