Vulnerabilidad en el Contexto de la Salud y la Sociedad

El quehacer de los profesionales de la salud se ve enmarcado por los lineamientos éticos de su ejercicio en cada país, los cuales suelen señalar la necesidad de darle prioridad a poblaciones o grupos vulnerables en la búsqueda de satisfacer sus necesidades de salud.

Definición y Dimensiones de la Vulnerabilidad

A nivel general, la vulnerabilidad puede ser entendida como un "estado natural y normal de riesgo inherente a la existencia humana", que lleva a la posibilidad de ser herido o recibir una lesión de carácter físico o moral. Por otro lado, la persona susceptible es aquella que ya ha sido afectada, lo que la pone en desventaja para enfrentarse a situaciones posteriores que puedan causarle daño. Luego, quien es vulnerable está en riesgo, pero sin afectación; quien es frágil no cuenta con los recursos para enfrentarse a los riesgos, y la persona susceptible ya ha sido dañada.

Al respecto, Masferrer y García mencionan que la legislación está llamada a reconocer y proteger los derechos humanos, en particular de los que pueden parecer más vulnerables, porque esta es parte inherente de la condición humana.

El principialismo considera la no maleficencia, la beneficencia, la autonomía y la justicia; mientras la visión europea se ocupa de autonomía, integridad, dignidad y vulnerabilidad. Esta última propuesta parece interesante porque define la vulnerabilidad como un principio expresado desde la fragilidad y finitud del ser humano, que conlleva la amenaza de su autonomía, dignidad o integridad.

El concepto de vulnerabilidad se asume desde la perspectiva de riesgo que tiene el ser humano de presentar o desarrollar una enfermedad, trastorno o lesión. Investigaciones centradas en grupos poblacionales vulnerables, expuestos a una enfermedad, señalan que este aumento de probabilidad es producto de tres dimensiones que se interrelacionan entre sí: lo individual, lo social y lo programático.

El aspecto social y programático de la vulnerabilidad resalta la existencia de otros rasgos que pueden causar problemas de salud en una persona, como lo son su ubicación geográfica, su cultura y su situación migratoria. Por otra parte, se relaciona con la mayor probabilidad que tiene el individuo de presentar una alteración de salud o lesión. Por último, se señala un mayor nivel de exposición a aquello que puede dañar a las personas, el cual trasciende la visión de vulnerabilidad centrada en el individuo y conjuga lo social y programático, no solo como factores asociados que pueden agravar el problema de salud, sino como posibilidades que tiene el individuo para defenderse, por ejemplo, en un contexto de desastres naturales.

De este modo, se puede decir que el individuo está bajo la exposición y la sensibilidad: la primera determinada por su naturaleza humana y el grado al cual se expone a un riesgo y, la segunda, entendida como el nivel de afectación que sufre o puede llegar a sufrir. La susceptibilidad del individuo o de los grupos a la enfermedad es la propensión a sufrir daños, lesiones o alteraciones de salud al exponerse a un estímulo que es potencialmente nocivo.

De esta manera, algunos autores plantean la vulnerabilidad como la susceptibilidad relacionada o no con las consecuencias derivadas de una alteración de salud. Los estudios relacionados con las causas internas del individuo o el grupo se asocian a la fragilidad del cuerpo humano, entendida como la dificultad para desencadenar respuestas ante el peligro. Así, la vulnerabilidad involucra tres aspectos que se deben considerar en el individuo:

  • Falta de competencia para proteger sus propios intereses.
  • Responsabilidad para consentir un tratamiento.
  • Fragilidad de la condición física y psicológica debido a la edad, enfermedad o incapacidad.

En este sentido, la vulnerabilidad, como susceptibilidad asociada a factores internos y externos, muestra que no es suficiente considerar las características particulares del individuo, sino que se deben reconocer también las dimensiones social y programáticas para asumirlo como un sujeto susceptible. Se disminuye así la probabilidad de ser vulnerables al conocer y abordar los determinantes sociales en salud. Estos determinantes incluyen:

  • Las características particulares de las comunidades.
  • El acceso a recursos para la protección, "relacionado(s) con la noción del sujeto como titular de derecho y no solo como individuo biopsico-conductual".
  • La probabilidad de exposición a un daño físico o moral.
  • La posibilidad de adquirir una enfermedad después de dicha exposición.

Por último, la vulnerabilidad no solo se refiere a padecer una alteración de salud, sino a cómo esta genera consecuencias inmediatas que afectan la calidad de vida de la persona en su ciclo vital, así como su autonomía y capacidad en la toma de decisiones.

Vulnerabilidad desde Perspectivas Sociales y Culturales

La vulnerabilidad es entendida como las características que diferencian a un grupo de personas en relación con distintos aspectos, incluidos la salud, la cultura y la visión asumida de normalidad. De acuerdo con esto, las agrupaciones humanas se posicionan como "perjudicadas" frente a otras, con respecto a lo que se espera (normalidad) y a la toma de decisiones.

