La Antártida, un continente aparentemente inerte cubierto de hielo, alberga una biodiversidad única en el planeta. Esta riqueza, compuesta principalmente por microorganismos, musgos, líquenes, diminutos invertebrados y un pequeño grupo de plantas y animales, cumple funciones ecológicas clave y está adaptada a uno de los ambientes más extremos de la Tierra. Sin embargo, este frágil ecosistema enfrenta múltiples amenazas debido al cambio climático y la creciente actividad humana.
Los impactos del cambio climático en la Antártida pueden tener consecuencias a nivel global, ya que el derretimiento del hielo antártico contribuye al aumento del nivel del mar y puede afectar los patrones climáticos en otras regiones del mundo. El continente antártico y sus mares adyacentes están sufriendo los embates de este fenómeno, con cambios rápidos en la salinidad y la temperatura del mar, lo que provoca alteraciones notorias en el plancton y el bentos, así como la colonización por algas antes desconocidas en estas aguas.

Amenazas Biológicas: La Invasión de Especies No Nativas
Entre los problemas a los que se enfrenta la Antártida, la vulnerabilidad a las invasiones de especies marinas, de agua dulce y terrestres no nativas de su ecosistema, ha cobrado una importancia creciente. Un estudio llevado a cabo por científicos de la British Antarctic Survey (BAS) analizó cientos de artículos académicos e informes para identificar las especies con mayor probabilidad de invadir la Antártida.
Mecanismos de Introducción de Especies Invasoras
Las especies no nativas pueden transportarse por una variedad de medios. Los visitantes y el creciente turismo pueden acarrear semillas y otros productos. Vehículos y suministros de alimentos pueden esconder especies como insectos, plantas e incluso ratas y ratones. Las especies marinas, en particular, pueden llegar a la Antártida unidas a los cascos de los barcos. El doctor Kevin Hughes, autor principal de la investigación del BAS, destacó: «La Antártida es una región muy concurrida y visitada debido al creciente turismo y la actividad humana de investigación científica».
Especies de Preocupación y su Impacto
Entre las especies con mayor probabilidad de invasión se encuentran invertebrados marinos como los mejillones o los cangrejos, pero también plantas con flores, ácaros y colémbolos. El cambio climático, con temperaturas más cálidas y húmedas, facilita el establecimiento de estas especies invasoras en el ecosistema antártico.
- Eretmoptera murphyi: Este "mosquito sin alas" llegó a la zona antártica hace seis décadas a través de la base inglesa de Signy, en el archipiélago de Orcadas del Sur. A pesar de su pequeño tamaño, su número aumenta cada año y, debido a ello, cualquier intento de erradicación resulta muy complicado. La protección ambiental de la Antártida pasa por evitar su expansión, y la investigación ha estudiado a fondo el organismo de estos insectos.
- Membranipora membranacea: Según la investigadora Blanca Figuerola (ICM-CSIC), esta especie, nunca antes reportada tan al sur del Frente Polar, podría tener un gran impacto ecológico en la biodiversidad de la Antártida. Posee una tasa de crecimiento rápida y podría colonizar fácilmente balsas de algas marinas, creando capas gruesas y haciéndolas más frágiles. Las colonias de M. membranacea limitan la capacidad de las algas para reproducirse y crecer, y las hacen propensas a romperse durante las tormentas, facilitando su propagación. Además, sus colonias incrustantes pueden asentarse en otras superficies (plásticos, embarcaciones), y sus larvas planctónicas pueden moverse por el agua de lastre y sobrevivir durante meses.
- Poa annua (pasto anual): Esta hierba tiene el potencial de expandirse, compitiendo directamente con plantas nativas como la Deschampsia antarctica y el Colobanthus quitensis.
- Enfermedades emergentes: Se menciona la influenza aviar, que ya ha afectado a aves clave como pingüinos, petreles y skúas. Si se alteran las poblaciones de aves, se afecta la dispersión de plantas y el aporte de nutrientes a los suelos, demostrando cómo "todo está conectado".

