El consumo de alcohol es un problema de salud pública al que se le atribuye una gran carga de morbilidad y mortalidad en todo el mundo. Las diferentes encuestas muestran que el consumo de alcohol entre los jóvenes es alto, y dicha edad coincide con el inicio de la vida universitaria. Esta es la etapa en la que los jóvenes se encuentran generalmente en proceso de formación profesional en espacios universitarios, y donde los episodios y la cantidad de alcohol ingerida tienden a aumentar.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el alcohol como una sustancia psicoactiva que causa dependencia y representa un problema global. Más del 50% de la población ingiere alcohol en tres regiones: las Américas, Europa y el Pacífico Occidental. El tabaco y el alcohol son las sustancias psicoactivas con la más alta prevalencia y trascendencia social a nivel mundial, constituyendo un grave problema global que puede devastar al ser humano física, mental, social y espiritualmente. El alcohol, al ser una droga de tipo legal, estimula su consumo en los jóvenes, colocándose como la droga de mayor uso en este grupo.

Prevalencia y Contexto del Consumo en Estudiantes Universitarios
El consumo de alcohol, a pesar de iniciarse en la adolescencia, alcanza su punto máximo entre los 20 y 24 años. Esta escalada puede traer para el estudiante consecuencias como bajo rendimiento académico, problemas de salud mental, deterioro físico, menor productividad y deserción escolar. Asimismo, se considera que el uso de alcohol incrementa el riesgo de consumir drogas ilegales, actuando como una puerta de entrada para el consumo de otras sustancias.
Prevalencia Global y Regional
- Estudios internacionales realizados en 2014 y 2015 señalan que los universitarios españoles tienen más probabilidad de consumir alcohol tanto de forma esporádica como habitual.
- Investigaciones similares realizadas en Cuba en 2015 indican una prevalencia de vida de consumo de alcohol del 89% en varones y 86% en mujeres. Se estimó un consumo total de alcohol per cápita en la población adulta de 8.8 y 1.6 litros de alcohol puro como promedio anual para hombres y mujeres respectivamente, con alrededor del 70% de la población cubana vinculada al consumo. Cuba es también uno de los países que consume mayor cantidad de cigarrillos en América, con una prevalencia de tabaquismo del 36,8% en la isla y 39,5% en la capital.
- En Colombia, el consumo de alcohol representa un riesgo para la salud de jóvenes universitarios entre 18 y 25 años, con una prevalencia del 38,3% en 2019, afectando al 20% de los 673 mil estudiantes de ciencias de la salud en esta franja etaria.
- En México, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2016-2017) refiere que el consumo de alcohol alguna vez en la vida en la población de 18 a 65 años pasó del 72% al 77,1%. El consumo en el último año aumentó del 51,3% al 55,7%, y el del último mes incrementó del 22,2% al 35%.
- A nivel mundial, el consumo de alcohol causa aproximadamente 2,5 millones de defunciones al año, una cifra que supera las muertes por SIDA, tuberculosis o violencia, según un informe de la OMS.
Asociación entre Alcohol y Drogas Ilegales: Un Estudio en Veracruz
Un estudio transversal analítico en 19.815 estudiantes de una universidad pública del estado de Veracruz, México, tuvo como objetivo conocer la prevalencia de consumo de alcohol y su asociación como predictor del consumo de drogas ilegales. La prevalencia del consumo de alcohol fue del 55.5%. El análisis de regresión logística mostró que los estudiantes que consumieron alcohol registraron una mayor probabilidad de consumir drogas ilegales en comparación con aquellos que no reportaron consumo de alcohol. Estas conclusiones reafirman al alcohol como una droga que es puerta de entrada para el consumo de otras sustancias.
Patrones de Consumo en Estudiantes de Enfermería en México
Considerando la población universitaria como vulnerable ante la ingesta de sustancias, una investigación descriptiva y transversal evaluó a 260 estudiantes de enfermería de una universidad pública en Minatitlán, Veracruz, inscritos en el período 2020-2021. Los criterios de inclusión fueron estar matriculados y aceptar participar mediante la firma del consentimiento informado. La recolección de datos se realizó de forma anónima, de manera digital a través de la plataforma Google Forms, utilizando la prueba de Identificación de los Trastornos Debidos al Consumo de Alcohol (AUDIT) de la OMS, validada en México con una confiabilidad entre 0,70 y 0,90. El instrumento evalúa el consumo de riesgo, síntomas de dependencia e ingesta perjudicial.