Algunos autores la relacionan con procesos de discapacidad en niños y adultos, a causa de la pérdida completa de la libertad y de la autonomía, al impedir el ejercicio de su libre albedrío. Lo anterior "puede ser exacerbado por circunstancias de desfavorabilidad social y económica". Esto resulta clave al realizar investigación con seres humanos, pues las personas consideradas como vulnerables corren mayor riesgo de ser sometidas a conductas poco éticas, al no tener en cuenta su autopercepción, por lo que toman la enfermedad, la lesión o el trastorno como base de la vulnerabilidad.

Al mismo tiempo, cabe aclarar que no todas las personas que presentan algún grado de discapacidad física o mental son vulnerables o corren mayor riesgo de vulnerabilidad con respecto a quienes no padecen estos problemas. Lo anterior resalta que las dimensiones social y programática se establecen como factores protectores o de riesgo del sujeto ante la vulnerabilidad, al impactar la autonomía en la toma de decisiones.

Respecto a la dimensión individual, esta depende de la disposición interna del sujeto a ser afectado o resistente, lo que implicaría que el ser humano conjugue la homeostasis (protección y reacción inmediata ante el agente causal de la enfermedad) y la resiliencia (recuperación básica y reconstrucción después del padecimiento).

La vulnerabilidad se puede centrar en la afectación de unidades más complejas, como comunidades o grupos poblacionales. Esta ha sido reducida frecuentemente a un índice que se conceptualiza de diversas formas. Estudios epidemiológicos identifican la influencia del espacio en la ocurrencia de procesos relacionados con la salud, la morbilidad y la mortalidad. Otros aspectos compartidos por una sociedad, como el nivel socioeconómico, las condiciones culturales y el entorno también son factores relevantes en la percepción de vulnerabilidad que se tiene de una población y pueden propender al mantenimiento de desigualdades.

Esta visión desde las poblaciones ha permitido integrar el conocimiento a estrategias de prevención, como ocurre con la evaluación frente a desastres naturales, donde se logra identificar grupos de riesgo, lo que permite la planificación y la priorización de acciones que mitiguen la vulnerabilidad de las comunidades.

Con respecto a pueblos originarios, los determinantes sociales influyen significativamente en la ocurrencia de enfermedades crónico-degenerativas e infecciones de transmisión sexual (ITS). En poblaciones migrantes trasnacionales, las diferencias culturales y la barrera idiomática, además de los obstáculos económicos y la xenofobia, se destacan como los principales factores que limitan la inserción en las sociedades de acogida y afectan el acceso a la salud.

Las creencias culturales, reflejadas en las prácticas e ideas en materia de salud de un colectivo de personas, sumadas a la baja percepción del riesgo, pueden favorecerlo. Por otra parte, los estereotipos imaginarios de las comunidades migrantes pueden influir de forma positiva o negativa en su incorporación social en el país de admisión. Sin embargo, la vulnerabilidad no afecta solo a las poblaciones de este tipo, sino también a las familias y, en particular, a los adultos mayores que permanecen en las ciudades de origen.

Es necesario tener en cuenta que dentro de los grupos catalogados como vulnerables existen unos más que otros.

Metodología de Investigación y Hallazgos

Se realizó una revisión integradora de literatura, teniendo en cuenta que la misma requiere de la sistematización de información proveniente de los resultados de diferentes estudios aplicados y teóricos, para poder comprender el fenómeno o concepto. La búsqueda se llevó a cabo en las bases de datos: SciELO, Dialnet, Ebsco, Redalyc, SISBI, Scopus, Proquest, PubMed, Google Scholar y repositorios. Se incluyeron aquellos artículos originales publicados de 2010 a 2020, derivados de investigaciones de vulnerabilidad que, además, contuvieran el concepto explícito dentro del documento. Se excluyeron ensayos, cartas al editor, reflexiones, investigaciones que no contuvieran el concepto de vulnerabilidad y demás documentos que no contribuyeran a profundizar la definición.

De la búsqueda en las bases de datos se obtuvieron, de manera preliminar, 1.718 artículos que, después de una revisión minuciosa de títulos y resúmenes, se redujeron a 237, teniendo en cuenta los criterios de exclusión, principalmente el hecho de que los trabajos no trataran sobre vulnerabilidad, además de los artículos duplicados.

En relación con la disposición metodológica de los artículos, predominó la cualitativa (71,7 %), seguida de la cuantitativa (21,6 %) y la mixta (6,7 %).

Gráfico de pastel mostrando la distribución porcentual de las metodologías cualitativa, cuantitativa y mixta en los artículos revisados.