Impactos Directos del Cambio Climático en la Antártida
La Antártida es la zona que sufre las repercusiones más negativas del calentamiento global. Si bien el clima global se ha mantenido relativamente estable en los últimos 10.000 años, las actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles y la deforestación, han tenido una influencia comparable a la de los procesos naturales. El dióxido de carbono, principal gas de efecto invernadero, es un subproducto de estos procesos.
Aumento de Temperaturas y Olas de Calor
La temperatura promedio de la superficie del planeta ha subido aproximadamente 1.1 grados Celsius desde finales del siglo XIX, con la mayor parte del calentamiento global ocurriendo en los últimos 35 años. En la Antártida, las temperaturas en las islas Shetland del Sur, tras períodos de calentamiento y enfriamiento, muestran una tendencia positiva en los últimos veranos, lo que ha inducido una extensión progresiva y un aumento sostenido de las temperaturas estivales. Un récord de 18,3 °C para el continente antártico se midió el 6 de febrero de 2020 en la base Esperanza. Estas olas de calor podrían desencadenar el derretimiento del hielo continental, lo que, a su vez, podría aumentar el ingreso de agua dulce y nutrientes litogénicos al océano, cambiando su salinidad, estratificación y otras variables.
Pérdida de Hielo y Glaciares
El calentamiento de la atmósfera y los océanos está causando un aumento en la temperatura de la Antártida, lo que provoca la fusión de los glaciares y la pérdida de hielo en los casquetes. Un estudio revela que el calor de las profundidades oceánicas se está acercando cada vez más a la Antártida. Los colapsos de las plataformas de hielo, como la gran barrera de hielo Larsen (A, B y C), están directamente relacionados con el calentamiento global. La Larsen "C", desprendida en julio de 2017, fue la mayor de todas, con una masa de más de 1 billón de toneladas y 5.800 km² de superficie. De 2002 a 2020, se derritieron aproximadamente 149.000 millones de toneladas de hielo antártico por año, según la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio.
🧊 🐟 Impacto del Derretimiento de Glaciares en la Antártida | Fingcast 2024
Cambios en el Océano Antártico
La temperatura del agua de mar alrededor de la Antártida ha subido 2.5ºC desde 1950 en algunas zonas. En el mar de Bellingshausen, la temperatura de las aguas más cálidas cerca del fondo ha subido de aproximadamente 0.8ºC en la década de 1970 a alrededor de 1.2ºC en la década de 2010. Este incremento, aunque parezca pequeño, representa una inmensa cantidad de calor adicional disponible para derretir el hielo. La absorción de dióxido de carbono por parte del océano está provocando la acidificación de las aguas antárticas, lo que afecta al fitoplancton, base de la cadena alimentaria, que depende del hielo marino para crecer y reproducirse. Una expedición chilena del Instituto Antártico Chileno detectó aumentos significativos de temperatura, hasta 3°C en el verano de 2017, un valor pronosticado por el IPCC para el año 2100.
Consecuencias para la Biodiversidad y Ecosistemas
Los cambios en el clima antártico tienen profundas repercusiones en su vida silvestre. Los pingüinos, las focas y las ballenas que habitan sus aguas están en peligro. El cambio climático altera los patrones migratorios y los ciclos de reproducción de muchas especies, y algunas colonias de pingüinos ya experimentan dificultades para encontrar alimento debido a la disminución del krill antártico, un crustáceo fundamental en la cadena trófica.
El Papel de las Esponjas Marinas como Indicadores
Científicos han determinado que las comunidades microbianas y los organismos bentónicos, como las esponjas marinas, pueden ser indicadores de perturbaciones ambientales. Según el Dr. Cárdenas, “los organismos bentónicos, que viven en el fondo del mar, son numerosos en las aguas antárticas; las esponjas son abundantes y juegan un rol muy importante en el ecosistema ya que su estructura permite filtrar agua y albergar otros organismos y la reproducción de otras comunidades asociadas”. Si se comprueban cambios negativos en las esponjas y sus colonias asociadas, esto sería un claro indicador de los efectos nocivos del calentamiento global.
