Las Zonas Francas: Motores del Comercio Exterior y su Marco Operativo
Se ha escrito extensamente sobre la importancia de las zonas francas para el crecimiento del comercio exterior. Estas áreas especiales permiten que las mercaderías sean objeto de almacenamiento, comercialización, utilización y consumo, así como de transformación, elaboración, combinación, mezcla, reparación o cualquier otro perfeccionamiento o beneficio.
El objetivo principal de las zonas francas es impulsar el comercio y la actividad industrial exportadora, facilitando que, el aumento de la eficiencia y la disminución de los costos asociados a las actividades que se desarrollan en ellas, se extiendan a la inversión y al empleo
. Sin embargo, la ley, si bien fomenta la actividad industrial exportadora, no siempre permite el comercio interno de la mercadería fabricada dentro de la zona, exceptuando ciertos bienes de capital que no presentan antecedentes productivos en el territorio aduanero general ni en las Áreas Aduaneras Especiales existentes, incluso pagando impuestos.
En cuanto a su regulación, con las salvedades que establece esta ley y el artículo 590 del Código Aduanero, será aplicable a las zonas francas la totalidad de las disposiciones de carácter impositivo, aduanero y financiero incluidas las de carácter penal que rigen en el territorio aduanero general
. Complementariamente, se exime del pago de impuestos nacionales a los servicios básicos prestados dentro de la zona franca, entendiendo por tales aquellos relacionados con telecomunicaciones, gas, electricidad, agua corriente, cloacales y de desagüe.

La Vulnerabilidad de las Zonas Francas ante Desafíos Sanitarios Globales
La experiencia global, como la vivida con el COVID-19 en 2020, ha puesto de manifiesto la importancia crítica de contar con sistemas de salud adecuados y robustos para atender a la población. Las consecuencias de una pandemia demandan ir más allá de una visión puramente economicista en la estructuración de los sistemas sanitarios de los países.
En este contexto, las zonas francas, como nodos esenciales para el comercio internacional y la producción, son inherentemente vulnerables a eventos sanitarios. Cualquier interrupción en las cadenas de suministro o restricciones al movimiento de bienes debido a brotes de enfermedades puede comprometer su función principal de facilitar el intercambio comercial y la actividad industrial exportadora. La capacidad de un país para mantener la continuidad del comercio exterior frente a desafíos sanitarios se convierte, así, en un factor clave para la resiliencia de estas zonas.
Estrategias de Control Sanitario y Continuidad Comercial: El Modelo de Zonificación
La Zonificación Sanitaria como Herramienta Clave
La zonificación sanitaria es una herramienta estratégica fundamental para contener enfermedades, resguardar la producción y asegurar la continuidad del comercio exterior, especialmente en escenarios de alta sensibilidad. Consiste en delimitar geográficamente las áreas afectadas por una enfermedad y establecer en ellas medidas específicas de control, mientras las zonas libres continúan operando bajo condiciones normales.
Este enfoque permite gestionar los riesgos de manera focalizada, evitando que un evento puntual afecte al conjunto de la producción nacional y, por ende, las operaciones de comercio facilitadas por las zonas francas. La experiencia reciente en Chile con el brote de influenza aviar es un claro ejemplo de su aplicación efectiva, donde la rápida gestión permitió la reanudación de envíos a mercados clave en menos de 72 horas, gracias a la confianza en el sistema sanitario nacional y la zonificación.