Perfil de los Participantes y Hallazgos
De los 260 estudiantes participantes, el 74,6% eran mujeres y 25,4% hombres, con una edad media de 20,4 años. El 97,7% eran solteros y el 53,8% vivía con ambos padres, reportando una buena relación familiar (29,2%). La edad de inicio de consumo se ubicó en promedio a los 16,3 años.
El estudio identificó que el 64,6% de los estudiantes de enfermería había consumido bebidas alcohólicas en el último año. Si bien la mayoría (59,6%) lo hizo con un patrón de bajo riesgo, un grupo menor presentó consumo de riesgo (4,6%) y dependiente (0,4%). Se observó que los estudiantes de semestres más avanzados ingieren alcohol con patrones de riesgo, a diferencia de los jóvenes de los primeros semestres.
Factores Influyentes
Al indagar sobre el contexto familiar y social, se encontró que los amigos (62,5%) y familiares (34,5%) fueron los principales proveedores y grupos con los que se realizó el consumo (50,6% y 32,1%, respectivamente). Los motivos principales para consumir fueron el gusto por la bebida (73,2%) y la curiosidad (25%). Se encontró una relación estadísticamente significativa entre los patrones de consumo de alcohol y la edad, el semestre, el consumo alguna vez en la vida, y el consumo de la familia y los amigos (p < 0,01), lo que subraya la estrecha relación entre el inicio y mantenimiento del consumo y el contexto social, familiar y escolar de los estudiantes de enfermería.
La información, recolectada durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, reveló que el mayor consumo de bajo riesgo y de riesgo se dio en estudiantes que dedicaban su tiempo libre a ver series o películas en televisión, o a realizar labores del hogar. Aunque el patrón de consumo predominante fue el de bajo riesgo, la presencia de consumo de riesgo coloca a estos jóvenes en alto riesgo de aumentar su ingesta debido al difícil proceso de vida que enfrentan, el tiempo libre y el consumo en su entorno cercano, afectando su salud física y mental.
Campaña de prevención del consumo de alcohol, vídeo adolescentes.
Percepción de Riesgo en Estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC)
Entre diciembre de 2022 y marzo de 2023, más de cinco mil estudiantes de la comunidad universitaria de la UNC respondieron una encuesta sobre su percepción de riesgo y consumo de sustancias psicoactivas. Los resultados revelaron que el alcohol, la marihuana y el cigarrillo son las sustancias predilectas entre los consumidores. El 49% del total había probado marihuana alguna vez, y de ellos, el 39% ingirió cannabis en formatos comestibles. Respecto a otras sustancias, el 13% refirió haber ingerido ansiolíticos al menos una vez.
La encuesta mostró que el 34% de los estudiantes que consumen sustancias adictivas piensa en abandonarlas, siendo esta intención mayor en fumadores de tabaco (88%) que en consumidores de marihuana (77%). Esta diferencia indica una percepción de riesgo distinta entre el tabaco y la marihuana, posiblemente influenciada por las efectivas medidas de prevención de daños del cigarrillo frente a una oferta diversificada de consumo de cannabis. Gran parte de los estudiantes inician el consumo en la escuela secundaria, y reciben información principalmente de Internet y, en segundo lugar, de medios televisivos.
Consumo de Alcohol y Tabaco en Estudiantes de Medicina en Cuba
Un estudio descriptivo en estudiantes de medicina de un Centro Universitario Municipal en Gibara, Cuba, buscó describir la incidencia del alcoholismo y el tabaquismo. La recolección de información se realizó mediante entrevistas, procesándose los datos cualitativos con frecuencias absolutas y relativas porcentuales. El estudio contó con la aprobación del Comité de Ética Médica y Consejo Científico local y el consentimiento informado de los participantes. Los resultados indicaron que 51 estudiantes consumían bebidas alcohólicas y fumaban. Predominó el consumo de bebidas alcohólicas de baja frecuencia. Aunque los grupos participantes tenían conocimiento sobre los efectos nocivos del alcohol y el tabaquismo, se encontró un resultado que disiente de otras investigaciones: los estudiantes con mayor conocimiento eran más propensos a consumir bebidas alcohólicas que aquellos con menos conocimiento. El consumo de alcohol y tabaco predominó en frecuencia baja, siendo más común la ingestión de bebidas alcohólicas que el hábito de fumar, y el consumo en grupo sobre el individual.