Vulnerabilidad y el Cuidado en las Ciencias de la Salud

El corpus de los documentos revisados da cuenta de los proyectos de investigación que han abordado la vulnerabilidad, el cual ha sido más explorado desde las ciencias sociales y humanas. El reconocimiento de las particularidades de los sujetos, pues no son vistos como titulares de derechos y se les reduce a su condición de vulnerables, con lo que se niega su derecho a la autonomía.

Es importante considerar los encuentros entre los profesionales de la salud y aquellos que son considerados vulnerables durante el acto de cuidado de esta, debido a que los estudios requieren identificar que la vulnerabilidad se condiciona por dos elementos básicos del cuidado: la necesidad y la competencia.

La búsqueda de una definición de vulnerabilidad compleja y subjetiva, que incluya la caracterización de comunidades, para desarrollar políticas públicas que disminuyan las brechas en salud e inequidad social. Por último, se invita a desarrollar estudios desde la salud ocupacional para profundizar en los determinantes sociales y su relación con la vulnerabilidad.

Si bien desde la literatura se han dado acercamientos, la mayoría de las investigaciones plantean categorías de vulnerabilidad relacionadas con la condición humana de fragilidad y su limitación. Los vacíos encontrados develan la necesidad de indagar sobre el concepto de vulnerabilidad y su aporte a la reconstrucción de este en el campo de la bioética, con el fin de apoyar la toma de decisiones que deben asumir los comités ético-científicos, tanto en el ámbito profesional como en el colectivo.

Las aproximaciones se dan desde la bioética principialista, para dar solución a dilemas éticos derivados de la tecnología y la investigación, en contextos clínicos con personas vulnerables, en busca de hacer valer su derecho de autonomía por medio de documentos, como el consentimiento informado. En el contexto latinoamericano, el problema no es el consentimiento informado para hacer valer el principio de autonomía desde el principialismo, sino la situación y los determinantes sociales que influyen en el estado de salud de las personas vulnerables, relacionados más con los principios de solidaridad y justicia con el fin de comprender desde estos cómo viven su vulnerabilidad en salud en cuanto a acceso, cuidados y las condiciones generales para preservarla.

Esta postura es cercana al principialismo europeo, dado que sus principios se aplican en el contexto del cuidado de los otros, que no implica solo protección de las personas que no pueden actuar de forma autónoma, sino la aceptación de la vulnerabilidad inherente del ser humano. A su vez, la revisión permitió evidenciar que el concepto de vulnerabilidad(es) emerge del corpus de artículos analizados, entendida como un conjunto de características individuales, sociales y programáticas que generan que un individuo o grupo pueda padecer una alteración de salud o ser lesionado: "al reconocerse como vulnerables, las personas comprenden la vulnerabilidad del otro, así como la necesidad del cuidado, de la responsabilidad y de la solidaridad, y no la explotación de esa condición por parte de otros".

La reflexión en las ciencias sociales vislumbra la necesidad de políticas de gobierno que hagan frente a los riesgos a los que están expuestos el ser humano y el ambiente, es decir, propender por la dignidad de las personas vulnerables. En las ciencias de la salud, desde la medicina y la enfermería, la reflexión se da en el cuidado, los tratamientos y los efectos en la promoción, prevención y preservación de la salud.

Al respecto, se señala que el cuidado requiere la articulación entre la salud y las condiciones personales y sociales, de modo que se distinguen dos tipos: cuidado de dominio público basado en la justicia, es decir, imparcialidad en una vulnerabilidad común que exige igualdad de derechos; y cuidado personal de carácter único de relaciones basado en la diferencia de susceptibilidades y necesidades, que exige una atención particular.

En este sentido, el cuidado del otro implica solidaridad como una forma de justicia frente a la fragilidad del mundo y la vulnerabilidad de la vida, lo que "nos ha llevado a la necesidad de afirmar un compromiso moral que denominamos responsabilidad, y que es la clave ética de nuestro tiempo".

Por otra parte, se tiene en cuenta el significado de sindemia, entendida como la existencia en una persona de dos o más condiciones de salud, y se reflexiona sobre el contexto como un ambiente agravante y adverso que genera un mayor impacto en su bienestar, comparado con lo que sucedería con solo la adquisición de la enfermedad. De este modo, se podría decir que la alteración de la salud es producto de la sinergia de aspectos no solo fisiológicos, sino también sociales y económicos.

Finalmente, la categoría vulnerabilidad(es) se construye desde el riesgo que tiene el ser humano de padecer una alteración de salud y su susceptibilidad a presentarla, lo que puede generarle pérdida de autonomía y lo posiciona en situación de desventaja.

¿QUÉ SIGNIFICA LA SINDEMIA? 👨‍👩‍👦‍👦⚖️🦠

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