Implementación y Reconocimiento Internacional
En la práctica, la zonificación establece zonas de control en torno al foco de una enfermedad, aplicando medidas estrictas de vigilancia, restricción de movimientos y control sanitario. Mientras tanto, el resto del territorio sigue funcionando con normalidad. Los criterios y radios de acción varían según el mercado de destino; por ejemplo, Estados Unidos y la Unión Europea aplican un radio de 10 kilómetros desde el brote, mientras que otros mercados como México operan bajo esquemas regionales o provinciales.
Esta flexibilidad y enfoque responden a los distintos niveles de evaluación de riesgo de cada país importador, permitiendo una respuesta sanitaria eficaz que resguarda la producción, la bioseguridad y la continuidad de las exportaciones. La zonificación también forma parte de un marco sanitario más amplio, aplicable a otras enfermedades de alto impacto como la peste porcina africana o la enfermedad de Newcastle, siempre sujeto al reconocimiento de los mercados de destino.
El informe Uso, desafíos e impacto de la zonificación y la compartimentalización
(2024) de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), concluye que esta herramienta es clave para compatibilizar el control de enfermedades con el comercio seguro, especialmente en patologías de alto impacto. La adopción global de la zonificación ha crecido de un 40% de los países en 2005 a más de un 65% en 2021, siendo su uso particularmente alto en la influenza aviar (más del 70%).
El Rol de la Confianza y Capacidad Institucional
El éxito de la zonificación depende de condiciones habilitantes más allá de la normativa, tales como la solidez de los servicios veterinarios, los sistemas de vigilancia epidemiológica, el control de movimiento de animales y la coordinación entre el sector público y privado. Estos factores son determinantes para su correcta implementación, reflejando la capacidad institucional de los países y la confianza sanitaria que proyectan a nivel internacional.
Experiencias en Europa con la peste porcina africana demuestran que la zonificación es tanto una herramienta reactiva como preventiva. Países como España han fortalecido sus sistemas de vigilancia, mientras que Alemania e Italia han aplicado estrictos esquemas para contener focos y resguardar su acceso a mercados internacionales. Esto subraya que la efectividad de la zonificación depende en gran medida del reconocimiento de los países importadores y de la confianza en los sistemas sanitarios nacionales.
En este sentido, la zonificación es efectiva cuando existe un sistema sanitario sólido, una coordinación fluida entre el sector público y privado, y una credibilidad construida en el tiempo frente a los mercados internacionales
. Estos elementos, como se ha observado en la gestión de brotes, permiten contener eventos sanitarios, evitando impactos mayores en la producción y en el comercio exterior.
Cómo las pandemias, guerras y catástrofes amenazan el comercio mundial | DW Documental
Colaboración y Seguridad de Productos en el Intercambio Transfronterizo
La relevancia del intercambio transfronterizo y de las zonas francas como puntos principales de movimiento comercial se destaca en iniciativas como la Mesa Nacional de Seguridad de Productos. Esta mesa, conformada por diversas entidades como el Servicio Nacional de Aduanas, el Ministerio de Salud (MINSAL), el Instituto de Salud Pública (ISP) y la Policía de Investigaciones (PDI), busca relevar el impacto que dicha actividad tiene no solo en las comunidades locales, sino también en el resto de los consumidores del país que adquieren productos y servicios a través de diversos canales de comercialización. Esta colaboración interinstitucional es vital para asegurar la seguridad y la calidad de los productos que transitan por las zonas francas.
Hubs Humanitarios: Modelos Logísticos Estratégicos para Asistencia y Control
En el panorama global actual, los hubs humanitarios, como el de Panamá o el desarrollado por UNOPS en Gran Canaria, se erigen como modelos a replicar para Centroamérica, el Caribe y África. Estos hubs son iniciativas de cooperación sanitaria y técnica de carácter internacional, concebidas para brindar asistencia y apoyo a regiones amplias, operando como centros logísticos estratégicos.
La capacidad de estos centros para gestionar recursos, coordinar esfuerzos y movilizar asistencia en tiempos de crisis subraya la importancia de los puntos logísticos estratégicos. Al igual que las zonas francas facilitan el comercio, los hubs humanitarios aseguran la distribución de ayuda y el control sanitario, demostrando cómo una infraestructura logística bien planificada y coordinada es fundamental para mitigar la vulnerabilidad y asegurar la continuidad de operaciones críticas, ya sean comerciales o humanitarias.

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