Marruecos, un país con una rica historia y geografía diversa, se enfrenta a diversas vulnerabilidades locales que afectan tanto a sus habitantes como a los viajeros. Estas abarcan desde riesgos naturales y sanitarios hasta desafíos socioeconómicos y de infraestructura. El viajero a Marruecos debe prestar atención y poner las medidas preventivas pertinentes frente a la diarrea del viajero, enfermedades transmitidas por mosquitos, desplazamientos por carretera o barco o enfermedades de transmisión sexual.
Riesgos Sanitarios y de Salud Pública
Enfermedades y Contaminación Alimentaria
La salud pública en Marruecos presenta ciertos desafíos. Es fundamental prestar atención al consumo de agua, que ha de beberse embotellada o previamente hervida, así como los vegetales, sobre todo en las zonas rurales. Según fuentes del Ministerio de Salud, en Marruecos el 25% de los restaurantes presentan riesgo de intoxicación alimentaria. Anualmente se notifican entre 1.000 y 1.600 casos de intoxicación, con una tasa de hospitalización que oscila entre 30 y 45%. La alimentación se considera la tercera causa de intoxicaciones en Marruecos, -tras los medicamentos y los estupefacientes.
A lo largo de 2018, se han identificado agrupamientos de casos de hepatitis A en Dinamarca, Alemania, Reino Unido, Francia, Holanda y España, importados de Marruecos o ligados a casos infectados en dicho país. La cobertura de vacunación ha caído por debajo del umbral crítico del 95 por ciento necesario para prevenir brotes.
Los perros y murciélagos pueden transmitir una serie de enfermedades, incluyendo la rabia.
Desafíos de Infraestructura y Transporte
Seguridad Vial
Las carreteras marroquíes presentan un elevado índice de siniestralidad, con cerca de 4.000 personas perdiendo la vida cada año. Se recomienda mantenerse alerta en las carreteras donde el índice de siniestralidad es muy elevado. Es aconsejable conducir con precaución, llevar el cinturón de seguridad en todo momento, respetar estrictamente los límites de velocidad y revisar a fondo el estado de los vehículos de alquiler.
Existen en el entorno de las carreteras numerosos peatones, bicicletas, motos o animales en zonas rurales. Por lo general, los conductores no respetan mucho las normas de tránsito, pudiendo encontrar con frecuencia coches o camiones averiados en la calzada, o incluso obras sin una señalización que permita anticipar con suficiente tiempo. En carreteras de montaña es frecuente encontrarse con conductores que adelantan en curvas o que conducen muy rápido. Hay radares en algunos tramos. Es preferible evitar la conducción nocturna, ya que las infraestructuras viarias no se encuentran siempre en buen estado y están congestionadas muy a menudo.

Riesgos Geológicos y Climáticos
Actividad Sísmica
Marruecos ha experimentado varios terremotos significativos a lo largo de su historia:
- 2023: Epicentro en Ighil, magnitud 7. Daños significativos en la región central de Marruecos.
- 2004: 24 de febrero, Al Hoceima, magnitud 6.3.
- 1994: 10 de mayo, Midelt, magnitud 6.0. Con daños significativos en las ciudades de Midelt y Errachidia.
- 1960: 29 de febrero, Agadir.
Inundaciones Urbanas
En la zona de Marruecos, el peligro de inundación urbana se clasifica como medio, lo que significa que hay más de un 20 % de probabilidad de que en los próximos 10 años se produzcan inundaciones urbanas potencialmente dañinas y mortales. Las proyecciones de los modelos son inconsistentes en sus estimaciones de los cambios en las lluvias, y el nivel de peligro actual podría aumentar en el futuro debido a los efectos del cambio climático.
Para mitigar este riesgo, se recomienda:
- Obtener la información ya existente sobre el peligro de inundación.
- Consultar a profesionales para una comprensión más detallada del riesgo.
- Considerar la reubicación del proyecto si la zona tiene un alto peligro de inundación.
- Identificar los sistemas de alerta temprana (SAT) que puedan existir.
- Tener en cuenta medidas de gestión de inundaciones, como la gestión de cuencas y la instalación de defensas.
- Considerar que la construcción de infraestructura puede alterar el peligro de inundación.