Actividad Humana: Turismo y su Impacto
Impulsado en parte por el temor de que los paisajes helados de la Antártida se derritan irreversiblemente, el turismo al "fin del mundo" está aumentando drásticamente. En 2024, más de 80.000 turistas pisaron el continente y 36.000 lo observaron desde barcos. La Unión Internacional de Científicos Preocupados estima que el turismo se ha multiplicado por diez en los últimos 30 años. Expertos advierten que, con más visitantes, aumenta el riesgo de contaminación, enfermedades y otros daños al continente.
Riesgos de Salud Pública y Contaminación
El brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, así como la gripe aviar llevada por aves migratorias desde Sudamérica a la Antártida, han puesto de manifiesto los riesgos sanitarios. Para proteger el frágil ecosistema de especies invasoras, se indica a los visitantes que se mantengan alejados de los animales y que eviten tocar el suelo con cualquier cosa que no sean sus pies. Las tripulaciones y pasajeros aplican rigurosas medidas de bioseguridad, utilizando aspiradoras, desinfectantes y cepillos para limpiar zapatos y equipos, eliminando insectos, plumas, semillas y tierra que transporta microbios.
Regulación y Gobernanza
La Antártida se rige por el Tratado Antártico de 1959, que consagra el territorio como una reserva científica utilizada únicamente con fines pacíficos. Las normas subsiguientes tienen como objetivo garantizar que todas las visitas no afecten negativamente el medio ambiente antártico. Claire Christian, directora ejecutiva de la Antarctic and Southern Ocean Coalition, enfatiza la necesidad de una regulación adecuada, comparable a la de otros sitios ecológicos sensibles y valiosos del mundo, especialmente ante el creciente turismo y el concepto de "turismo de última oportunidad".
Investigación Científica y Monitoreo del Cambio
La investigación es fundamental para entender y mitigar los impactos en la Antártida. Los científicos analizan cómo el cambio climático, la expansión de la actividad humana, la contaminación, las especies exóticas invasoras y las enfermedades están modificando el ambiente terrestre antártico. Las investigaciones han monitoreado el océano y la atmósfera con sensores en boyas y anclajes, estudiando cambios de temperatura, salinidad, oxígeno y clorofila, así como variaciones en el viento, la presión y la humedad.
La Antártida como Sensor Global
El proyecto "Observatorio de Cambio Climático" de Chile busca transformar al país en un sensor global de cambio climático, con una red de sensores que se extiende hasta la Antártida. Esta iniciativa recopilará información crucial para la formulación de acciones de mitigación y adaptación. La Antártida, como "agente global", refleja en su clima polar consecuencias para distintos parámetros climáticos a nivel mundial, aumentando la frecuencia de eventos extremos como sequías y olas de calor.
Un estudio publicado en la revista Nature Reviews Biodiversity, con participación de Lohengrin Cavieres del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), advierte que comprender cómo interactúan las especies será clave para enfrentar los cambios en la Antártica. El trabajo destaca que, a pesar de las duras condiciones ambientales, una vez superadas estas barreras, las interacciones ecológicas entre especies cumplen un rol clave en el funcionamiento y la estabilidad de los ecosistemas, especialmente frente a la llegada de especies exóticas.
Conciencia Global y Llamada a la Acción
Todos los hechos y fenómenos descritos indican que la Antártida está sufriendo cambios irreversibles. Más allá del continente helado, el aumento de la temperatura del planeta podría ocasionar que muchas zonas se vuelvan inhóspitas, con sequías más duraderas e intensas, y olas de calor mortales, forzando a millones de personas a desplazarse.
Es imperativo reducir la incertidumbre sobre el futuro de la biodiversidad antártica integrando la información hoy dispersa, fortaleciendo el monitoreo a largo plazo y comprendiendo mejor las redes de interacción entre organismos. Esto será clave para diseñar estrategias de conservación eficaces en uno de los últimos ambientes relativamente intactos del planeta. Chile, como país signatario del Tratado Antártico Internacional y miembro de la Comisión del Océano Antártico (CCRVMA), tiene la oportunidad histórica de liderar la creación de un santuario marino en la Antártida, el área protegida más grande del planeta, para impedir el saqueo de su hábitat y proteger a especies como el krill, fundamental para la cadena alimentaria antártica.