Factores Influyentes y Consecuencias del Consumo
En la mayoría de los países latinoamericanos, el uso de tabaco y bebidas alcohólicas forma parte de la vida cotidiana, como un acto social y cultural consolidado dentro de las costumbres, donde los estudiantes universitarios no son la excepción. Existe una tolerancia al consumo de alcohol riesgoso, especialmente cuando está ligado a situaciones de fiesta y diversión. El consumo de alcohol y tabaco en la etapa universitaria repercute gravemente en la salud, produciendo daños psicológicos, físicos o sociales, y derivando en bajo rendimiento académico y malas relaciones interpersonales.
El Contexto Social y las Motivaciones Juveniles
Un estudio cualitativo con enfoque etnográfico en estudiantes de ciencias de la salud en Bogotá y Tunja, Colombia, reveló que los sitios de consumo de alcohol utilizan elementos como la iluminación, muebles, pantallas, espectáculos, variedad de bebidas y estrategias de seguridad para atraer a los jóvenes. Las observaciones reportaron que los jóvenes reconocen como motivos para consumir alcohol las rupturas de pareja (para despejarse), la diversión (para desinhibirse y disfrutar con sus pares), eventos deportivos, celebraciones, y la necesidad de liberar tensión por responsabilidades académicas, laborales, familiares y sentimentales.
Un estudio de 2017 indicó que los adolescentes tienen 4,4 veces más probabilidad de consumir alcohol si tienen padre consumidor, 4,6 veces más si es el hermano y 10,4 veces si su mejor amigo consume. Esto se debe a una cultura de permisibilidad ante el consumo de sustancias, algunas históricamente aceptadas (licor y cigarrillo) como mediadoras para la socialización en festividades. La formación de grupos más frecuente fue por sexo, interactuando durante la noche y compartiendo alcohol y juegos para consumir más en menos tiempo. La música también genera euforia, desinhibición y movimientos de carácter sexual.
Riesgos y Vulnerabilidad Aumentada
El consumo excesivo de alcohol genera euforia y desinhibición, llevando a actividades que en otros espacios no se harían, como interactuar con personas desconocidas, bailar, compartir bebidas y conversaciones, lo que puede derivar en confusión, euforia e incluso agresión. Algunas discusiones pueden terminar en riñas y daños físicos.
La intoxicación, manifestada como borrachera o embriaguez, causa falta de coordinación, pérdida de autonomía, problemas de equilibrio, balbuceos, vómitos y pérdida de conciencia. Esta situación aumenta la vulnerabilidad de la persona a robos, acoso sexual o violaciones. Se evidenció que los jóvenes interactúan con personas que conocen al momento de bailar o beber, lo que puede llevar a incomodidad y actos de violencia psicológica o sexual. Las mujeres, en particular, manifiestan mayor ansiedad y temor por ser víctimas, aunque no todos los jóvenes perciben estas situaciones como factores de riesgo.
Las mujeres están más expuestas a peligros derivados del consumo, con un aumento en los casos de violencia física y sexual hacia ellas, aunque un estudio en México sugiere que las diferencias entre hombres y mujeres se están reduciendo. Los jóvenes reconocen que el consumo excesivo de alcohol les ocasiona dificultades académicas y laborales, así como aislamiento de amigos, familiares y pareja sentimental.
Campaña de prevención del consumo de alcohol, vídeo adolescentes.
Estrategias de Prevención e Intervención Universitaria
Los resultados de diversas investigaciones remarcan la importancia de diseñar e implementar programas de intervención generados desde la propia universidad. Es fundamental enfocarse en potenciar los factores de resistencia y las estrategias que influyen en la toma de decisiones de los jóvenes universitarios. Sin embargo, se advierte que un error principal en las estrategias preventivas es comparar qué sustancia es peor que otra. En cambio, es necesario reforzar que todas las drogas son dañinas.
La investigación del perfil de consumo en estudiantes de enfermería se constituye como sustento para el desarrollo de estrategias de intervención para la prevención de la ingesta en los futuros cuidadores de la salud. De la misma manera, la intención de abandonar el hábito en estudiantes de la UNC, especialmente en fumadores de tabaco, es un indicador de la eficacia de las medidas de prevención de daños.
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