Escasez de Agua y Cambio Climático
La escasez de agua es una preocupación creciente para Marruecos, con un clima semiárido. En los últimos seis años, el país se ha enfrentado a una grave crisis de escasez de agua, con una disminución de las precipitaciones naturales de 12.000 millones de metros cúbicos al año a sólo 5.000 millones de metros cúbicos en 2023. Marruecos se enfrenta a varios factores que provocan la escasez de agua, incluyendo precipitaciones erráticas, sequías frecuentes, y proyecciones de cambio climático que predicen una disminución de las precipitaciones.
El crecimiento de la población, el aumento de la urbanización y la demanda de agua para la agricultura también ejercen presión sobre los recursos hídricos existentes. Esta drástica reducción ha tenido profundas repercusiones en la agricultura, que consume alrededor del 80% de los recursos hídricos de Marruecos. La producción de cultivos en Marruecos depende en gran medida del regadío, y una reducción importante del suministro de agua podría perjudicar el nivel y el valor de la producción agrícola. En 2023, Marruecos se enfrenta a su peor sequía en más de tres décadas, lo que ha provocado una reducción del 60% en la producción de cereales.
Marruecos: seguro contra el cambio climático
Impacto en Sectores Económicos
Tanto en el interior como en la costa, los cambios climáticos han empujado a la población hacia el turismo como principal actividad económica, en tanto que la agricultura, la ganadería o la pequeña pesca son cada vez más inviables. Sin embargo, el turismo genera importantes impactos ambientales sobre el territorio e incrementa notablemente el consumo del agua.
El sector del aceite de oliva, una parte importante de la economía agrícola marroquí, también se ha visto afectado por la escasez de agua. A pesar de los esfuerzos por aumentar la producción, la escasez de agua ha mantenido estática la productividad por hectárea, elevando el precio del aceite de oliva.
En una situación paradójica, Marruecos ha alcanzado cifras récord de producción de aguacate, pepino y sandía; todos ellos cultivos que requieren mucha agua. Algunos grupos ecologistas, como Marruecos Medio Ambiente 2050, están pidiendo al gobierno que cese la producción de estos cultivos y destine los limitados recursos de aguas subterráneas a otros fines.
Estrategias de Adaptación y Desalinización
En respuesta a la crisis, el gobierno marroquí ha puesto en marcha varias medidas para mitigar el impacto de la escasez de agua. Entre ellas, la construcción de nuevas plantas desalinizadoras, la reutilización de las aguas residuales tratadas y la realización de trasvases de agua entre cuencas. Se ha destinado una importante inversión de 143.000 millones de dirhams a estos proyectos.
La tecnología de la desalinización se ha revelado como una solución crucial. Para 2030, se espera que el 50% del suministro de agua potable del país proceda de la desalinización. La planta desalinizadora de Agadir, por ejemplo, es una de las mayores de la región y utiliza tecnología de ósmosis inversa avanzada, incorporando fuentes de energía renovables para alimentar sus operaciones. También se utiliza la electrodiálisis para la desalinización de agua salobre, como en la planta de Tarfaya.
Aunque la desalinización es crucial, el proceso sigue requiriendo mucha energía. Para mitigar estos problemas, Marruecos está integrando cada vez más fuentes de energía renovables, como la solar y la eólica, en sus plantas desalinizadoras. La gestión de la salmuera, un subproducto de la desalinización, es crucial para minimizar el daño medioambiental.
Vulnerabilidades Socioeconómicas y Urbanas
Pobreza y Desigualdad
La pobreza en las zonas rurales se ha reducido del 36% en 2001 al 14% en 2007, gracias a iniciativas como la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano (INDH). Más de 700 comités regionales, provinciales y locales de desarrollo humano se establecieron en el marco de la INDH, compuestos por representantes de la sociedad civil, del gobierno local y de los ministerios.
La precariedad económica y política y las desigualdades entre hombres y mujeres y entre campo y ciudad no ayudan a poder afrontar los efectos del cambio climático. Además, los impactos de sequías, inundaciones e incendios en Marruecos pueden tener efectos sobre la emigración hacia Europa, al menos de modo indirecto, al poner en peligro los medios de vida locales.

Comunidades Costeras y del Interior
Zonas como Merzouga, en el sudeste, o Agadir y Essaouira en la costa atlántica, presentan realidades ambientales y sociales muy diferentes. En Merzouga, la población ha abandonado la actividad ganadera debido a la falta de agua y pastos, y ha visto dificultades para mantener los huertos agrícolas y el descenso del nivel de los pozos. En la costa, los pescadores también reportan escasez de lluvias y su impacto en la reducción de las capturas.
Las inundaciones son crecientemente destructivas en la costa y, unidas a la elevación del nivel del mar, producen daños en los pueblos o en la misma ciudad de Essaouira. En esta última, el barrio judío se ha visto afectado por mareas ciclónicas, lo que ha obligado al derribo de manzanas enteras de casas. Al mismo tiempo, en la costa también existen otras actividades como el cultivo y el procesamiento del argán, donde la sequía ha reducido notablemente la cosecha y ha aumentado los costes de producción.
Otros Riesgos y Advertencias
Está prohibido no sólo el tráfico, sino también la tenencia y el consumo de drogas. La homosexualidad continúa siendo un delito en Marruecos y está tipificada en el Código Penal con penas de seis meses a tres años de prisión. El artículo en cuestión apunta contra los que cometieran “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo”.
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